La Universidad ha implementado planes de desarrollo que buscan potencializar los recursos de apoyo académico y planta física a fin de garantizar que la comunidad académica acceda a recursos idóneos, suficientes y de calidad para fortalecer los procesos académicos. Se puede evidenciar un crecimiento importante en los recursos de la biblioteca y de audiovisuales e informáticos que es coherente con la evolución de la Universidad.
Gracias a la ampliación de la colección bibliográfica, la biblioteca se ha posicionado como un escenario en el que profesores, estudiantes y, en general, la comunidad universitaria, encuentran los recursos necesarios para el desarrollo de las actividades académicas y de investigación. La colección bibliográfica es evaluada permanentemente a fin de asegurar la calidad, suficiencia y pertinencia de la misma.
La ampliación de la colección bibliográfica ha estado acompañada, a su vez de la ampliación de la planta física y del incremento y cualificación del personal, lo que ha incidido en el aumento en el número de visitas a la biblioteca, el préstamo de material bibliográfico en sala y a domicilio y el número de accesos a las bases de datos y repositorios institucionales.
Es importante destacar también que la biblioteca tiene prioridad en los planes de mejoramiento implementados por la Universidad, por tanto, en el corto plazo se ampliarán aún más los espacios disponibles. Sin embargo, los resultados de las encuestas señalan que los estudiantes no conocen los recursos anteriormente mencionados, por lo que es necesario generar estrategias de divulgación y capacitación en el uso de los servicios que ofrece la biblioteca.
Por otra parte, actualmente los laboratorios constituyen el 3% del área de la planta física de la Universidad y tanto profesores como estudiantes evalúan de manera positiva el mantenimiento, la dotación y la actualización de los mismos, sin embargo, la percepción de los estudiantes de pregrado es menos favorable que la del resto de la comunidad académica.
En lo referente a los recursos y equipos didácticos, la Universidad ha hecho una inversión importante en la adquisición de software especializado y en la dotación de todos los salones de clase y auditorios con equipos de cómputo y audiovisuales. Igualmente, la institución cuenta con una política de reposición y mantenimiento de equipos a fin de asegurar que la comunidad universitaria pueda contar con recursos y equipos en buen estado y de tecnología avanzada. Todo lo anterior ha sido posible gracias al incremento del presupuesto institucional destinado a la adquisición de recursos de apoyo académico.
En cuanto a la planta física, la Universidad ha definido objetivos de largo, mediano y corto plazo orientados a responder de manera oportuna a las necesidades de espacios generados por el crecimiento de la comunidad universitaria, que comprenden el mantenimiento intensivo y la adecuación de los recursos actuales, la ampliación de los espacios en la Sede Claustro y el proyecto de la Sede Norte. En relación con este último proyecto, la Universidad ha tenido que enfrentar dificultades ocasionadas por circunstancias externas, que han generado retrasos en su ejecución. A pesar de los esfuerzos realizados, la funcionalidad y capacidad de la planta física es evaluada como insuficiente para cubrir las demandas de la comunidad, dado que el crecimiento de estudiantes, profesores y administrativos ha continuado como estaba proyectado, mientras que el de la planta física ha tenido tropiezos ajenos a la Institución.
En conclusión, si bien es cierto que la Universidad cuenta con estrategias para fortalecer los recursos de apoyo académico y la planta física, actualmente se presentan dificultades
asociadas al crecimiento acelerado de la universidad, que requieren fortalecer los planes de choque, con medidas a corto plazo para subsanar dichas falencias, en tanto se desarrollan los planes de mediano y largo plazo, que de seguro cubrirán las demandas de la institución.