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Ecotoxicología, salud y cambio climático

Ricardo Andrés Roa-Castellanos

INTRODUCCIÓN
La ecotoxicología es la ciencia que estudia la polución, su origen y efectos sobre los seres vivos y los ecosistemas (Capó, 2007). Por tanto, entendiendo que la emisión antropogénica de gases de efecto invernadero (GEI) es consecuencia de procesos contaminantes, puede colegirse que el Cambio Climático es, hoy por hoy, debido a sus dimensiones globales, el mayor problema ecotoxicológico en la historia de la especie humana.
 
Puede que no se haya pensado así pero sus efectos son inusualmente serios. Según la comisión internacional de científicos en el área sanitaria designada por la revista médica The Lancet, el Cambio Climático (CC) es la mayor amenaza mundial contra la salud pública en el Siglo XXI (Costello et al., 2009).
 
EVALUACIÓN ACTUAL
Seis años después, la nueva comisión internacional UK Health Alliance on Climate Change, ahora con inclusión multidisciplinaria, expone los siguientes puntos en relación con el CC (Watts et al., 2015):
 
1)  Reitera el severo diagnóstico de 2009 para la Salud Pública, pero denota la ausencia y deficiencia de respuestas institucionales efectivas en cuanto a normativas integrales, aplicables, que aborden la solución del CC y sus problemas derivados,
2)  Recomienda para el lustro 2016-2020 desarrollos institucionales dirigidos a abordar el CC desde una perspectiva médica con el objeto de garantizar la salud pública, la comprensión multidisciplinaria del fenómeno y el bien de las poblaciones, vinculando criterios de salud y economía, al tiempo que perspectivas ambientales,
3)  Ve necesaria la construcción de un marco institucional de trabajo que aborde estas perspectivas empoderando a los profesionales de la salud para asegurar que las estrategias institucionales, a todo nivel, integren las múltiples ramificaciones sanitarias y climáticas en las que incide y resulta el CC (Watts et al., 2015).
 
De interés, ambos estudios médicos resaltan el vacío de la aproximación médica, reducida a la contención pasiva de efectos, y nota la insatisfactoria respuesta institucional que se construye por medio de legislaciones ignotas en la materia a nivel de gobierno, ante el creciente problema (Ídem).
 
EFECTOS DE LA CONTAMINACIÓN GASEOSA Y PARTICULADA
En Marzo de 2016, la OMS publica un informe según el cual un cuarto de millón de las muertes mundiales (12,6 millones de personas/año) son ocasionadas en el planeta debido a causas derivadas de la contaminación aérea[1]:
 
La gran mayoría de muertes vinculadas al medio ambiente se deben a enfermedades vasculares, como los accidentes cerebrales y la cardiopatía isquémica asociada a polución aérea, o al enrarecimiento del medio natural que generan las más incidentes patologías, en la siguiente proporción:
 

  1. Accidentes cerebrovasculares - 2,5 millones de muertes anuales
  2. Cardiopatía isquémica - 2,3 millones de muertes anuales
  3. Traumatismos involuntarios (por ejemplo, muertes por accidente de tránsito) - 1,7 millones de muertes anuales
  4. Cánceres - 1,7 millones de muertes anuales
  5. Neumopatías crónicas - 1,4 millones de muertes anuales
  6. Enfermedades diarreicas - 846 000 muertes anuales
  7. Infecciones respiratorias - 567 000 muertes anuales
  8. Afecciones neonatales - 270 000 muertes anuales
  9. Paludismo - 259 000 muertes anuales
  10. Traumatismos intencionados (por ejemplo, suicidios) - 246 000 muertes anuales

Por regiones, en el Asia Sudoriental y del Pacífico Occidental (zonas que enmarcan el fenómeno meteorológico conocido como El Niño) recayó la mayor carga de morbilidad vinculada al medio ambiente en 2012, con un total de 7,3 millones de muertes, la mayoría atribuibles a la contaminación del aire en espacios interiores o en el exterior, estableciendo la distribución presentada a continuación:

  • 3,8 millones de muertes anuales en la Región de Asia Sudoriental
  • 3,5 millones de muertes anuales en la Región del Pacífico Occidental
  • 2,2 millones de muertes anuales en la Región de África
  • 1,4 millones de muertes anuales en la Región de Europa
  • 854 000 muertes anuales en la Región del Mediterráneo Oriental
  • 847 000 muertes anuales en la Región de las Américas

Los números se dicen fácil, pero revelan una tragedia de grandes proporciones, donde la fragmentación del conocimiento no permite asociar fácilmente la directa relación entre salud ambiental y salud personal o poblacional.

ÉTICA SOCIAL Y GNOSEOLOGÍA DEL FENOMENO

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No se puede seguir pensando que los problemas ambientales son asuntos de árboles y ríos, o de documentales y activismos de “subnormales hippies anti-sistema” que le han hecho un flaco favor a la naturaleza al haber sesgado la percepción pública del tema ambiental. Las tasas más altas de estas estadísticas de morbi/mortalidad, registran casuísticas obtenidas de cascos urbanos que han expulsado a las demás especies (plantas y animales) en su diseño territorial dictaminando el desbalance ecosistémico que necesita el ser humano para su salud mental.
 
Causas de peso epidemiológico como el tabaquismo, en el sentido inverso, no sólo es un problema de salud.
 
Sus más de 4000 sustancias contaminantes, son un problema ambiental que con cada bocanada, contribuye por su dinámica poblacional en la producción gaseosa que agrava el fenómeno del cambio climático.
 
Sin embargo aún este factor, productor sensible por la sola producción de monóxido de carbono, no ha sido tenido en las cuentas y responsabilidades del CC. Tampoco los calentadores/calderas a  gas que han pasado desapercibidos o con subregistro en múltiples cuentas nacionales.
 
El impacto tóxico de los GEI y su afectación en el microcosmos del organismo humano, se cumple en los microcosmos orgánicos de las más variadas especies, en los macrocosmos poblacionales y en la atmósfera terrestre al ser este un co-factor tributario -no único- en la dinámica del problema CC.
 
CONTRASENTIDO INSTITUCIONAL
En el punto actual de la historia, la institucionalidad encargada de la solución, es decir, del recurso arbóreo es una paradójica piedra en el zapato a la hora de resolver el problema. Por conceptos pseudotécnicos y falacias pseudocientíficas-ideológicas, son en muchos casos los primeros en dificultar la siembra de árboles al interior de los cascos urbanos que quisiera hacer la comunidad.

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En vez de acompañar, sugerir y proveer el material, se limitan a prohibir y retirar el biomaterial sembrado en muchos casos. Las desmedidas talas y podas elaboradas para cumplir con jugosos contratos han terminado por matar una cantidad importante de la población de árboles en las diversas ciudades del mundo. Han deforestado y la amortiguación ambiental arbórea se ha perdido.
 
El veto ideológico puesto a las especies arborícolas más eficientes en la captación de carbono, que son aptas para tierras áridas y semidesérticas, o incluso desérticas, encuentran en el dogmatismo de funcionarios “eco-chauvinistas” un obstáculo infranqueable, pues al desconocer el enfoque sistémico o geocronológico, parecen no enterarse que ni el café es originario de Colombia, ni los seres humanos de América. Pero es más fácil repetir libretos que pensar, pese a URGENCIA que grita la situación. Esas que son conductas aprendidas, son problemas de los “cliches” del desarrollo no sostenible y el pseudo-intelectualismo que se ven en otras latitudes:
 
Unas 9.000 muertes atribuibles a la mala calidad del aire se registraron el último año en Londres, que ha superado en una sola semana los límites aconsejables de contaminación recomendados por la Unión Europea (UE) para todo un año. La estación de medición de Putney Street, rebasó 19 veces el máximo de emisiones por hora. En Oxford Street, el límite se superó más de 1.000 veces a lo largo del año 2015, convirtiéndola posiblemente en la calle más contaminada de Europa (debido a coches cuyo combustible es el diésel). La situación es también crítica en otras ciudades anglosajonas desarrolladas como Glasgow, Manchester o Birmingham. La organización ClientEarth, el año pasado llevó hasta el Tribunal Supremo al Departamento de Medio Ambiente para reclamar la inexistencia de planes que combatan las emisiones de óxidos de nitrógeno estables (NO2, NO, N2O) en las ciudades, amenazó con una nueva demanda contra el Gobierno en marzo para reclamar "la reducción de la peligrosa contaminación urbana" por generar más muertes que el sida y la malaria acorde con estudios de la Universidad de California[2].
 
¿Nos encuentra divididos y perplejos esa información? Pues debemos despertar e integrarnos activa y urgentemente o desapareceremos por causas poco “hollywoodescas” relacionadas con el CC.
 
REFERENCIAS
1. Capó M. Principios de Ecotoxicología. Madrid: McGraw-Hill, 2007.
2. Costello A, Abbas M, Allen A, Ball S, Bell S, Bellamy R, Friel S, Groce N, Johnson A, Kett M, Lee M. Managing the health effects of climate change. The Lancet. 2009 May 16; 373(9676):1693-733.
3. Watts N, Adger WN, Agnolucci P, Blackstock J, Byass P, Cai W, Chaytor S, Colbourn T, Collins M, Cooper A, Cox PM. Health and climate change: policy responses to protect public health. The Lancet. 2015 Jul 11; 386(10006):1861-914. 


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