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Glosario de los principales delitos en contra de la Corona española durante la Reconquista del Pacificador Pablo Morillo

Lucio Villaizan Vega

Foto: Retrato del militar español Pablo Morillo (1775-1837)-Dominio Público

A mediados de 1815, el pacificador Pablo Morillo arribó a la ciudad de Santa Marta, junto a un contingente de soldados por mandato del monarca español Fernando VII. Le fue ordenado reconquistar las colonias de ultramar que se habían sublevado en contra de la autoridad real y que en ausencia del rey, instauraron varias Juntas de Gobierno en los dominios españoles. Sin embargo, al contrario de lo que comúnmente se piensa, en un principio el monarca le pidió a Morillo evitar a toda costa el uso de prácticas violentas que aumentaran el recelo de los criollos hacía el gobierno. Tan solo debían ser juzgados los líderes de la rebelión.

Desafortunadamente, debido al desconocimiento de la autoridad real que algunos seguidores de estos líderes manifestaron, Morillo, inició una ofensiva mucho más agresiva que se caracterizó por las ejecuciones sistemáticas de los cabecillas de la sublevación y sus principales colaboradores.  

A través de diversos bandos, cartas y boletines, Morillo se encargó de poner en evidencia los crímenes por los cuales ciertos individuos debían ser juzgados, además del tipo de castigos que recibirían. El lenguaje de estos documentos estaba marcado por el desprecio que poseía Morillo sobre estas personas. Es usual encontrar términos despectivos como traidor, bandido, insurgente, rebelde y sedicioso etc., para referirse a los líderes de las revueltas. En efecto, estos calificativos exponen de forma puntual el tipo de imagen que poseía Morillo sobre los líderes del movimiento independentista.  

Ahora bien, podríamos pensar pues, que las palabras poseen un valor simbólico de gran trascendencia, ya que pueden generar diversas posturas respecto a un objeto o a un individuo en las personas y es precisamente este tipo de hechos los que este trabajo pretende abordar. Por supuesto, esta clase de propuesta ya había sido planteada por la historiadora Margarita Garrido, quien a través de su estudio del lenguaje durante las primeras décadas del siglo XIX, detalló el significado que tenían ciertas palabras para algunos sectores ilustrados de la Nueva Granada durante el proceso independentista. Términos como libertad, ciudadano, derechos e igualdad entre otras, fueron empleados con bastante frecuencia por los personajes más notables de la sociedad granadina durante el XIX, con el fin de conseguir el apoyo de todos los habitantes del virreinato[1].

Sin embargo, es necesario decir que a diferencia del conjunto de términos presentados por la autora que se encuentran relacionados con la causa independentista, este trabajo busca exponer los calificativos que Morillo y el ejército realista les otorgo a las personas que dieron vida al proceso independentista. Examinando el significado de cada una de las palabras y sus implicaciones en los ámbitos social y político.

Como ya mencionamos anteriormente, estas palabras se encuentran con frecuencia en varios documentos oficiales de la época. No obstante, es la correspondencia sostenida entre Morillo y los funcionarios públicos en la península, concerniente al proceso de reconquista, el que nos brinda mayor información al respecto, ya que en ella podemos vislumbrar de una forma puntual las principales percepciones del Pacificador frente a los líderes de la rebelión, dejando traslucir a su vez sus impresiones sobre la sublevación y su opinión respecto a sus adversarios.  

 

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Sin embargo, antes de continuar, es preciso preguntarnos ¿qué tienen en común este tipo de términos? Si los revisamos detenidamente, podemos sugerir que cada uno de ellos expone una condición negativa del comportamiento de un individuo en particular. Es decir, funcionan como adjetivos que describen la imagen que algunas personas poseen respecto a otros sujetos, cuyas conductas están en contra de sus creencias religiosas o filiaciones políticas.

Para el tema que nos concierne, el ámbito político es de vital importancia en la aplicación de este tipo de calificativos. En parte debido a que la reconquista dirigida por Pablo Morillo, tenía como eje central la erradicación de cualquier brote político que atentara contra el orden monárquico prestablecido. Varios criollos, integrantes de la elite, manifestaron a través de su comportamiento una oposición al gobierno real que se vio reflejada en la creación de múltiples juntas de gobierno en todo el territorio. Este tipo de conducta claramente fue rechazada por Morillo quien a través de su correspondencia y de los diferentes documentos oficiales se encargó de emplear un lenguaje peyorativo en contra de los criollos.

En el documento oficial publicado el cinco de junio de 1816, titulado: Relación de los principales cabezas de la rebelión de este Nuevo Reyno de Granada. Que después de formados sus procesos y vistos detenidamente en el consejo de guerra han sufrido por sus delitos la pena capital… se presenta una lista detallada de los líderes más destacados de la rebelión, los crímenes por los cuales fueron juzgados y el tipo de castigo que les fue impuesto. El texto brinda información puntual acerca de las vidas de los personajes sindicados de haberse sublevado en contra de la corona y los crímenes por los cuales eran condenados. Don Miguel de Pombo, un abogado Rosarista, miembro de la Real Audiencia y diputado del Congreso, fue ejecutado el seis de julio de 1816.   

Dr. MIGUEL POMBO: Era abogado de la antigua Real Audiencia: fue vocal de la primer Junta tumultuaria, Diputado del Congreso, Teniente Gobernador de esa Capital: autor de muchos escritos revolucionarios que contenían máximas heréticas y sediciosas, de Constituciones para el Estado, y uno de los más tenaces y sostenedores de la independencia y enemigos del Rey… (Fue pasado por las armas)[2]

Jorge Tadeo Lozano, corrió con la misma suerte que Pombo, siendo ejecutados el mismo día:

JORGE TADEO LOZANO. Fue oficial de guardias española y se retiró con la licencia absoluta: fue uno de los primeros tumultuarios que depusieron las autoridades legítimas: mandó la fuerza que se alistó en aquellos tiempos: miembro del Colegio Electoral; Presidente de esta Provincia en el Poder Ejecutivo; obtuvo el grado de brigadier rebelde; Diputado del Congreso: autor de varios papeles sediciosos, entre ellos el anteojo, con los cuales sostuvo la independencia y se declaró absolutamente enemigo de la autoridad real… (Fue pasado por las armas)[3]


Como se puede observar, ambos personajes fueron juzgados por llevar a cabo prácticas que atentaban contra la corona. Concretamente, se les inculpaba por realizar escritos “sediciosos” que empujaban a las personas a defender la causa independentista. Pero específicamente, ¿Cuál era el significado de esta palabra en los inicios del XIX? De acuerdo al Nuevo tesoro lexicográfico de la lengua española alguien sedicioso era aquel que causaba alborotos y sediciones[4]. No obstante, a pesar de que es una definición puntual, no ofrece una imagen clara de las implicaciones que trae consigo este tipo de conducta. El diccionario de autoridades por su parte arroja una definición mucho más completa y apropiada para nuestro estudio:

SEDICION. s.f. Tumulto, alboroto confuso, ò levantamiento popular contra el Príncipe, ù Señor, ò en desobediencia de sus Magistrados, conspirando à algun mal hecho en vandos, y parcialidades[5].  

A través de esta definición podemos detallar, que el término implica connotaciones negativas, además de constituirse como una ofensa y un delito en contra del gobierno monárquico. Como ya lo mencionamos ambos personajes fueron sindicados de realizar escritos y producir documentos que promovían la sublevación en contra de la corona, la publicación de textos que incitaban a las personas a rechazar el gobierno monárquico, tenía por objeto abarcar y convencer a un mayor número de individuos para que se rebelaran en contra del gobierno real.   

JOSE RAMON DE LEYVA. Era Teniente Coronel y Secretario del Exmo. Señor Virrey Amar. Contribuyó a los primeros acaecimientos de la rebelión y persiguió a su jefe en las principales conmociones. Fue hecho Coronel por los rebeldes, mandó varias expediciones contra los ejércitos del Rey, batiéndose con sus tropas, por cuyos méritos, lo ascendieron a Brigadier y Mariscal de Campo… (Fue pasado por las armas, por la espalda)[6] 
El siguiente concepto es el de rebelde, ya que fue uno de los términos más frecuentes en los documentos oficiales de la época producidos por Morillo y miembros del ejército realista:

REBELDE: El que se rebela y levanta faltando a la obediencia debida[7]
REBELARSE: Levantarse, sublevarse, faltando a la obediencia debida[8].

En el fragmento anterior, concerniente al juicio de José Ramón de Leyva, líder de la causa independentista, el término rebelde tiene la función de describir el tipo de rol que jugó en el levantamiento de la Nueva Granada. Ahora bien, las anteriores definiciones, pertenecientes al año 1817, nos muestran que el concepto, posee una relación con cierto comportamiento belicoso, o en su efecto, con la desaprobación de cualquier tipo de autoridad que pretenda someter a un individuo a un tipo de gobierno en particular. En esencia este concepto detalla una forma de actuar común a los criollos que se contraponía a los intereses de la corona. También puede considerarse que este concepto refleja los deseos de los granadinos de romper los vínculos que los ataban a España.    

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Foto: Plano de Cartagena de las Indias realizado en 1735 - Dominio Público

En el siguiente documento, Carta dirigida a Morillo por Francisco Tomás Morales, notificando la toma y el estado de Sabana Grande, como también el de su tropa. 14/08/1815, se describen los principales acontecimientos en el recorrido de la división de Francisco Morales por territorio granadino:

Excelentísimo señor. A las once del día de hoy paso toda la división de mi mando por el río de Magdalena, e inmediatamente marche para el pueblo de Sabana Grande, el que encontré quemado por los insurgentes y sin gente a cauda de estar ocultos en los montes huyendo de aquellos, y a poco rato se me presentaron algunos y los persuadí cuando fue de mi alcance, encargándoles que solicitasen a los demás para que viniesen a su pueblo y lo están verificando, a quienes les he hecho ver la errada idea de los malvados y la justa legitima causa nuestra.[9]

En el Comunicado de Baiér a los habitantes del Sinú, incitándoles a permanecer leales advirtiendo las consecuencias de apoyar a los insurgentes. El oficial español recomienda a los habitantes del Sinú continuar con su lealtad a la corona, y el tipo de castigos que una sublevación puede llegar a provocarles.
Pacíficos habitantes del Sinú, mil embustes os ha contado el gobierno insurgente para reduciros. Vuestros corazones han resistido a punto de estar convencido aquel gobierno de que no podía sacar ningún partido ventajoso de vosotros, sino con el terror. El rey no lo ignora y os colmará de mercedes. Dedicaos a vuestras labores, desaparezca de entre vosotros todo signo de guerra, y así yo espero que no tendré que emplear contra vosotros unas armas que me han confiado para defenderos. En frente de Cartagena 8 de septiembre de 1815[10].

INSURGENTE: El levantado o el sublevado[11]

Este término al igual que el de rebelde, es empleado con frecuencia por los realistas. En varias de las cartas enviadas por Morillo a sus soldados o por ellos hacía él, se emplea a menudo este calificativo. Podemos notar que este concepto describe un tipo de conducta propia de los individuos que optan por rebelarse en contra del orden imperante de la sociedad, tal y como sucedió en la Nueva Granada, por parte de los criollos ilustrados que veían en la monarquía un modelo de gobierno represivo.

En fines de Marzo se pasaron por las armas por la espalda en Mompox por traidores a Roque Betancourt y Eustaquio García, y se colocó la cabeza de Fernando Carabaño en un palo: en Abril en Ocaña sufrieron igual pena los traidores, Hipolito García, Salvador Gaston, y Miguel Carabaño colocando su cabeza en un palo como la de su hermano…[12]

En algunos de los documentos concernientes a la correspondencia sostenida entre Morillo y sus principales oficiales encontramos varias cartas en las cuales se le informaba al líder del ejército realista el rumbo que estaba tomando el proceso de reconquista, batallas, confrontaciones y excursiones al interior de la Nueva Granada. En gran parte de estos documentos se presenta con bastante frecuencia los adjetivos descalificativos para referirse a los integrantes de los ejércitos rebeldes, no obstante, junto a los términos mencionados anteriormente, el de traidor parece ser uno de los más representativos ya que, en efecto parece encerrar los comportamientos más graves en contra de la corona española.

TRAIDOR: Aleve, falso o que no corresponde a la ley o fe que debe tener o guardar. Aplicase también a los ojos que indican malas inclinaciones en sus dueños[13].

TRAIDOR: el que falta a la lealtad o fe jurada a su príncipe o soberano[14].

Este concepto, que representa una conducta desleal frente a un monarca o príncipe, estudiado a la luz de la independencia, nos hace pensar que ejemplifica de forma precisa una afrenta contra un modelo paternalista de gobierno o en otras palabras, que desconoce la autoridad de un individuo que hasta hace poco había sido por así decirlo su benefactor, para convertirse, posteriormente en su enemigo.

Como V.S, en sus instrucciones me encargaba obrase de acuerdo con el Brigadier Pascual Real, segundo de las fuerzas de las estas provincias, me detuve dos días en San Joaquín de Mariara, con intención de que arreglásemos lo más conveniente al servicio de S. M. y felicidad de los pueblos; pero observando que la necesidad de batir a los bandidos era urgente, me determiné a embestirles decisivamente… [15]

BANDIDO. s. m. Se llama por ampliación el que se hace al monte, y anda fuera de poblado por causa de los bandos y enemistades contra otros: y à veces también se entiende por el que roba y hace daño à los passageros y à los lugáres.[16].

Este fragmento, perteneciente a una recopilación de los principales boletines del ejército expedicionario realizado en Julio de 1816, da cuenta de una confrontación entre los soldados realistas y los integrantes de las bandas criminales que se encontraban en San Joaquín de Mariara, en Venezuela. El párrafo, explica además las razones por las cuales el Brigadier Francisco Tomas Morales se vio en la obligación de enfrentar este tipo de grupos, alegando un interés por la “felicidad de los pueblos”.

La definición de bandido sugerida por el Diccionario de Autoridades nos muestra que aquellos individuos a quienes se les adjudica este calificativo, son por lo general personas de mala calaña, cuyos actos están encaminados a hurtar los objetos ajenos en espacios rurales, y que debido a sus comportamientos fueron expulsados de la comunidad a la que pertenecían.

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Foto: Sitio de Cartagena de Indias - Dominio Público

Esta definición como se puede evidenciar guarda una relación con las anteriores palabras porque todas representan una conducta criminal que afecta el orden de la sociedad y que se constituye como un delito. Sin embargo, este concepto en particular, a diferencia de los demás posee una característica especial, ya que mientras las otras palabras parecen referirse a una conducta sediciosa que afecta la esfera política, este concepto, muestra un actuar un poco más cotidiano, y que denota un tipo de proceder mucho más popular. Es por ello que podemos pensar que este concepto describe un tipo de conducta realizada por individuos pertenecientes a la clase baja y que en la mayoría de las ocasiones se presenta a partir de intereses económicos de un grupo de individuos en específico, en otras palabras, las personas que eran conocidas como bandidos, practicaban el hurto como una forma de subsistencia que se había arraigado en la sociedad varios años antes de que se diera el proceso de independencia.

Conclusiones: 
El trabajo describió de forma superficial los significados de algunas de las palabras más frecuentes empleadas por Morillo para referirse a los criollos partidarios de la independencia, también expuso las principales características del comportamiento de aquellos individuos a quienes les fueron asignados estos calificativos.

Sin embargo, el aspecto más relevante de este breve estudio es el de la similitud presente entre estos cinco conceptos para referirse a una conducta en particular, en este caso específico, la oposición al gobierno español. Como se evidenció a lo largo del texto todas las palabras poseen definiciones a fines, expresan una forma de actuar contraria a los principios de lealtad y respeto hacía el gobierno del cual hacen parte. Podría pensarse también que son conductas que buscan romper los lazos con los modelos de gobierno paternalistas que los habían cobijado durante gran parte de sus vidas. Son actuaciones que en la mayoría de los casos buscan cambiar el orden preestablecido e instaurar un nuevo gobierno que rompa con los vínculos de su pasado, quizás por ello estas palabras fueron tan frecuentes en los documentos de Morillo, ya que dejaron traslucir el rechazo del pacificador hacía aquellos que deseaban acabar con los vínculos que los unían a España.       
 
Bibliografía
Boletines del Ejército expedicionario. 1816, Biblioteca Nacional de Colombia. Fondo José María Quijano. Bogotá. En línea: http://catalogoenlinea.bibliotecanacional.gov.co/client/es_ES/search/asset/88548/0 [consultado el 27 de agosto de 2016]

Castán Andolz, Ignacio, (Coord.) Pablo Morillo Documentos de la reconquista de Colombia y Venezuela, transcripciones del Fondo documental Pablo Morillo. Bogotá, Universidad Nacional de Colombia: Centro Cultural y Educativo Español Reyes Católicos, 2011 

Garrido, Margarita, Glosario para la independencia: Palabras que nos cambiaron. Bogotá, Alcaldía Mayor de Bogotá, 2010.

Real Academia Española, Nuevo tesoro lexicográfico, 1817. Disponible en línea: http://buscon.rae.es/ntlle/SrvltGUIMenuNtlle?cmd=Lema&sec=1.0.0.0.0. [Consultado el 26 de agosto de 2016]
 
Real Academia Española, Diccionario de autoridades, 1726-1739. Disponible en línea: http://web.frl.es/DA.html [consultado el 26 de agosto de 2016]  
 
Relación de los principales cabezas de la rebelión de este Nuevo Reyno de Granada. Que después de formados sus procesos y vistos detenidamente en el consejo de guerra han sufrido por sus delitos la pena capital en la forma que se expresa... Seis de Julio de 1816, Biblioteca Nacional de Colombia. Fondo José María Quijano. Bogotá D.C. En línea: http://catalogoenlinea.bibliotecanacional.gov.co/client/es_ES/search/asset/79895/0 [consultado el 27 de agosto de 2016] 

     
 

[1] Margarita Garrido, Glosario para la independencia: Palabras que nos cambiaron. Bogotá, Alcaldía Mayor de Bogotá, 2010. 

[2] “Relación de los principales cabezas de la rebelión de este Nuevo Reyno de Granada. Que después de formados sus procesos y vistos detenidamente en el consejo de guerra han sufrido por sus delitos la pena capital en la forma que se expresa...”. Seis de Julio de 1816, Biblioteca Nacional de Colombia. Fondo José María Quijano. Bogotá D.C. En línea: Catalogo en linea Biblioteca Nacional [consultado el 27 de agosto de 2016] 

[3] Relación de los principales cabezas de la rebelión de este Nuevo Reyno de Granada. Que después de formados sus procesos y vistos detenidamente en el consejo de guerra han sufrido por sus delitos la pena capital en la forma que se expresa...”. Seis de Julio de 1816, Biblioteca Nacional de Colombia.

[4] Real Academia Española, Nuevo tesoro lexicográfico, 1817. Disponible en línea: RAE. [consultado el 26 de agosto de 2016]

[5] Real Academia Española, Diccionario de autoridades, 1726-1739. Disponible en línea: Nuevo Diccionario histórico del español [consultado el 26 de agosto de 2016]   

[6] Relación de los principales cabezas de la rebelión de este Nuevo Reyno de Granada. Que después de formados sus procesos y vistos detenidamente en el consejo de guerra han sufrido por sus delitos la pena capital en la forma que se expresa...”. Seis de Julio de 1816, Biblioteca Nacional de Colombia.

[7] Real Academia Española, Nuevo tesoro Lexicográfico, 1817.

[8] Real Academia Española, Nuevo tesoro Lexicográfico, 1817.

[9]Ignacio Castán Andolz, Pablo Morillo Documentos de la reconquista de Colombia y Venezuela, transcripciones del Fondo documental Pablo Morillo. Bogotá, Universidad Nacional de Colombia: Centro Cultural y Educativo Español Reyes Católicos, 2011. Pág. 62.    

[10] Ignacio Castán Andolz, Pablo Morillo Documentos de la reconquista de Colombia y Venezuela, transcripciones del Fondo documental Pablo Morillo. Pág. 76.

[11] Real Academia Española, Nuevo tesoro Lexicográfico, 1817.

[12]  Boletines del Ejército expedicionario. 1816, Biblioteca Nacional de Colombia. Fondo José María Quijano. Bogotá. En línea: Catalogo en linea Biblioteca Nacional [consultado el 27 de agosto de 2016]

[13] Real Academia Española, Nuevo tesoro lexicográfico, 1817.<

[14] Real Academia Española, Nuevo tesoro lexicográfico, 1817.

[15] Boletines del Ejército expedicionario. 1816, Biblioteca Nacional de Colombia. Fondo José María Quijano.

[16] Real Academia Española. Diccionario de autoridades, 1726-1739. 

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