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Old John: entre la legalidad y la ilegalidad
El "Whisky Old John" fue prohibido y sustituido por el "Licor de Whisky Old John". Foto: Nicolás Rudas.
La bebida Old John, que por su bajo costo goza de gran popularidad entre los jóvenes universitarios, no ha desaparecido incluso después de que las autoridades prohibieran la fabricación y distribución del whisky de esa marca.
 
Sin embargo, el Old John que se consigue en algunas tiendas y licorerías no es el mismo de antes; difieren su nombre técnico y su nivel de alcohol. En lugar de “Whisky Old John” de 40 grados, ahora es “Licor de Whisky Old John”, de 33 grados.
 
Este reemplazo se efectuó en noviembre de 2011, después de que la Unidad Administrativa de Rentas y Gestión Tributaria de Cundinamarca –Rencun- anunciara que tres bebidas alcohólicas iban a salir del mercado: además del Old John, el aguardiente Chin Chin y el whisky John Player.
 
La empresa fabricante del Old John es Vinos Colombianos de Calidad –Vincoca-, una sociedad limitada que funciona hace 16 años. Su planta de fabricación queda en Ibagué y tiene una sede en Bogotá ubicada en el barrio María Paz, en el suroccidente de la ciudad. Vincoca maneja otros licores de bajo precio como el ron Sabrosón y el Granizado Vincoca, que es un aguardiente suave.
 
De esas bebidas, solo el Old John hace parte de la cultura universitaria extramuros. Tiene “devotos” que le agradecen las borracheras cuando la “vaca” reunida es exigua y también detractores, que acusan a los primeros de carecer de todo sentido de sofisticación. Se vende especialmente en pequeños distribuidores, como tiendas de barrio, y se consume mucho los viernes y sábados por la noche en los alrededores de las universidades, en algunas plazoletas públicas o en las fiestas cuando el presupuesto del grupo se queda corto.
 
Tras anunciarse que el Old John salía del mercado, los más interesados en saber qué había ocurrido eran los universitarios. En aquel entonces, la mayoría de medios de comunicación apenas dijeron que el producto sufría tantas falsificaciones que Vincoca había tomado la decisión comercial de suspender su producción.
 
Lo que no se contó fue que el registro sanitario del whisky había vencido el 12 de junio del año pasado. Y que, aunque la empresa intentó renovarlo, el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos –Invima- rechazó la solicitud pues fue presentada extemporáneamente.
 
En reacción, Vincoca lanzó un nuevo producto: el Licor de Whisky Old John, que sí cuenta con un registro sanitario actualizado. El problema, según la empresa, es que Rencun no aclaró en su anuncio que dicho producto iba salir al mercado en reemplazo del prohibido.
 
“Esa omisión nos afectó gravemente”, afirma Lorena Aroza, antigua representante legal de Vincoca y actual socia: “Las ventas de la empresa se redujeron más o menos en un 70% porque la gente dejó de comprar el nuevo producto, aunque fuera legal”. 
 
Si bien no era una obligación de Rencun anunciar el reemplazo del producto, Vincoca alega que debió hacerlo para prevenir una estigmatización de la marca Old John y, en consecuencia, un perjuicio económico para la empresa. Por su parte, Rencun insiste en que el error fue de la empresa por haber creado un producto tan parecido al whisky, arriesgándose a que los consumidores los confundieran.
 
Según Aroza, muchas de las tiendas distribuidoras dejaron de solicitar el Licor Old John e incluso la policía muchas veces lo confiscó, sin reparar en que era una bebida distinta a la prohibida. “La competencia también se aprovechó de la situación, advirtiendo a los clientes de no consumir nuestro producto dizque porque era ilegal”, sostiene. 
 
Lo cierto es que aunque el Old John cambió, la empresa mantuvo una presentación, un sabor, un color y un aroma muy similares a los del viejo producto. “¿No será que Vincoca quería engañar al cliente para que no notara que el producto ya no era whisky?”, se pregunta Carlos Arturo Ballesteros, gerente de consumo de Rencun.
 
Además, como el impuesto a los licores se calcula a partir del nivel de alcohol de la bebida, Vincoca paga menos impuestos por el licor de whisky –de 33 grados- que por el whisky –de 40 grados-, y sin embargo el precio en el mercado del nuevo producto es casi igual al del viejo: de 9 a 10 mil pesos cuesta una botella de 750 mililitros.
 
Ballesteros cuenta que, junto a la Polfa (policía fiscal de la DIAN), se han realizado numerosos incautamientos del Whisky Old John. Vincoca niega seguir produciendo la bebida y responsabiliza de la ilegal distribución a falsificadores profesionales. Luego del vencimiento de su registro sanitario, la fabricación del whisky quedó automáticamente prohibida y las existencias restantes tuvieron permiso solo hasta el 12 de diciembre de 2011 para ser comerciadas.
 
El funcionario de Rencun agrega que también se han incautado falsificaciones del nuevo producto, el Licor de Whisky Old John, a lo que Aroza responde: “Es que usted saca un producto en Bogotá y a los ocho días ya le tienen montada la falsificación”.
 
Esta problemática de las falsificaciones pone a toda bebida alcohólica bajo sospecha de ilegalidad. “Como Vincoca, todas las empresas de licores sufren las falsificaciones”, explica Ballesteros: “Lo complicado es que muchas veces las empresas falsifican su propio producto para evadir impuestos, y entonces a usted le entra la duda de si son víctimas en verdad”.

Nicolás Rudas
Plaza Capital

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