El fortalecimiento de la investigación refleja una de las transformaciones más importantes de la Universidad en los últimos años. Mediante políticas, estrategias novedosas y cambios estratégicos en la estructura organizacional, la Universidad ha logrado generar una verdadera cultura de la investigación en su comunidad y con ello ha logrado consolidar grupos de investigación dinámicos, capaces de competir en el entorno científico nacional e internacional.
Así, en los últimos años, con un alto grado de responsabilidad, la Universidad ha logrado constituir un ambiente propicio para la generación de conocimientos novedosos y pertinentes para el país y la sociedad, con la constante preocupación por la formación en investigación de sus estudiantes, mediante políticas, recursos y estrategias diversificadas para la investigación formativa, de acuerdo al nivel de formación en el que se encuentran.
Desde el 2005, la Universidad ha emprendido una doble estrategia de consolidación de su formación para la investigación: por un lado, el fortalecimiento de las competencias investigativas de sus estudiantes de pregrado, con modalidades curriculares obligatorias y extra curriculares opcionales; y por otro lado, la creación y consolidación de programas de Maestrías y Doctorados, cuya vocación misma radica en la formación especializada de sus estudiantes para la investigación científica de calidad.
En este contexto, la implementación de las nuevas modalidades de coterminal entre los programas de pregrado y de maestría, así como el importante crecimiento cualitativo (en términos de producción científica) y cuantitativo de los Semilleros de Investigación y de los Jóvenes Investigadores, se han establecido como elementos esenciales de la formación para la investigación. Estas últimas modalidades están consolidándose con el fin de unificar los criterios de funcionamiento de estos programas en cada una de sus unidades académicas.
El fortalecimiento gradual de la actividad investigativa se refleja en la consolidación de los grupos de investigación, el crecimiento del número de profesores de carrera con título de doctorado, la disponibilidad y diversificación de los recursos financieros, la apertura de programas de doctorado, el creciente número de publicaciones científicas, el auge de las publicaciones de la editorial de la Universidad, así como en una infraestructura física, equipos, software, laboratorios y recursos bibliográficos que apoyen la investigación.
Además, la Universidad asumió el reto de conformar la Red Hospitalaria Méderi para el fortalecimiento de sus capacidades en investigación clínica, y para desarrollar la interacción entre investigación básica y su aplicación en servicios de salud.
Como resultado de esta evolución, la Universidad del Rosario ha mejorado su posición en el ranking de universidades colombianas (desarrollado por Scimago), medido en términos del número total de publicaciones. Si bien todavía existe diferencias en los índices de producción y de citas entre grupos de investigación, según las disciplinas, todos los grupos han fortalecido su publicación en revistas internacionales indexadas y contemplan el fortalecimiento de este tipo de producción en sus planes de desarrollo.
Esta evolución permite la internacionalización creciente de los grupos de investigación de la Universidad y de sus investigadores, mediante la participación en redes científicas y los consorcios de investigación, en procesos de coautorías y colaboración internacionales, y en los grandes programas de cooperación científica internacional.