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Contra el cambio climático: Integralidad y análisis transdisciplinar, el método institucional precisamente ausente

Ricardo Andrés Roa-Castellanos

(Fotografías compartidas en comunicación personal del autor con
Oreste Emilio Bergaglio, Lic. Ec. y Adm. Agr.)
 
 “En la economía como en la medicina
La efectividad del remedio
Depende del acierto en el diagnóstico”
Lauchlin Currie. Operación Colombia (1961)
 
 
INTRODUCCIÓN
 
Las noticias del hoy se convertirán en la historia para el futuro. Depende de nosotros que esta sea la historia de una tragedia anunciada o, mejor, una historia con final feliz.
 
El Cambio Climático es la principal de todas las preocupaciones mundiales –que no son pocas-, sobre todo en los países que ya están padeciendo sus efectos, acorde con el think tank Pew Research Center de Washington DC[1]. En paralelo, hablar de interdisciplina, estudios transversales o investigación transdisciplinar, es tomado en nuestras latitudes como apenas un saludo a la bandera, o un recurso “fashionista”, pero poco aplicado, de la jerga académica.
 
Para la vida práctica la unión funcional de campos cognitivos, intrínseca a la perspectiva transdisciplinar, permanece, todavía, como una posibilidad de los estudios sanitarios y ambientales de vanguardia, dejada a los adelantados países del norte europeo, donde ya han dejado de ser meras teorías del conocimiento al ser ya motor institucional.
 
Esto no tiene por qué continuar así para geografías del sur. Menos aun cuando la supervivencia de todas las poblaciones está en juego debido al fenómeno climático global. La aplicación transdisciplinar práctica urge la corrección de respuesta de las instituciones.
 
Hemos sido testigos, o víctimas, de la deficiente a pésima gestión, prevención, mitigación y en general, precaria respuesta gubernamental -según los hechos vistos- al Cambio Climático (CC).
 
Sequías, inundaciones, epidemias, desabastecimientos, muerte masiva de animales[2] y pérdida de cultivos o de fuentes de agua, encarecimientos económicos, es un presente dolorosamente innegable, mientras ingenuamente se cree que firmas y acuerdos, o peor, que “desmontar la economía capitalista”, resolverá el lio cuando por el contrario, lo que se necesita  es que los Estados puedan contar con recursos económicos suficientes para la “inversión” del fenómeno, sin generar más caos poblacional (aludiendo al verbo invertir también como cambiar la tendencia atmosférica causal del CC).
 
La institucionalidad y el personal del sector rural, que rico o pobre, reciben los mismos efectos devastadores del clima, se quejaban de la ineficacia del MinAmbiente[3]. Un Ministerio dejado a cargo de un abogado experto en coaching, con experiencia en otros sectores, y eso ocurría cuando el panorama era menos negativo a lo visto al comienzo del 2016.
 
Extrapolando estructuras sociales, ya se había advertido de lo nefasto de estas conductas institucionalizadas en 2010[4]: La autodestrucción institucional, visualizada en Haití debido al terremoto sufrido, sistémicamente, también empezó por políticas de desarrollo incorrectas pero normalizadas, sin percatarse que estas eran negligentes, extractivistas, no repositoras, destructoras de la naturaleza regional; de la población arbórea, lideradas por personal no idóneo, fueron cuestiones que en conjunto diezmaron la superficie nacional con árboles hasta sólo significar un 2% de su territorio y perder definitivamente la capacidad fluvial de sus ríos.
 
Y eso era un mensaje para la humanidad, que nos incluía…
 
 
INSTITUCIONALIDAD Y DATOS DESDE “EL MUNDO VIVO” PARA “EL MUNDO ABSTRACTO
 
El Mundo vivo o mundo de la vida (Life-world) es la categoría de información transdisciplinar derivada de hechos reales interpretables (Pohl y Hirsch, 2007). Esta detección sirve para contrastar los hechos con las ideas (discursos vs resultados) y evaluar, construir o perfeccionar las teorías que componen el Mundo abstracto (Cuya relación se mostrará en la Gráfica 2).
 
Asociando esos dos mundos para la situación práctica del CC, no debería sorprendernos los resultados de naciones e instituciones manejadas con la falaz charlatanería “progresista” a la hora de cuidar –biológicamente- las poblaciones nacionales. Poblaciones que abarcan más que las poblaciones humanas de cada división político-administrativa. Ejemplos:
 
Bolivia, por ejemplo, da por perdido en Diciembre de 2015 su segundo mayor lago nacional, el lago Poopó, que pasó de amplios 3.191 a escasos 12 kilómetros cuadrados de agua, en continua contracción al hacer este escrito[5].
 
Por tal razón Perú tuvo que reaccionar, ahora con urgencia, para entrar a salvaguardar el mayor lago, que comparten ambas naciones: El Titicaca “después que pobladores de las riberas denunciaran una masiva mortandad de ranas y peces debido a la contaminación de aguas residuales” y amenazante sequía[6].
 
¿Qué pasó con el gobierno de la Pacha Mama de Evo Morales, violentamente minero en la práctica? Lo mismo que ocurrió con la planificación durante el gobierno de Stalin (1948) entorno al Mar de Aral (Gráfica 1): Mataron por intoxicación ambiental primero a los peces, y después, absortos con las lucrativas promesas de un posterior ejercicio minero, actualmente en acción, se permitió el secamiento de sus aguas. Las humildes creaturas víctimas de una ignorante o despiadada planificación institucional contra natura, murieron o fueron desterrados como ocurrió con los pescadores de la región[7].

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Gráfica 1. Mapa que muestra la contracción de lo que era el Mar de Aral en el periodo 1960-2009 a consecuencia de planificaciones políticas.

Bogotá tuvo lo propio en 2015 con el humedal de la Conejera bajo el “postureo” de un gobierno “ambientalista”; que en vez de conservar, destruía -pese a los falsos discursos políticos- la infraestructura ecológica de esa zona de la legal Estructura Ecológica Principal de Bogotá. Lo peor, para provecho económico de los familiares “políticos” del exmandatario[8].
 
Pero a nivel nacional, los signos y procederes con esa misma tendencia, también son evidentes. La primera mortandad de peces en el caso del embalse del Quimbo se dio en Noviembre de 2015[9]. En diciembre 2015, la cantidad de animales muertos ya se contaba en 5 toneladas de peces pudriéndose[10]. Es decir, convirtiéndose los peces en materia orgánica en descomposición liberando pútridos gases resultantes a la atmósfera. Tenga en cuenta esta terminología el lector para cuando veamos en el siguiente artículo algunas pinceladas sobre el gas de efecto invernadero metano (CH4), producido por la descomposición de cuerpos muertos.
 
La minería y la negligencia en el manejo territorial se suma a las causas de lo advertido por la Unión Americana de Geofísica: La temperatura de los lagos del mundo está subiendo en todos los continentes, debido a las producciones gaseosas que están incrementando la temperatura ambiental[11].
 
 Producto de una sequía incentivada por la locomotora minera y de agronegocios industriales (deforestadores, aupando El Niño) pertenecientes al plan de desarrollo económico colombiano, en los primeros 10 días de enero de 2016, también ya había sintomáticas mortandades de peces al menos en Betania[12],  Moniquirá[13], Amalfi (Antioquia)[14], y en Calamar (Bolívar)[15] que fueron atribuidas tanto a las actividades ya reseñadas[16], como a las deficiencias en la administración técnico-política[17].
 
 
LA ESTRUCTURA DE PENSAMIENTO EN LA CATASTROFE
 
¿Es este un tema sólo ligado a la cofradía que integra la ambición con la ignorante demagogia y la corrupción política? No.
 
Estructuralmente, mientras el contexto científico internacional recomienda el enfoque transdisciplinar para enfrentar el fenómeno del CC (Deppisch y Hassibovic, 2013), los gobiernos insisten en responder con instituciones desarticuladas y acciones mono-disciplinares, es verdad, por demás adornados con los vicios del clientelismo, compadrazgos, y compuestos con profesionales no idóneos para actuar contra fenómenos NATURALES.
 
Epistemológicamente este importante recurso humano está sesgado o imposibilitado en su manera de entender el mundo, para comprender lo natural, así tenga empatía hacia ello, por lo que Gastón Bachelard llamara “obstáculos epistemológicos” precisamente.
 
Dada la complejidad, magnitud y multi-causalidad del CC, la jerarquía cognitiva al abordarlo debe subvertir el orden epistemológico de aproximación convencional a problemas. Es decir, con el CC, se sugiere asumir primero la perspectiva transdisciplinar, seguida de la observación interdisciplinar, y por último, debe enfatizarse el conocimiento disciplinar (Miller et al., 2008; Hulme y Mahoney, 2010). Lo contrario a lo hecho.
 
El análisis causal así se nota ausente, o no es rector en la respuesta actual que, en cambio, si es centro dentro de los componentes de la practicable mirada transdisciplinar (Gráfica 2), motor analítico vigente de los países desarrollados.

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Gráfica 2. Diagrama que reúne puntos esenciales en el protocolo de trabajo transdisciplinar fácilmente Traducible a aplicación institucional. Gráfica de Roa-Castellanos (2016) basada en Pohl, C. & Hirsch, G. (2007).

El desarrollo basado exclusivamente en hormigón y pavimento (actual excusa para vender Isagen con el esnobista concepto “4G”) tiene por secuela, endurecer las infraestructuras (entre ellas no olvidar la infraestructura ecológica o recurso NATURAL del país) y los terrenos nacionales en agravamiento de los ciclos biogeoquímicos dentro del CC, sin valorar el recurso biológico, o la suma ecológica resultante que es talada, muerta o removida por la mirada insuficiente del desarrollo convencional de raigambre monodisciplinaria.
 
Responder al fenómeno CC mayoritariamente con instituciones de “gestión de riesgo” y “gestión de desastres” hace parte de un insuficiente enfoque, anacrónico y corporativista, que al equiparar el manejo político nacional a lógicas empresariales previas a la responsabilidad social y ambiental, ha permitido el aumento de las dinámicas crecientes del cambio climático.
 
Esa falla en el diagnóstico, de mantenerse, puede cobrar masivamente más vidas por mantener intocadas las causas del CC al centrarnos en los síntomas y las consecuencias (adaptación) percibidos, y no en las causas (mitigación) a la que nos puede orientar el análisis integrando en la práctica el mundo abstracto.
 
 
EL EJEMPLO MACROECONÓMICO
 
Dados los precarios resultados prácticos del enfoque hasta ahora manejado, que exige una urgente reforma en el afrontamiento institucional del CC, que lo afecta todo (salud, economía, convivencia, gobierno, etc), la factura en el presupuesto nacional colombiano por simplemente el fenómeno del Niño ya suma ficticios 1,4 billones de pesos[18].
 
Se debe decir ficticios pues pese a las desfasadas cuentas proyectadas recientemente sobre el CC por Planeación Nacional, comentadas enseguida, tan sólo el gremio ganadero reportaba a finales de 2015 -antes del recrudecimiento de “El Niño” a comienzos de 2016- una afectación por pérdidas de 5 billones de pesos, eso sin tener en cuenta las cuantiosas pérdidas sufridas previamente por las inundaciones del invierno[19].
 
La intensificación de “El Niño” hace parte del CC mundial, valga la aclaración.
 
Pero, de acuerdo con el sesgo mono-disciplinar “economicista” del Modelo de Equilibrio General Computable de Cambio Climático para Colombia (MEG4C), utilizado en 2014 por el Departamento Nacional de Planeación (DNP) y basado en metodologías del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la CEPAL, los cálculos prospectivos de carácter macroeconómico, calculaba unas pérdidas por año de 0,49% (~0,5%) del Producto Interno Bruto (PIB) para el periodo 2011-2100. Es decir, el costo del Cambio Climático (CC) correspondería a 3,8 billones de pesos anuales hasta el final del Siglo XXI (Álvarez et al., 2014): Cálculo que ya pasamos con creces para un fenómeno de tendencia creciente como es el CC. El diagnóstico y el pronóstico anacrónico, según la realidad cosechada, ya han demostrado estar equivocados.
 
Digamos, sin embargo, que para ese cálculo los coeficientes técnicos sectoriales, según cambios previstos de la productividad por sector, asociados al CC para transporte, pesca, ganadería, agricultura y forestal, arrojaron que el sector agropecuario tendría pérdidas en la producción de un 7,4 % anual, seguido en intensidad por transporte (5,9 %), pesca (5,3 %) y ganadería (1,6 %). Hay que actuar.
 
La solución encaminada a la reforestación masiva urgente y a la energía solar podría ser mucho más económica y efectiva, a la vez que mejor redirigida institucionalmente, antes que se pierdan más los recursos económicos o geofísicos -que como los hídricos- ya están en escasez y no permiten el despilfarro, ni la conducta extractivista.
 
Pero sí debía sorprender que persista el tipo de empecinadas estrategias de desarrollo económico convencional extractivista (minería), con la venta o alteración irreparable del patrimonio nacional ambiental o energético (deforestación, cambio de curso de ríos, Isagen, etc), destrucción del bioma arbóreo, o de soluciones desplegadas y ejecutadas, directamente en acciones relacionadas con el origen del CC. Por eso iremos analizando aquí desde diversos puntos sus mecánicas para neutralizar puntos detectados ( Video - Valores personales, con los demás y con la naturaleza ).
 
1.       BIBLIOGRAFÍA
2.       Álvarez, A., Calderón, S., Romero, G., y Ordoñez, A. (2014). Análisis macroeconómico de los impactos sectoriales de cambio climático en Colombia. Documento 422, Dirección de Estudios Económicos. Bogotá: Publicación Series Archivos de Economía DNP.
3.       Currie, L. (1961). Operación Colombia: Un Programa Nacional de Desarrollo Económico y Social. Barranquilla: Cámara Colombiana de la Construcción.
4.       Hulme, M., & Mahoney, M. (2010). Climate change: What do we know about the IPCC? Progress in Physical Geography. 34: 705-718.
5.       IPCC. (2001). Third Assessment Report, Climate Change. Cambio Climático. La Base Científica. Cambridge: Cambridge University Press.
6.       Miller, T. R., Baird, T. D., Littlefield, C. M., Kofinas, G., Chapin III, F. S., & Redman, C. L. (2008). Epistemological pluralism: reorganizing interdisciplinary research. Ecology and Society, 13(2), 46.
7.       Pohl, C. & Hirsch, G. (2007). Principles for Designing Transdisciplinary Research, Proposed by the Swiss Academies of Arts and Sciences, oekom, München, 124pp.



[1] URLs, en español: Consulte aquí; en inglés: Aquí (13-01-2016).

[2] URL: Consulte aquí (12-01-2016).

[3] URL: Consulte aquí (13-01-2016).

[4] URL: Consulte aquí (12-01-2016).

[5] URL: Consulte aquí (12-01-2016).

[6] URL: Consulte aquí (12-01-2016).

[7] URL: Consulte aquí (12-01-2016).

[8] URL: Consulte aquí (12-01-2016).

[9] URL: Consulte aquí (12-01-2016).

[10] URL: Consulte aquí (12-01-2016).

[11] URL: Consulte aquí (13-01-2016).

[12] URL: Consulte aquí (12-01-2016).

[13] URL: Consulte aquí (12-01-2016).

[14] URL: Consulte aquí (12-01-2016).

[15] URL: Consulte aquí (12-01-2016).

[16] URL: Consulte aquí (12-01-2016).

[17] URL: Consulte aquí (12-01-2016).

[18] URL: Consulte aquí (11-01-2016).

[19] URL: Consulte aquí & aquí (13-01-2016).


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