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Cultura

Memorias de una marca olvidada

Fredy Buitrago Chaves

09/05/2018

Volumen 4 - Nº 37 may./2018
ISSN: 2422-2216

Memorias de una marca olvidada

Con el libro "Colombia: historia de un olvido" el Maestro Enrique Serrano una vez más se nos brinda un texto de su autoría en donde con un excelente uso del lenguaje.

Con el libro "Colombia: historia de un olvido" el Maestro Enrique Serrano una vez más se nos brinda un texto de su autoría en donde con un excelente uso del lenguaje, una escritura amena, rigurosa y profunda logra hacer un estudio juicioso que va desde la condición de los aborígenes antes del descubrimiento de América hasta las postrimerías del siglo XVIII, período éste último, en donde en medio de reformas borbónicas se abren paso ideales liberales que posteriormente permitirán los mal llamados procesos independentistas en nuestros territorios.

Resulta interesante evidenciar en "Colombia: historia de un olvido", cómo con una rigurosidad de fuentes bibliográficas y las notas que se ubican al final del texto, se cumple con creces lo anunciado por el autor desde la introducción, en donde sostiene que “el método que este libro sigue es el del análisis documental. Para ello, se hará referencia permanente (a diferencia del libro anterior) a estudios académicos ampliamente reconocidos.”

En este sentido, vale la pena resaltar que no se sacrifica la elocuencia expositiva ni el hilo conductor que sigue el libro por el mantenimiento de la rigurosidad académica de ese “análisis documental” anunciado, al contrario, el autor con honestidad superlativa deja ver entre líneas que la documentación de apoyo relacionada no pretende pasar revista -ni es el propósito del texto- a todo lo que concurriría en el estado del arte en la materia o que tenga la pretensión de suficiencia para esclarecer periodos y temáticas tan complejas, sino que, a modo de una explicación “provisional”, llene un vacío que al parecer no ha sido resuelto de manera plausible por nuestra tradición historiográfica ni tampoco se ha pretendido llenar por una evidente falta de curiosidad de quienes por generaciones hemos tenido este vínculo con lo que hoy llamamos Colombia.

[1] Abogado egresado de la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario. Especialista en Derecho Comercial y Ex Catedrático de la misma institución. Ha trabajado en diferentes áreas del derecho que van desde la docencia y el litigio hasta la asesoría y consultoría empresarial.

En "Colombia: historia de un olvido", como de igual manera en “¿Por qué fracasa Colombia”, se logra evidenciar -para el lector con rudimentos en las temáticas abordadas- un marcado ejercicio argumentativo que amplifica tesis de autores ampliamente conocidos y de la talla intelectual de Daniel Mesa Bernal, Luis López de Mesa, Silvio Villegas, Germán Arciniegas y Luis Duque Gómez, entre otros, que hacen las veces de acervo base para la fundamentación de las tesis que defiende Enrique Serrano, de manera que consigue realizar un ejercicio en donde se advierten como variables principales del estudio que se presenta, el uso del análisis lingüístico, antropológico, sociológico e incluso teológico, para lograr realizar una reconstrucción de las prácticas y costumbres que durante tres siglos (XVI, XVII y XVIII) marcaron la vida cotidiana de quienes para quienes nacimos en éste suelo constituyen no sólo nuestros ancestros sino nuestras raíces que soportan lo que somos hoy en día en lo económico, político, social y cultural, aunado a que las reflexiones que se ponen de presente en "Colombia: historia de un olvido", permiten una discusión sobre un tema tan susceptible de controversia como puede serlo el abordar los elementos constitutivos de nuestra identidad común como individuos vinculados al territorio que corresponde hoy en día a lo que llamamos Colombia.
 
Valiente polémica que propone Serrano al arriesgarse a brindar explicaciones y a brindar afirmaciones que tiendan a empezar a definir y perfilar la colombianidad, a sabiendas que tales reflexiones que propone lo convertirán en blanco de asedio por críticas -generalmente infundadas- de quienes tozudamente continúan poniendo su ideología personal por encima del examen exhaustivo de los hechos.

Es claro que de “La marca de España” a “Colombia: historia de un olvido”, Enrique Serrano no solo ha hecho el tránsito del cuento al ensayo -obviamente pasando por la novela- como estilos literarios empleados, sino que ha robustecido un eje pilar de toda su producción literaria y de su línea de pensamiento: la inquietud por las raíces mismas de la hispanidad.

Desde su lectura de la hispanidad mostrada en su primer libro hasta la que en esta ocasión nos presenta, Enrique Serrano demuestra desde su propia parábola vital que ha estado signada por el estudio de esa hispanidad oculta en nuestra esencia, potencia y presencia en el mundo, que justamente la impronta de la península Ibérica en América no se circunscribe a la conquista y colonia de los territorios de ultramar al otro extremo del Atlántico, sino que los viajeros que cruzaron el ese océano siglos atrás y que enfrentaron toda clase de adversidades hasta llegar a suelo americano, trajeron -más allá de toda leyenda negra o relato rosa- un complejo acervo cultural que hizo carrera desde las costas del golfo de México hasta la Patagonia, dejando una huella imborrable que durante siglos de asimilación, ha devenido en el habitante actual de los mismos territorios, pero con la salvedad de que en el caso colombiano a diferencia del mexicano, peruano o boliviano (principalmente), ha habido diversidad racial y mestizaje racial durante los tres siglos que trae la periodicidad en que se enmarca éste libro –e incluso hasta nuestros días como se ve en su libro inmediatamente anterior-, pero estrictamente hablando diversidad étnica no ha habido, toda vez que la etnicidad dominante y constitutiva de la nacionalidad colombiana es la etnicidad hispánica, y los aportes indígenas o provenientes del personal proveniente del continente africano son mínimos aunque complementarios dentro del complejísimo escenario social, económico, político y cultural de una sociedad como ésta signada por una propia y específica forma de hispanidad.

De los territorios ubicados entre los Pirineos y el Ebro hasta los americanos, resulta más que evidente que existe un común denominador, una constante, una huella, impronta o marca imborrable que devela con elocuencia Enrique Serrano, y es esa cosmovisión hispánica del mundo, matizada particularmente en América por la convicción de ese grupo de valientes, de cristiano-nuevos que desafiaron el destino para procurarse una más digna existencia en tierras desconocidas y salvajes, en donde a fuerza de una especie de exilio autoimpuesto lograron dejar toda una estirpe de hombres y mujeres que lograron reconocimiento con base en el anonimato de sus fundadores, de esos cristiano-nuevos, de esas personas que viajaron como de parte de Dios a donde no los conocieran, más que con fines lucrativos, a la manera de escape de un contexto peninsular que les negó una igualdad de trato con sus parientes que ostentaban títulos y beneficios que los excluían de lo que en el nuevo continente conquistarían a zarpazos, no simplemente por voluntad real sino por derecho divino y que con el tránsito de los tiempos constituiría los pilares de una sociedad tan compleja, valiosa y diversa como la colombiana.

Justamente, quienes vendrían a ser los conquistadores, colonos y fundadores de villas dentro de las provincias inicialmente conocidas como indias occidentales fueron los denominados cristiano-nuevos, grupo poblacional mayoritariamente compuesto por descendientes de judíos, moros o moriscos convertidos al cristianismo que en España adquirieron nuevos apellidos y una subordinación a las autoridades civiles y eclesiásticas frente a las cuales no alcanzaron a probar la limpieza de sangre a la cual fueron sometidos a través del juicio inquisitorial usual por esa época. Vale la pena señalar que a partir de los hechos que dieron lugar a la revuelta acaecida en Toledo hacia 1449, surgieron en la España del ancien régime unos estatutos que se convirtieron en el mecanismo legal para efectuar una segregación hacia las minorías que compartían la península ibérica recién convertidas al cristianismo principalmente compuestas por los judíos “marranos” y los antiguos musulmanes conocidos como “moriscos”, de manera que la forma de discriminar a éstos grupos poblacionales era el exigir para obtener ciertos honores, beneficios y prerrogativas, el requisito de acreditar el descender de una línea consanguínea de varias generaciones hacia atrás de creyentes en Cristo, con uniones maritales llevadas a cabo por ambos contrayentes de líneas igualmente de fieles de la misma religión y siguiendo todos los cánones previstos para el efecto, quienes probaran tal situación se les llamó cristiano-viejos.

De otra parte, los títulos nobiliarios también estaban emparentados por los vínculos de sangre que se pudieran tener respecto de la dinastía real, pero justamente muchos de los que pelearon en las guerras por desterrar a judíos y moros no conversos se les otorgará una especie de equivalente de título nobiliario que se denominará status de hidalguía (hijo de algo, hijo de algún linaje, los de solar natal conocido, los reconocidos socialmente, etc.), así pues los hidalgos eventualmente podían o no ser cristiano-viejo.
 
Tema trascendental el que aborda Enrique Serrano en este punto, pues si bien en la novela de su autoría “Donde no te conozcan” ya había planteado de otra manera el drama de esos judíos conversos, ahora aquí en ”Colombia: Historia de un olvido” señalará que los orígenes de la colombianidad provendrán justamente de esos judíos conversos, o si se prefiere, de esos cristiano-nuevos junto con esa baja hidalguía que migró a esas nuevas tierras al otro lado del atlántico, más allá de ser movidos por conseguir bienes de fortuna, fueron motivados por el cansancio del señalamiento social que tenía en la sociedad peninsular donde la discriminación hacia ellos les impedía el ascenso social al limitar su ingreso a centros educativos, cargos burocráticos e incluso a rangos dentro del ejército real de mayor brillo, caso que en las indias occidentales no ocurriría en la misma medida pues eran territorios en donde el hecho de no ser conocidos, el aparente anonimato que les procuraba la distancia geográfica de quienes sabían su pasado, se volvería su principal fortaleza.

En "Colombia: Historia de un olvido" se hace un esfuerzo por recuperar una memoria perdida de nuestra historia común, empresa valiente y dispendiosa que conlleva seguir las huellas que dejó un pasado signado por una marca hispánica que no hemos sabido asimilar como conjunto de individuos humanos vinculados a esta tierra, que se quedaron de una u otra manera interesados en mantenerse en un anonimato que pretendió ocultar las raíces de lo que compone su esencia mientras entregó su destino histórico a los intentos de adaptar múltiples modelos foráneos para autodeterminarse y consolidarse como nación.

En ese sentido, éste libro controvierte de manera elocuente, contundente y soportada a quienes desde el indigenismo descontextualizado o la historiografía anacrónica han pretendido defender tesis que van desde la carencia de identidad en la concepción nacional, la existencia de una presunta alma indoamericana común con la colombianidad o un nacionalismo de estirpe indígena en Colombia, así como también clarifica un periodo histórico de nuestro devenir como conjunto humano vinculado a una geografía tan especial por su extensión, disposición, variedad y generosidad.

Enrique Serrano parte de la base de que solo se puede saber lo que uno es con base en lo que uno ha sido, de manera tal que para explicar lo que constituye nuestra Colombianidad es necesario saber lo que durante siglos han sido las personas que hoy se les puede llamar Colombianos; así pues, a medida que el lector avanza en los capítulos que componen "Colombia: historia de un olvido", va haciendo un viaje de este a oeste y de norte a sur por nuestro territorio entendiendo como se dio esa asimilación del componente hispánico que fue asentándose y paulatinamente apoderándose de grandes extensiones de tierra ocupadas por un componente humano tan reducido, que hacían de los aborígenes americanos en sus diferentes variables una minoría que nunca tuvo vocación de eclipsar el acervo cultural traído del otro extremo del atlántico.

Resulta increíble confirmar con lecturas como la aquí reseñada, que exista al día de hoy un grado tan alto de desconocimiento sobre los orígenes y conformación de la nacionalidad colombiana, sobre todo entre nosotros como colombianos que somos, denuncia que de manera soportada y precisa presenta Enrique Serrano tanto en "Colombia: historia de un olvido" como igualmente en su texto inmediatamente anterior “¿Por qué fracasa Colombia”; textos de lectura obligada para todo colombiano que desee salir del desconocimiento de su pasado, que quiera entender su presente y sobre todo que pretenda enfrentar responsablemente su futuro, partiendo del conocimiento de los elementos que lo caracterizan, lo identifican y lo definen dentro de su complejidad y contradicciones, particularidades origen de nuestros consensos y disensos, elementos con los cuales justamente hemos construido lo que hoy conocemos en el vasto territorio que ocupamos en la actualidad.

Enrique Serrano con este nuevo libro brinda una visión renovada de nuestra historia y se separa de una serie de paradigmas de nuestra tradición historiográfica decimonónica e incluso actual, ahondando en las raíces de nuestra identidad nacional o colombianidad, desde una postura intelectual bastante auténtica que corrige en mucho concepciones internas y externas concebidas en el ámbito académico de lo que es la formación de la nación colombiana, que se había reducido por la historia tradicional a lo que pone de presente el mismo autor en su anterior libro en términos de “la confusión tan generalizada entre historia del estado e historia de la nación”.
 
Sobre ese particular, vale decir que el trabajo realizado por Enrique Serrano en "Colombia: historia de un olvido" no sólo es novedoso sino revolucionario pues rompe en gran medida con la tradición marcada en ese aspecto desde el famoso texto de Henao y Arrubla, los tres tomos del Manual de Historia de Colombia publicado por Colcultura bajo la dirección de Jaime Jaramillo Uribe hasta los relativamente recientes trabajos de Ocampo López, Mc Farlane, Bushnell y Safford (estos tres últimos autores, evidentemente extranjeros, lo cual para vergüenza nacional evidencia una tendencia actual a que las inquietudes sobre la existencia histórica de lo que hoy es Colombia provenga más de afuera que de los mismos colombianos).

"Colombia: historia de un olvido" resulta –para quienes hemos seguido de cerca la producción intelectual de su autor– un texto que con un aire fresco y de fácil lectura, muestra unas tesis largamente maduradas y concebidas sin afanes como se colige de lo hasta ahora señalado, lo cual permite al lector tener un discurso reposado y por lo mismo dotado de una estructura argumental clara y asequible tanto para el erudito como para el neófito en las temáticas abordadas.
 
En este punto, resulta plausible la solvencia expositiva del autor para generar un texto que permita una lectura ágil y de fácil digestión para todo público teniendo en cuenta las temáticas desarrolladas en el libro, pues en un país en donde las ciencias sociales y entre ellas la historia patria no son precisamente lecturas tradicionalmente agradables al lector promedio por la misma tendencia historiográfica que ha sido constante en nuestro medio, hacen que para el colombiano promedio haya cierta proclividad a volverse todo un reto el pasar de la primera hoja sin claudicar en el impulso, cosa que no sucede con éste libro de Serrano el cual puede leerse casi que de pasta a pasta sin mayor dificultad y 100% de comprensión por el lector.

Viaje apasionante el que se propone en este libro donde con la solvencia intelectual a la que nos tiene acostumbrados Enrique Serrano, el lector queda ubicado con claridad en un período que le es un tanto ajeno a la mayoría pero que sin lugar a dudas es donde podemos rastrear las raíces de nuestra nacionalidad que en mucho nos une, así como en mucho nos divide. En pocas palabras, "Colombia: historia de un olvido" representa las memorias de una marca olvidada: la marca de España que vive en cada uno de nosotros como colombianos, impronta imborrable que ya es hora de reconocer; por las razones expuestas, -entre muchas otras- éste es un libro de obligatoria consulta para los estudiosos de la colombianidad que está llamado a convertirse en referente indispensable en la materia. Indudablemente una lectura recomendada.

Vida Rosarista
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