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Bogotá » Marzo 2016 » “Hay que salirse de uno mismo y pensar más en los demás”

CultURarte Post

Si de evidenciar la experiencia en escenarios de cine internacional con cintas como ‘A night in old Mexico’ y ‘Wild Horses’ se trata, Angie Cepeda es un ejemplo. Su profesionalismo sale a flote al encarnar a una mujer que se juega la vida por la justicia en ‘La Semilla del Silencio’, que protagoniza junto a Andrés Parra y Julián Román.  
 
Sentir el papel de una fiscal fuerte de carácter pero a la vez con necesidad de ser cuidada, defensora acérrima de la justicia pero conocedora de la corrupción de las instituciones era algo para lo que la vida ya le había dado alguna preparación a Angie Cepeda. Su madre fue fiscal regional y cuando la describe parece dibujarse la imagen de María del Rosario Durán, su personaje en la cinta que se estrena este jueves 3 de marzo.
 
“Me inspiré mucho en ella. Era una mujer súper correcta, apasionada por su trabajo y con gran calidad humana. Era muy fuerte debido a las responsabilidades que tenía y a la vez vulnerable. Siempre me conmovió el amor y respeto que sentía por la justicia y desde ahí empecé a prepararme. Es un personaje que comencé a sentir muy cercano rápidamente”, sostiene la coprotagonista de  “La Semilla del Silencio
 
También tuvo la oportunidad de ir a la Fiscalía, donde el intercambio de experiencias con varias fiscales de Derechos Humanos le ayudó a encontrar las piezas que faltaban. Entonces volvió la mirada hacia María del Rosario Durán, su personaje, y asegura que la enamoró inmediatamente por su valentía, sus valores y ese amor incondicional que siente por la Justicia y por eso coincide en que la película reconoce el heroísmo de personas que se entregan a un trabajo semejante en este País.
 
“Me parecía lindo del personaje mostrar eso que la impulsa a cumplir con su trabajo y le viene de una necesidad personal. Fiscales como ella se enfrentan a mil obstáculos personales, profesionales y de seguridad todos los días y más allá del miedo siguen avanzando en sus investigaciones porque lo único que quieren es encontrar la verdad y que se haga justicia”.
 
Precisamente parte de su labor fue entender ese miedo que para alguien en esa situación se vuelve algo natural y con lo que aprende a convivir, pero que no lo paraliza sino que le da fuerzas para seguir. Le resultó inspirador ponerse en la piel de alguien que antepone el bien de la comunidad a su propia vida.
 
“La película habla de un abuso de poder y de que al final somos todos unos títeres. Es un tema bastante delicado y doloroso, el ser humano suele ser muy egoísta y pensar constantemente en lo bien o mal que a uno le va es agotador. Es importante salirse de uno mismo y poner la atención en qué puede hacer uno por los demás”. 
 
Fiscal de su propio éxito. Pero más allá de cómo interiorizó su personaje y lo que le dejó la
 
 
 película, también sintió en carne propia la dureza del trabajo como en una escena de una pelea con Julián Román que le exigió físicamente porque debía tirarse al piso numerosas veces y terminó con el cuerpo adolorido, a pesar de que fue una de las que más disfrutó.
 
A propósito de sus compañeros de set, cree que el personaje de Andrés Parra, quien interpreta al investigador Jorge Salcedo, tiene muchas similitudes con el de María del Rosario, un ser solitario pero que no va a parar hasta encontrar la verdad y eso hace que ambos tengan una conexión muy rápida. 
 
También hace referencia al sicario a sueldo interpretado por Julián Román. “Me gusta que la historia explora el lado humano del personaje de Julián y que nos muestra qué lo lleva a hacer lo que hace. Al final, todos somos seres humanos vulnerables y con miedo a algo”.
 
Para el director Felipe Cano, a quien describe como un gran trabajador y un ser humano muy sensible, también tiene palabras de halago: “No sé cómo no se cansa” y asegura que además de tener muy clara la historia que quería contar, lo más importante era que los personajes tuvieran verdad, sabe trabajar muy bien con los actores. “Es muy tranquilo, y eso en el set es fundamental porque de ello depende que tanto los actores como el equipo técnico trabajen en armonía y los resultados sean óptimos”.
 
Tener contento al público
Angie no está ajena a la realidad colombiana a pesar de estar radicada hace ya varios años en el exterior. Dice que es consciente de la situación actual y de todos los problemas que se deben solucionar, pero al vivirlo de lejos siente que no puede ser del todo objetiva. Mira el país con nostalgia, valora todo mucho más, familia, amigos, Colombia con sus virtudes y defectos y extraña por ejemplo los olores y sabores de su Costa que no ha hallado en ningún otro lugar del mundo.
 
Hoy es una figura que se codea en escenarios internacionales con grandes figuras. Su paso por España, Estados Unidos, México y muchos otros países con una enorme trayectoria cinematográfica la ha enriquecido y se siente muy afortunada de haber hecho dos películas con actores de la talla de Robert Duvall a quien describe como una maravillosa persona que depositó en ella su confianza como actor y director. Dice llevar una vida tranquila y creativa, en contacto con la naturaleza y sus amigos, “la verdad tengo mucho por lo que estar agradecida”.
 
Todo eso le permite ver claramente el camino que tiene por recorrer el cine nacional, aunque destaca el gran paso que se dio con la nominación al Oscar de la cinta El abrazo de la serpiente, pero cree que se necesita que el público vaya a ver las buenas películas que se hacen.
 
“Hay películas muy comerciales con buena taquilla, lo cual está muy bien, y después hay otras que son más de cine de autor, y esas son más difíciles de vender. Yo creo que el reto está en encontrar el punto medio. Hacer películas interesantes que al mismo tiempo enganchen al público. Por supuesto, en la historia del cine colombiano se han hecho películas con estos dos requisitos, pero son la minoría. La meta es que la industria se fortalezca y para eso necesitamos a un público contento y con opciones”. 
 
Por eso valora el trabajo de productoras como CHAPINERO FILMS  y WIDEANGLE FILMS, porque asegura que hacer una película es muy difícil y supone un proceso duro que requiere de gran esfuerzo y tiempo, a veces incluso años. “Una película sale anunciada y la gente decide si quiere ir a verla o no, pero no tiene idea de todos los obstáculos que los productores han tenido que pasar para llevarla a las salas y una vez está afuera no sabes si le va a ir bien o no. Es una lotería”.  

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