Boletín No. 03-2015

Del Equilibrio a la Unidad: Juan Manuel Santos frente al Congreso de la República en su segundo mandato

06/08/2015 9:07:53 a. m.

Tradicionalmente, una de las hojas de ruta que suelen darle forma a la Agenda Legislativa Nacional es el discurso del Presidente, el 20 de julio de cada año, en la instalación de las sesiones ordinarias del Congreso de la República. En ese momento, además de cumplirse con elementos protocolarios y la elección de los presidentes del Senado y la Cámara, la cabeza del Ejecutivo destapa tanto sus cartas en materia normativa, como en lo que serán sus prioridades a lo largo del año, lo que por supuesto da luces a propósito de los  temas y debates en los que se centrará la agenda política nacional.

Es por ello que este discurso suele despertar polémica, tanto en los medios de comunicación, como en los principales líderes políticos, económicos y sociales del país, que ven en este momento una especie de abrebocas de lo que hará el Gobierno en el año, siendo esta la oportunidad ideal para apoyar o rebatir al Presidente dependiendo de los elementos referenciados en dicho discurso.

Siendo así que, como inauguración de la sexta legislatura que ha pasado desde el inicio de su periodo presidencial, Juan Manuel Santos expuso el pasado 20 de julio, ante el Senado y la Cámara de Representantes, lo que serán sus prioridades en materia normativa y política a lo largo del periodo 2015-2016. Adicional a lo anterior, como también es tradición, el Primer Mandatario de los colombianos aprovechó el momento para celebrar los logros obtenidos en la anterior legislatura, exaltar a algunas personalidades nacionales del deporte y llamar a la unión nacional en medio de la polarización que se vive en la actualidad.

Teniendo en cuenta entonces la importancia legislativa, política y mediática del discurso presidencial del 20 de julio, el Observatorio de la Opinión y de la Información de Interés Público –OPIP- se dio a la tarea de realizar un balance del pronunciamiento presidencial, comparándolo con el del año inmediatamente anterior, además de presentar las principales reacciones que se dieron en medios de comunicación, y por los diferentes sectores políticos, económicos y sociales. Adicionalmente, el informe termina con algunas conclusiones a propósito de lo que deja el discurso, y los elementos a seguir de cerca en la próxima legislatura.

Una patria no tan boba

En términos generales, el discurso de inauguración de la legislatura 2015-2016, del Congreso de la República, fue un llamado del Presidente Juan Manuel Santos a la unidad nacional frente a la búsqueda de la paz. Lo anterior resulta interesante, puesto que a diferencia de su discurso de 2014[1], que estuvo guiado en gran parte por el proceso de La Habana como bandera central de su administración, en esta ocasión los diálogos en Cuba fueron más un telón de fondo sobre el que se construyó la necesidad de crear consensos nacionales, y no el factor protagónico del pronunciamiento. En este sentido, el discurso no sirvió en esta oportunidad para revelar avances en el diálogo, o tan siquiera plantear los nuevos pasos legislativos en la materia, sólo se hizo un llamado a crear líneas de comunicación con los sectores en oposición.  

Al respecto de lo anterior, resulta interesante como el Presidente utilizó la idea de no repetir la denominada “patria boba” como eje transversal de su discurso, haciendo constantes referencias a las consecuencias nefastas que tiene la división política en momentos de trasformación social. En este sentido, la “patria boba”, debido a los lugares comunes de caos y desorden con que se le ha caracterizado (proceso que viene siendo revaluado y revalorado por la historiografía colombiana contemporánea), le sirvió al Presidente Santos para convocar al dialogo entre los diferentes sectores de la política nacional. Aquí, por ejemplo, el Presidente Santos recalcó en varias oportunidades la necesidad de la unidad nacional, advirtiendo: “¡que no nos pase lo de la Patria Boba! que no nos encuentre esta oportunidad única de paz divididos por rencillas internas, yo los necesito a todos ustedes. El país necesita unidad. ¡Y no podemos fallarle!”. De igual forma, también llamó a  respetar las opiniones contrarias, y a los sectores de oposición, dejando de un lado “las divisiones, los orgullos personales, los dogmas y prejuicios, [que] no nos permiten ver lo que tenemos y lo que podemos construir si avanzamos juntos en sana armonía”[2].

Lo anterior pone sobre la mesa un cambio fundamental de tono entre los discursos de 2014 y 2015, pues en el primero el llamado presidencial fue a avanzar en la negociación en Cuba sobre la base de la legitimación obtenida con la reelección, y ahora en 2015, cuando las encuestas no resultan tan favorables y se toman medidas de fondo en el proceso de Cuba (suspensión de bombardeos, cese bilateral del fuego y otros), lo que se persigue es crear consensos que le permitan al Ejecutivo progresar en los diálogos con las FARC-EP, sin perder el control de la turbulenta agenda política nacional.   

Los puntos generales

Un discurso ambiguo. Un elemento clave dentro del Discurso Presidencial fue la centralidad de las referencias emocionales, y el reconocimiento a las gestiones hechas durante la legislatura pasada por el Congreso, sin que ello estuviera acompañado con un despliegue similar de la agenda normativa para este año. En este sentido, mientras que el Primer Mandatario destacó con especial énfasis la eliminación de la reelección a través del proyecto de Equilibrio de Poderes, y recalcó la labor de los deportistas nacionales, junto a los logros de su gobierno en infraestructura, muchos de los anuncios más esperados se quedaron en el tintero.

A través del pronunciamiento del presidente Santos, poco o nada se supo de la reforma tributaria, que según el Ejecutivo promete ser estructural, tocando el bolsillo de ciudadanos y empresas. De igual forma, más allá del éxito en el control de precios de medicamentos, no se dieron a conocer planes para reformar el sistema de salud o de pensiones, elementos centrales para la ciudadanía. Tampoco se habló de la crisis presupuestal del gobierno, que presentó para el próximo año un presupuesto con una baja más que significativa en relación a la inversión pública.

Estos y otros temas quedaron opacados, o francamente olvidados, en medio de la emotividad del presidente al agradecer al Congreso por convertirlo en el Mandatario que eliminó la reelección. De esta forma, incluso en el panorama en el que algunas normas de importancia fueron anunciadas, el Presidente parece tener pocas ambiciones para la presente legislatura, elemento extraño si se tiene en cuenta que al estar en su último mandato, puede empezar a pensar en las trasformaciones que necesita el país, aunque su aprobación no resulte tan popular entre la ciudadanía.    
   
El problema del desarrollo. Uno de los elementos que concentró la atención del Presidente de la República fue el sector agropecuario, y las perspectivas a futuro que tendrá en relación al acceso a tierras para los pequeños productores. En este sentido, Juan Manuel Santos destacó la aprobación de la ley de financiamiento al agro, que ha permitido mayor acceso a crédito por parte de los campesinos, y una iniciativa en curso para la creación de las Zonas de Interés de Desarrollo Rural y Económico –las ZIDRES–. De igual forma, anunció, como una de las banderas centrales de su Gobierno, la presentación de una ley de Reforma Rural Integral, que según el primer mandatario, contribuirá a garantizar el acceso a la tierra, el aprovechamiento efectivo de las tierras productivas y la creación de proyectos productivos para el campesinado.

Según el Ejecutivo, esto se sumará a los esfuerzos hechos hasta la fecha en temas de restitución y reparación, que ascienden al día de hoy a medio millón de reparados (con 170 hectáreas recuperadas, para el beneficio de más de 20.000 campesinos), y a lo hecho en formalización de la propiedad agraria que alcanza las 2 millones de hectáreas.   
De igual forma, el Presidente destacó los logros de su Gobierno en materia de desarrollo de la conectividad a nivel nacional, tanto en lo que se refiere al acceso a las Tecnologías de la Información y la Comunicación, como en el desarrollo de infraestructura vial con miras a aumentar la competitividad nacional (más de 50 billones de pesos invertidos, con 3 mil kilómetros de doble calzada).    
 
En educación, salud y trabajo. Otro de los puntos en los que trató de hacer énfasis el Presidente fue en la educación, ello en el marco de los logros y metas que hasta el momento se han conseguido en su administración, además de los proyectos futuros. La idea central del Ejecutivo es convertir a Colombia en el país más educado de América Latina para el 2025, a través de la construcción de más aulas, becas para estudiantes sobresalientes en educación superior, la generalización de la jornada única y el fomento a los maestros que cumplan con sus objetivos de calidad. Adicionalmente, destacó que el presupuesto asignado a la educación superó al destinado al sector defensa.   
En lo que se refiere a salud, Santos se limitó a apuntar los logros obtenidos en el control de precios de medicamentos, y las metas alcanzadas en materia de saneamiento de las cuentas públicas del sistema de salud y la cobertura. Por otro lado, dentro del discurso, el Presidente llamó la atención a propósito del fortalecimiento de la clase media, esto último debido al aumento en el empleo, y los recursos adicionales que esto representa para un sector importante de la ciudadanía. Según las cifras del Gobierno, más de 3 millones de colombianos encontraron trabajo (en la mayoría de los casos formal), y a través de diferentes sistemas de subsidio, múltiples colombianos han logrado acceder a vivienda propia en los últimos 5 años. 

Seguridad y paz. Aunque ha sido la bandera central del Gobierno Nacional desde el inicio de su segundo mandato, en esta ocasión el Presidente se refirió muy poco al proceso de paz en La Habana con la guerrilla de las FARC-EP, advirtiendo únicamente que es necesario forjar una unidad nacional frente a la terminación del conflicto por la vía del diálogo político. En concordancia con lo anterior, al referirse al tema de la seguridad, se enfocó fundamentalmente en los problemas de corte urbano, como el hurto y otros delitos menores que afectan en gran medida a la ciudadanía.
 
En este sentido, se refirió a la necesidad de que el Congreso apruebe el proyecto de Nuevo Código Nacional de Policía, autoría del Ministerio de la Defensa, además de un proyecto que será presentado por el Ejecutivo en materia de delitos menores, que permitirá la judicialización efectiva de quienes atenten contra la convivencia ciudadana a través de crímenes de bajo impacto, que en la actualidad son pobremente cubiertos por las autoridades.  
 
Los medios y los sectores políticos frente al discurso de Santos

A pesar de los esfuerzos del Presidente por destacar temas que se desarrollaron en la pasada legislatura, y que considera logros indiscutibles de lo que lleva encabezando el Estado, las críticas a su discurso se manifestaron incluso antes de que musitara palabra. En el momento del ingreso del Presidente, los uribistas ya estaban listos con carteles que contenían cifras y preguntas como ¿Qué pasa con la economía en Colombia? ¿Qué pasa con la entrega de viviendas gratuitas? El expresidente y actual Senador, Álvaro Uribe Vélez, se rehusó a alzar la cabeza, no se puso de pie a la entrada del Mandatario y durante la proclamación del discurso, Uribe estuvo inmerso en su Twitter.
Fue así como los medios enfocaron su mirada en la displicencia con la que la bancada uribista recibió la intervención del Jefe de Estado, fijando la atención, sobre todo, en el expresidente Uribe cuando se comentaban temas relacionados con la abolición de la reelección y el proceso de paz. Ningún miembro de la bancada uribista aplaudió al final del discurso y sus representantes manifestaron su molestia ante lo dicho. "María del Socorro Guerra, senadora del Partido Centro Democrático, dijo que "el informe que le presentó hoy al Congreso el presidente Santos no se refirió al periodo 2014-2015 y mucho de lo que ponen como logro ahí simplemente son logros del país como un todo"" [3].

En este contexto, puede evidenciarse que lo más relevante en los medios de comunicación respecto al acto retador de Uribe, fue uno de los "twitazos" que emitió una vez que Santos agradeció a las Fuerzas Militares y los llamó "héroes". Prensa digital como Semana, Noticias RCN y El Tiempo (en menor medida) no pasaron por alto la afirmación: “No podemos aplaudir el homenaje a los soldados y policías por el gobierno que ha legitimado que los asesinen”[4]. Es probable que lo anterior fuese aún más problemático teniendo en cuenta que el discurso, desde antes de la instalación de la nueva legislatura, ya estaba orientado por Santos hacia la unidad de los sectores políticos por el ideal de lograr la paz.

El Partido Alianza Verde, por su parte, estuvo de acuerdo con el Centro Democrático en algunos temas, incluso, como afirman medios como Noticias RCN digital y WRadio digital, en algunos momentos del discurso protestaron ante las aseveraciones del Mandatario. Angélica Lozano, congresista del partido en cuestión, mencionó a WRadio que le "molestaron  muchas cosas de la intervención, muchos de nosotros en la última fila, la gente no lo sabe, pero hicimos con el pulgar abajo porque es carreta. Esa ley de Zidres va contra los campesinos, entonces que no sea cínico al decir que es la gran reforma agraria porque es terrible y perversa“[5].

Así mismo, la Representante "verde" por Bogotá concluyó, “Aquí tenía que rendirle cuentas al país, no decirle al Congreso qué proyecto aprobamos porque sabemos en qué quedó la agenda legislativa. Los que apoyamos el proceso de paz nos quedamos esperando información sobre en qué consisten los tales cuatro meses, cómo se va a guiar el proceso. Bien las palabras de cajón, todos unidos, no a la patria boba, y en eso no hay crítica porque lo necesitamos, pero no está a la altura de una instalación del Congreso“[6]. En otras reacciones de la colectividad, Antonio Sanguino acotó: “Hay que preguntar a Juan Manuel Santos si se enfrenta el cambio climático con la locomotora minero energética como estrategia de desarrollo”[7].

A propósito de los avances del gobierno de turno mencionados por Santos, el Presidente del Polo Democrático, Jorge Robledo,  trinó: "“Descaro de @JuanManSantos. La desigualdad social en Colombia está entre las peores del mundo. Que @JuanManSantos no manipule la información”. […] En cuanto al agro, expresó: “Para Sábados Felices lo que @JuanManSantos dice sobre los campesinos. En realidad, burla cruel mientras destruye el agro"”[8].
En contraposición, el Ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, defendió su desempeño y el del gobierno actual afirmando que “Tenemos más cerca que nunca la oportunidad de alcanzar la paz”[9]. En ese sentido, Roy Barreras, Presidente del Partido de la U, mencionó que "el llamado de la oposición fue lo más importante del discurso del Primer Mandatario", ya que "Hay que insistirles. La paz es para todos los colombianos, para todos los soldados y policías. La paz es necesaria también para ellos"[10].

Como fue notorio en las distintas reacciones y en el desenvolvimiento del discurso en referencia al público al cual se dirigió, las posiciones negativas superaron por mucho a lo mencionado por quienes defendían el pronunciamiento y los ideales propuestos por el Mandatario, pues los últimos se encuentran inmersos en el entorno inmediato del gobierno de turno, ya sea por pertenecer a la misma corriente política o por trabajar conjuntamente al gobierno en temas como el proceso de paz, aludiendo al refrán popular de "no se debe patear la lonchera".

Reflexión: un discurso con poca sustancia

Al hacer un balance general del discurso del Presidente Santos, varios elementos salen a la luz a propósito de lo que se puede esperar de las relaciones entre el Ejecutivo y el Legislativo para el presente año. Por una parte, el uso de la analogía de “La Patria Boba” como una estrategia para llamar a la cohesión social frente a las negociaciones en Cuba, fue un maniobra interesante y creativa, que resultó adecuada para convocar a quienes se oponen al dialogo a una concertación nacional en torno a la paz. Gracias a lo anterior, le fue posible mantener el tono patriótico que demandaba el 20 de julio, combinando ese recurso emotivo con el discurso de la búsqueda de la paz, en una dinámica que relacionó la gesta libertadora con las negociaciones de La Habana con las FARC-EP.

Sin embargo, al sobrepasar el componente emotivo y patriótico, se hace evidente que el discurso tuvo más de forma, que de fondo. Más allá de tratar de generar aplausos para su gestión, el Presidente eludió cualquier tópico de importancia nacional, e incluso, en el tema del agro, el anuncio del proyecto de Reforma Rural Integral no resultó del todo satisfactorio, pues entre otras cosas, no se mencionó como dicha iniciativa va sortear la crisis fiscal y la reducción drástica en las inversiones agropecuarias del presupuesto 2015-2016.

El anterior fenómeno resultó fácilmente rastreable en los medios de comunicación, que al retratar las generalidades del discurso, se quedaron en la cohesión social y la Patria Boba, más sin embargo, al interrogar a los líderes políticos de oposición, estos pudieron rebatir el pronunciamiento de manera sencilla, apelando a su total ambigüedad y a las evidentes carencias de la agenda legislativa gubernamental para este año.

Por ahora, existen 3 elementos a los que sí vale la pena hacer seguimiento estricto. Primero, el Gobierno no puede continuar retrasando la tan anunciada Reforma Tributaria Integral, que en medio del crecimiento de las medidas impositivas tanto para las empresas como para los ciudadanos, demandará arduo trabajo para el Presidente y los congresistas de la Mesa de Unidad Nacional. Segundo, incluso dentro de su ambigüedad, la ley de Reforma Rural Integral puede convertirse (como lo fue la Reforma del Equilibrio de Poderes en 2014-2015) en la bandera gubernamental de este año, sí es que el Presidente y su Gobierno la presentan en las próximas semanas, dándole el tiempo suficiente para ser debatida con la tranquilidad y profundidad que demanda la reactivación del campo colombiano.

Tercero, el nuevo Código Nacional de Policía y de Convivencia Ciudadana, que busca ser parte de la transformación en las dinámicas de seguridad del país, será largamente debatido en el Congreso, especialmente por elementos que se han denunciado como peligrosos para la ciudadanía, como por ejemplo, la eventual restricción al derecho a la protesta o las detenciones arbitrarias por parte de la Policía a la que daría lugar el Código, todas ellas situaciones que pueden enredar la credibilidad del gobierno en materia de búsqueda de la paz.    

Por lo pronto es claro que el discurso de la legislatura 2015-2016 no pasará a la historia, su falta de contenido condena a este pronunciamiento a ser uno más en la lista de Juan Manuel Santos, mientras que la sociedad espera la presentación de los proyectos prometidos y la consecución de la paz.
 
Referencias adicionales
Santos quiere ser recordado como el presidente que eliminó la reelección en Colombia - El Espectador
Sectores políticos cuestionaron, uno a uno, los temas del discurso de Santos - vanguardia.com
Discurso de Santos no estuvo a la altura de instalación de Congreso: Angélica Lozano - W Radio
'No más enfrentamientos inútiles. Es la hora de la nueva Colombia' - El Tiempo
"Esta es la hora de demostrar que nuestra democracia funciona": Santos - elheraldo.co
El desplante del uribismo a Santos - Semana 
Emotivo discurso del Presidente en instalación de Congreso - prtafolio.co
Uribistas protestaron durante discurso del presidente Santos ante el Congreso - Noticias RCN 
Paz, unión y economía, temas del discurso de Santos ante el Congreso - El Tiempo