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Cultura, Co-Factorialidad Social, Modelo de Familia y Crisis Geopolítica Occidental

Ricardo Andrés Roa-Castellanos

 
Introducción

Mucho se habla de la necesidad de repasar la historia para no repetir errores. Las lecciones de la Segunda Guerra Mundial, aunque relativamente recientes, parece que ya se han olvidado. Mucho se cita la máxima introductoria, triste es que no se aplica al decirla:

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Totalitarismos, prohibicionismos, caudillismos demagogos, fundamentalismos fratricidas, corrupción y decadencia moral se vienen dando OTRA VEZ en diversas latitudes mundiales en la praxis política, sin importar el grado de desarrollo, sistema económico o político en las diversas naciones, tocadas en mayor o menor grado, por la globalización.

El modelo de familia clásica y la crianza es un tema ignorado o marginal dentro de los factores de origen de la constante crisis social. Se “cree”, ignorando la evidencia histórica, que cualquier estructura familiar es aceptable y puede servir a la sociedad, pero ejemplos geopolíticos de crisis civilizatoria, con la concomitancia previa de la decadencia en el modelo familiar concluye lo contrario para la historia de Occidente. ¿Qué puede significar el relativismo definitorio del núcleo familiar en la crisis relacional internacional?

Quizás mucho. Está como ejemplo el sólido avance de un Imperio Romano cuyo orden institucional republicano giraba en torno al Páter Familias, que como co-factor, se iba imponiendo justamente sobre vulnerables tribus bárbaras que tenían otros modelos de familia (Goody, 1985). Su éxito no era sólo un tema de técnica militar sino social.

Bien es verdad que la misma decadencia romana, en campo y ciudad, se gestó en una degradación práctica de esa férrea moralidad propia del esplendor de la república, pero la corrupción interna se sembró desde creencias contrarias a ese modelo de sus dirigentes en detrimento de la realidad clásica (Weber, 1982). El ejemplo cronológico central, sin embargo, será otro y es de relevancia por cuanto está queriendo ser desmantelado mientras la intolerancia entre Oriente-Occidente está acrecentándose.

Valga eso sí la anotación que el Derecho Romano, proveniente de su época dorada,  como metodología institucional y punitiva, ha servido de columna vertebral, a lo largo de la historia, para múltiples sociedades exitosas tanto confesionales como seculares en sus respectivas “Lex artis”.

Sea de notar también que conflictos de identidad y contra las figuras de autoridad pueden incubarse en las relaciones facilitadas o dificultadas institucionalmente por la estructura de familia predominante.  

Aplicando esa información a la actualidad, fueron muy dicientes los pronunciamientos que muchos padres de familia, por ejemplo, tuvieron en la huelga nacional de profesores al inicio de Mayo (2015) en Colombia. Más que preocuparse allí por la calidad de la educación, de la infraestructura escolar, pruebas o de los incentivos salariales hacia los maestros, los profesores resultaron recriminados por no asistir, revelando el reduccionismo de su función a un concepto de niñeros.

Los padres mostraron tener la idea de depositar sus niños en el colegio como si éste fuera un banco. Cuestión que tampoco conviene a la sociedad pues si los colegios dan instrucción, el hogar forma siendo una necesidad social que acoja con cariño a los niños. La agresividad, inquietud, depresión y complicado manejo de los niños en las escuelas no son fenómenos gratuitos. En la práctica los hemos abandonado.

Generacionalmente nuestros países latinos, caracterizados por un modelo de familia un poco más afectuoso, de sumarse del todo a esa tendencia, podrían comenzar a ver el retributivo abandono a los adultos mayores y ancianos que es el pan de cada día en los países más desarrollados. De un modo u otro, la gratuita anti-tradicionalidad se está demostrando como la sistematización institucional de la irresponsabilidad. Todos nos rotamos las “papas calientes”, nadie quiere asumir los compromisos creados y la amargura luego de efímeros tiempos de irresponsabilidad o placer queda.

<<Todos los expertos consultados coinciden en un punto: Los padres delegan erróneamente su autoridad en los docentes. "El profesorado no puede sustituirles. Se necesita más comunicación con ellos y receptividad por su parte. Familia y escuela esperan con frecuencia cosas diferentes del maestro. Esto reduce la autoridad y hace muy difícil trabajar con adolescentes", explica Díaz-Aguado>> (Ver más auí)

Los niños han pasado culturalmente de ser fortuna a ser problematizados. He ahí una primera falla en el concepto de familia desde diferentes “ideologías” socioeconómicas.

Marx y Engels en su ensayo sobre la familia iban lanza en ristre contra la familia clásica. Hoy el divorcio como solución es promovido desde múltiples sectores ideológicos de la sociedad, sin advertir que las consecuencias socio-económicas y emocionales suelen arrastrarse dolorosamente de por vida. Los divorcios o separaciones absolutamente felices parecen ser parte de la ficción propia de novelas, cine o TV.

No obstante, todo lo anterior –académicamente- esa fenomenología constituye actos, hábitos, costumbres que se vuelven cultura. Las leyes de la libertad y el estudio de las costumbres, para Kant, como son este tipo de acciones humanas, debe importar en el análisis relacional. De ese sustrato de la realidad se encarga la ética. La verdadera ética analiza y confronta, si bien no obliga.

La mayor Crisis Geopolítica Actual

El arranque de este año fue “brusco”, por decir lo menos. El ataque de enero en Paris a la revista de caricaturas Charlie Hebdo -que en los debates no se logró acordar si la publicación era irreverente o irrespetuosa- han echado más leña a un fuego proveniente de  siglos atrás, al ser atizado de manera creciente en las últimas décadas, años, meses y días.

De nuevo, el conflicto árabe-israelí, o de las descendencias monoteístas sagradas de Ismael e Isaac, volvía a colarse mundialmente después del atentado del 11 de Septiembre de 2001 hecho por Al-Qaeda, raíz auto-reconocida del Estado Islámico (EI), ISIS (en inglés) o Daesch en árabe, aunque en la actualidad se hallan como organizaciones divididas[1].

Las victimas ahora en Oriente próximo y medio (de homicidios/genocidios crueles y violaciones masivas) contadas por cientos y por miles que ha cobrado ahora la Yihad anti-occidente (judía y cristiana) –significado de la expresión Boko-Haram en lo que respecta al rechazo a la educación occidental-, ya pasó de territorios asiáticos a africanos (Nigeria, Kenia) y quiere ir por lo visto a más. El área conquistada por el Califato del Estado Islámico entorno a Mosul (Irak) ha superado en extensión el área del Reino UnidoIdem, pero para nuestro narcisismo occidental, son hechos que creyéndolos lejanos, poco interesan a la opinión pública.

Tampoco se ve una sentida empatía con los miles de muertos en el Mediterráneo que huyen despavoridos del norte de África, con la esperanza de llegar a Europa. A diario. Pero los actos deplorables de violencia y muerte están aumentando desde el odio o la codicia, dos antivalores para la ética en todo caso.  

La balanza de la justicia no alcanza a acomodarse y pronto se desequilibra, una y otra vez, tras nuevos ataques o intervencionismos. Es notorio un marco cultural irrespetuoso y agresivo que valiéndose malamente de la interconectividad se ha globalizado.

Una nueva muestra de mutua intolerancia, para Mayo de 2015 ocurrió hace poco en Garland, Texas, donde una ONG (American Freedom Defense Initiative) organizó un concurso con 10.000 dólares de premio para la mejor caricatura sobre el profeta sagrado del Islam. Esto pese a que ya se sabía que Mahoma no debe ser representado según la ley islámica. Dos fundamentalistas resultaron muertos en el desarrollo de la “Primera exposición anual y concurso de arte sobre Mahoma”. Los asesinados atacantes pretendían vengar esa blasfemia con una masacre[2]. ¿No sería más fácil haber respetado mutuamente creencias, cultura y espacios?

¿Tolerancia o Respeto?

La cultura de la tolerancia en el Occidente actual, evidentemente, con frecuentes episodios no llega a honrar su descripción. Oriente no se queda atrás, sea por ansias de expansión o por respuesta a un intervencionismo moderno también violento la violencia ha sido medieval.

El respeto (como concepto o práctica para la solución) no se encuentra o da fácil en lo macro y en el día a día. La obligación positiva de la libertad de culto en el Estado Laico, por ejemplo, es tergiversada por otra clase de “creyentes” con la secularización forzosa y estigmatización de los creyentes de diversas religiones. De respeto, en cualquiera de los casos poco y nada. Las animadversiones escalan. El marco de vinculo para la familia clásica frecuentemente es menospreciado y ridiculizado. Tales son comportamientos de irrespeto generalizado en uno u otro caso.

Basta con entrar a internet unos pocos minutos para presenciar la metamorfosis de las redes sociales que por poco pasan a ser redes anti-sociales. Allí la estigmatización, burla, la rumurología sin fundamento (pseudociencia-pseudointelectualismo), el matoneo, la crítica destructiva, la violencia psicológica son el pan de cada día de forma merecida o inmerecida, contra toda clase de sujetos: supuestos “amigos”, políticos, otros grupos sociales que se ven contradictores, foristas, suscriptores de blogs o vlogs (videos), seguidores en Twitter, mayorías, minorías, grupos etarios, etc. Se critican y ofenden. Nadie se salva. ¿Dónde se engendra tanta agresividad?

Al ver los tratos cotidianos, aun familiares o personales, se nota también la falta de consideración hacia el otro.
Probablemente hemos presenciado una fragmentación social sin precedentes. La cultura actual nos ha enemistado entre edades, sexos, gustos, clases sociales, enfoques políticos, y como humanidad nos tiene desintegrados.

Respeto a La Identidad para La Reconciliación
 

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Ese ataque contra la identidad (propia o ajena, individual o colectiva) no suele tener buenas consecuencias en varios planos. Que los mestizos nos vanagloriemos de que somos indios o arios (cuando no lo somos), que regionalismos originen recriminación, que el que gana más insulte, que los indios se digan hermanos mayores de cualquier otra etnia, o los totalitarios de la ideología que sea, se sientan un grupo moralmente superior a los demás, son un claro ejemplo de como la conducta propia y el trato dado a los otros se afectan por ideas culturales subjetivas. Si a los niños los engañan con dulces, a los adultos con pre-juicios.

En el aspecto religioso, Occidente como civilización, venía practicando la burla contra su religión mayoritaria y fundacional: el cristianismo. Vocablos tales como blasfemia o herejía no se entienden hoy como graves para las mayorías, no importan para la masa, y por tanto se cometen deliberada, hasta provocadoramente. El islam resultó mucho menos paciente.

Varios grupos sociales de medio oriente empezaron a reaccionar violentamente, de modo organizacional, al querer defender su credo, sistema de convicciones, y su cultura.

El estado actual de ignorancia histórica y religiosa en Occidente ha pretendido banalizar las creencias de los demás. Como hecho, la conducta intolerante ha proliferado. No existe el más mínimo afán de entender a los demás y eso complica las relaciones.

La conducta que se viene retroalimentando es la del matoneo (violencia psicológica pura y dura), que nació en los colegios y si bien antes era controlada y contenida, hoy ha pasado a los escenarios adultos, virtuales y tiene infectada –entendiéndosele como cultura de odio- a lo que es la sociedad occidental. Sociológicamente, el odio es el mayor de los contaminantes sociales y está afectando la tecnosfera a escala mundial. ¿Ese odio creciente y autodestructivo para la sociedad se catapulta en los vacíos afectivos de familias rotas?

La captación de jóvenes solitarios para grupos terroristas y activismos violentos de grupos de odio se hace por esta vía. Igualmente, la perversión de corruptores pedófilos de niños conectados al chupo de las pantallas por sus propias familias queda facilitada al abandonar a los jóvenes en la virtualidad.

Lecciones Aprendidas: Virtudes, Familia y Valores
 

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La tensión geopolítica actual, que en vez de disminuir tiende al aumento, puede explicarse y encontrar luces, viéndosele como un continuum histórico. Dentro de las lecciones aprendidas del pasado, el ahora criticado eurocentrismo, en su esplendor, fue un exitoso desarrollo emanado de un satisfactorio set de costumbres para sus habitantes que gravitaba sobre su familia.

Europa en la alta edad media con la llegada del cristianismo cambió su modelo familiar. La unión endogámica cambia y se vuelca hacia la exogamia regional y la estabilidad. El antropólogo estadounidense Jack Goody explica en detalle la sucesión de hechos.

Pero digamos que el modelo clásico familiar facilita la acumulación material, rescata la especialización del conocimiento, e integra para bien social y nacional el núcleo familiar. Ver un hogar después de un divorcio es un vívido contraejemplo a lo anterior, debido a la dificultad en distintos campos, así se cuente con medios económicos suficientes.

El idealizado divorcio, tan promocionado en los medios masivos de comunicación, a nivel científico es causa de notables daños. Observación que se cumple hasta en el tema ambiental: la duplicación de hogares, y la disminución de espacio o el incremento de consumo per cápita de los mismos tras un divorcio es una de las causas de la insostenibilidad ambiental y catapulta de la contaminación, contabilizada científicamente en China y por lo tanto desincentivada como costumbre institucionalmente (Liu & Diamon, 2005).

Por mucho que se diga lo contrario, en el cristianismo original el papel de la mujer se enaltece en comparación a las otras dos religiones monoteístas y se reconoce positivamente en la genealogía: En la historia las distintas monarquías ven varias reinas brillar y alcanzar el máximo respeto como buenas gobernantes: las reinas Isabel de España, de Hungría, Leonor de Aquitania y las Elizabeth inglesas se destacaron como mejores.

El sistema de dominio europeo basado en la defensa de sus identidades, virtudes y valores culturales la hizo líder como conjunto de naciones distinta a otros conjuntos continentales. Su beneficio a manera de ejemplar cultura legal, de derechos y origen incluso de la legislación ambiental es innegable (Jordan, 2001).

La pugna entre oriente y occidente, paralelamente, se ha dado desde siglos atrás tanto con Asia como con África, a la par que territorios europeos han soportado y resuelto constantes enfrentamientos intestinos. Desechar o irrespetar su acervo cultural ha detonado invariablemente conflictos regionales e incluso mundiales.
 

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Para J. Goody  (Featherstone, 2009), por ejemplo, el mundo mediterráneo se dividió en dos grandes esferas creadoras de la historia del siglo XV. Durante la Edad Media, se consolidó la civilización occidental. La cultura cristiano-latina (compuesta desde la herencia grecolatina + la judeocristiana en conjunción con elementos locales) había puesto límites a la civilización turco-musulmana.

Hay que recordar que la península ibérica en más de 2 terceras partes era regida por el califato de Córdoba. Los Reyes Católicos al unir identidades nativas semejantes de los diversos reinos, detienen lo que fue la invasión oriental que se dio después de la caída del Imperio Romano. En el contexto del Renacimiento, la media luna logró ser delimitada por la cruz en vista del éxito económico, bélico y de solidez cultural. Esto es bien sabido, pero ¿Por qué puede importarnos ahora y que tiene que ver con la familia? 

La concepción unitaria de la europeización clásica giraba sobre el concepto de familia. Como lo hace en relictos la concepción de las familias campesinas actuales. La vida campesina tradicional gravita en torno a la familia, nuclear y extendida (Wolf, 1981, p. 83).

Se sabe también el peso y significado de la familia para el cristianismo y la defensa acérrima de sus valores y unidad familiar. Sucede que múltiples sociólogos han detectado de acuerdo con la exposición de Goody, que como Braudel enfatizó, los dos modelos de familia Oriental y Occidental eran muy distintos (Ver Cuadro comparativo).

La cohesión cultural europea fue facilitada y articulada por la estructura del cristianismo que incidió en facilitar la acumulación de poder económico hasta estabilizar la productiva clase media. El protestantismo equipara el éxito de nuevo a la prosperidad material, como en el núcleo judío, y termina por facilitar la escisión de la Iglesia al Estado. No así del Estado hacia la Iglesia a la cual en varios países hoy, con un doble estándar, somete en sus diversos credos a asimétricas regulaciones estatales.

¿Pero cuáles eran los rasgos éticos esenciales de los dos sistemas? Europa tendía hacia la idea del perfeccionamiento moral y la auto-regulación social que aún hoy está presente como presión para los desarrollos individuales.
Esas metas con el tiempo han quedado reducidas a la satisfacción de necesidades materiales para la población media con salarios reducidos soportados en infraestructuras generadas durante siglos.

Pero en aquel lejano entonces, si bien había gente con distintas costumbres, la presión de grupo, el “qué dirán”, el reproche social, las metas sociales y espirituales –que para algunos resultaban asfixiantes- jalonaron a la sociedad en conjunto a un modelo basado en 6 características familiares según Guichard (1977) y Goody (1985) referenciado por Featherstone (2009).

Las seis características sociológicas de la familia eran: 1) El sistema conectivo de filiación o descendencia. 2) El sistema de pareja conyugal. 3) Los grupos de parentesco. 4) Las alianzas matrimoniales. 5) El rol de las mujeres. 6) El concepto de honor, que creó la hospitalidad y la cabellerosidad como convención supra-étnica, la virtud protectora de los débiles y una solidaridad de clan.

La diferenciación es total en el análisis comparativo del pasado con la actualidad. Preocupa que esta muralla de contención hoy esté desdibujada por la negación a la identidad cultural clásica que en cambio ve como oriente ha venido re-integrando. 

El siguiente cuadro resume las diferencias de sentido familiar, notadas por los tres autores anteriores, entre oriente y occidente para las características enumeradas:
 

 

Estrutura Oriental

Estructura Occidental

1. Sistema de filiación o descendencia

Sólo contaba el parentesco por línea paterna

Filiación bilineal por padre y madre, y en relación con el tipo de unión conyugal que la tradición buscaba fuera matrimonio formal

2. Pareja Conyugal

 

Mínima cohesión, poliginia (harem), facilidad para divorciarse. Agnatismo (patrilinealidad)

Familia clásica estable como célula básica de la sociedad. Cognatismo (Bilinealidad). Grupos extensos de parentesco considerados como no importantes.

3. Grupos de parentesco

 

Derivados de sistemas tribales segmentados y, con uniones por genealogía con solidaridades y odios heredados que influencian todos los niveles sociales.

Solo los aristócratas prestaban atención a las genealogías ascendentes. Sistema de mayor novedad individual que olvida continuidades en el tiempo y en el espacio pues el ser europeo en muchos casos se asociaba a la idea del viajero cercano o lejano.

4. Alianzas matrimoniales

 

La endogamia existía como valor. El matrimonio ideal era el dado entre tio-sobrina. Era deshonroso entregar una mujer a otro linaje pues quienes la toman se consideraban superiores a quienes la cedían.

Tendencia marcada a la exogamia con la llegada del cristianismo. Pudo darse endogamia en el vulgo luego más por razones económicas que de tradición social o religiosa que se mantuvo en la monarquía hasta evidencia de degeneraciones genéticas. Se valoraron las alianzas. Quien entrega a la mujer suele tener un carácter superior a quien la toma por lo que se transfieren con ella bienes y honor a nivel cultural.

5. Rol de la mujer

 

Exclusión y relegamiento de la mujer de la vida pública. Estricta separación entre sexos. Leyes violentas en sus castigos y segregantes.

La mujer en el cristianismo por medio de varios iconos femeninos y la apertura de un legado femenino por medio de monjas, son de una importancia muy alta que en la práctica reivindica ambos sexos; Hay reinas; en la tradición germánica además las mujeres pueden desempeñar autoridad política y funciones públicas.

6. Honor

Honor Masculino es Activo; femenino pasivo. Basado en lo que se es más que en lo que se posee.

Vinculado a las convenciones sociales por lo cual puede transferirse en lo social como cumplimiento de rol gregario. Hay honor individual exaltado en lo romántico y honores colectivos.


Cuadro 1. Características sociales de los valores familiares entre Oriente y Occidente (Tomado de Goody, 2009)

Como puede verse la primera Europeización clásica -que estableció características comunes para las naciones de suelo europeo- fue óptima y eficiente en vista al modelo clásico de familia. Curiosamente, la actual europeización deja a un lado la familia, que es frivolizada, y la estructura de valores (axiología derivada de la construcción clásica). Se ha centrado su desarrollo último en lo materialista de la economía y lo abstracto de una cultura proclive al drama y el pesimismo. El liderazgo europeo se ha menoscabado o perdido, según las áreas.

¿Tiene esto que ver con el estado de crisis social permanente de los tiempos recientes? No es posible responder a esto ni es lo que nos interesa, pero es un campo llamativo para la reflexión cultural y su profundización como estudio de multi-causalidad o co-factoriales en los problemas contemporáneos.
 

REFERENCIAS

  1. Featherstone, M. (2009). Occidentalism: Jack Goody and Comparative History Introduction. Theory, Culture & Society26(7-8), 1-15.

  2. Fernández, S. A. (2003). Efectos y mecanismos de la europeización: reflexiones en torno a la política medioambiental española. Revista de estudios políticos, (120), 219-242.

  3. Goody, J. (2009). The development of family and marriage in Europe. Cambridge: Cambridge University Press.

  4. Jordan, Andrew (2001) “The Europeanisation of Environmental Policy: European Union and Member State Perspectives”, Paper for the Cambridge workshop on the “Europeanisation of Environmental Policy”, 29 June – 1 July 2001.

  5. Liu, J., & Diamond, J. (2005). China's environment in a globalizing world.Nature435(7046), 1179-1186.

  6. López, A. (2006). La Estirpe Calvinista de Nuestras Instituciones. Bogotá DC: Legis.

  7. Weber, M. (1982). Historia Agraria Romana. Akal/Universia: Madrid. España.

  8. Wolf, E. (1981). Los Campesinos. Barcelona: Labor.

 


[1] URL: El País (14-05-2015).

[2] URL: El país Intrnacional (14-05-2015).

 

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