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BORLETTI La leyenda mágica del Caribe

Jairo Hernán Ortega Ortega, MD

Yo soy el mago Borletti
El mejor mago del mundo
El último descendiente,
El último descendiente
De un linaje vagamundo”
 
El día domingo 16 de julio de 2017, a las 06:52 de la mañana, en una clínica de Montería, murió Borletti, el mejor mago del mundo. La noticia la suministró, a través del chat de Tienda de Magos, Borletti Jr. uno de sus seis hijos. La mala nueva alborotó el sentir de la comunidad mágica en Colombia, Iberoamérica y el mundo. Después de más de sesenta años de magia la tristeza, el llanto y la amargura en las varitas, chisteras, barajas y corazones sólo la aplacó el saber con certeza que los magos no mueren, simplemente desaparecen.

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Siendo muy niño tuve la fortuna de conocer a Borletti, el mejor mago del mundo como lo definió Gabriel García Márquez, en la casa de las familias Escobar Sierra y Escobar Gil, políticos conservadores del departamento del Magdalena en Colombia. Los muchachos de esas familias, de mi misma edad, amigos de la cuadra, me llamaron una noche de sábado para contarme que en su casa estaba el mago; de inmediato corrí a verlo. Carlos H. Escobar Sierra, patriarca de dichas familias, era un mecenas de las tradiciones culturales, artísticas y deportivas de su terruño; patrocinaba y apoyaba tanto la música vallenata como a basquetbolistas y futbolistas, también a beisbolistas, escritores, bailarines y grupos folclóricos del departamento mencionado, y por supuesto al mago Borletti.

Máximo Alfredo Hernández Durán, Borletti, había nacido hace 87 años en Riofrío, un municipio cercano a Ciénaga y ubicado en la Zona Bananera del Magdalena, en la misma casa donde dormitó el General Uribe Uribe la noche anterior a emprender su campaña pacificadora en la Guerra de los Mil Días. “Mi padre era solvente económicamente hablando. Se llamaba Máximo Alfredo Hernández, era samario y mi madre se llamaba María Clara, nacida en Barranquilla. La primaria la hice en el pueblo y la secundaria en el San Juan de Córdoba, en Ciénaga, donde me gradué y posteriormente hice un curso de práctico agrícola en Pueblo Bello, en la Sierra Nevada. Mi niñez fue llena de abundancia, yo quería ser militar o cura, me deslumbraban los uniformes, quienes los usaban me parecían gentes distintas”.

Existen tres versiones que tratan de explicar el momento en que Borletti se transformó en mago: la primera sostiene que aprendió ese arte legendario y sus secretos, de los indios Arhuacos de la Sierra Nevada de Santa Marta. Otra señala que fue Melquiades, el gitano que acostumbraba visitar Macondo, quien le confió sus más caros encantamientos. “Es un mago de la estirpe de Melquíades” (algunos sostienen, con justicia poética, que es Borletti quien inspira a Gabo para crear a Melquiades). La última cuenta que, siendo Borletti un “pelaíto”, de unos diez años, arribó a Riofrío un mago llamado Fuller, dejándolo impresionado porque conducía un carro, con los ojos totalmente vendados, sin equivocarse ni accidentarse. Lo cierto es que el destino no permitiría que fuera un capataz de finca bananera como lo habían sido su padre, su abuelo y su tatarabuelo; sus manos no estaban creadas para manipular un tosco azadón sino los naipes de una delicada baraja.

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De niño, para impresionar a su padre, se lanzó del techo de la casa con un paraguas como paracaídas; se fracturó las piernas. Quería que sus hermanas se casarán con alguno de los magos que llegaban al pueblo para tenerlo de cuñado y aprender sus secretos. En la juventud incursionó como torero en las corralejas, de lo cual desistió cuando un toro corneo a uno de sus compañeros. Como era gran bailarín lo contrataron en el circo Royal Dumbar, de la familia Velasco Marini; bailaba el Mambo y por su extrema delgadez terminó siendo El Hombre Elástico. Una hepatitis truncó su mundo circense. “Regresé a Río Frío, para por fin debutar en el teatro del pueblo. Salí con saco blanco y camisa cereza, zapatos tipo Tin Tan y con sonrisa de conejo. Gusté tanto que un amigo gritó a todo pulmón: Borletti es profeta en su tierra”.

“Después me presenté en Pivijay, la primera vez que cobré y esa noche, durante mi acto, el escenario se cayó. Seguí a Chivolo, donde el teatro del señor Paternostro que lucía más que el propio pueblo, dando la impresión, por su escenario, de que uno se encontraba en una ciudad y no en una pequeña población. Allí en ese lugar empecé realmente a destacarme. Hacía trucos con cajas, mentalismo y desaparecía cosas. En ese tiempo, mi ídolo era Fassman y trataba de imitarle”.
 
Yo nací libre y altivo
Desciendo de Faraones
De magos y de adivinos,
De magos y de adivinos
Y de gitanos ladrones (bis)”
 
Cuando en la sala de la casa de mi amigo Rodrigo Escobar Gil, vi la magia de Borletti, ejecutada con sus manos grandes y finas, con chaqueta de lentejuelas, cabello brillante de gomina y una broma picante a flor de labios, comprendí que estaba ante una leyenda, un digno heredero de los milenarios secretos de la magia de los Arhuacos, de Melquiades y de Fuller. Supe que la música vallenata, los amigos y un buen whisky le daban energía al mago para realizar ilusiones hasta que llegara el alba. Nos relató, de manera vivaz y divertida, con su voz ronca (de caldereta dicen en la costa), rápida y precisa, voz de tomador de aguardiente que ni el médico chino pudo componer, que un día, caminando por las calles de su pueblo, vio en una vitrina comercial unas máquinas de coser de marca Borletti, el nombre le pareció muy sonoro y llamativo; desde ese momento decidió anunciarse como El Mago Borletti.

Se definía como “un mago de parranda” porque, después de realizar su show, le gustaba quedarse en las fiestas que animaba compartiendo con los invitados su simpatía innata, sus anécdotas y la presteza de sus manos con las cartas de la baraja. Borletti era un hombre delgado, su porte y estatura le daban una elegancia natural; gustaba de andar muy bien vestido y su don de gentes le abrió siempre todas las puertas que tocó.

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Enamoradizo, galante y gran caballero, en la sociedad del Magdalena, la Costa y el Caribe, en su época de oro, se lo disputaban para invitarlo a las galas y reuniones que organizaban las grandes familias y los más refinados clubes.

En febrero de 2012 tuve la oportunidad de entrevistarlo para el libro “Historias de Magos”, y antes que hablar de él –era humilde y sencillo por naturaleza- prefirió conversar sobre quien consideraba lo hizo mejor mago: Emilio Álvarez – Correa Vengoechea, el mago Koreli. “En Emilio Álvarez – Correa se cumplió a cabalidad aquello de que el verdadero Maestro se contenta con servir de ejemplo en vez de imponer su voluntad, ser agudo sin herir, ser recto pero flexible y ser brillante sin deslumbrar, sin opacar”, manifestó Borletti sobre su mentor. Lo visitaba en su casa de Barranquilla en la zona del Country. “Era un gentleman…impecable…siempre vestía de saco…comía como mago, con elegancia, con cálculo, con pausa…era posudo por cuestión de crianza…”.

“Seguí en mi ruta y me fui para un festival de magia en Ibagué que organizó Mabuma, en realidad Jorge Martínez, nacido en Manizales y fallecido no hace mucho en Montería. No quedé entre los finalistas, pero conocí allí al mejor mago que han visto mis ojos, inclusive hasta la fecha. Se llamaba Emilio Álvarez - Correa, tenía en ese entonces unos 65 años, representaba a Barranquilla. Hizo tanta magia esa noche que yo pensé que tenía poderes del más allá. Conseguir su amistad fue complicado, era como ser novio de Miss Universo.

Era aristócrata, muy rico, hablaba mal el español, se había educado en Estados Unidos. En los días que le conocí había vendido el equipo de fútbol Junior que era de su propiedad. Estaba casado con Mercedes Arrázola que no era muy amiga de los magos. En ese tiempo, vivía yo en Ciénaga con 4 hijos, que a la larga terminaron de magos como yo, y son mejores. Aproveché que don Emilio había enviado a su mujer a New York, a una feria y estaba muy solo, lo busqué y empezamos a charlar y me hizo el gran honor de enseñarme lo que sabía. Le acompañaba a Santa Marta donde estaba construyendo unas cabañas, de nombre Tahití. Allí hacías las veces de su secretario. Álvarez - Correa era arquitecto, dibujante y algo sordo. Con él empecé a conocer la magia verdadera”.

La admiración y aprecio de Borletti por Korely fue total. “Mucho antes de que en América se viera la película ´Europa de noche´ -donde Channing Pollock muestra su espectacular show de palomas- él ya manipulaba con amplía destreza palomas y cartas”. Fue enfático en afirmar que “el aporte de Emilio Álvarez – Correa a la magia colombiana es el hecho de que fue el primer manipulador que hubo en nuestro país, en el sentido de ser el más completo, el más técnico, el más depurado. Me enseñó presentación, manipulación y técnica. La amistad duró 5 años, enseñaba en su casa, nunca trabajamos juntos, me daba como pena, sentía complejo.

Murió estando yo en el Festival Vallenato, le dio un infarto a los 72 años. En su honor quise hacer siempre mi trabajo como él lo hacía y considero una ofensa cuando dicen que yo soy mejor que él, ya que don Emilio se adelantó a la magia 30 años”.
 
“Yo aprendí por los caminos
De la Zona Bananera
A descifrar el destino
En noches de luna llena (bis)”

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Notables fueron las entrevistas que para televisión le hizo Fernando González “Pacheco” y las crónicas que sobre él escribió el periodista Ernesto McCausland en El Heraldo y en la revista Cambio 16. Su última aparición en televisión fue durante el año 2012, en el programa “Colombia tiene Talento”; sus actuaciones fueron memorables por su autenticidad, magistralía y simpatía; llegó a las finales compitiendo con artistas mucho más jóvenes y de diversas áreas del arte. Así como Gabriel García Márquez sostenía que escribía para que sus amigos lo quisieran más, Borletti decía lo mismo de la magia que hacía. Muchos y de todas las condiciones fueron los amigos de Borletti “El Fantástico, El Rey De La Magia Moderna”, como rezaba en sus afiches promocionales. “El Capi”, le decían sus amigos de la barbería Caribe de Bogotá. Así hablan y hablaban sus amigos:
 
Gabriel García Márquez (GABO): “Borletti es el mejor mago del mundo, lástima que nació en Riofrío”
Álvaro Cepeda Zamudio: “El mago de Macondo es Borletti”
Carlos H. Escobar Sierra: “Multitud de anécdotas tenemos por sus increíbles ocurrencias. Con la magia de Borletti hicimos más de veinte mil ´maldades´”
Alfonso López Michelsen: “Para nosotros los vallenatos es tan significativo Borletti con un naipe en la mano, como Alejandro Durán con un acordeón”
Jaime Molina (pintor vallenato, amigo de Rafael Escalona): “Borletti es un vallenato que se le dio por ir a nacer en Riofrío”
Juan Gossain: “Ante Borletti tiene uno el presentimiento de que lo sobrenatural existe.  Borletti y el legendario Rafael Escalona son los dos únicos personajes reales que el Nobel de Literatura incluyó en su obra ´Cien años de soledad”
Harolín (mago de Santa Marta): “Borletti fue un amigo y colega a quien extrañaré siempre. En una Ocasión una dama barranquillera quiso contratarlo, pero le parecieron muy costosos sus honorarios al compararlos con los de otros magos. Borletti le dijo que ella podía hacer su fiesta como quisiera, con Ron Caña o con Whisky, que escogiera. La muerte de su gran amigo, ´su llave´. Yamil, en Bogotá, lo llenó de depresión, tanto que nunca más quiso volver a esa ciudad”
Kayori (mago Guajiro): “El espíritu de Borletti es el de un niño, además de la magia, mamar gallo es lo suyo”
Doctor Magic: “En la entrevista para el libro Historias de Magos, al preguntarle por los magos de la actualidad Borletti contestó que David Copperfield era como Rambo, con ametralladoras súper especializadas, balas sofisticadas y helicópteros artillados, para matar un tigre; él, en cambio, se consideraba como Tarzán, con guayuco y un cuchillo, mataba el mismo tigre”
Gustavo Lorgia: “El maestro Borletti fue realmente la leyenda mágica del Caribe. Estupendo manipulador quien se destacaba por su simpatía, especialmente cuando realizaba magia de cerca, de la cual tenía estupendo repertorio, muchas veces acompañada por unos buenos rones. En mis visitas al Caribe colombiano el público siempre me comentó de los encantamientos del gran Borletti y de la otra leyenda mágica de esa región que fue el maestro barranquillero Richardini”
Richard Sarmiento (Director de la Escuela de Artes Mágicas): Borletti vivirá siempre como un modelo a seguir. Hace unos años, uno de sus hijos adorados, el Mago Duane (Indalecio Alfredo), se le adelantó en el viaje mágico, muy seguramente le preparó el Teatro del cielo a su padre y maestro, con las luces eternas que harán brillar por siempre su inolvidable espectáculo”
Borletti Jr.: “Mi padre era un mago bohemio, un mago andariego, trashumante, que tenía muchos amigos, eso lo hizo diferente. Nunca se dio cuenta en vida del valor que él tenía como artista y ante los demás magos, porque su humildad no se lo permitía”
Coky Escobar: “Ningún mago en el mundo presentará, con las cartas, ´La historia de Pedro, las cuatro damas, los cuatro amigos y los cuatro whishys´, de manera tan magistral y perfecta como lo hacía Borletti”
Fraternidad Colombiana de Magos: “Lamentable pérdida para el mundo mágico, un afectuoso abrazo a su familia. Borletti, una estrella más en el cielo”
Mago Tato: “Varita rota. Murió una leyenda”
Círculo Mágico de Ibagué: “Borletti fue un maestro y excelente persona. Otra estrella que se apaga”
Jorge A. Reyes: “Hoy el cielo se viste de magia ¡Así somos los magos! Un día aparecemos y otro desaparecemos…para iluminar desde el firmamento. Nos dejas tu alegría y tu sonrisa mágica. ¡Buen viaje maestro Borletti!”
Alonsiny: “Borletti un día me dijo que los magos de hoy en día quieren llegar a la tierra prometida sin pasar por el desierto. Es uno de los más grandes maestros en la historia de la magia de este país”
Alirín El Mago: “Borletti fue un gran manipulador de las cartas, las monedas, los cigarrillos, las cuerdas, pero en especial de los corazones de sus amigos. Por eso lo quisimos tanto”
Ardil: “Hacer magia puede ser fácil, pero ser leyenda en vida es difícil; eso era Borletti. A los magos nos gusta que nos recuerden en el escenario, triunfando. Así lo recordaremos siempre”
Edgardo “Nene” Pérez (alcalde de Ciénaga): “¡Su magia llenó a Macondo!”
Mago HD: “Su vida toda, fue llena de magia”
El Mago Naúl: “En Barranquilla Borletti fue mi mentor, mi padre, mi amigo y cambió mi vida. Sus enseñanzas, sus ocurrencias, su ejemplo, su sabiduría permanecerán en mi corazón porque a él le debo todo lo que se y lo que soy. Agradezco el honor de haber sido su alumno. Me embarga la tristeza, se arruga mi alma y mi corazón con este profundo dolor. Maestro Borletti qué vacio y qué inmensa soledad siento con su partida. Jooodaaa Borle, cómo quisiera que fuera como en una de sus canciones: ´escaparás sin romper candados´. Me enseño que la única manera de no morir es enseñando, por eso mientras haya magia habrá Borletti”.

Tarjeta personal: “M. A. Borletti. Master Magician. Prestidigitador, Mentalista. La magia del Caribe hecha leyenda. Un acto cuidadosamente pulido al máximo de la perfección”.

Sus hijos Osvaldo, Indalecio, Armando, Rocío, José Gregorio y Luis Gabriel exaltan  que sus cualidades predilectas eran las de ser buen amigo, buen mago y mejor padre.
 
“Ay, pero llevo en el alma una ansiedad
Y una pena reprimida
Porque el amor que yo quiero se me va
Dejando sola mi vida (bis)”

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Borletti aseguraba que era manipulador, prestidigitador, no mago. “Soy el único mago del mundo a quien le han compuesto tres canciones: “El Mago Borletti”, de Franklin Benavides; “El último embaucador”, de Santander Durán Escalona, y “El Mago del Copey” de Luis Enrique Martínez. Soy la magia del Caribe hecha leyenda. Soy ajeno a la magia con aparatos. Lo que yo hago no está hecho, yo lo hago, lo fabrico. El arte no tiene precio, un Picasso vale más que un edificio en Bogotá. Siempre me preparo, siempre ensayo, todos los días, en mi casa. Adorno la magia con el lenguaje, lo cual la hace simpática para mucha gente. La ligereza reemplaza la técnica. No sé si soy el mejor mago del mundo, pero sí el de las manos más rápidas. Soy lo que Pambelé es para Palenque y Cartagena,  o lo que Cochise es para Medellín y Antioquia. Santa Marta, Barranquilla, Cartagena, Valledupar, Ciénaga, Riohacha, Montería, Cereté y hasta el propio Riofrío, se pelean por decir que soy de allá. Mis hijos todos son magos ¿Por qué son magos? Pudieron ser médicos, ingenieros o abogados, pero ellos saben que el mundo está lleno de esos profesionales, los magos, los buenos magos, son pocos. Respeto profundamente a todos los magos. Me familiaricé tanto con la gente que hago magia de cerca.

Siempre le agradezco a Dios y a la vida por permitirme ser mago. Hay hombres que representan a un pueblo y eso soy, el embajador de Riofrío por el mundo, Ahora soy como los elefantes, cuando van pa´viejos buscan su cueva pa´morir”

Su magia fue presentada en los más exclusivos hoteles, cruceros, casinos, clubes y fiestas sociales; encantó a presidentes, políticos, empresarios, artistas y periodistas, pero también fascinó a humildes campesinos en los lugares más apartados y malsanos del Caribe colombiano. También trabajó en cárceles y manicomios, en escenarios de Panamá, Costa Rica, Buenos aires, Honduras, México, Nueva York, Las Vegas, Miami y Atlantic City. Fue a Europa y en Italia ganó varios premios, allá participó en una película. En Venezuela lo  coronaron rey de los magos. Actuó para Cantinflas, el legendario torero Luis Miguel Dominguín y el famoso trompetista cubano “Chocolate” Armenteros. En el Festival de Magia del Caribe vi su show de magia de escenario donde corta la cabeza a una persona, uno de sus trucos más espectaculares, pero lo que verdaderamente era su fuerte, donde era un Maestro fue en lo que hacía con las manos: prestidigitación, manipulación de cigarrillos, cartas, bolas, monedas, aros, cuerdas, lo cual realizaba con tal pericia que no creo que existan, ni existirán, rivales que le lleguen a semejar.
 
“Yo soy el mago porque estudié
Los pergaminos del gran saber
Y hace tres siglos que le robé
A un brujo esclavo su gran poder
Y en la Nevada yo recibí
La magia Arhuaca triste y ritual
Y en las montañas de Ariguaní
La madremonte traté de amar”

El periodista cartagenero Edgar García Ochoa, conocido con el apelativo de Flash, en su libro “Barranquilla de mis amores” escribió:

 “En una época Borletti incursionó en la radio, e hizo famoso un programa que tuvo récords de sintonía, apadrinado por los periodistas y locutores Gustavo Castillo y Ventura Díaz. Daba consejos sentimentales, leía denuncias, la carta astral, interpretaba los sueños y promocionaba su espectáculo. Cuando en Barranquilla se perdía algo, el dicho era: ´Ve donde Borletti´, esto se difundió a toda la costa Caribe colombiana”. 

“Actuó en la inauguración del salón amarillo del senado contratado por el entonces presidente de ese recinto Hugo Escobar Sierra. Participó en la cena mágica en la embajada norteamericana para recaudar fondos para una obra benéfica de doña Berta Hernández de Ospina Pérez; luego ella le dedicó dos artículos en su famosa columna El Tábano en los periódicos El Siglo y La República. De honores tiene la condecoración Antonio Nariño que le dio el gobernador de Cundinamarca, Miguel Dávila Santamaría, De los mejores reconocimientos que ha recibido fue cuando le tocó actuar ante Pablo Neruda y este después de verle, le escribió: “Lo felicito, su acto es una gema pulida al máximo de la perfección”. Parrandeó con el general Omar Torrijos, quien fue presidente de Panamá; Torrijos le regaló un anillo de brillantes”.

“En una ocasión estando en Sincelejo, donde hacía la prueba de manejar con los ojos vendados, la cual de niño había visto realizar a Fuller, se le ocurrió visitar en la mañana a los integrantes de la orquesta de Pacho Galán. Cuando conversaban les dijo seriamente: ´Tengo un presentimiento y les prevengo para que no asistan a la corraleja de esta tarde, creo que algo doloroso va a ocurrir´… y fue así, se cayó la corraleja causando cerca de 500 muertos (los integrantes de Pacho Galán no habían ido a la plaza)”.

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En Ciénaga, Borletti fue enterrado con los honores que un maestro puede y debe tener. Se le colocó uno de sus impecables y relucientes trajes de mago, un abanico de cartas de póker  reposaba en su pecho. El recorrido fue acompañado por colegas; algunos de ellos tuvieron fuerzas para hacer algo de magia en el velorio, y cantó uno de sus hijos. Toda su familia y gran cantidad de personas venidas de diversos lugares de la costa colombiana, el Caribe y el interior del país, se hicieron presentes. El trayecto al cementerio fue acompañado con la música vallenata  que le compusieron. En el momento de la inhumación fue despedido con una atronadora ovación de aplausos y una gran cantidad de lluvia de cartas.
 
“Quiero, cuando muera el tiempo
Que aún se escuche mi canción
Por caminos polvorientos,
Por caminos polvorientos
Llenos de luz y de sol
Donde canten las gargantas
Casi ahogadas por el ron
En las noches de parranda,
En las noches de parranda
Llenas de magia y sudor”
 
Estos versos, entrometidos durante toda la narración, son de la canción “El último embaucador”, de autoría del compositor de música vallenata Santander Durán Escalona, primo del mago Borletti. Era el tema vallenato preferido del insigne y bien recordado periodista Ernesto McCausland. Santander Durán la compuso en honor a Borletti. Hay grabadas dos versiones, una interpretada por Dinastía Vallenata (Daniel Celedón e Ismael Rudas); la otra, para mi gusto la más hermosa es interpretada por Dario Pimiento. En la Crónica de McCausland, columna del periodista en la revista Cambio 16, del día 29 de junio de 1998, escribe sobre Borletti titulándola con el nombre de la canción; allí expone el disgusto del mago hacia el compositor por haber borrado su nombre en una edición de la misma que envió a un concurso, el cual no permitía usar nombres propios porque los consideraban publicidad, quedando entonces el primer párrafo de la canción así:

“Yo soy, ténganlo presente
El mejor mago del mundo
El último descendiente
De un linaje vagamundo"

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Se trocó “Yo soy el mago Borletti”, por “Yo soy, ténganlo presente”. El mago estalló en ira y le sentenció a Durán: “Te tiraste la canción…y mi amistad”, antes de retirarle la palabra para siempre. En la misma crónica el periodista narra cómo Borletti, en el pueblo de El Piñón, a orillas del río Magdalena, fue consultado sobre el futuro electoral de un influyente político y gamonal del pueblo que tenía en vilo su curul para el Senado por una disputa con otro barón de la política de la zona y estaba esperando el fallo que el Consejo de Estado emitiría desde Bogotá. El mago echó la suerte y le vaticinó al de El Piñon que retendría la curul; no se diga más, se armó la parranda, todo el mundo fue invitado a la finca del político donde llegaron los mejores conjuntos vallenatos y se prepararon suculentas viandas; el whishy corría como ríos. A la mañana siguiente, con tremendo guayabo, Borletti, muy temprano, sin avisar y sin despedirse, se marchó para Barranquilla. Al llegar al Paseo Bolívar escuchó una noticia por la radio: el contrincante del político de El Piñón era quien había ganado la curul. Así era el mago Borletti, el mejor mago del mundo y de la vida.
 
“Que fui profeta divino
Dueño del tiempo y del sol
El mejor de los amigos
Y el más grande embaucador (bis)”.

*Fuente de la imagen principal: Colección del autor.

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