El presidente Hugo Chávez Frías anunció el 10 de enero de 2007, en el discurso de posesión de su tercer mandato, el inicio de una nueva etapa del proyecto político que puso en marcha cuando llegó al poder en 1999. El propósito fundamental de la nueva era sería el de la construcción del socialismo venezolano. Para conseguirlo, proclamó la necesidad de adoptar reformas institucionales y de organización territorial que conduzcan a lo que llamó “una nueva geometría del poder y a la abolición del Estado capitalista burgués para suplirlo por un socialismo del siglo ”.
La abundancia de propuestas innovadoras del presidente venezolano, que pretende realizar transformaciones profundas al otro lado de nuestra frontera, merece cuidadosa atención. ¿Qué es la Revolución Bolivariana?, ¿cuál es el modelo político que encarna?, ¿cuál es el papel que en su desarrollo corresponde a la Fuerza Armada Nacional y a la población organizada? En fin, ¿cuáles son los componentes de ese socialismo del siglo , cuyo epicentro desea establecer el presidente Chávez en Venezuela? Éstas son algunas de las preguntas que suscita el proyecto político del gobernante venezolano, que llama la atención tanto por la enorme aprobación popular que ha conseguido al interior del país, como por el escepticismo y la animadversión que también genera. Por todo esto, merece ser estudiado en virtud de las complejas dinámicas que lo componen y sus repercusiones a escala doméstica y regional.
En la medida en que la tradición venezolana, desde la época misma de su separación de la Gran Colombia, ha estado marcada por la presencia de los militares como un factor prominente de poder, bajo diversas versiones del balance entre civiles y militares, hemos querido analizar este tema en particular, dentro del amplio espectro de los asuntos que Colombia debe contemplar para el manejo de las relaciones con un país al que nos unen tantos lazos y cuyo destino nos debe importar de verdad. La reiterada insistencia del propio presidente venezolano en el carácter cívico-militar de su gobierno y el papel fundamental que le atribuye a la Fuerza Armada dentro de su proyecto político, justifican de manera suficiente la atención que merece esta materia.