Buscador Google

Vol 1 Ed 1 » Columnistas » Explicando una falacia llamada Veganismo

Filtrar por:

Columnistas

Explicando una falacia llamada Veganismo

Ricardo Andrés Roa-Castellanos
 

“Dogmatism is a deadly sin in the process of science”
Luc Montagnier
Premio Nobel de Medicina 2008 Co-descubridor del VIH


Introducción
 
El veganismo ha sido percibido como un inofensivo estilo de vida light, difundido por famosos y “gente consciente” que dice tener hábitos de vida “sanos” para la “defensa del medio ambiente” o de los “peludos”. ¿Pero, es esto cierto? ¿De dónde sale su propuesta y que elementos sociológicamente han acompañado su desarrollo?
 
Probablemente Ud. lector tenga tanto cariño a los animales como el autor de esta nota. No tanto como para dedicar su vida profesional a su estudio, verdadera defensa, y tratamiento médico, pero si tanto como para ser manipulable debido a esa sensibilidad por informaciones pseudocientíficas. Es decir, basadas en medias verdades y largos discursos “especializados”. Pero triste es que en el largo plazo, estas tergiversaciones le han hecho daño (por irónico mal trato) tanto a los animales, como a los seres humanos en su convivencia.
 
Vegano stricto sensu es aquel individuo oriundo de la vega para el DRAE. No obstante, el término veganismo hablaría de una ideología resultante históricamente del movimiento animalista, que popularmente estableciera el filósofo australiano Peter Singer, en 1975, al lanzar su libro “Liberación animal” (del inglés: Animal Liberation).
 
Ese libro considerado, y autoproclamado desde sus múltiples prólogos, textualmente como “la biblia del animalismo” mundial, se sustenta en 6 ejes conceptuales. Uno de ellos, en el que se centrará este escrito, es la instrucción de no comer carne, o alimentos derivados de animales (vegetarianismo), pues hacer esto desde la óptica del movimiento, implica sólo sufrimiento y muerte de los animales.
 
Espuriamente, ello ha servido para poner a la res como chivo expiatorio hasta del Cambio Climático. Cuestión que ha comprado buena parte de la institucionalidad. Pero la verdad biológica es que los rumiantes llevan sobre la faz de la tierra 29 millones de años y los humanos u Homo sapiens sapiens, como tal, no alcanzan ni siquiera el millón de años.
 
Recientemente, científicos han demostrado que el manejo racional de la ganadería como se hiciera hasta antes de los tiempos industriales (cuando no había cambio climático) puede regenerar paisajes, incluso desiertos ante ese cambio climático, según el trabajo de décadas que muestran innovadores científicos como el biólogo y botánico, Allan Savory.

 
Pero para la gente de a pie, en contraste, hay quien piensa que es vegano porque come sobre todo vegetales, legumbres y frutas mientras sólo de vez en cuando -y de manera casi avergonzada- se da licencia de comer pescado o mariscos. Esto es inaceptable para la presuntuosa doctrina vegana.
 
Es más, ni vegetarianos, ni lactovegetarianos (quienes no consumen carne pero sí derivados lácteos), ni ovolactovegetarianos (que incluyen huevo en su dieta, más no carne) son categorías aceptables. Pero sí pasos que se pueden perdonar hacia la gloriosa y dignificante conversión al veganismo. En aras de su supuesta coherencia, el personaje vegano busca imponer su hábito a todo el círculo social que le rodea o con el que se cruza.
 
Con lo anterior, en diversos casos se ha incluido forzosamente a infantes dependientes sean lactantes, o mayores[1],  e incluso mascotas, para cumplir con este hábito, pese a que la naturaleza de sus especies sea omnívora como en el caso humano.
 
Por ejemplo, la condena a cárcel por los tribunales en Francia, de unos padres veganos que determinaron por ignorancia y fundamentalismo la muerte de su bebé a causa de pseudocientíficas creencias veganas es una prueba del error que constituye un peligro comportamental para la salud pública[2]. En la primera nota al pie de página puede verse como varios bebés han muerto por la irresponsabilidad de unos incautos padres cuyo entendimiento alimenticio sufrió un nocivo-lavado-cerebral-ideológico.
 
Los reportes de casos de enfermedad infantil ante el extremismo dietario, impuesto bienintencionadamente por ingenuos padres, aparentemente compasivos con los animales, quedan sepultados bajo la avalancha de miles de blogs activistas veganos y animalistas en la web. En estos se recomienda inducir este tipo de alimentación en estas poblaciones infantiles dependientes, pese a lo visto.
 
Tampoco es un caso aislado que mascotas, que según la ciencia biológica, zoológica y veterinaria, son pertenecientes al orden taxonómico Carnivora, bien de la familia felidae (gatos)[3] o canidae (perros), sean sometidos por estos “maltratadores anti-maltrato” a dietas vegetarianas induciéndoles la enfermedad y la muerte con productos vegetales tóxicos para los perros que les pueden causar ataques, insuficiencias, y la muerte como con la administración de Cucurbita maxima (ahuyama, zapallo o calabaza), el chocolate o la cebolla cabezona.
 
Sí, por su parte, los gatos no comen proteína animal, entonces la falta de un aminoácido esencial para ellos como es la taurina, puede llevarlos a la muerte. Pero también el cambio alcalino en la orina inducido por dieta vegetal lleva a la formación de cristales y al síndrome urológico felino. Eso, entre otras cosas, debe ser detallado por los médicos veterinarios calificados –no activistas- quienes por sus fundamentos científicos en bioquímica han de saber explicar esta clase de patologías a sus clientes.
 
De otra parte, la complejidad de las relaciones ecológicas, que definitivamente trascienden el reduccionismo, entretenido pero falso, de las películas y programas de animalitos dibujados, han hecho que -por ejemplo- con la reintroducción en 1995 del lobo en Yellowstone, su máxima especie predadora natural, la totalidad del ecosistema se recuperara, incluyendo sus ríos. Para entender el punto, ver el siguiente brevísimo video:


 
EL FENOMENO CULTURAL Y EL ECOTERRORISMO
 
Con las noticias saturadas de crisis económicas, guerras, decapitaciones, otros extremismos, escándalos de farándula y el habitual GC&T[4] de las secciones de vida en sociedad de los medios de comunicación, los aspectos negativos ligados al veganismo han pasado desapercibidos.
 
Por el contrario, ese animalismo en el fondo misántropo ha sido promocionado puesto que muchos comunicadores desconociendo la parte negativa han colaborado en su difusión. El mandato ético del periodismo de informar imparcialmente se ha menoscabado con eventos preocupantes asociados al set ideológico del veganismo que ocurren sin el suficiente despliegue que ponga a pensar a la opinión pública, o la alerte, sobre si realmente es inofensiva esta práctica.
 
En los años siguientes a la publicación del libro fundacional Animal liberation, múltiples agrupaciones, ONGs formales, formaciones políticas, e incluso grupos considerados como terroristas -por el FBI[5] y gobernantes como Tony Blair (Animal Liberation Front)-, resultaron de dicho activismo ideológico. La creencia madre fue definiéndose como “animalismo” o defensores de los derechos de los animales.
 
Lo que pocos saben es que esta ideología busca una abolición mucho más extremista que impedir el consumo de proteína animal o la tauromaquia. El marco ideológico del núcleo del veganismo, en vez de ser de amante de los animales, como las personas que se acercan a la tendencia, es el exterminio de animales, si se aplican totalmente sus diversas propuestas.
 
Persigue su propósito nuclear acabar con todos los usos utilitarios de los animales, inclusive con la cuidadosa/amorosa costumbre humana de tener mascotas y se propone abolir la domesticación que juzga como “el gran error”:
 
Ello puede comprobarse en la página web[6] de una de las ONG, Libera! , fundada por el activista que provocó la eliminación de las corridas de toros en Barcelona, España, y que lejos de proteger a estos animales indujo a que se enviaran estas ganaderías completas al matadero[7]. ¿Cómo ha ocurrido esta textual “hecatombe”?
 
La empatía co-evolucionaria del hombre hacia los animales, desde la historia, (arquetípicamente demostrada hasta por el antiquísimo relato del Arca de Noé), hizo que cierta parte del público –de oídas- prestara atención a tal cruzada “animalista” que hasta el momento se entendía como justa. Como buena biblia, muchos compraron, recibieron, aludían o decían conocer el libro de Singer, pero jamás leyeron o han leído la totalidad del libro.
 
El discurso no fue refutado, su impacto se despreció y se desbordó. Sobraría hacer hincapié en que Singer es un intelectual de escritorio que no tiene mascotas, pero vale recordarlo pues su perfil lo excusa de no entender biología o las cascadas tróficas. Sin embargo, sus discípulos indirectos los veganos acusan a otros que no sigan sus costumbres de ser insensible asesino, o de ser poco evolucionado (ver gráfica sobre la falacia vegana del argumento evolucionista). En tiempos recientes con las redes sociales, la práctica del matoneo o bullying virtual, el “trolleo”, la difamación personal, los insultos y amenazas hacia las personas que no sigan su línea de pensamiento se han catapultado sintomáticamente. La juventud ha sido un indefenso blanco.
 

Figura 1. Según la biología evolutiva se demuestra que la dieta carnívora ha favorecido el desarrollo cerebral. No sólo los “reyes” de cada ecosistema son los máximos predadores (lobo, león, águila, tiburón, anaconda, etc.) sino que en los primates se corrobora el caso con un mucho más corpulento gorila vegetariano, pero con menor capacidad cerebral que el mucho más pequeño pero cazador chimpancé u omnívoro orangután al considerar la proporción cerebro:masa corporal y su capacidad intelectual (el chimpancé cuenta y resuelve rompecabezas y como el orangután proyecta a futuro).
 
Como se ve en el estructurado reporte del FBI del enlace citado arriba, la línea delincuencial por parte de la ideología animalista misántropa, al tenor de hoy suman miles de ataques a la propiedad privada, decenas de millones de dólares en daños, un importante número de encarcelados por terrorismo y vandalismo justificado por organizaciones veganas[8], y también reportan la creciente “violencia retórica” al hacer amenazas de muerte[9], y ataques de facto[10] (incluso de pretensión homicida)[11] que han ido escalando con las euforias retroalimentadas con efectistas técnicas organizacionales y un sensacionalismo morboso que se ha filtrado en las redes virtuales.
 
Desde luego, nada light hay en la inadvertida, o menospreciada violación a las leyes y la constitución de varios países, las normas multilaterales en temas de tolerancia, patrimonio cultural, libertad de expresión, convivencia pacífica, o derecho a la honra, como otros valores vulnerados en la co-existencia tranquila que son rampantemente ignorados por el ejercicio de esta ideología minoritaria.
 
El planteamiento que ha ido progresivamente cundiendo por la hiperactividad virtual de sus creyentes ha ido manchado la imagen “políticamente correcta” y justa, que empieza a desaparecer, ante una ideología que ha provocado el repetido ataque físico a personal que pacíficamente defiende su derecho al trabajo legal[12] –sin ser el autor de esta nota aficionado-, o ataques a personas[13] e instituciones[14] que tienen el deber de salvaguardar la salud pública de manera científica
 
DISTORSIÓN DE LA REALIDAD Y AFECTO
 
Dicen que las mascotas se dan a los niños para que aprendan a amar, a la vez que las consiguen los adultos para sentirse amados. Pudiera especularse que esta debacle social se gesta en el desamor de familias rotas. En la actitud compensativa de jóvenes abandonados que se identifican con los animales como víctimas de una sociedad injusta. En consecuencia, al defender al animal estarían defendiéndose a sí mismos ante el maltrato. Pero esto puede ser una proyección apenas errada, pues la causa de este maltrato jamás se quitará con la abolición de un afecto distinto, familiar, que se pide a gritos y sigue haciendo falta. Si se quitaría con buen trato y educación.
 
Corresponde a los espacios académicos no ser caja de resonancia de activismos subjetivos, sino valorar crítica, objetivamente las alertas sobre las que trabaja la pseudociencia y demostrar científicamente sus falsedades para llegar, por ejemplo, a una protección sensata del reino animal.
 


[1] URL:
http://goo.gl/UaIcho (Consultado en Noviembre de 2014)

[2] URL:
http://goo.gl/JbR9N (Consultado en Noviembre de 2014)

[3] URL:
http://goo.gl/TAh4Gs (Consultado en noviembre de 2014)

[4] Goles, Culos & Tetas.

[5] URL:
http://goo.gl/ZG72bm (Consulta Noviembre de 2014)

[6] URL:
http://goo.gl/Ds4da (Consulta Noviembre de 2014)

[8] URL:
http://goo.gl/84OOSe (Consulta Noviembre de 2014)

[9] URL:
http://goo.gl/Mi40tH (Consultado en Noviembre de 2014)

[11] URL:
http://goo.gl/ZlIzsT (Consultado en Noviembre de 2014)

[12] URL:
http://goo.gl/Uqyv9y (Consultado en Noviembre de 2014)

[13] URL:
http://goo.gl/wSomYU (Consultado en Noviembre de 2014)

[14] URL:
http://goo.gl/vXNqRw (Consultado Nov. en 2014)

Si esta información fue de su interés puede compartirla en los siguientes medios:

Subscribirse Revista Nova Et Vetera:

Lectores RSS On-line:


Histórico

Ediciones digitales
Ediciones impresas











urevista@urosario.edu.co

Director: Luis Enrique Nieto
Editor: Alberto José Campillo Pardo
Consejo Editorial:
Dr. Álvaro Pablo Ortiz
Luis Enrique Nieto
Alberto José Campillo Pardo

Advertencia: las opiniones expresadas en los artículos aquí presentes no corresponden a las de la Revista Nova et Vetera o la Universidad del Rosario, sino únicamente a las de sus autores.

Podcast