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Cultura

De la fortuna al infortunio de la astrología en la política renacentista

Por: Alice Ivón López Gómez

12/07/2018

Volumen 4 - Nº 39 jul./2018
ISSN: 2422-2216

De la fortuna al infortunio de la astrología en la política renacentista

“La literatura astrológica es una red inextricable de temas religiosos
 y científicos, de motivos míticos y racionales, de reflejos
de sucesos reales y de transfiguraciones fantásticas”
Franz Cumont
 

El estudio de la política se ha caracterizado con los textos de los clásicos del pensamiento político qué desde la racionalidad, la prudencia y el juego del poder, exponían la mejor manera para que el monarca preservara este y dominara de manera sabía lo que le pertenecía, desde esta concepción se reconstruye la noción de una figura de consejero en la toma de decisiones políticas, culturales, económicas y sociales como herramienta de la estabilidad del cuerpo político. Por lo tanto, sí se supone que eran diversos estudiosos los que estaban detrás de las decisiones políticas de los monarcas, es cuestionable en qué momento el estudioso de la astrología es integrado en las cortes europeas y cuál fue su labor a desarrollar, para finalmente comprender el por qué del aislamiento de estos estudiosos del rol político.
 
 De este modo, el catedrático Steven Vanden Broecke en el capítulo de astrología y política presenta un panorama amplio de la integración y labor del estudioso de la astrología en las cortes europeas, en conjunto con otros académicos que han investigado la relación de la astrología con la política, al reconstruir la historia astrológica; en la primera recopilación de datos se creía que la astrología desempeñaba un pequeño papel en la historia, al relacionarse por lo general con invenciones divinas para provocar, acelerar, prevenir y contener las acciones, y para los líderes y militares estos sucesos no eran más que pretextos en lugar de razones para usar la credibilidad popular.
 
Sin embargo, desde la perspectiva de Giovanni Pico como la realidad se describía desde las crisis, como enfermedades, pandemias, epidemias y contagios – a los cuales tenían que darle una respuesta y solución-, por causa de las crisis, los días críticos y en general, los ritmos de la vida, se hacía  necesario remitirse a causas celestes. Así, la astrología se convierte en la concepción general de la realidad y, como tal, en raíz de todo el árbol del saber, ya que para Pico cuando las personas están inmersas en una teoría suelen remitir todo a ella, y no por ambición de explicarlo todo con ella solamente, sino porque les parece que verdaderamente es así, por lo que no es difícil advertir el proceso mental por el que la astrología se convirtió en concepción general unitaria de la realidad pronosticada.
 
De igual forma, la astrología de pronósticos evaluó la posibilidad de la existencia de la influencia de los astros sobre la vida del individuo, tanto en temas civiles como jurídicos, ya que se concluía que el movimiento de los cuerpos celestes afectaba la naturaleza, y asimismo podría afectar al individuo en la toma de decisiones, pero aceptar la intervención sobre la vida del individuo lo limitaba a su libre accionar, a tomar decisiones por sí mismo; además sí el hombre era el único en tener el conocimiento del cielo, también lo convertía en el único en poder modificarlo.
 
La implementación de la astrología como pronostico surge durante la Edad Media, con el estudio del cuerpo humano, es decir, en la medicina al relacionarla con la salud como el equilibrio del cuerpo, y la enfermedad con un desequilibrio de uno de los humores (sangre, mucosidad o flema, bilis negra y bilis amarilla), por causa de los movimientos de los astros; de este modo esta relación ayudo a que el astrologo trabajará junto con el médico para buscar el movimiento apropiado de los astros para que el enfermo logrará su recuperación, además se le asignó a cada parte del cuerpo un signo zodiacal y dependiendo de la zona afectada del cuerpo se le trataba de diferente forma y tiempo.
 
La astrología ganó prestigio popularmente en la labor de la medicina, pero todo cambió de rumbo con el Renacimiento, los nobles incluyeron entre sus sabios consejeros a los astrólogos; se les brindo un espacio para resolver los dilemas, como por ejemplo la cuestión del origen de las almas y de cómo el alma llegaba a los cuerpos, por lo que la explicación que estos presentaron correspondía a que el alma provenía del cielo y al nacer el individuo, el alma se unificaba con el cuerpo.
 

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Además, el astrologó empezó a ser considerado un estudioso, académico y universitario que contaba con un papel positivo en el ascenso del poder, por lo que el papel del astrologó tuvo diferentes cambios, no siempre fue considerado de tal forma, como lo señalo la académica Barbara Bauer respecto a un cambio de auto-comprensión del astrologo, un primer momento durante el siglo XV se consideraba un profeta o voz inspiradora, luego durante el siglo XVI un apolítico con conocimiento especializado en la medicina, y finalmente como el asesor político desde el siglo XVII. Por consiguiente, el astrologó no solo empezó a hacer parte de los consejeros de los nobles, sino que rápidamente fue llamado para participar en las cortes europeas con la labor de aconsejar a los monarcas sobre la toma de decisiones; según Vanden y otros historiadores astrológicos, es en este punto donde la astrología y la política renacentista tendrán tres incidencias:
 
La primera, en tanto a una astrología que forma al curso del accionar del gobernante, puesto que el astrologó podía predecir ciertos eventos del disgusto del gobernante, por lo que tenía que evitar ciertos temas como la muerte, pero cabe aclarar que el gobernante se acercó a la astrología no por ser un discurso veraz, sino por ser una herramienta para alcanzar el éxito. Así mantuvo distancia con un prematuro rechazo y desprestigio por pronósticos desagradables, pero reconocía la protección del cuerpo con el conocimiento de la medicina del astrologó y de protección del poder, al predecir guerras, rebeliones o todo tipo de alzamiento en contra suya.
 
La segunda, abarcaba la relación entre el gobernante y los gobernados, por lo que el gobernante brindaba una cierta legitimidad al accionar del astrologó con la intensión de estabilizar  su reino, es decir que fundaba una credibilidad o condiciones de posibilidad sobre los gobernados respecto a la astrología. La tercera, en cambio refleja la incidencia en la relación de los súbditos y el gobierno, con la legitimación de la rebelión y la guerra civil, que durante el periodo moderno adquiere mayor credibilidad por la manifestación de cambios políticos y sociales.
 
Visto de este modo, el astrologo obtiene un papel protagónico en las cortes europeas, aludiendo a ejemplos de algunos de los resultados historiográficos, por ejemplo, los adquiridos por los académicos Carey y Boudet que estudiaron la influencia de los astrólogos en las cortes inglesas de Edward III  hasta Henry VII, determinaron que el astrologó cumplía la labor de asesoría astrológica, este se desempeñaba como un empleado para los gobernantes para obtener ventaja política y evitar adversidades, además generaba atracción el poder predecir el futuro para evitar desastres o enfrentamientos.
 
Asimismo, el interés por saber el futuro, atrajo a otros monarcas que conformaron bibliotecas con manuscritos astrológicos, alta literatura astrológica, y respetadas colecciones como las del rey Carlos V de Francia, Pedro IV, Martino I de Aragón, o en los tribunales de Matthias Corvinus en Budapest, Filippo María Visconti en Milán; convirtiéndose el astrologo en una herramienta de prudencia política al proporcionar el prestigio, el poder, información y buena propaganda, en las cortes húngaras, países bajos, francesas, Aragón, y Castilla, que a su vez se incorporaron juntos con otros académicos y consultores de teología, derecho y medicina.
 
Por eso, la relación se fue estrechando entre el gobernante y el astrologó, ya que ambos se satisfacían del deseo de la legitimidad; pero el primero se beneficiaba en su deseo de prognosis, de conocer los secretos para dominar, eliminar y conquistar, además sí el astrologó podía predecir el rumbo de un reino, esté también predecía al elegido para asumir el poder político, haciendo que el gobernante fuese el predestinado a gobernar; proceso que se suponía era determinado por los cuerpos celestes, porque era en el reino de donde sucedían las verdaderas acciones y los individuos eran el reflejo de lo que estaba afuera.
 

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Sin embargo, dicha influencia entre la política y la astrología ha sido negada por los historiadores políticos como fuente teórica, al manifestar no tener ningún interés en unificar el discurso astrológico en la teoría política, ni siquiera vincularlo como un consejo o de haber tenido poder sobre la toma de decisiones. Las explicaciones de dicho rechazo son dos, la primera recae en la cuestión del cómo se analiza la historia política, debido a que se estudia en esencia en sí misma, es decir que se estudia como un fenómeno social, universal y autónomo, subvalorando cualquier relación alterna, como por ejemplo la política en relación al mito; y segundo el vínculo con ser la astrología un discurso marginal, irracional, supersticioso e irrelevante a partir de la doctrina post-teológica denominada por la ciencia.
 
La ruptura de la política con la astrología se visualiza a mediados del siglo XVII debido a los eventos políticos que se presentaron, como por ejemplo, la represión hegemónica de nuevas elites sociopolíticas, creando una separación de la creencia popular y rechazo al astrologo, señalándolo de adivino; además conllevo a la desacreditación y marginalización de los astrólogos, situación que los hizo llegar al final de su poderío y participación en la política a través de las cortes, se les limito la publicación, quedando solo disponible la publicación de almanaques anuales, tanto así que la mayoría de astrólogos médicos se convirtieron en compiladores de pronósticos anuales como fue el caso de William Parron.
 
No obstante, el astrologo empezó a ser obstruido en sus labores por el temor a la iglesia y Dios, de este modo Maquiavelo advierte a los que empleaban las labores astrologías de que “aquellos príncipes o republicas que desean permanecer libres de corrupción deben, por encima de todo, mantener incorruptas las ceremonias de su religión y deben mantenerlas siempre en veneración; porque no puede haber una indicación más fuerte del declive de una provincia que ver descuidado el culto divino”, con estas letras deslegitimaba la labor de los astrólogos y señalaba el pecado humano.
 
En efecto, el astrologo paso a ser tratado con precaución debido a que habían desviado sus predicciones a satisfacer a los gobernantes para agradar a los poderosos porque se convirtieron en empleados, de igual forma se generó una desestabilización porque la astrología empezó a no ser bienvenida en algunos tribunales, por las predicciones sobre la muerte del rey y esto se consideraba un delito a pesar de que fuera posible, dicha predicción produjo desestabilización en los reinos y fueron señalados de alborotadores políticos.
 
Finalmente, la astrología surge en un momento crucial para dar respuesta a las inquietudes humanas, de la medicina pasó a las cortes europeas, aconsejando al monarca sobre el quehacer ante la toma de decisiones, protegiendo el cuerpo y su poderío, satisfaciendo con pronósticos de éxito e impidiendo que los enemigos actuaran con anterioridad; la buena fortuna de los astrólogos parecía destinada por los astros, y que mayor logro de legitimidad, que el conseguir que tanto monarcas como sabios, llenaran sus bibliotecas con las más respetadas colecciones del conocimiento de los cuerpos celestes.
 
Sin duda el hombre históricamente ha sido atraído por evitar la desgracia y la inestabilidad, se vincula con la astrología asignándole un lenguaje para representar la preocupación y los vacíos de las empresas espirituales, la politización constante de la relevancia y los peligros, convirtiéndose en una herramienta para proteger la infraestructura económica y la estabilidad del cuerpo político; reconociendo el temor de lo ilegitimo de la astrología ante los ojos de Dios.
 
En el caso de la teoría política y la política moderna, estas dejaron de lado cualquier interés sobre la astrología, se separa la sociedad de la naturaleza y se busca la estabilidad de la sociedad, convirtiendo a la política en una práctica autónoma y universal para establecer y mantener el orden, lejos de cualquier forma de cómo dijo Maquiavelo convertir la realidad en una fortuna que hace caer en la corrupción.
 
En pocas palabras, se desvaneció la relación de la astrología con la política por la intervención en la creencia religiosa, con la noción de un Dios único, protector del hombre y no las estrellas las determinantes del rumbo de la humanidad; pero a pesar de la fuerte crítica que se generó alrededor de la astrología, también surgieron quienes la defendían por su aporte en otros espacios en donde fue fundamental y bien utilizada, como para la navegación y la agricultura, igualmente como argumenta Eugenio Garin en sus últimas páginas, la astrología no puede eliminarse de un plumazo, porque aun en el presente se encuentra ligada a las concepciones de la realidad de la cultura moderna.
 
Al parecer, lo único que no pronosticaron los astrólogos fue su propio infortunio.
 
 
Bibliografía:
 
Garin, Eugenio. 1981. El zodiaco de la vida – La polémica astrológica del trescientos al quinientos. Ediciones Península. Barcelona – 1981.
 
Gómez, Susana. 2017. Apuntes de clase. Catedra Historia de la Ciencia. Facultad de Filosofía. Universidad Complutense de Madrid. Madrid – España.  
 
Gómez, Susana.2013. Recensiones. Anales del Seminario de Historia de la Filosofía. Vol. 30. Núm.1: 237-243.
 
Vander Broecke, Steven. 2014. A companion to astrology in the Renaissance. Chapter N. 6 – Astrology and Politics. Edited by Brendan Dooley. Boston.
 
 

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