Buscador Google

Inicio - Testimonios

Mi experiencia en Celee

Irana Andrea Herrera Tinjacá – Primer Semestre de Antropología

En este comienzo árduo de mi vida universitaria, y ahora que hago parte de la Escuela de Ciencias Humanas, donde es indispensable la escritura y lectura de toda clase de textos, experimenté un choque. Los primeros trabajos que presenté para mis materias tenían graves errores de redacción; la mayoría carecía de sentido y la presentación de los mismos era un fiasco. Pasadas las primeras semanas, mi angustia por aprender a escribir bien, a redactar como era necesario, me generó estrés y predisposición, y mi humor cambió por momentos. Varias veces, en las clases de taller, la profesora Cristina nos había invitado a participar de las asesorías que ofrece el Centro de Lectura y Escritura en Español o Celee, donde solucionan todos estos problemas. Pero no fue sino ante una desgracia, como en la mayoría de los casos, en que decidí pedir una cita para asesorarme. Estaba perdiendo Introducción, la materia clave de cualquier carrera de primer semestre, todo por la poca comprensión a la hora de leer, que se vio reflejada en mi forma de escribir.

El proceso para la cita fue breve; abrí el correo y dirigí un mensaje a celee@urosario.edu.co. A las pocas horas recibí una cordial respuesta, en la cual, conforme a mis horarios, fue asignada una cita personal.

Asistí y llevé el borrador de una reseña que estaba escribiendo; pues es necesario llevar un escrito propio para corrección; y durante la sesión de menos de una hora, el profesor anotó en amarillo y rojo todas las faltas que tenía. Errores relacionados con la presentación del trabajo, tanto encabezados como citaciones y referencias bibliográficas, fueron desapareciendo mediante las cinco citas a las cuales acudí en el trascurso de estos tres meses. Además, aprendí a usar conectores, verbos y pronombres para evitar repeticiones obvias en un mismo párrafo. Otro aspecto que cabe resaltar es el tiempo empleado en el análisis, comprensión y redacción de fichas y reseñas, que inicialmente me tomaba de tres a cuatro horas: este se redujo a hora u hora y media, permitiendo, así, más espacios y más tiempo para mí.

El proceso fue largo. Cabe resaltar que luego de la segunda cita al Celee tuve la presentación de un trabajo escrito donde se ponían a dialogar varias lecturas con un tema en común. A la luz de las explicaciones del profesor recalcadas en estas sesiones, logre un 4.6 como nota final. Pero más que la nota es la satisfacción de un buen proceso, de una mejor adaptación a la vida universitaria y un mejor aprovechamiento de los espacios o recursos que nos ofrece la Universidad. Aunque quedan muchas cosas por mejorar, pues mi proceso hasta ahora inicia, la meta es aprender a escribir y leer, redactar como los profesionales que exige la Escuela de Ciencias Humanas, y, más que eso, como las personas integrales que educa la universidad con centros como el Celee.

María Fernanda Vega

Los ceros que tenía era por no acentuar las palabras, no tener claro cómo plasmar y organizar mis ideas, puntuación, repetición de conectores, citación, entre otras. Mi proceso de escritura era muy vago, tenía una variedad de elementos por corregir hasta el punto de desmotivarme frente a mi carrera. Esto me llevó a buscar ayuda y, gracias a un profesor, conocí el CELEE donde me aseguraba que encontraría asesoría.

Por mi parte, seguí pidiendo citas con ganas de ir más allá de una calificación; por el contrario, cultivé un gusto hacia la lectura y la escritura. Entendí que leer y escribir no es un proceso sencillo y la única manera de aprender es con esfuerzo y trabajo. Además, de adquirir habilidades como: concentración, imaginación, comunicación, entre otras.

Mi proceso continuó con el CELEE buscando la forma de mejorar o de encontrar una herramienta para seguir mis estudios, donde poco a poco y día tras día fui encontrando mejoría. En un comienzo, tuve que repasar las reglas de acentuación y la tipología de las palabras (desde agudas, graves, esdrújulas y sobresdrújulas), y luego otras más complejas como las palabras con acentuación diacrítica. Después, fue la puntuación y los conectores que empecé a conocer mediante juegos y herramientas interactivas utilizadas por los profesores del Celee.

Por último, aclaré todas las dudas respecto a la citación, especialmente en el formato APA. Entendí que la función de las citas no es solo respetar los derechos de autor sino que sirven para dar importancia a algún elemento como: el autor, la cita o la fuente.

Después de pedir y asistir a tres citas en el Celee decidí pedir una cuarta por mi proceso. Me di cuenta de que había avanzado considerablemente en la escritura y también en la lectura. Pero aun me queda mucho más por aprender y poner en práctica no solo para pasar una materia sino por el gusto de conocer y seguir mejorando.

Stephanie Sarmiento Rojas, Historiadora, Universidad del Rosario

En el 2011, cuando ya había empezado ciclo profesional, una de mis profesoras me recomendó inscribirme en las tutorías de redacción académica, una figura anterior al Celee, que ofrecía la ECH. Aunque mi profesora notaba que yo era juiciosa con la realización de mis lecturas y trabajos, mi esfuerzo no se veía reflejado en mis notas. Así, comencé a hacer uso de esta herramienta, y por medio de ella identifiqué el problema que originaba mi bajo rendimiento: mis dificultades a la hora de escribir. Por eso, a partir del 2011 mi escritura fue una preocupación central que me acompañó en la finalización de mis materias y, sobre todo, en mi proyecto de grado. Pese a que considero que las tutorías que recibí significaron una gran mejoría en mi redacción, en el desarrollo de mi tesis sentí que aun hacía falta afinar ciertos detalles en mi escritura. Por eso, me acerqué al Celee y la ayuda que recibí resultó ser fundamental para atar cabos sueltos y hacer mi monografía más consistente y su lectura mucho más fluida.

Absolutamente. Con las clases que recibí sentí cómo mi razonamiento hizo uso de herramientas que le ayudaron a realizar argumentaciones más sólidas sin divagaciones, que se reflejaron en mi redacción. Y eso se hizo evidente en los resultados de mis materias y, también, en mi proyecto de grado, pues logré hacer un muy buen trabajo que resultó meritorio. Destaco, por esto, el acompañamiento personalizado que ofrece el Celee, pues este sirve para identificar las dificultades particulares del proceso de cada estudiante. Asimismo, resalto el compromiso de los profesores que hacen parte de él.