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Palabras del doctor Hans Peter Knudsen el día de su posesión
Febrero 27 de 2003
Cuando nuestro país atraviesa uno de los momentos más difíciles y dolorosos de su historia, asumir la rectoría del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, pleno de historia, tradición, realizaciones y reconocimientos, que lo han destacado a través del tiempo, es un enorme compromiso.
En el marco de la celebración de los 350 años de vida del Rosario al servicio de la sociedad, podemos afirmar que su experiencia y sus logros, su reconocimiento y su tradición han permitido una interacción social productiva, expresada en servicios, convenios, acuerdos y aportes concretos que han marcado el desarrollo del país.
Fortalecer los procesos que han contribuido a su reconocimiento actual y generar y desarrollar aquellos que garanticen a la sociedad, la presencia de nuestra Universidad en el concierto global de la ciencia, de la investigación, de la academia, de la responsabilidad social y de la educación de Rosaristas útiles, es un reto que implica para todos nosotros grandes esfuerzos y un compromiso responsable.
Como enunciaba la declaración de la cumbre mundial de educación "la sociedad cada vez tiende más a fundarse en el conocimiento" y por tanto la educación superior y la investigación forman hoy en día parte fundamental del desarrollo cultural, socioeconómico y ecológicamente sostenible de los individuos, las comunidades y las naciones. Colombia y el mundo requieren de nuestros servicios calificados; por consiguiente, continúan las conclusiones de la cumbre, "la educación superior ha de emprender la transformación y la renovación más radicales que jamás haya tenido por delante, de forma que la sociedad contemporánea, que en la actualidad vive una profunda crisis de valores, pueda trascender las consideraciones meramente económicas y asumir dimensiones de moralidad y espiritualidad más arraigadas".
Con la fuerza del pasado y con los resultados del presente; de cara a la realidad nacional y con comprensión abierta y global del papel de la Universidad, nos queremos anticipar al futuro. En ese futuro, construiremos juntos una Universidad con reconocimiento nacional e internacional, con una sólida comunidad científica, académica y Rosarista, que se traduzca en calidad de formación y en logros tangibles y evaluables del proceso educativo. Como bien lo expresa nuestra misión: "queremos una universidad profundamente orgullosa y respetuosa de su tradición, con los pies en el presente y la mente abierta hacia el porvenir; una universidad dinámica, diseñada mediante la conjunción de una mente ilustrada, una voluntad decidida y una gran claridad en las metas que se quieren lograr".
El presente nos invita a no improvisar en la academia, a hacer de su quehacer un proceso científico y gerencial en donde se planea, se ejecuta, se respetan los tiempos, se asumen responsabilidades y se evalúan resultados. Fortalecer lo académico hoy, no puede ser un proceso personalista ni intuitivo, debe ser siempre un proceso constructivo, participativo, permanente y crítico por parte de una comunidad educativa identificada y con compromiso de vida con los valores y con el proyecto educativo Rosarista.
Liderar la Universidad del Rosario, gerenciar la academia, implica generar o fortalecer y dinamizar procesos, proyectos y acciones en donde se haga evidente nuestra calidad por el reconocimiento y la acreditación nacional e internacional, tanto de cada programa como de la institución en general. Estamos seguros que estamos bien aun cuando también estamos seguros que queda mucho por hacer. Por esta razón estamos planteando estrategias concretas para mantener e impulsar un mejoramiento continuo. Estamos seguros que estamos en el camino correcto, ahora queremos que dentro y fuera del país estén seguros de lo mismo.
No basta con pensar que somos buenos. En el actual contexto, debemos ser reconocidos como tales. Los procesos de acreditación tanto en el ámbito nacional como internacional nos permiten compararnos con otras instituciones, reconocer nuestras debilidades y recrear nuevos desafíos de tal forma que todos los proyectos que realicemos nos hagan ser cada vez mejores.
La calidad es un concepto pluridimensional que comprende todas las funciones, actividades y recursos de la Universidad. Se requiere de autoevaluación permanente y transparente como requisito esencial para mejorar la calidad; se requiere, también, que la enseñanza esté caracterizada por su dimensión internacional: creemos en el intercambio de conocimientos, la creación de sistemas interactivos, la movilidad de profesores y estudiantes y los proyectos de investigación internacionales, teniendo en cuenta los valores culturales y las situaciones nacionales.
Fortalecer los procesos de acreditación nacional, identificar ligas de acreditación en el contexto internacional, definir y afinar permanentemente procesos de autoevaluación y mejoramiento son tareas a las que no podemos renunciar y que debemos asumir como parte de nuestro compromiso con el futuro.
Así, partiendo de estas consideraciones, durante el período de la rectoría que hoy asumo serán cinco las prioridades de mi gestión, cada una de ellas con el mismo nivel de importancia: primero, el fortalecimiento académico; segundo, la proyección internacional de la Universidad; tercero, la consolidación de la cultura Rosarista, cuarto, la continuación en el mejoramiento de los aspectos administrativos y tecnológicos y, quinto, el reforzar e impulsar la excelente gestión que se ha venido desarrollando en materia del fortalecimiento financiero requerido para garantizar la calidad de nuestro proyecto educativo. El manejo cuidadoso, prudente, profesional, inteligente y muy acertado que se le ha venido dando al aspecto financiero de la Universidad no puede perderse ni ponerse en riesgo!
Decir que estos cinco grandes temas sean nuevos en la Universidad del Rosario seria desconocer que ya desde 1993, durante la rectoría del Dr. Mario Suárez Melo, se definieron y focalizaron los criterios, proyectos y cursos de acción que la universidad tendría que emprender para lograr con calidad el cumplimiento de sus objetivos.
Desde esa época, durante los últimos 10 años, se han venido diseñando y ejecutando planes estratégicos de desarrollo y se ha generado una cultura de autoevaluación y mejoramiento que nos permite afirmar que ha sido un proceso de crecimiento continuo que nos acerca más a la excelencia.
Debemos evitar caer en la tentación de "reinventar la rueda", que es muy común en nuestra cultura y que tanto le ha costado al país. Sería un profundo error desconocer las orientaciones y los logros de mis antecesores y quitarle continuidad a un proyecto educativo claro y vigoroso. Esto sería contrario a la filosofía del nova et vetera del Rosario que se ha presentado en la historia como una de sus grandes fortalezas y sello distintivo. Como bien lo expresa Calvino "la memoria sólo cuenta verdaderamente si reúne la impronta del pasado y el proyecto de futuro, si permite hacer sin olvidar lo que se quería hacer, devenir sin dejar de ser, ser sin dejar de devenir".
En el marco de la importantísima celebración de nuestros 350 años quiero hacer especial énfasis en el fortalecimiento de la cultura Rosarista. Es indiscutible que hemos trascendido en el tiempo con identidad. Nuestras acciones y logros deben traducirse en el orgullo de ser Rosarista: ello nos impone carácter, nos une en torno a principios y valores, nos reúne a egresados y alumnos en un proyecto educativo institucional que nos posibilita el sentir y el ser Rosarista. Ser Rosarista implica identificarse con valores que comprometen la vida; es actuar con el compromiso ético de transformar la realidad, es reconocer que las acciones que se ejecuten en la vida profesional deben apuntar a hacer de esta, una sociedad más humana, más justa y más armónica.
La formación integral del hombre, no sólo implica una sólida formación profesional, sino también el desarrollo de la persona en todas sus dimensiones. La formación del espíritu Rosarista asegura que nuestros egresados además de su acción profesional, actúen imbuidos por un espíritu de ética y responsabilidad social que aseguran el desarrollo humano sostenible.
Aun cuando es claro que el Rosario no puede vivir solamente de las glorias de su historia, definitivamente es cierto que debemos sentirnos orgullosos de nuestra tradición con la claridad que ésta nos genera nuevos retos de transformación de la sociedad y avance de la ciencia.
En últimas, buscamos una universidad que se anticipe al futuro, asumiendo con calidad el compromiso del presente, que garantice egresados capaces de contribuir en la solución efectiva de los problemas del país; egresados que trasciendan lo meramente profesional y se conviertan en personas útiles a la sociedad o como diría nuestro fundador en "insignes ilustradoras e ilustradores de la república", capaces de trazar nuevos horizontes iluminados por nuestra filosofía y tradición Rosaristas.
Como está plasmado en uno de los documentos de planes y programas de nuestro Colegio Mayor, "la velocidad de los acontecimientos y la urgencia del cambio, nos obligan a planear y ejecutar simultáneamente. Es el privilegio de la acción... con todos sus peligros pero también con todas sus satisfacciones".
Con profunda alegría, consciente de los desafíos presentes y con profunda convicción de las oportunidades de nuestra institución, los invito a que nos acompañen en la gestión que, conjuntamente con la Consiliatura, hemos iniciado para que, entre todos, mantengamos, reforcemos y refresquemos el Rosario como institución fuerte, pujante y responsable.
Muchas gracias. |