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Totalitarismo, antitaurinos y guerras de cuarta generación

Ricardo Andrés Roa - MSc-PhD (c)

 

Presentación

There is a healthy and an unhealthy love of animals:
And the nearest definition of the difference is that the unhealthy love of animals is serious (…)
Wherever there is Animal Worship there is Human Sacrifice.
G.K. Chesterton,
The Uses of Diversity.

El término “antitaurino” (etimológicamente: contra el toro y sus aficionados) revela un falso proteccionismo a los animales como población biológica. Abolir un sistema de cría reproductiva pone en riesgo el futuro de esa población, así se crea que se protege unos pocos individuos de una muerte cruel. Quiere esto decir algo que el grueso del público no sabe o no ha querido ver: los activistas antitaurinos, que sí lo saben, prefieren la extinción de la totalidad poblacional del ganado de lidia, de todo un aparato agroproductivo asociado y de un tipo especial de ecosistema de preservación en el desarrollo rural: la dehesa, que no son simples “potreros”

Allí es donde moran libres estos animales, la mayor parte de su vida, con varios otros domésticos y silvestres. También donde por medio de árboles, arbustos y praderas se consume carbono y se produce oxígeno para la mitigación del cambio climático.

Esta dehesa es un hábitat ecosostenible desde épocas del Imperio romano, de donde viene su nombre[1]; pero los activistas urbanos de hábitos insostenibles, consciente o inconscientemente, hacen esto con tal de abolir el toreo como práctica cultural y zootécnica. Pero también hay un trasfondo de imponer un sistema ideológico probado en la práctica como falaz. 

Sin embargo, la agenda animalista no para allí. De imponerse su prohibicionismo, se continuaría con la persecución a los bovinos como insumo alimenticio (usando argumentos como los supuestos efectos nocivos dietarios de los lácteos o de la carne, y la inocuidad de las leches vegetales, ya desmentida) e incluso empleando argumentos espurios donde practican el “todo vale”, como usar el cambio climático (la realidad contraria es esta: Ver aquí), o asociando el ganado a “daño ambiental”, el “capitalismo” o el “paramilitarismo”, con el objetivo proselitista de estigmatizar las vacas como población.

Es decir, estructuralmente, pueden verse discursos con altos contenidos ideológicos –cargados del denominado “sesgo cognitivo” – jugando con la suerte de una población biológica amenazada por estos fundamentalismos.

Aunque las vacas llevan varios millones de años más que el ser humano sobre la faz de la Tierra, mucha gente, incluso grandes instituciones, creyéndolo de buena fe, han incorporado estas ideas seudocientíficas en sus creencias sociales y lineamientos institucionales, fruto de la constante propaganda y rumorología de un movimiento seudocientífico llamado veganismo.

Dicha colectividad presume de una ética y “superiodad moral” infundada, ya que se vanaglorian de que “NO consumen NINGÚN producto de origen animal”, que son anti-tradicionales, que tienen la razón, que son progresistas o innovadores, etc. ¿Es esto verdad? ¿Es esto conveniente para la sociedad?

El comportamiento antitaurino abolicionista y sus discursos seudocientíficos pueden, en realidad, incluso conllevar a un COLAPSO TECNOLÓGICO y a una involución en diversas áreas.

¿Puede creerse que haya personas que no consuman ninguno de los productos industriales enunciados en la Gráfica 1? Luego el veganismo animalista es bastante compatible con un timo, en la terminología de Mario Bunge; pero de este movimiento social es de donde sale la rama social antitaurina contemporánea. El filósofo comunista Peter Singer, autor del libro fundacional en esta materia, Liberación Animal, es uno de los exponentes de tal línea de pensamiento emotivista engañoso.

 Falsedades

La posición previa de buen trato hacia el animal sin zoolatría del Cristianismo –en cabeza de san Francisco de Asís, o de bulas papales en contra de la tauromaquia mortal, que castigaban hasta con la excomunión y la no sepultura, como la bula de Pío V, o la de Gregorio XIII pidiendo que no haya muerte alguna en los festejos taurinos–, es antecedente ignorado adrede u omitido por el activismo actual, por cuanto representa religión y para esta ideología bien se sabe que la “religión es el opio del pueblo” y el ateísmo es parte de los componentes ideológicos por difundir. Singer en su libro, autodenominado desde sus prólogos la “biblia del animalismo”, ataca tanto al judeocristianismo como a la ciencia cartesiana, culpándolos del maltrato animal.

La biología y la historia son más eficaces y confiables. En verdad, tras milenios de cooperación entre nuestras especies, los productos derivados de rumiantes están por doquier. Suturas quirúrgicas, cerdas de cepillos de dientes, cuerdas de instrumentos musicales, pegamentos, etc., son hechos con material obtenido de estos animales. Inclusive los microchips empleados por teléfonos inteligentes, computadores, y hasta las memorias informáticas (memory sticks, pen drives), etc., son hechos con piedras biliares de estos rumiantes. El colapso tecnológico no es exageración:

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Gráfica 1. Refutación basada en productos a la ideología vegana antitaurina, que presume de no consumir productos de origen taurino.

Sin embargo, estos aparentes proteccionistas se arrogan la supuesta “protección progresista o de aparente vanguardia” de los animales y de un falso futuro mejor, promoviendo engaños y medias verdades, como se ha detallado previamente. Dejo constancia de que no soy aficionado de la fiesta brava, pero sí de la libertad, la verdad, y de los animales dentro de los marcos ecológicos, evolutivos y culturales que han preservado la vida de las poblaciones permitiendo la coevolución. También reconozco hoy en día ser apolítico, justamente por esta clase de temas manipuladores y por cuanto, usando falacias ad hominem, se tratan de desvirtuar estas informaciones sobre las cuales cualquiera se puede cerciorar.

Si la sociedad les hiciera caso a los antitaurinos, ya hay evidencia de que esto determinaría el exterminio poblacional bovino que, como se verá, ya viene ocurriendo con el ganado bravo en Cataluña, que ha sido enviado a matadero por miles, tras su instrumentalización política para el separatismo izquierdista catalán y de la ola de políticos “antisistema”.

Toros e ideologías

¿Pero qué tienen que ver las ideologías con los toros o la ética? ¿O qué con las guerras de cuarta generación, y qué son? Comencemos a verlo:

Aunque los defensores de animales se han arropado con la bandera de lo ético, su irrespeto hacia la libertad de los otros puede funcionar como detector fácil de lo antiético de su proceder. Y las consecuencias poblacionales son el siguiente modo de comprobación fáctica.

Si el toro de lidia no tiene corridas de toros por actos prohibitivos de su uso, al ser ganadería brava que queda sin uso, probablemente se acabaría como población. En términos zootécnicos, lo que no representa un uso o productividad eficiente, bajo la imperante ética utilitarista desde la Ilustración, entonces puede desaparecer y extinguirse, riesgo que amenaza a estas razas.

Wolff (2011) describe de forma zootécnica que solo un 6% de la población de reses de lidia va al ruedo: 6% de una población total aproximada de 200 000 animales en España contando ternerajes, novillajes, vacas, reproductores, etc. Es decir, el sacrificio promedio anual de ese grupo de animales significa la supervivencia biológica del 94% del hato, la cabaña, inventario o rodeo, del ganado bravo o de lidia[2].

Aunque las ONG de la prohibición de las corridas de toros en Cataluña dicen ser amantes de los animales –como Prou! (Basta, en español) o Libera!–, sus logros no solo distan de tal amor; por el contrario, pese a que la tierra está sufriendo la sexta megaextinción de especies, acciones intrusistas como esta, de personal demagógico pero no calificado, revelan que su accionar ha catapultado un genocida animalicidio estructurado sobre las razas de lidia, que quiere expandirse a otros países taurinos y otros propósitos bovinos.

Prueba de ello ha sido que las ganaderías –que se cierran producto de esta prohibición, y que ya son varias–, ante la quiebra, han tenido que enviar masivamente al matadero sus semovimientes[3]

En otras palabras, se deduce de nuevo lo obvio: no te protege lo que te extermina.

La pérdida vital y genética ha sido inconmensurable e injusta. El presunto engaño o la ignorancia supina[4] usados por parte de un mercadotecnista como L. Anselmi[5] y su holding de ONG (Fundación Suiza Franz Weber para España y Latinoamérica, Prou, Libera, Stop Our Shame, Plataforma Gatera) deja ver las consecuencias de la instrumentalización política y de usufructo económico de los animales como población explotada para un lucro y proselitismo, en perjuicio de su supervivencia poblacional, manipulando el imaginario público.

Con el tiempo transcurrido que ya permite evaluar las consecuencias nocivas de la prohibición de la tauromaquia catalana de 2012, un animalicidio masivo ha empezado con la quiebra inducida de ganaderías desde una aparente acción “antimaltrato”:

El exterminio animal masivo producto del cierre de ganaderías catalanas se ha incrementado en los últimos tiempos. 

Mientras personajillos de ciudad se creían héroes “proteccionistas”, desde 2012, por prohibir las corridas y las tientas, la cabaña de lidia española sufría una HECATOMBE (sacrificio masivo de vacunos)[6]. Mientras en 2009 la población de la raza de lidia se cifraba en 275 000 ejemplares, en 2013 mermaba a 197 042 cabezas. Es decir, cerca de 80 000 cabezas menos hubo en el campo, producto de este exterminio velado, motivado por la falsa compasión[7].

La raza taxonómica sí existe científicamente

Artículo 11. La profesión veterinaria está al servicio de la sociedad.
Son deberes primordiales del veterinario los siguientes:
La protección de la salud y del bienestar animal.
La conservación y mejora de los recursos ganaderos.
La promoción y la prevención de la salud pública.
La conservación y defensa del medio ambiente.
Código Deontológico de la Profesión Veterinaria

Alegan los antitaurinos que la raza de lidia no existe realmente[8]

Ello lo hacen para justificar la posible desaparición bovina, fruto de su lobby. Pero el engaño de su seudociencia permite verlos como exterminadores conscientes de las especies domésticas. Su argumento alude consiste en algo que saben es un engaño, al decir “no se puede extinguir lo que no existe”, como afirman repetidamente en sus páginas virtuales, significando que la raza de lidia “no existe” (Ídem).

Careciendo de idoneidad profesional, estos activistas compuestos por filósofos, trabajadores sociales, psicólogos, sociólogos, (imperdonablemente, algunos veterinarios o biólogos activistas), etc., confunden, omiten y entremezclan taxones biológicos de lo que es género y especie (p. ej., bajo la vigente taxonomía del sistema de Linneo el género humano es Homo, mientras su especie es sapiens sapiens). Eso no significa que no haya diversificaciones más profundas a nivel de raza, variedades o cepas, en las especies, que operan como categorías aceptadas por la genética y su rama especializada, la filogenética.

Recuerde el lector, por ejemplo, en botánica, la afamada variedad Colombia del café (Coffea arabica), trabajada por los investigadores del Cenicafé hasta lograr la variedad Castillo. Esta variedad genética, especializada en un medio, que va más allá de su género y especie, se caracteriza por una mejor adaptación a condiciones meteorológicas colombianas: resistir la roya (Hemileia vastatrix) y la enfermedad de la cereza del café (CBD), causada por el hongo Colletotrichum coffeanum[9].

Como se ve, es algo muy distinto a lo dicho por los activismos. La genética de las poblaciones, al igual que la medicina veterinaria, la zoología y la biología de las especies, nota que la especialización en medios y resistencias en el campo de la supervivencia generan nuevos tipos genéticos.

Prueba de ello, para el caso bovino, se halla en publicaciones científicas de la Universidad de Utrecht[10] o en revistas de Genética que describen el desarrollo de las razas bovinas bravas y la categoría de lidia como “Iberian fighting breeds”, es decir, razas ibéricas de lidia o ganado bravo (Negrini et al., 2007, p: 62)[11].

"Se pueden encontrar grandes diferencias genéticas entre las distintas castas y encastes del toro de lidia, incluso a veces, más que las existentes entre distintas razas bovinas, por lo que la población de lidia debería ser considerada como una Agrupación de Razas, más que como una única raza", ha explicado en la nota la autora de otro estudio europeo, Dra. Rocío Pelayo, miembro del Grupo de Investigación en Nuevas Tecnologías de Mejora Animal y de sus Sistemas Productivos, de la Universidad de Sevilla (Grupo MERAGEM)[12].

Análisis ideológico

Pese a lo dicho, los movimientos políticos han usado a la juventud como combustible electoral, arguyendo la prohibición de la tauromaquia por motivos “animalistas” en Barcelona. Igual ocurrió con los animales de circo en México, fruto de una improvisada y lega legislación prohibitiva, que amenazó también la supervivencia de estos animales[13]. Activistas, sin la idoneidad profesional requerida, “hackearon” socialmente la temática de los animales ante políticos que creyeron sus propuestas.

En otras ramas de lo que ha sido llamado académicamente el marxismo cultural (Political Correctness o Progresism)[14], [15], el prohibicionismo/abolicionismo como línea de acción totalitaria (al gobernante no le preocupa persuadir con la verdad, sino imponer a la larga su ideología en política pública, capturando votos emotivamente) supone cortar la llana libertad de decisión en asuntos que parecen, inicialmente, sin importancia, pero que con propaganda van cobrando fuerza social en el tiempo.

La metodología es simple. Primero, se pone a rodar un tema esporádicamente. La propaganda en torno se vuelve constante. Se pide al receptor de la información involucrarse para mayor difusión (donar, compartir contenidos en redes sociales, difundir, dar “likes”). Pero así la gente no apoye, ni participe, a la larga se hace ruido social con el tema y se buscará imponérselo a toda la sociedad por medio de leyes (clima favorable de debates que no se dan en realidad).

Por ejemplo, pretender prohibir o abolir los reinados de belleza[16] es un ejemplo de dinámicas incipientes en ese sentido. Se dan irracionalmente estos prohibicionismos, aún en lugares cuya actividad empresarial en torno de la moda ha configurado un renglón de exportación; como fue la impositiva acción que en este sentido se practicó autoritariamente sobre la juventud por parte del entonces cuestionado alcalde Fajardo, en Medellín[17]. De forma inconsulta lo volvió política pública. El tema parecería un hecho inconexo con el tema principal de este escrito. No obstante, explica cómo otra arista del marxismo cultural, el feminismo extremo –que desde sus inicios con Simone de Beauvoir bebe del marxismo[18] y es eje impositivo de la “nueva izquierda”–, de forma totalitaria legisla, según doctrina, cuanto le parece “políticamente incorrecto”. Paradójicamente, el “principio de contrarios”, del griego Heráclito, sobre el que se justificó Marx, queda abolido con la abolición del contrario.

Pero tal tecnología social incrementalista o gradualista –explicada para políticas públicas por Charles Lindblom[19]– se complementa con la llamada Ventana de Overton. Con esta, se va creando un clima deseado en la opinión pública, por medio de repetición de falacias ad nauseam, que será aprovechado por los políticos para legislar, en momentos candentes, sobre el problema. Es técnica social.

De manera “oportuna” y reiterativa aparecen partidos, candidatos “mesiánicos”, proyectos de ley o propuestas con la solución a un problema artificial, sobre temas inaceptables por su inconveniencia para la supervivencia poblacional (aborto, eutanasia, derechos de los animales, etc.). Pero que –aprovechando una escalada trabajada, por lo general, con organizaciones sociales como ONG, o gremios convencidos– inserta el debate en el mundo académico de manera seudocientífica.

La falacia de la innovación (lo aparentemente nuevo es bueno) es característica en la presentación de estos argumentos. Pero infanticidio, matar al débil o la zoolatría son etapas históricamente superadas por la humanidad. No obstante, esa es su metodología de obtener representatividad social, favorabilidad, seudointelectualidad y capacidad de tener votación suficiente para réditos electorales.  

Estos grupos “antisistema” –paradójicamente– pasan a formar, sin notarlo, el brazo operativo de un sistema ideológico ya antiguo (con más de un siglo) que promueve la lucha fratricida entre hermanos. Lucha ideológica muy exaltada últimamente, como se evidencia en diferentes arenas de los conflictos de cuarta generación (clases socioeconómicas, regionalismos, sexualidades, “géneros”, edades, tradiciones, hábitos alimentarios, creencias, religiones, etc.).

Esta estrategia opera bajo el lema misántropo de “divide y reinarás”, cuando en cambio la supervivencia biológica se ha logrado por medio de los sistemas de simbiosis y unión. Tal como hacen las hormigas con los pulgones, al ordeñarlas y obtener de estas su melaza a cambio de protección. No es un sistema de exclusiva creación antropocéntrica. La cooperación beneficia a ambas especies.

Pero como es de esperar, los sistemas de cooperación biológica entre humanos y otras especies han sido los primeros afectados por esta ideología subyacente y la metodología política del odio y la intolerancia que practica.

Esto, colateralmente, ocurre contra el Bos taurus ibericus, pese a que análisis genéticos de 47 razas vacunas europeas y africanas han revelado, al estudiar 38 haplotipos (combinación de alelos en lugares adyacentes en un cromosoma que se heredan juntos), que son conformaciones genéticas únicas, adaptativas, dentro de la biodiversidad del ganado mundial, tras miles de años de evolución[20].

Curiosamente a medida que la política ha fallado por acción de la demagogia, una tendencia representada por esta clase de activismos prohibicionistas ha crecido.

Estamos hablando del totalitarismo, es decir, la imposición de ideologías por vía gubernamental y legal, que acarrea un serio detrimento de la libertad individual. Pero llegar a estos extremos exige un trabajo previo planificado, donde es común abusar de la propaganda efectista, con el tiempo llegando inclusive a la policía secreta contra la oposición. Ejemplo visto en la película La vida de los otros, galardonada en 2006 con el premio Oscar a la mejor película extranjera. O el libro La brom, de Milan Kundera.

¿Riñe la democracia con el totalitarismo? No, el totalitarismo puede hacer perversa la democracia. Empleando de nuevo el ejemplo de la película, esta se desarrolla en 1984, 5 años antes de la caída del muro de Berlín (1989). En ella la República Democrática Alemana (Deutsche Demokratische Republik), o Alemania Oriental, que era la parte que llegó a tener un gobierno socialista tras la ocupación rusa, producto de la Segunda Guerra Mundial, perseguía a lo que pudiera ser “oposición” contra el Unipartidismo democrático regente.

Otras democracias unipartidistas son hoy: Corea del Norte, con su Frente para la Reunificación de la Patria; China, con el Partido Comunista Chino; Cuba, con el Partido Comunista de Cuba; Laos, con el Partido Popular Revolucionario; Eritrea, con el Frente Popular por la Democracia y la Justicia; o Vietnam, con el Partido Comunista de Vietnam, que son exponentes de este sistema político. El marxismo alienta a asumir esta conducta de final Unipartidismo por cuanto, según su planteamiento, los partidos obedecen a intereses económicos capitalistas de lo que llaman la “superestructura”. Se vota solo candidatos dentro del partido final al que se llega. Aunque parezca imposible, no obstante tenerlo todo controlado, estos sistemas terminan por caer.

Otras formas como el Unipartidismo por predominio encajan en la realidad latinoamericana actual, tan proclive a dictaduras y hegemonías, con un personal sesgadamente maleducado. Aquí se deja que haya otros partidos, pero se les quita toda garantía de igualdad de oportunidades competitivas con excusas varias.

Stricto sensu, entonces pueden estas formas de gobierno ser democráticas en apariencia. No con el ideal de democracia a que estamos acostumbrados, donde abundan los partidos, los respaldos a través de firmas u otras formas de pluralismo. No. La democracia totalitaria tiende a formar un partido único o unipartidista. El disenso paulatinamente deja de ser tolerado. Stalin, Mussolini y Hitler (Gráfica 2), junto con las sociedades que coaccionaron, son ejemplos de los alcances de los gobiernos totalitarios.

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Gráfica 2. Confrontación ideología-realidad para refutar las falacias de generalización usadas por los antitaurinos, veganos y por los animalistas misántropos. Se muestra al totalitario Hitler, que como el dictador Pol Pot, o los psicópatas Charles Manson, William Mac Donald, o Volkert van der Graaf fue homicida aunque animalista y vegetariano (Dado el negacionismo sobre Hitler en esta materia, se anexa el enlace donde su catadora de alimentos, Margaret Voelk confirma el vegetarianismo del Führer Ver aquí). Abajo, el animalicidio cultural de búfalos practicado en Nepal es abastecido por India, país de Gandhi y que venera las vacas.  

 Las humanidades involucradas

La ignorancia está más cerca de la verdad que el prejuicio.
Diderot.

Para el filósofo y científico Mario Bunge (2013: 145/6), la ciencia se basa en la investigación basada en principios de demostración. En contraste, la ideología es “un sistema de creencias (Gráfica 3), en particular de juicios de valor y declaración de objetivos”[21].

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Gráfica 3. Diferenciación para la Teoría del Conocimiento de lo que el ser humano puede tener como conocimiento, basado en la evidencia encontrada por medio de la investigación y, por otra parte, de creencias que pueden o no tener respaldo real [basado en Pseudociencia e Ideología, de Mario Bunge (2013)].

El problema intelectual es que la ideología total, que Bunge ejemplifica con el metarrelato del marxismo, no resiste la comprobación práctica de sus efectos. Si promete una utopía feliz de equitativa distribución de la riqueza, los ciudadanos bajo tales sistemas debían ser felices en coherencia. Los gobernantes, sin más privilegios materiales que el ciudadano de a pie. En cambio, se ve en la realidad que, donde se ha implantado, se ha obtenido una estela de muerte, escasez generalizada, represión, huida y sufrimiento poblacional, causado por un sistema de aplanadora hegemónica que beneficia a una nueva oligarquía (solo a la casta dominante), aún si se observa el método materialista histórico, propuesto por el mismo Marx. 

Como mínimo factor común, por consiguiente, se ve en sus efectos “aplanadora”: el irrespeto a las minorías (p. ej., represión violenta contra los budistas tibetanos por China), la búsqueda incesante por un voto joven adoctrinado por medio de propaganda –del verbo propagar– y la instrumentalización de la educación/cultura (Revolución Cultural de Mao), la excitación de una conducta prohibicionista y el crecimiento de un Estado gendarme que abusa de sus poderes sobre la población.

Pero la destrucción de la libertad, desde un aspecto ético, es quizás lo más cuestionable.    

Por definición, no puede haber ética al incurrir en estos procedimientos coercitivos o coaccionantes, ya que la ética, fundacionalmente, ha sido definida como el estudio de las acciones humanas o toma de decisiones en Libertad.

Estudiar las “leyes de la libertad” y las costumbres mismas es su objeto de estudio, como lo puede comprobar el lector en los clásicos, desde Aristóteles, en su fundacional Ética nicomaquea, o con Kant en La fundamentación de la metafísica de las costumbres. Más recientemente, el padre moderno de la Bioética, Van Rensselaer Potter (1971) en Bioethics, bridge to the future, centraría este campo de estudio en la sabiduría para lograr la supervivencia, tendiendo puentes entre las humanidades y el conocimiento científico.

Guerras de cuarta generación (G4G)

Ahora bien, las guerras de cuarta generación son la dinámica que caracteriza recientemente exaltados eventos sociológicos que polarizan y dividen la población. Siembran enemistad como técnica.

El fin de la G4G no es exterminar la población enemiga, sino controlarla mediante la manipulación psicológica, pretendiendo destruir elementos ideológicos de la sociedad que permitan volverlos más vulnerables a sus ataques. La comunicación es la vanguardia del ataque, se encarga de inventar, difundir, aparentes verdades y reiterar mentiras, manejar la misma consigna de ataque, bombardeos mediáticos sobre la misma acusación, alianzas internacionales de propaganda negra, todo ello con bases fundamentales en la teoría de la propaganda, consignada en los manuales de propaganda nazi, como los desarrollados por Goebbels (Jefe de Propaganda). Se caracteriza esta siembra de conflictividades por hacer de los ciudadanos “soldados sin fusil”, avivando conflictos e intereses ideológicos[22].

Tanta división permite ver que los conflictos de cuarta generación involucran a la sociedad entera y a la cultura buscando su implosión, según el experto en Relaciones Internacionales, Mariano César Bartolomé[23].

Todo esto hace parte de la continuación de la Guerra Fría que, como se ha visto este año, está tan viva como lo está el comunismo, pese a la caída del Muro de Berlín.

Estos sucesos, según Bartolomé, escapan del diagnóstico fácil entre escenarios de guerra y paz, combatientes y no combatientes, sin permitir la identificación clara de los frentes de batalla. Los instrumentos de comunicación que en el nazismo eran afiches, radio y voz a voz, han pasado a nuevas formas virtuales (blogs, vlogs, páginas de internet, redes sociales) que dificultan el estar siendo sometido a la misma tecnología social con diferente herramienta, ahora de alcance global, por lo que se hace difusa la segmentación geográfica. La manipulación psicológica, para el mismo análisis, en este momento tiene personal alienado viajando a nutrir guerras que no le competen según su ciudadanía, como ocurre en tan diversos casos.

¿Es este un efecto deletéreo de la globalización? Quizás. Ya no solo son los gobiernos foráneos practicando injerencia indeseada en asuntos que no les competen, ahora son ciudadanos. Ciudadanos, nacidos en Europa o EE. UU., que se van a empuñar armas a Oriente Medio; un argentino tumbando la tauromaquia en España, o una holandesa en la mesa de los diálogos de paz colombianos, de parte del bando insurgente, lo que le puede poner rostro a estas dinámicas militares.

La habitual “petición de firmas electrónicas” hoy debería ser tomada como irrelevante por no ser representativa. Las jurisdicciones no corresponden a una jurisdicción gubernamental pertinente y verdadera; puede haber firmantes sin derechos a representación, en la idea de “auto-determinación de los pueblos”, por ejemplo.

 ¿Pero para qué tanta confusión? Porque en río revuelto, ganancia de pescadores. Una vez originado y catapultado el conflicto, el mesianismo de un pescador promovido por los divisores cosechará en el río revuelto. Tal es la técnica de “movilización de masas”.

Una técnica de manipulación social emotivista que les funcionó a Hitler y a Stalin, para luego perjudicar poblaciones crédulas al extremo de quitarle la vida a ese mismo electorado.  

Consideraciones legales de la consulta antitaurina “democrática”

Que Colombia tenga corridas de toros es algo cuyas incontables pruebas lo validan como parte del Derecho Consuetudinario. Este derecho, basado en las costumbres, tiene tanto peso como la ley escrita y debe ser respetado. Implica la supervivencia poblacional, según Malinowski en su Teoría científica de la cultura.

Pero el totalitarismo –que para captar votantes despliega ideologías con ONG para propósitos de propaganda– ha llevado el tema a generar nuevas divisiones sociales, fungiendo de “guerra de clases” y otras demagogias que terminan siendo otra clase de negocio.

Hace poco fue aprobada la propuesta de consulta contra las corridas de toros en Bogotá. Esta consulta valdría 35 000 millones de pesos a un endeudado Estado, con una deuda externa sin antecedentes. En realidad, esos 35 000 millones se gastarían para suprimir un sector productivo que mantiene esta raza. Pero su beneficio tangible sobre la “vida” sería no salvarle la vida a 48 toros al año que componen la temporada taurina, sino cambiarles la forma de la muerte, que aunque sea en un matadero con todas las especificaciones técnicas, tampoco será natural.

Esta conducta suma institucionalmente a la respuesta de irrespeto contra las normas legalmente establecidas.

El alcalde y ahora el concejo boicotean la estructura de la descentralización. Irrespetan la jerarquía normativa nacional, pues no puede ningún concejo reunirse para concertar no cumplir una ley de la República, como las muchas leyes expedidas avalando y regulando profesionalmente el toreo (Reglamento Nacional –Estatuto Taurino, Código de ética Veterinaria, etc.) lo cual configura un delito.

No es solo que los predios de la Plaza de Santamaría fueron donados por un privado al Distrito con destinación específica y eso quedo en una norma que debe respetarse. A nivel nacional, la ley 916 de 2004 dice que las plazas de toros permanentes se construyen para el uso privilegiado de las corridas de toros, y la Sentencia T-296 de 2013 ordenó que la Alcaldía no puede hacer actuaciones administrativas que dilaten el regreso de los toros a la Santamaría[24].

Además, la Corte Constitucional T-296 de 2013 estableció que las expresiones culturales hacen parte de las mayoritarias y las minoritarias, por lo que se podría irrespetar el derecho a la expresión artística.

Pero además, una consulta popular no es necesariamente vinculante. Los alcaldes y gobernadores no pueden seguir “pasándose por la faja” el orden que los supedita, y contrariar los límites de sus funciones. Estos cargos solo pueden promover consultas sobre temas de su competencia, pero no sobre asuntos de bien nacional.

Finalmente, los ataques violentos y el acoso de los antitaurinos han producido ya jurisprudencia. Sentencias recientes en España ya han empezado a castigar con multa las amenazas de muerte y el matoneo animalista contra personal taurófilo. Multas hasta de 3000 euros y prohibiciones de hacer boicots cerca a estos lugares ya se están produciendo[25].

El toreo incruento, insisto, debe ser la fórmula que mantenga la estructura poblacional y así tener diversión del público y bienestar de los animales sin crueldad. Pretender prohibirlo, argumentando además mentiras, es un error.


[1]Pérez, R. S. (2010). La dehesa vista como paisaje cultural. Fisonomías, funcionalidades y dinámicas históricas. Ería, (82), 143-157.

[2]La analogía a ese sistema de pensamiento, para el caso humano, sería abolir la policía o el ejército de las naciones ante delincuentes y otras amenazas sociales. Pues la construcción de esa institución –definida como regla de juego social, según el premio Nobel de economía Douglas North– determina la segura muerte de una fracción de esta, debida a la violencia, conflictividad y tendencia a la agresión por parte de desadaptados sociales que deben ser controlados para la protección de la población general. Con la cantidad actual de extremistas, delincuentes y malechores, ¿ud. “aboliría” esas instituciones? Hasta Costa Rica está viendo la necesidad de instaurar un ejército.

[3] URL: Descabellos (04-02-2015).

[4] URL: El País (10-02-2015).

[5] URL: El País (03-02-2015).

[6] URL: Etimologías de Chile (10-08-2015).

[7] URL: La economía del Toro (02-02-2015).

[8] URL: Animanaturalis (02-02-2015).

[9] URL: Café de Colombia  (05-08-2015).

[11] Negrini, R., Nijman, I. J., Milanesi, E., Moazami‐Goudarzi, K., Williams, J. L., Erhardt, G., & Lenstra, J. A. (2007). Differentiation of European cattle by AFLP fingerprinting. Animal Genetics38(1), 60-66.

[12] URL: Agencias abc (05-08-2015).

[13] URL: W Radio  &  Noticias Terra (05-08-2015).

[14] Dennis L. Dworkin. (1997). Cultural Marxism in postwar Britain: History, the New Left, and the origins of cultural studies. Duke University Press.

[15] Brenkman, J. (1983). Theses on Cultural Marxism. Social Text, 19-33.

[16] URL: El Espectador (06-08-2015).

[17] URL: El Tiempo (06-08-2015).

[18] URL: Rebelion (10-08-2015).

[19] Lindblom, C. E. (1959). The science of" muddling through". Public administration review, 79-88.

[20] URL: Agencias abc (05-08-2015).

[21] Bunge, M. (2013). Pseudociencia e Ideología. Pamplona: Laetoli.

[22] Lind, W., Schmidtt, J., Sutton, J., Wilson, G. (1989). The Changing Face of War: into the Fourth Generation”. Marine Corps Gazzette. Oct Issue: 22-26. URL: MB sur occidente de Colombia (10-08-2015).

[23] Bartolomé, M. C. (2008). Las guerras asimétricas y de cuarta generación dentro del pensamiento venezolano en materia de seguridad y defensa. Military review88(1), 51.

[24] URL: El Tiempo (04-08-2015)


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Luis Enrique Nieto
Alberto José Campillo Pardo

Advertencia: las opiniones expresadas en los artículos aquí presentes no corresponden a las de la Revista Nova et Vetera o la Universidad del Rosario, sino únicamente a las de sus autores.

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