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Paraguay y Honduras, escenarios de la nueva ola de reelección presidencial en América Latina

Manuel Camilo González Vides

Abstract: En América Latina cada vez más países han levantado la restricción a la reelección presidencial. La tendencia regional en esta ultima década  han sido las reformas políticas que permiten que  presidentes de turno y ex mandatarios puedan postularse para otro periodo presidencial. Honduras y Paraguay, cuyas tradiciones histórico-políticas restringieron la reelección al regresar la democracia, han puesto en marcha procesos de reforma constitucional para permitir la reelección presidencial. El presente artículo buscar exponer comparativamente los  procesos de reforma constitucional de los presidentes de Paraguay, Horacio Cartes,  y Honduras, Juan Orlando Hernández,  para lograr permitir la reelección y los desafíos a los que se enfrentan en escenarios de multipartidismo que obstaculizan los consensos políticos.

El estado de la reelección presidencial en América Latina
La reelección presidencial está extendida sobre el continente. De 17 países latinoamericanos con régimen democrático 13 países cuentan con esta figura. Sin embargo existen matices dentro del fenómeno. De los 13 países con reelección, 6 países (El Salvador, Costa Rica , Panamá; Perú, Chile y Uruguay) cuentan reelección alterna, es decir los mandatarios pueden reelegirse siempre y cuando dejen un periodo intermedio entre su anterior mandato y al que aspiran. 5 países (República Dominicana, Ecuador, Brasil; Bolivia, y Argentina) cuentan con reelección inmediata para un único periodo, y 2 países (Nicaragua y Venezuela) con reelección indefinida. Sin embargo, 4 países (México, Guatemala, Honduras; Colombia y Paraguay) aun mantienen un esquema de no-reelección (Corrales, 2016). Dos de ellos, Paraguay y Honduras están en proceso de salir de ese selecto grupo de países que prohíben la reelección. 

Bastiones latinoamericanos de la no-reelección.
Tanto Paraguay como Honduras vivieron periodos largos de dictaduras. Los antecedentes históricos de la no-reelección en estos países pueden rastrearse en el fin de la dictadura del general paraguayo Alfredo Stroessner en 1989 y, el Tratado General de Paz y Amistad de 1923 cuando Honduras y cuatro países centroamericanos se comprometieron a consagrar la no-reelección como principio democrático fundamental de sus constituciones. Fue necesario que un golpe de Estado en el seno del régimen autoritario de Stroessner diera paso a la democracia y con ella al nacimiento de una constitución democrática que prohibiera la reelección presidencial (Nuñez, 2016). En contraste, Honduras vivió una seguidilla de gobiernos autoritarios (con algunos intervalos democráticos) a pesar del compromiso de 1923. En los años cuarenta del siglo pasado padeció el Cariato, conocido así al gobierno de mano fuerte del general Tiburcio Carías, y después la sucesión de varias figuras militares que se alternaban a placer la silla presidencial (Mejía, 2016). La incursión de los militares fue consecuencia en ocasiones por la ambición política de los mandatarios civiles de turno por continuar en el poder. Finalmente, en 1982 los militares dejaron el poder y la constitución de ese año consagró como artículo constitucional la no-reelección. La búsqueda de límites constitucionales al periodo presidencial demuestra la intención política de evitar surgimiento de caudillos u  hombres fuertes y la desinstitucionalización del sistema político democrático.

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De Daniel Malpica, Ministerio de Relaciones Exteriores from Perú - Visita del presidente de Honduras al Palacio de Torre Tagle, CC BY-SA 2.0

Profundizando en el ámbito del derecho constitucional de estos países, los expertos concuerdan en que son las constituciones más rígidas del continente, junto con México Guatemala y Colombia, en materia de reelección presidencial. Por ejemplo, la constitución paraguaya menciona que el presidente y el vicepresidente no pueden ser reelectos en ningún caso. La constitución hondureña, por su parte, va más allá. Consagra en su artículo 239 el cese inmediato de las funciones del presidente de turno por “apoyar directa o indirectamente” iniciativas reeleccionistas. Sumado a ello la constitución impone una inhabilidad de 10 años para el ejercicio de la función pública. Este articulo, el constituyente hondureño de 1982 decidió catalogarlo como pétreo, es decir inmodificable.

A pesar de la estricta norma, presidentes del periodo post-transición democrática se han aventurado a desatar las amarras constitucionales con distintos resultados (Kouba, 2016). En Paraguay, el presidente Nicanor Duarte (2003-2008) anunció su intención de buscar la reelección, previa enmienda constitucional para introducirla. Sin embargo, el conflicto interno de su partido político, Partido Colorado, generaron que la iniciativa de enmienda no obtuviera los votos necesarios para reformar la constitución. Una suerte distinta corrió el presidente hondureño Manuel Zelaya (2005-2009). Desconociendo la competencia del congreso para convocar a una asamblea constituyente, el mandatario convocó discrecionalmente a los hondureños a una consulta popular para cambiar la estructura constitucional del país, incluyendo la posibilidad de introducir la reelección presidencial. Se inició entonces una crisis entre los poderes públicos en los que el congreso y los tribunales lideraron la oposición al presidente. Ante la intransigencia del presidente de desistir en su iniciativa los militares, apoyados por la oposición en el parlamento y los tribunales, desalojaron violentamente a Zelaya de su cargo.

En busca de la reelección
Los procesos de reforma constitucional para introducir la reelección presidencial han tenido trayectorias distintas en Paraguay y Honduras. En contraste con Honduras, la reelección presidencial en Paraguay aun no ha sido aprobada al día de hoy. Sorpresivamente, el proyecto de enmienda constitucional del artículo que prohíbe la reelección, introducido por legisladores del Partido Colorado afines a Cartes, fue derrotado en el Senado por una oposición heterogénea de partidos rivales y disidentes colorados en agosto del año pasado (Nuñez, 2016). 

La oposición parlamentaria ha sido liderada por el Partido Liberal Radical Autentico (PLRA), quienes han tenido en mente iniciar un procedimiento de juicio político contra Cartes por violación a la constitución; y  por el izquierdista Frente Guasú , liderado por el ex presidente destituido Fernando Lugo (2008-2012), a quien el Tribunal Superior de Justicia Electoral (TSJE) bloqueó su posibilidad de participar en los comicios presidenciales de 2018 por considerarse una posibilidad de reelección proscrita en la constitución. También  grupos de la sociedad civil se han manifestado en contra de la reelección presidencial, quienes realizaron una marcha a mediados de diciembre.

Ante el bloqueo legislativo, el presidente Cartes ha empezado a calcular sus opciones. Aunque la iniciativa de la reelección aun está viva en el parlamento, Cartes ha llamado a sus diputados a no votar por la enmienda constitucional que promovió en los meses pasados. Por el contrario ha llamado a los parlamentarios de la Cámara baja a abstenerse de votar por ello e ir impulsando una reforma constitucional, que derivaría en una asamblea constituyente. En este sentido, el presidente Cartes ha sido consciente de que el tema necesita un consenso mayoritario en las elites y la sociedad paraguayas. Pero a la vez que impulsa un nuevo procedimiento legal, su partido, Partido Colorado, presentó 360 mil firmas para que el TSJE se pronuncie favorablemente sobre la reelección.

Por el contrario, el camino de la reelección en Honduras ha sido más expedito. La propuesta de abrir la posibilidad de reelección presidencial no fue propuesta por el presidente Juan Hernández. La puerta fue abierta por la Corte Suprema de Justicia (CSJ) quien decidió que el artículo que prohibía la reelección violaba los tratados internacionales de derechos humanos. La sentencia se da después de que el  Movimiento Nacionalista Rafael Callejas (Monarca) ,una de las facciones del  partido de gobierno, Partido Nacional (PN), remitiera una demanda contra el artículo constitucional que prohibía la reelección.

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De Casa Rosada (Presidencia de la Nación argentina), CC BY-SA 2.0

Las criticas frente al fallo judicial se han acrecentado después de que el congreso, mayoritariamente nacionalista, vetara la posibilidad de convocar un plebiscito para decidir el destino de la reelección. El partido Libertad y Refundación (LIBRE) del depuesto ex presidente Zelaya y el Partido Liberal (PL) han abanderado la oposición al fallo judicial movilizando a sus seguidores en sendos mítines en las ciudades hondureñas. Antes la demanda interpuesta por LIBRE al fallo judicial, la CSJ ha desestimado revertir el fallo aduciendo el principio de “cosa juzgada” y avalando la posibilidad de que el presidente Hernández compita en las primarias de su partido por la candidatura presidencial a los comicios de 2017 (Nuñez, 2016).   

Posibles escenarios a futuro
Tanto Paraguay y Honduras enfrentan escenarios parlamentarios caracterizados por el multipartidismo. En Paraguay si bien los colorados pro-Cartes mantienen la mayoría en la Cámara de Diputados (46 de 80 diputados), son minoría en el Senado (19 de 45 senadores).
Se abren tres posibles escenarios para la reelección presidencial en Paraguay. Por un lado, la reelección seguiría siendo proscrita constitucionalmente de no llegarse a consensos entre los diferentes partidos políticos. Especialmente, el PLRA se ubica como el partido menos inclinado a la introducción de la reelección presidencial, lo cual representaría un gran obstáculo  tanto para los intereses de Cartes como de Lugo y sus respectivas formaciones políticas con miras al 2018.

En otro escenario, la reelección presidencial podría ser aprobada con el procedimiento de reforma constitucional previa negociación entre colorados pro-Cartes y demás agrupaciones políticas. En este sentido, el tipo de reelección presidencial aprobada podría oscilar entre una reelección inmediata para un único periodo y una reelección de tipo no inmediata. En el primer escenario el presidente Cartes podría competir en las elecciones de 2018, pero en el segundo debería resignarse a esperar una oportunidad en los comicios de 2023. La reelección no inmediata podría favorecer a los líderes de las agrupaciones políticas rivales de Cartes, es decir a Nicanor Duarte por los colorados disidentes, Fernando Lugo por la coalición de izquierda, y la candidatura del PRLA. Finalmente, si el TSJE avala las firmas presentadas por los seguidores de Cartes, automáticamente la reelección quedaría introducida en la constitución bajo las condiciones que el ente judicial considere legales, presumiblemente con la posibilidad de un Cartes presidente-candidato en 2018.

En Honduras, con un sistema unicameral, la mayoría nacionalista no es suficiente (48 de 128 diputados) para lograr aprobar una modificación a la constitución. Enfrenta una oposición fuerte de 27 liberales y 37 legisladores de LIBRE.

Si bien, la CSJ avaló la reelección lo que sigue es un escenario de negociaciones entre agrupaciones políticas para determinar los términos de la modificación constitucional como primer escenario. La negociación no se reduce a los principales partidos al interior del parlamento sino a las distintas facciones al interior de ellas que involucran a siete ex presidentes  que podría buscar el asiento presidencial en noviembre de 2017. Sin embargo, un posible segundo escenario podría ahorrar interminables días de negociación inter-partidista, es si el CSJ vuelve a pronunciarse sobre la reelección en cuanto a su reglamentación. Este es el escenario más favorable para el presidente Hernández y su partido dado el control del titular del Ejecutivo sobre la Corte podría aumentar las probabilidades de que la reelección sea inmediata.

De no haber una reglamentación pronta de la reelección el país centroamericano podría encaminarse a una crisis política similar a la de junio de 2009 que pondría en peligro el proceso electoral. Las decisiones deben  tomarse a tiempo so pena de incrementar el conflicto ya instalado en la sociedad hondureña que podría conducir a un resultado antidemocrático.

Paraguay y Honduras enfrentan una situación política compleja e importante  en su corto periodo democrático. Es una situación compleja porque los presidentes impulsadores de la reelección deben buscar  cooperar para sacar adelante su iniciativa. Cuentan con partidos  insuficientemente mayoritarios, y con fuertes facciones en su interior que deben armonizar so pena de ver fracasado su intención de reelegirse y perder apoyos  a la postre en la legislatura. Es una situación que lentamente puede crispar la estabilidad política de estos países, lo cual representa un reto frente al sostenimiento de la democracia para todos los actores involucrados.

Pero de igual forma es un momento importante porque es un cambio radical de su trayectoria política y jurídica de estos países que va a transformar la arena política en los siguientes años. La reelección pondrá a prueba el compromiso institucional de aquellos actores políticos beneficiados en términos de respeto al Estado de Derecho y la democracia demostrando la madurez política de los actores políticos y la fortaleza institucional de las estructuras constitucionales.
 
Corrales, J. (2016). Can Anyone Stop the President? Power Asymmetries and Term Limits in Latin America, 1984–2016. Latin American Politics and Society, 58(2), 3-25.
Kouba, K. (2016). Party institutionalization and removal of presidential term limits in Latin America. Revista de Ciencia Política, 36(2), 433-457.
Mejía, J. (2016, 17 de octubre ). El despotismo amenaza Honduras  Recuperado el 14 de enero 2017, Disponible en http://www.nytimes.com/
Nuñez, R. (2016, 19 de octubre ). El sueño reeleccionista de Stroessner y de Carías Andino sigue vigente  Recuperado el 14 de enero 2017, Disponible en http://www.infolatam.com/

 

 

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