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Comunicado del grupo de estudios interdisciplinarios sobre paz y conflictos de la Universidad del Rosario -JANUS-

19/10/2016 12:00:00 a. m.

Después de más de medio siglo de conflicto armado, los colombianos se encuentran hoy ante una oportunidad histórica de ponerle fin a la confrontación y comprometerse con la construcción de una paz duradera. Como nunca antes un gobierno colombiano y la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército Popular (FARC-EP) han adelantado conversaciones de paz de manera sostenida, logrando compromisos más allá de sus diferencias históricas. En este proceso, las partes han asumido la difícil tarea de abordar responsablemente las causas y las consecuencias del conflicto.

A la luz de los resultados del plebiscito del 2 de octubre, en el cual se impuso por una escasa diferencia el rechazo al Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera, los integrantes del Grupo de Estudios Interdisciplinarios sobre Paz y Conflicto de la Universidad del Rosario- JANUS hemos redactado el siguiente comunicado


1. Manifestamos la necesidad urgente y la obligación histórica y moral de encontrar una solución negociada al conflicto que reconozca el camino recorrido no solo por las partes de la mesa sino también por la sociedad colombiana, sin dilatar los procesos ni cuestionar la totalidad de los acuerdos firmados entre el gobierno y las FARC-EP.

2. Consideramos que los colombianos han comenzado a contemplar la posibilidad de un escenario de convivencia. Reconocemos que el impacto de las conversaciones de paz ha ido más allá de una negociación política. En efecto, se ha evidenciado un proceso de construcción de paz colectiva orientado a crear un entorno favorable para el empoderamiento de la sociedad y en particular de las personas afectadas por la violencia. La crisis desatada por los resultados del plebiscito no debe poner en peligro estos avances significativos que sientan las bases para una nueva sociedad.

3. Invitamos a la ciudadanía a adoptar una postura crítica y constructiva frente a la actual crisis, a crear espacios de reflexión y de diálogo que contribuyan a la superación de la polarización, y a utilizar los mecanismos de participación ciudadana para generar condiciones que hagan posible la conclusión de un acuerdo sostenible. Los colombianos tienen el deber democrático y la responsabilidad urgente de impedir que el conflicto armado se reinicie.

4. Exigimos a las partes involucradas en la negociación y a los partidos políticos ejercer su función de actuar en representación de los intereses de los ciudadanos. Rechazamos los acuerdos de puerta cerrada y la tergiversación de los términos de los acuerdos. La inclusión de los partidos no debe llevar a la exclusión de otros actores sociales, ni a ignorar las demandas expresadas por la ciudadanía a través de movilizaciones colectivas.

5. Reiteramos la obligación de las partes de sellar un acuerdo final que respete el principio original de las negociaciones, según el cual la garantía de los derechos de las víctimas – a la verdad, la justicia, la reparación y la no-repetición –constituye uno de los ejes centrales del acuerdo. Lo anterior, en consonancia con los estándares y marco normativo internacionales respecto a la participación de las víctimas y la protección de sus derechos, representa una obligación estatal y un requerimiento para la construcción de la paz.

6. Hacemos un llamado a las partes para que mantengan la perspectiva original del conjunto de los acuerdos de contribuir a la satisfacción de los derechos fundamentales: políticos, sociales, económicos y culturales. Por tanto, los enfoques diferenciales y poblacionales (de género, raza y grupo étnico) allí contenidos son un imperativo innegociable. Así mismo, urgimos a las partes a prestar atención al impacto diferencial que la paralización del proceso de paz puede traer sobre las poblaciones más vulnerables a la violencia, teniendo en cuenta el enfoque diferencial y de género, así como la diversidad étnica y cultural.

Somos conscientes que llegar a un acuerdo y construir la paz requieren que la sociedad en su conjunto tenga la capacidad de enfrentar la incertidumbre inherente a cualquier transición hacia un escenario de postacuerdo, como lo enseñan las experiencias de otros países. Forjar un camino novedoso hacia una nación incluyente, garante de los derechos y las libertades individuales y colectivas, supone la capacidad de los colombianos de transigir y establecer compromisos fundamentados en el respeto a la diversidad y la diferencia que hace parte de nuestro paisaje nacional. Colombia vislumbra hoy un camino hacia la paz sostenible; es la responsabilidad moral de cada colombiano contribuir a su construcción.

Grupo de Estudios Interdisciplinarios sobre Paz y Conflicto de la Universidad del Rosario- JANUS
 





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