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Las estrategias más comunes
En términos generales, a la hora de administrar el conflicto
es importante determinar cuál es su índole (problemas de
comunicación, de estructura, personales) y si es funcional o
no. Se requiere decidir si hay que ocuparse de él, así como
evaluar qué personas están involucradas y cuáles son sus
intereses, y elegir la mejor opción para su manejo sin descuidar
el reconocimiento de las emociones propias y de todos
los involucrados.
Muchos expertos coinciden en señalar varias opciones para
abordar los conflictos, y su adecuación depende de las características
que le son propias:
Hay conflictos cuya resolución dará como resultado una
sensación de ganancia o de pérdida; a este estilo se le llama
estrategia competitiva y se recomienda su uso sólo cuando
deben tomarse decisiones de manera rápida, cuando la decisión
no es muy popular entre los trabajadores, cuando la
concertación no es viable, o cuando pueda generar discordia.
Este estilo implica el uso de la autoridad legítima para tomar
decisiones. Un ejemplo frecuente se da al inicio del año cuando
se hace necesario comunicar los incrementos salariales.
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Retos para empresas y universidades
El reto para el siglo XXI está en la formación de líderes con capacidad de relacionarse de manera efectiva con los demás en favor de un propósito compartido que favorezca la innovación y generación de estrategias para el cambio. Por lo tanto, las empresas y las universidades que forman los empresarios del futuro deben centrar su interés en el desarrollo personal y en las habilidades que deberán fortalecer los directivos para trabajar en equipo.
Así mismo, es fundamental promover la adquisición de competencias comunicativas que permitan a los directivos relacionarse de forma efectiva, respetuosa, solidaria y gratificante con los demás. Esto redundará en la satisfacción y en la mejor calidad de vida de los miembros de las organizaciones, criterio fundamental de la responsabilidad social empresarial. |
Otra estrategia es la complacencia, caracterizada por favorecer
la satisfacción de los intereses de los demás sin preocuparse
mucho por los propios; esta estrategia suele ser inadecuada
en cuanto genera malestar, insatisfacción y estrés,
pero puede resultar bastante útil cuando se asume que se ha
cometido un error (por ejemplo, tener una atención con un
cliente como compensación por un error cometido).
Otro estilo que suele usarse para atender conflictos en las
organizaciones es el participativo, en el que el resultado
es la satisfacción incompleta para ambas partes (partir la
diferencia). Se usa cuando ambas partes tienen un poder
similar pero metas excluyentes, e implica alinear intereses
comunes y asumir prioridad en las metas.
El estilo evasivo suele ser usado por personas que no están
dispuestas a cooperar y que denotan inseguridad y se
muestran indiferentes a los intereses de los otros. No obstante,
este estilo suele ser funcional cuando el conflicto es
trivial, hay otros asuntos que revisten mayor mportancia, o
simplemente no es oportuno intervenir.
Finalmente, está el estilo colaborativo, el cual es considerado
ideal en cuanto busca satisfacer por completo las exigencias
de ambas partes, su resultado es un ganar/ganar, y ambas
partes llegan a una solución satisfactoria. Este estilo implica
fusionar perspectivas distintas, y requiere que existan buenas
relaciones interpersonales y habilidades comunicativas. |
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