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Columnistas

Sobre el toreo incruento (I): Bases en un caso de bioética y justicia animal

Por: Ricardo Andrés Roa Castelllanos, Ph.D.

02/08/2018

Volumen 4 - Nº 40 ago./2018
ISSN: 2422-2216

Sobre el toreo incruento (I): Bases en un caso de bioética y justicia animal

Se asume con esta serie de ensayos la difícil tarea de la persuasión racional para hallar una vía media en una discusión polarizada que atañe las costumbres humanas en función a la relación con un biotipo específico de animales -el ganado bravo-.
 

Parte de la bioética actual opera a manera de campo secuestrado por proselitismos y anti-valores misántropos (que odian al ser humano), vitafugos como antítesis a un  vitacentrismo científico que en algunos casos incluso ha servido para el adoctrinamiento en los extremismos ideológicos involucrados en perjuicio de las poblaciones biológicas asociadas a la polémica. Con esto quiere decirse que un campo disciplinar académico por sobre todo debe atender a los hechos notados y comprobados en la realidad.

La dura aseveración sobre la misantropía que subyace en el tema, encuentra respaldo en un resultado visible a nivel sociológico: la idea pululante, en especial dentro de sectores de jóvenes bienintencionados, según la cual, la especie humana es una “plaga” para varios imaginarios sociales.

El punto de vista hiper-crítico y generalizador para toda la especie humana que se caracteriza en la realidad más bien por su heterogeneidad y biodiversidad, social, vocacional y biológica, es nefasto y muy peligroso para la vida comunitaria, como lo es para la naturaleza y la salud individual, pública y ambiental como será descrito en este y los artículos subsiguientes.

PLANTEAMIENTO INICIAL
 
El núcleo de la fundacional Ética de la Tierra, retomado por Potter, el fundador norteamericano de la Bioética, describe un punto de vista común a la biología, la estética, la ecología, la ética y la filosofía práctica:
 

“A thing is right when it tends to preserve the integrity, stability, and beauty of the biotic community. It is wrong when it tends otherwise.”
 
“Una cosa es correcta cuando tiende a preservar la integridad, estabilidad y belleza de la comunidad biótica. Está equivocada cuando tiende de otro modo”

 

Aldo Leopold. A Sand County Almanac (p.262)
 
 
Las repercusiones poblacionales de las acciones humanas en la vida animal son en sí mismas un deber deontológico por el cual la Medicina Veterinaria debe velar, existe, y que le ha configurado como custodio de las especies animales, dentro de las diversas profesiones desde el principio de los tiempos.
 
El toreo ha representado un reto para la profesión de la Medicina Animal que esta ha sabido afrontar como garante al poner reglas y normatividad regulatoria. La persecución a la Fiesta Brava se justifica en la crueldad de un rito, antropológicamente, significativo y necesario para comunidades en nuestra civilización.
 
No obstante, aquí se hablará que un Cambio Técnico debe darse con el fin que la tauromaquia en vez de ser abolida, pase a un nuevo estadio de evolución dentro de muchos que ha tenido históricamente.
 
La razón de fondo es que la relación humano-taurina que ha estructurado la co-evolución de nuestras especies no debe abolirse para bien de ambas. Aunque cierto romanticismo de la profesión no quisiera tener que “lidiar” con esta clase de eventos o con la producción de alimentos, la genética, la salud pública y ambiental, la nutrición humana y animal, sino el quedarse en el papel de curar y tratar cariñosamente animales de compañía, lo cierto es que la Medicina Veterinaria rebasa esa simple meta en las responsabilidades profesionales que la compromete.
 
Por tanto, debe entrar en tan conflictiva arena y ser ese garante estructurado para las partes, ya que como ninguna otra profesión le permite ser un adecuado juez en la complejidad de las relaciones que significa este vértice relacional en pasado, presente y futuro.
 
La preocupación poblacional y el análisis de la libertad en medio de un trato considerado y justo en un respeto por las preocupaciones e intereses de las partes, incluyendo al animal, es una labor que con objetividad sólo puede ser asumida por Médicos Veterinarios que comprendan el análisis integral de la situación.
 
LOS VETERINARIOS COMO TRADUCTORES EPISTEMOLÓGICOS EN UN FALSO DILEMA DISTORSIONADO POR FALSEDADES DISCURSIVAS
 
Es poco frecuente encontrar dentro de la opinión pública quien sepa que son “utreros”, “erales”, o “añojas”. Tampoco es común que se sepa que la práctica del actual toreo con el uso de arponcillos, como los que tienen las divisas, u otros hirientes arpones de metal como aquellos de las banderillas, no se empezaron a usar generalizadamente en la tauromaquia sino hasta mitad y final del siglo XIX a consecuencia del esnobismo propio de la Revolución Industrial, según se explica en el detallado tratado histórico de Cossio (1981). Previamente, muchos de los ejemplares “toreados” volvían sin heridas a las fincas tras la celebración de esos divertimentos de la nobleza o de los sectores populares.
 
Asombra más, sin embargo, que la opinión pública desconozca hoy que la cura contra el Maltrato -sin importar la especie- no es la eliminación de los integrantes en la relación afectada por el mismo, ni la relación en general (abolicionismo), sino por el contrario, notar que el maltrato en ética, entendida técnicamente como análisis de las acciones, se cura al virar hacia el Buen Trato.
 
Esto implica a nivel ético, de entrada, que se ha vendido un falso dilema que no es percibido debido al furor en la discusión entre detractores y aficionados a la fiesta brava.
 
Con candorosa buena intención parte de la sociedad preocupada por el buen trato a los animales dice que el toreo debía ser como en Portugal argumentando el ser allí menos cruel ya que en este país no se mata el toro” en la faena. Pero hay en este punto una idea tergiversada.
 
Empecemos, entonces, a notar con esta afirmación -poco correspondiente a la realidad- que la comprensión del mundo taurino demanda conocimiento específico denso, el cual debería prevenirnos de la opinión fácil, pues los estribillos sociales -como ese- no describen los hechos como son y podrían resultar contraproducentes con cuanto quieren defender los amantes de los animales.
 
Conviene explicar para comenzar, entonces, que el toreo portugués puede ser, a la postre, aún más cruel que el hispánico-clásico, pues prolonga por horas o hasta días, el tiempo del animal injuriado por divisas, picas, banderillas y demás artefactos metálicos, hasta que es finalmente muerto.
 
Sea explicado que en las "Touradas" portuguesas, después de terminada la faena pública, el animal herido es llevado a los chiqueros (patios) donde luego se brega a veces más cruelmente para lograr matarle[1]. Las endorfinas, que en el frenesí de la arena le disminuyen al animal el umbral del dolor como explican desde la fisiología los estudios de Illera (2007), desaparecen con ese tiempo pasado en los patios. El resto se cuenta por sí solo. Pero notemos, sin embargo, que entonces las heridas y sus daños comenzarían a doler más para recibir el bovino lidiado igualmente una muerte más tarde por objeto corto-punzante.

 
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Así que si el lector ignoraba lo anterior, es mejor que, racionalmente, no proceda a auto-calificarse ni como “taurino”, ni como “anti-taurino”. Tampoco sería justo que se sienta calificado para ser juez de una materia tan complicada sin contar primero con los “suficientes elementos de juicio”, pensando que por el hecho de ser movido por una manipulada y como se verá al final, paradójica-falsa compasión, todo razonamiento en oposición absoluta a la actividad lo conduce a pensar correcta y válidamente.
 
Para una verdadera estructura racional, descalificar a la contraparte, desde tales desconocimientos, sería un error adicional al panorama general visto por ambos extremos, pues dichas lagunas cognitivas, a favor o en contra del toreo, lo que demuestran racionalmente es que aún no se conoce, o se conoce muy precariamente, lo que sin embargo se procede a defender o condenar.
 
Como es explicado en estos temas relacionados con la pseudo-ciencia, ideologías y las pseudotécnicas: El remedio desde la ignorancia o la tergiversación temática, velada como discursos demagógicos, o basados en información inexacta o efectista, crea peores resultados que la enfermedad que pretende curar (Bunge, 2013).
 
VALORACIÓN CRÍTICA
 
Que la Raza de Lidia sea exterminada a causa de campañas que distorsionan hechos y evidencias en torno a esta no sería justo. Continuar con torturas de seres vivos para entretención o placer de terceros tampoco lo sería. Es más, notar la posibilidad de que esa iniciativa “proteccionista” podría concluir con la desaparición de esa población, sería profundamente incoherente e irracional para un verdadero amante de los animales. Es bien sabido que de ningún modo te protege, lo que te extermina.
 
Pero es esta la más visible clase de “defensa” social, ejercida por parte de algunos grupos activistas, que incurrirían debido a tan supina contradicción en la categoría de ser nada, excepto pseudo (falsos)-animalistas.
 
Este aniquilador “racismo animal” -se pretende aniquilar la raza de lidia para no sufrir reatos de conciencia- con careta de buenos sentimientos, asemeja lo hecho por los colonizadores esclavistas que le negaban el alma, o la condición de personas, a las personas negras y a los indígenas para someterles a su abusivo criterio (hasta la intervención de humanistas como Fray Bartolomé de las Casas y Pedro Claver); es curioso que aquí también se niega de forma pseudocientífica que el toro de lidia sea una raza. Ha afirmado el activismo anti-taurino sin el menor escrúpulo científico y con convincentes tintes de demagogia política:
 
“No conocemos ni una sola descripción cientí­fica de los caracteres diferenciadores de la hipotética raza de lidia. Y ello a pesar de haber consultado una muy amplia bibliografí­a. La razón es sencilla: no puede ser descrito lo que es inexistente.”[2].
 
Los jóvenes que en la actualidad poco -o no- leen, o que pertenecen a otras profesiones, u oficios, se creen tan contundente bulo en una época que parece empeñarse en validar el engaño.
 
Pero las verdaderas Ciencias Animales, Biológicas y la Genética, desde hace muchos años sí que reconocen la filogenética especifica del GANADO BRAVO, como raza y taxón científico con sus respectivos clados genéticos particulares[3], [4], [5], [6], [7].
 
¿Es “inofensivo” el mentir deliberadamente sobre la realidad de estos seres? No. El fin, por loable que parezca, no justifica toda clase de medios. Una causa justa que apela a engaños, se convierte por ese mismo defecto en una causa entonces injusta.
 
 
DIFAMACIONES, TERGIVERSACIONES Y RIESGO DE EXTERMINIO
 
El engañoso discurso (falacia lógica) practicado en estos rumores pseudo-animalistas, acaso más preocupados por buscar dineros del Estado, de donantes, puestos públicos, o en aparecer en medios de comunicación, negando la realidad y supervivencia poblacional de los propios animales (¿?), es el origen responsable de un reciente colapso poblacional sufrido por la ganadería de reses bravas.
 
Donde proporcionalmente un pequeño número de individuos del hato son machos o van al ruedo, medido en un 6% de la población total por Wolff (2011), versus un 94% de animales que mantiene la vacada o población normal anual para esta raza.
 
Por ejemplo, aunque había a nivel global 200 ganaderías de lidia para la actividad taurina, en un país como Colombia, para la temporada de 2017 en Bogotá, se destinarían en total 36 animales (para 5 corridas y una novillada -con 6 animales faenados por evento-) a fin de ser faenados en la plaza de toros Santamaría[8], [9], 11. A comienzo de 2017, de 22 núcleos genéticos de ganado bravo en Colombia quedaban 8. Varias ganaderías insignes allí se han acabado: La Carolina, Icuasuco, Clara Sierra, Puerta de Hierro fueron inducidas a la quiebra por bloqueos de funcionarios en contra de una estructura legal lícita y de derecho consuetudinario vigente. También cerró Cerrobermejo de Juan Fermín Rocha. Garzón Hermanos estaba a punto del coaccionado cierre y El Paraíso ya casi no tiene población taurina lo cual en conjunto había significado un abanico genético de variedades adaptadas a medios biodiversos, así pérdidas. Se está induciendo a un cuello de botella genético que de continuarse pondría en peligro esta raza en la práctica silvestre. Téngase en mente, que hasta ahora se habla en términos aritméticos, no de muertes, éticas, o dolores.
 
De otro lado, en 2009, el número de reses bravas en España era de 275.000 ejemplares. Para 2013, con tan sólo 3 años de prohibición de la tauromaquia en Barcelona y una continua propaganda negra en contra de la actividad, la cabaña o hato de esta raza, se contrajo a 197.042 cabezas[10].
 
Esto quiere decir: cerca de 80.000 cabezas fueron enviadas a matadero desde ganaderías artificialmente inducidas a la quiebra por medio de leyes arbitrarias, a consecuencia de una falsa compasión discursiva sobre los animales, que según los resultados obtenidos si buscaba más exacerbar polarizaciones políticas que la supervivencia/bienestar animal por medio de la prohibición del toreo en Barcelona en 2010. Fue esta una norma prohibitiva, hace poco, además declarada anti-constitucional[11].
 
Pero el daño biológico, económico y poblacional durante estos seis años ya estaba hecho y cundió a otros países como Ecuador, México o Colombia, pese a la destacada producción económica y peso tributario para las arcas nacionales de esta actividad lícita. Lo anterior pese a ser el sector taurino un circuito productivo que genera el sustento para muchos, contando personas urbanas y rurales, e incluso como se seguirá explicando, que beneficia a otros animales y ecosistemas, en una poco comprendida cadena productiva (Figura 1), biogeoquímica, ecológica y de empleo para distintos sectores de la sociedad, la naturaleza y hasta las finanzas públicas[12]

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Figura 1. Destrucción reportada en periódicos españoles de ganaderías de lidia con la subsecuente muerte masiva de sus animales.

 

UN CASO DE BIOJUSTICIA
 
En 2006, el Académico Dr. Capó presenta el concepto Biojusticia tras recopilar una enjundiosa serie de antecedentes que en el Derecho Español desde 1887 (Siglo XIX) han luchado contra el maltrato animal. Aunque muchas ONGs animalistas internacionales han cometido la falacia de la generalización difamando al conjunto de la nación española por su trato cruel hacia los animales, la verdad es que la España no extremista, en la realidad, antecedió a nivel normativo a las leyes hitlerianas de protección animal o Reichstierschutzgesetz [13] (Ley para la Protección de los Animales) de 1933, o el mismo inicio del veganismo como expresión radical anglosajona de defensa animal en 1944, por iniciativa del activista inglés D. Watson[14]. En respaldo de lo mencionado se puede incluso ver el siguiente afiche de 1929 en la Figura 2: 

 
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Figura 2. Afiche de Promoción de la Real Orden de Gobierno de Julio de 1929 en Defensa de los Animales y las Plantas.

 

Asimismo, en el tema taurino, el denostado dictador ibérico “de derechas” Franco, durante su mandato prohibió con la Circular 32 de 1963 hasta 1977 el controversial Toro de la Vega[15] -festejo de la tauromaquia popular donde un toro puede ser alanceado o indultado por lanceros de la localidad de Tordesillas, cerca de Valladolid.
 
Con esos antecedentes que contrastan la realidad con infundados discursos, en adición a las indicadas lagunas de conocimiento previas y las panorámicas de este artículo, las diversas ideas se orientan al mandatorio análisis desde el campo no instrumentalizado de la Ética. Es decir, al análisis racional de las costumbres y los actos humanos en libertad, y no a difundir como sinónimo de la “Ética” o la “Bioética”, los contenidos específicos de agendas o “manifiestos activistas” para adoctrinar incautos prosélitos.
 
Probablemente el lector ya reflexiona sobre cuán manipuladores suelen ser los discursos culturales que buscan sumar adeptos a causas (ávidas de poder político, fama y/o dinero), basados en la ignorancia instrumentalizada del grueso del público sobre asuntos que le son presentados “dramática”, “dilemática” pero no racionalmente.
 
¿Crueldad o abolición? / ¿Festejo inmodificable o desaparición de la fiesta? Tales son los falsos dilemas a que líderes de las posiciones extremas (en contra y a favor de la fiesta) han llevado los planteamientos hasta los extremos actuales.
 
En la mitad del problema relacional, las poblaciones vacuna y humana se encuentran en el gravísimo riesgo de ser destruidas por la exacerbada e intransigente tensión social descrita que llevaría a mayores perjuicios biológicos y sociales a los vistos actualmente.
 

Referencias:
[3] Lenstra, J. A., & Bradley, D. G. (1999). Systematics and phylogeny of cattle. The genetics of cattle. Utrecht: Utrecht University Press.
[4] Demyda-Peyrás, S., Género, E., De Luca, L., & Moreno-Millán, M. (2012). In vitro oocyte maturation rates in Spanish Bullfight bovine breed. Bulletin of University of Agricultural Sciences and Veterinary Medicine Cluj-Napoca. Veterinary Medicine69(1-2).
[5] Negrini, R., Nijman, I. J., Milanesi, E., Moazami‐Goudarzi, K., Williams, J. L., Erhardt, G., & Lenstra, J. A. (2007). Differentiation of European cattle by AFLP fingerprinting. Animal Genetics38(1), 60-66.
[6] De Juan, L., Álvarez, J., Aranaz, A., Rodríguez, A., Romero, B., Bezos, J., & Domínguez, L. (2006). Molecular epidemiology of Types I/III strains of Mycobacterium avium subspecies paratuberculosis isolated from goats and cattle. Veterinary microbiology115(1), 102-110.
[7] Silva, B., Gonzalo, A., & Cañón, J. (2006). Genetic parameters of aggressiveness, ferocity and mobility in the fighting bull breed. Animal Research55(1), 65-70.
[8] Pérez, J. M. L., García-Abad, C. S., Lacasa, V. G., & de la Varga, M. A. (2012). Evolución del sector de la producción del toro de lidia en España: Censos y ganaderías. ITEA, información técnica económica agraria: revista de la Asociación Interprofesional para el Desarrollo Agrario (AIDA), (2), 207-221.

 

Ricardo Andrés Roa Castellanos
 
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Ricardo Andrés Roa Castellanos
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