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Sistema de gestión ética

La ética pública busca que los integrantes de una organización sigan lineamientos ciudadanos éticos en su actuar cotidiano; así mismo, propugna porque los procesos y procedimientos que posibilitan que la organización cumpla sus funciones misionales cumplan con estándares éticos que posibiliten el fomento y desarrollo del comportamiento ciudadano ético esperado en los diferentes grupos de interés (directivos, funcionarios, proveedores, usuarios, ciudadanía, etc.). En otras palabras, la formulación y aplicación de las políticas de la organización, su cultura organizacional, y el comportamiento diario de cada uno de sus integrantes debe reflejar valores ciudadanos éticos.
 
Entender una entidad o empresa como una institución ética implica considerar que los diversos actores (internos y externos) exigen diversas demandas morales y que todas ellas deben ser satisfechas adecuadamente. Dichas demandas muchas veces van más allá de propiciar el desarrollo y ejercicio del comportamiento moral de los trabajadores y funcionarios, pero su satisfacción incide necesariamente en el cumplimiento de los objetivos misionales de la entidad. Así, por ejemplo, la forma en que los trabajadores ejercen sus labores, cómo los directivos adoptan decisiones, cómo son tratados los proveedores, o cómo la sociedad en general es afectada por las acciones de la empresa incide directamente en la constitución de la entidad como una institución ética.
 
La constitución de las entidades o las empresas en instituciones éticas hace necesario hacer énfasis en sistemas de rendición de cuentas; dicho énfasis ha llevado al establecimiento de manuales de ética, códigos de buen gobierno, o códigos disciplinarios al interior de cada una de las entidades. Estos códigos y manuales buscan guiar el actuar de los trabajadores, funcionarios y directivos en el cumplimiento de sus funciones de modo que dicho accionar sea uno ético. Así, mediante la formulación de unas políticas éticas se busca incidir en el cambio de la cultura organizacional de la entidad, generando una gestión de calidad, más eficaz, eficiente y transparente.
 
A pesar de la existencia de este tipo de códigos y manuales de obligatorio cumplimiento, los valores, principios y políticas en ellos contenidos no necesariamente se reflejan en el accionar de los trabajadores. Puede tratarse de que ellos no siguen los lineamientos de los códigos, que los cumplen solamente por miedo a la sanción, o simplemente que no existe modo de verificar su cumplimiento. Adicionalmente, en los eventos en que los valores y principios éticos son efectivamente implementados es necesario indagar por la forma en que ello acontece con el fin de establecer pautas que pueden ser replicadas en otras situaciones.
 
Así, se considera necesario establecer la manera en que directivos, funcionarios y trabajadores en general cumplen sus funciones misionales desde un punto de vista ético, lo cual implica indagar en los aspectos éticos de, por ejemplo, la gestión financiera, tecnológica, o de gobierno más allá del cumplimiento de lo establecido en códigos y manuales. Además, se considera necesario reflexionar no solamente sobre el impacto que los valores de la entidad o empresa tienen en la dimensión ética de las diferentes gestiones, sino también cómo dichos valores se articulan con principios éticos muchos más amplios como, por ejemplo, los valores y principios propios de un estado social y democrático de derecho (libertad, igualdad, dignidad, autonomía, tolerancia, etc.), los 10 principios del Pacto Global que la Organización de las Naciones Unidas, los indicadores ETHOS para organizaciones sustentables y responsables, y los principios y estándares del Global Reporting Initiative-GRI. Esta reflexión no es solamente un ejercicio teórico abstracto: debe dar lugar a la formulación de un Plan de Gestión Ética cuya implementación, seguimiento y evaluación redundará en el fortalecimiento de la empresa o entidad como una institución ética: una en la que se propicia el desarrollo de un comportamiento ético ciudadano por parte de todos sus miembros.
 
Justamente, el propósito de las actividades de extensión en este campo de acción es generar un espacio de diálogo para que dicha reflexión y posterior formulación se pueda llevar a cabo. A partir de un diálogo entre trabajadores y directivos sobre lo que significan los principios y valores éticos se construirá todo un sistema de gestión ética, con indicadores y mecanismos de seguimiento. Estos indicadores son susceptibles de ser seguidos, monitoreados y evaluados con el fin de crear planes de mejoramiento en el desempeño ético de las diversas gestiones de las empresas y entidades. Es decir, el resultado esperado es brindar las herramientas para diseñar, aplicar, seguir y evaluar planes de gestión ética en las entidades y empresas; más específicamente, establecer Planes de Gestión Ética.