A esta forma de comunicación efectiva se le suele llamar comunicación asertiva, entendida como la capacidad de expresar de manera directa, opiniones, creencias, posturas, derechos, deseos y emociones de manera eficaz, sin violar los derechos de los demás. Además de estrechar las relaciones, la asertividad permite a los individuos sentirse bien, lo cual
fortalece la percepción que tienen de sí mismos al ejercer influencia recíproca sobre las llamadas autorreferencias o self views (autoestima, autoconcepto, autoeficacia, etc.), consideradas variables cognitivas mediadoras del comportamiento.
Los aspectos cognitivos mencionados y la emoción asociada con ellos, tienen efecto sobre el comportamiento comunicativo en la edad adulta, esto denota la responsabilidad que tiene la familia y sus pautas de crianza, así como el sistema educativo en el desarrollo de las habilidades comunicativas en la adultez. Dado que estas auto-referencias implican la emoción, la cognición y el comportamiento del individuo, la asertividad es considerada una habilidad que fomenta la autonomía y la percepción de control sobre la propia vida, lo cual reduce la ansiedad generada por la incertidumbre.
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