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Apuntes sobre la Esteganografía de Trithemius

Juan Pablo Quintero

En algún momento entre los años 1449 y 1500, el abad benedictino alemán Johannes Trithemius (1462 - 1516) escribió una de sus obras más polémicas: Steganographia. Hoc est: Ars per ocultam scripturam animi sui voluntatem absentibus aperiendi certa (Esteganografía o el arte preciso de descubrir la voluntad de su alma a los que están ausentes por medio de la escritura oculta). Aun sin el subtítulo, la palabra esteganografía ya insinúa una obra sobre criptografía, pues deriva de los vocablos griegos steganos y graphos que significan oculto y escritura respectivamente. Sin embargo, entre sus páginas aparecen fórmulas mágicas y encantamientos para invocar y dominar demonios cuyos enmarañados nombres aparecen entremezclados con símbolos cabalísticos y astrológicos en un aparente sinsentido.

De la Esteganografía solo sobrevivieron tres tomos hasta el día de hoy. Cuentan algunos autores, sin que sean muy claras las fuentes, que Trithemius fue acusado públicamente de conjurador y por lo tanto se vio obligado a dejar su obra inacabada; otros señalan, en cambio, que el autor decidió voluntariamente destruir varios fragmentos, consciente de los peligros que un trabajo incomprendido podría traerle; incluso se cuenta que estando el príncipe elector Felipe II en la biblioteca de su padre, encontró una copia del manuscrito —originalmente de ocho tomos— y la mandó quemar, salvándose apenas los fragmentos que hoy se conservan.

Primer_libro_de_steganografia-(3).JPGDe cualquier forma, los tres tomos de la Esteganografía no fueron publicados sino casi cien años después de la muerte del abad, tiempo durante el cual circularon en forma de manuscrito entre algunos de los pensadores de la alquimia y la filosofía natural de esa época, como Agrippa de Nettesheim, John Dee o Giordano Bruno. La primera publicación apareció en Frankfurt en 1606 sin el debido Imprimatur correspondiente a la época y tres años después el libro fue incluido en el Index Librorum Prohibitorum como un tratado de demonología. Y así fue catalogado incluso por historiadores que lo clasificaron durante mucho tiempo como un grimorio. A finales del siglo XX, dos investigadores,independientemente, descifraron el código que se encontraba oculto en el tercero de los tomos de la Esteganografía, despertando la polémica sobre si se trataba de un manual de magia renacentista o si Thritemius se valió de estas artimañas para ocultar su verdadera intención de enseñar a pocos los secretos para cifrar mensajes. Los más escépticos se inclinan por esta última versión, mientras que los ocultistas todavía se valen de los artificios descritos para invocar a los espíritus. No parece haber puntos intermedios.

¿Qué secretos esconde la Esteganografía? Una vez descifrado el tercer tomo en 1996, pareciera, en efecto, que no se trata de otra cosa sino de un tratado de criptografía bajo la fachada de un grimorio. Sin embargo no se puede desestimar del todo el contexto en el que vivió Johannes Trithemius y sus particulares intereses para entender un poco mejor la intención detrás de la obra.

Johannes Trithemius, nacido en Trittenheim, estudió en la Universidad de Heidelberg y fue fundadador de la Sodalitas Celtica, una sociedad secreta dedicada al estudio de las matemáticas, pero también de la astrología. Como humanista y pensador cristiano, fue consejero del emperador Maximiliano I de Habsburgo. Entre sus numerosas publicaciones se destacan el Antipalus Maleficiorum Comprehensus, en el que clasifica brujos, maleficios y tipos de adivinación, y el De septem secundeis id est intelligentiis sive spiritibus orbes post deum moventibus, en el que cuenta la historia del mundo a partir de cálculos astrológicos. En este mismo contexto escribe la Esteganografía.

En 1624, Augusto el Joven, duque de Brunswick-Lüneburg, más conocido como Selenius (1579 - 1666), publicó su Cryptomenytices Cryptographia en donde dedica una parte a elucidar los secretos ocultos en los tomos del abad alemán. En el tercero de los nueve libros, Selenius explica que la esteganografía es un sistema para que los eruditos de la época aprendan a cifrar mensajes, pero cuya técnica solo les es posible aprender bajo la tutela de un maestro, específicamente del mismo Trithemius, ya que la clave se encuentra a su vez cifrada en el mismo texto, bajo la apariencia de un tratado sobre los espíritus. Pero en realidad Selenius no está diciendo nada revelador más allá de lo que el mismo Trithemius explica en su prefacio. Incluso, estas anotaciones sobre la Esteganografía se refieren sobre todo a los dos primeros tomos y no al tercero, en el que el propósito de la enseñanza criptográfica es menos evidente. La primera vez que se anunció el desciframiento del tercer tomo fue en 1676. Su autor, Wolfgang Ernst Heidel, quien trabajaba para el arzobispo de Mainz, aseguró que, en efecto, detrás de los códigos cabalísticos también se escondía un mensaje cifrado. Sin embargo, la publicación de Heidel fue cifrada por el mismo autor y el secreto de la clave de Trithemius continuó en la oscuridad.

El contenido oculto en el tercer tomo no vio la luz sino hasta 1996, cuando el estudiante de la Universidad de Pittsburgh, Thomas Ernst, descubrió el secreto y lo publicó en un extenso ensayo escrito en alemán en el diario holandés Daphnis. La publicación pasó infortunadamente desapercibida. Dos años después, el matemático Jim Reeds de los laboratorios AT&T, se llevó buena parte del crédito del desciframiento, al publicarlos en la revista Cryptologia. El contenido tanto tiempo oculto, sin embargo, siguió siendo un misterio. Frases del tipo el rápido zorro café salta sobre el perro perezoso o el portador de esta carta es un bribón y un ladrón. Cuídate de él, te quiere hacer daño, aparecen a lo largo del texto sin que se sepa aún su significado.

Tanto Ernst como Reeds usaron un método similar para el desciframiento. El tomo tres es el más corto de la obra. Consta de 21 páginas de las 180 que contiene la Esteganografía numeradas en la edición de 1608. Entre un prefacio y un capítulo probablemente incompleto, el tercer tomo contiene siete tablas, cada una con series de números que oscilan entre 24 y 200. En una entrevista, Reeds confesó que el desciframiento fue relativamente sencillo. Su estrategia fue buscar los patrones de las series y organizarlos por columnas. Sospechó que cada número debía representar una letra y descubrió que la asignación de cada número correspondía al orden alfabético al revés. Una especie de código de César escondido por otro código de César. Lo interesante es que Trithemius a lo largo de toda la obra estuvo dando pistas de cómo encontrar la clave. Tal cantidad de pistas, de hecho, que difícilmente se puede creer que estuviera ocultando un tratado criptográfico.

Aunque si el propósito era enseñar a cifrar mensajes a algunos pocos, tiene sentido que la obra estuviera disfrazada. Pero Thritemius no era del todo un escéptico. Y cuando así lo quiso, escribió la Polygraphia, un texto cuyo carácter era prominentemente secular, en el que señala su interés por enseñar a cifrar y descifrar mensajes expresamente. Pero en la fachada de la Esteganografía se advierten ecos del espíritu de la época. De hecho, la fama de su autor lo hacía experto en las artes cabalísticas y conocedor de los secretos alquímicos. Todo aprendiz de estas artes seguía metodológicamente sus obras y observaba sus preceptos. Sus enseñanzas sobre los espíritus se reflejan en los títulos como el Lemegeton, en pensadores como Johan Weyer o Paracelso y en general en el desarrollo de las artes combinatorias y la filosofía natural.


Un análisis más minucioso supera por mucho la capacidad de este espacio, pero en aras de invitar a tal hazaña, se propone acá una traducción personal directamente del latín de algunos fragmentos sugerentes del prefacio al libro primero de la Esteganografía y del primer capítulo1: 

Comienza el libro primero de la Esteganografía  de Johanns Trithemius, Abad de Spanheimens de la orden de San Benedicto de la diócesis Moguntinensis, para el príncipe serenísimo, señor Felipe,  conde palatino del Rin, duque de Bavaria y príncipe elector del Sacro Imperio etc.

Es la opinión de los más eruditos, que los antiguos sabios, a quienes llamamos filósofos en lengua griega, si hubieran encontrado que los arcanos, o bien de la naturaleza o bien del arte, se ocultan de varios modos y figuras, no hubieran recurrido al conocimiento del mal humano. Los más sabios de los judíos confirman que también Moisés del pueblo de los israelitas, guía famosísimo en la descripción de la creación del cielo y de la tierra, ocultó los inefables arcanos de los misterios con palabras simples. Divino también y entre nuestros más eruditos, Jerónimo afirma mantener ocultos casi tantos misterios en el Apocalipsis de Juan como palabras.
[...]
Y no me engaña la opinión, como creo profundamente, puesto que aprendí también muchas cosas que antes no sabía, por el continuo estudio de leer; y revelé el acceso a los demás para investigar los secretos y los arcanos debidamente con mis pensamientos. Y si no soy de tan gran erudición, ni de tan gran industria para haberme atrevido a declarar el haber aprendido de cada uno de los antiguos sabios aquel modo de ocultar  los misterios, aun así algunos modos, muchos y variados, y no insignificantes a mi parecer, se insinúan, con los cuales —seguramente y sin ilusión, descubrimiento o sospecha de cualquiera— puedo esconder por medio de mensajes o cartas abiertas la intención secretísima de mi mente a otro que conoce este arte, el cual habré de desarrollar lo más extensamente posible.
[...]
Y no podrá hacerse alguien tan docto y tan experto en esta ciencia junto a su maestro, aunque hayan vivido mil años; que no solo se descuiden los modos infinitos en este mismo arte de escribir segura, oculta y secretísimamente, sino que por voluntad de algún experto consagrado a todas las cosas suficientes las cuales él mismo aún no haya aprendido de su maestro. En efecto, del mismo modo que los espíritus de oro buenos y malos creados por el supremo Dios para nuestro servicio y progreso (a través de los cuales se revelan todos los secretos de este arte al entendimiento) son para nosotros incontables, infinitos y profundamente incomprensibles, así todas las formas, caminos, diferencias, cualidades y operaciones de este arte que llamamos esteganografía (...) no podrán hacerse penetrables a plenitud. En efecto, esta ciencia es un caos de infinita grandeza que nadie puede comprender perfectamente.
[...]
En efecto, este arte profundo y secretísmo tiene esa propiedad. Que, tal como había dicho, convierte al más docto discípulo en maestro incomparable a condición de que el estudioso esté dispuesto a progresar desde la naturaleza, también en estas cosas que percibió en la tradición cabalística. Y para algún futuro lector de esta obra, que con frecuencia sigue su curso, que no haya encontrado los nombres, los cargos, los grados, las diferencias, las propiedades, las oraciones y cualesquiera otras operaciones de los espíritus, a través de quienes todos los secretos de esta ciencia se cierran y se abren a estos conocimientos —o bien se me juzgue necromante o mago, o bien haber contraído un pacto con los demonios, o bien se crea que hago uso de cualquier otra superstición, consideré necesario y oportuno preservar mi reputación y mi nombre en este prólogo que debe ser mostrado con rectitud, de tanta deshonra, injuria, culpa y de la infame protesta habitual.
[...]
Capítulo I
Cuya clave y operación se tiene del espíritu principal Pamersyel, Anoyr Madrisel, a través del servicio de Ebrasothean, Abrulges, Itrasbiel, Nadres, Ormenu, Itules, Rablion y Hamorphiel. La unión de todos se hace con el exorcismo hacia estos.
[...]
 
Nota final:
PAMERSYEL ANOYR MADRISEL EBRASOTHEAN ABRULGES ITRASBIEL NADRES ORMENU  ITULES RABLION HAMORPHIEL.
Nym die erste bugstaben de omni verbo: toma la primera letra de cada palabra.
 
      


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