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Omnia

Migración y comercio en Bogotá: Una historia de xenofobia

Por: Miguel Guzmán

09/06/2018

Volumen 4 - Nº 38 jun./2018
ISSN: 2422-2216

Migración y comercio en Bogotá: Una historia de xenofobia

“En cuanto a los asiáticos, sería nuestra salvación que se les cerrara la puerta del todo, ya sean nipones, chinos o turcos..." 
 

"...No queremos razas inferiores que adoren a un hombre como a Dios., que no tienen la más ligera idea del individualismo moderno, que gastan 10 centavos al día para comer, que abaratan el trabajo, que tienen los más bajos standard [sic] de vida privada, y cuya sangre, al mezclarse con nuestra anomia tropical y con vuestra intransigencia atávica, vendría a formar la más abyecta de las razas en la tierra”.

A pesar de corresponder a una nota publicada por El Espectador en 1920, este fragmento parece reproducir las demandas hechas por comerciantes del sector de San Victorino, en pleno 2016, frente al aumento de locales comerciales pertenecientes a ciudadanos chinos. Dichos comerciantes han manifestado su “indignación pública”, exigiendo la creación de políticas proteccionistas “urgentes para evitar la expansión china, argumentando que los asiáticos cuentan con mejores condiciones que los propios colombianos” (Acosta, 2016). Hasta el momento, las consecuencias más visibles de estas protestas han sido el aumento de controles de la policía distrital y de Migración Colombia, sobre los negocios en San Victorino propiedad de ciudadanos chinos.

Aunque la apertura de Colombia al comercio extranjero es un proceso que se ha consolidado desde hace varias décadas, la migración de ciudadanos chinos dedicados al comercio hacia Colombia es un fenómeno reciente, pues data de la década del 2000. A diferencia de sus predecesores, quienes provenían de la clase rural china, con pocos recursos y poca educación, la mayor parte de los nuevos inmigrantes chinos cuentan con educación superior y cuentan con capitales para invertir. Desde finales de la década de 1990, aprovechando la expansión de la economía china, estos nuevos inmigrantes han incursionado en América Latina (Guotu & Wangbo, 2010). Si se tienen en consideración además las altas sumas de dinero pagadas por los comerciantes chinos por la propiedad o el arriendo de locales y bodegas en San Victorino (Parra, 2016), estos pueden considerarse como migrantes con elevadas capacidades de inversión y con conocimientos que facilitan las transacciones comerciales entre China y Colombia.
 

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Tomado de www.portafolio.co

Al igual que ocurrió desde finales del siglo XIX y hasta mediados de siglo XX con los inmigrantes provenientes de Siria, Líbano y Palestina, quienes “en principio recibieron ataques de comerciantes que no querían tener competencia extranjera en su negocio” (Gútierrez Roa, 2006) , el ingreso al país de migrantes chinos puede mejorar las dinámicas transaccionales de las áreas de alto comercio en Bogotá, pues el capital económico y humano con el que cuentan es un gran motor para la innovación de la cual carecen los estancados sectores comercial e industrial en Colombia.

Así pues, cabe aclarar que los esquemas comerciales basados en una pertenencia étnica de las personas que llevan a cabo la actividad económica, denominados economías étnicas, como ocurrió a principios de siglo XX con los árabes, y actualmente con los chinos en Bogotá, tienen dos principales consecuencias positivas: la transformación de nichos comerciales y la introducción de redes que facilitan, a través del acervo socio-cultural de los migrantes, el comercio con sus países de origen.

Colombia es un país que ha tenido experiencias positivas con la introducción de nuevos modelos comerciales, tomando como referencia a los migrantes árabes que llegaron a Bogotá durante el siglo XX “además de precios bajos, estos comerciantes cambiaron la tradicional estrategia de ventas en Colombia, por la forma innovadora de las ventas ambulantes y al salir a ofrecer la mercancía de puerta en puerta” (Viloria de la Hoz, 2006). Así, a la larga, la integración de los modelos comerciales diferentes al modelo tradicional se ve garantizado por la preponderancia que se le da a las técnicas de venta y a los precios por los cuales se ofrece el mismo bien en las transacciones de mercado, lo cual resta trascendencia al origen del vendedor y del comprador (Can, 2003).

Entre las ventajas que traen para Bogotá los comerciantes chinos está en primer lugar, la disponibilidad de capital con el que cuentan los mismos que les ha permitido hacerse con una cuota relevante en el nicho de prendas de vestir de bajo costo en San Victorio. En otras palabras la entrada del modelo comercial chino, más eficiente que el manejado por los comerciantes tradicionales del sector, tiene el potencial de incrementar la competitividad, al forzar una dinamización del comercio y la industria nacional para mantener el ritmo de precios manejados por los comerciantes chinos.

En segundo lugar, son manifiestas las facilidades para el comercio con China que tienen los migrantes de dicho país, dado que las similitudes étnicas y lingüísticas, tanto como su conocimiento de las particularidades de las costumbres comerciales en China, les permiten llegar a tratos comerciales más favorables con sus coterráneos (Can, 2003). Consecuentemente, los comerciantes chinos saben cómo obtener los productos directamente de los fabricantes, comprándoles saldos y evitando los intermediarios que le cuestan a los comerciantes colombianos entre el 20% y el 30% del precio de compra (Marín Correa, 2016). De tal forma, los costos de transacción asumidos habitualmente por los consumidores se ven muy reducidos a causa de los lazos socio-culturales de los comerciantes chinos con los fabricantes connacionales.

La similitud entre la llegada a Bogotá en el siglo XX de árabes con innovaciones comerciales y vínculos sociales que les permitían vender a menores precios, y la llegada de comerciantes chinos con capital inversor a una de las zonas comerciales más influyentes del país, es manifiesta, ambas traen consigo una oportunidad para renovar el modelo de mercado colombiano, lo que a futuro puede conllevar efectos positivos para la industria y el comercio del pais.

Bibliografía
 

Acosta, J. (25 de Mayo de 2016). ¿China town? Comerciantes chinos se adueñan de San Victorino y otros sectores de Bogotá. Obtenido de Portafolio: http://www.portafolio.co/economia/china-town-comerciantes-chinos-aduenan-san-victorino-otros-sectores-bogota-496341

Can, L. (2003). The Diaspora of Ethnic Economies: Beyond the Pale? William & Mary Law Review, 1521-1625.

Ebrey, P. B. (1993). Placards Posted in Guangzhou. En P. B. Ebrey, Chinese Civilization: A Sourcebook (págs. 334-336). New York: The Free Press.

Guotu, Z., & Wangbo, W. (2010). Migration and Trade: The Role of Overseas Chinese in Economic Relations between China and Southeast Asia. International Journal of China Studies, 174-193.

Gútierrez Roa, E. (29 de Septiembre de 2006). Comunidad árabe conmemora nuevo aniversario de su llegada al país. Obtenido de Semana: http://www.semana.com/on-line/articulo/comunidad-arabe-conmemora-nuevo-aniversario-su-llegada-pais/81187-3

Marín Correa, A. (18 de Mayo de 2016). Por qué los chinos venden tan barato en San Victorino. Obtenido de El Espectador: http://www.elespectador.com/noticias/bogota/los-chinos-venden-tan-barato-san-victorino-articulo-633071

OECD. (2014). Is migration good for the economy? París: OECD: Migration Policy Debates.

Parra, H. (18 de Mayo de 2016). Comerciantes chinos quieren quedarse con el mercado de San Victorino. Obtenido de El Tiempo: http://www.eltiempo.com/bogota/mercado-de-china-en-san-victorino/16595995

Vargas A., P., & Suaza V., L. M. (2007). Los árabes en Colombia: del rechazo a la integración. Bogotá: Planeta.

Viloria de la Hoz, J. (28 de Octubre de 2006). Los Sirio-Libaneses. Obtenido de Semana: http://www.semana.com/especiales/articulo/los-sirio-libaneses/81638-3

 
 

 

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