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Editorial: De Youtubers y economía: Entrevista a Vanesa Vallejo

Alberto José Campillo Pardo, Editor Revista Nova et Vetera

Los controversiales eventos sucedidos en la última Feria del Libro de Bogotá, concernientes a los youtubers y su público, llevaron a que me preguntara si efectivamente, como algunas personas lo afirmaron tras los lamentables eventos, todo el contenido de esta nueva ola de comunicadores es “basura” o “mugre”. En esta búsqueda me topé con una sorpresa muy agradable.

Se trata del caso de Vanesa Vallejo, que se puede considerar una vlogger (persona que comunica ideas a través de videos), que habla sobre una temática muy interesante, pero que a primera vista puede llegar a aburrir: economía. Pero no es solo economía, Vanesa analiza la realidad económica y política del país, desde una perspectiva económica particular, la de la Escuela Austriaca, tomando posturas controversiales, pero no por ello menos válidas.

Sus videos son sencillos, entretenidos, instructivos, polémicos y, cosa rara en internet, bien documentados e interesantes. Debido a esto, y para mostrar que no todo el contenido de internet es mugre, le hicimos esta entrevista a Vanesa, a quien pueden seguir en sus redes sociales: en Facebook aparece como “Vanesa Vallejo”, con una sola “s”, y en Twitter está como @vanesavallejo3.

Revista Nova et Vetera: Le preguntamos a Vanesa que nos contara un poco de ella, que hace, que estudió de donde viene. Esta fue su respuesta

Vanesa Vallejo: Yo soy economista de la Universidad del Valle, soy liberal, actualmente soy la directora académica del Instituto Mises Colombia, y además soy columnista en el Panam Post. Soy caleña.

RNEV: ¿Qué hace el Instituto Mises?

VV: El instituto Mises, en Colombia, lo constituimos recientemente, estamos en proceso de formalizarlo legalmente, pero ya tenemos estructurados varios proyectos. Por ejemplo, vamos a hacer un seminario virtual sobre Escuela Austriaca, gratuito. La idea es lograr que la gente empiece a conocer qué es la Escuela Austriaca, y a difundir y generar contenidos, porque en Colombia no hay mucha información sobre esta corriente de pensamiento económico. Las facultades de economía del país se mueven entre el keynesianismo y el monetarismo, e incluso el marxismo, pero muy poco se conoce de la tradición austríaca.

RRNEV: ¿Por qué hace videos en internet sobre economía, siendo un tema que puede ser tan denso y poco atractivo?

VV: A mí me pasa mucho que, a pesar de que leo bastante, a veces llego muy cansada y los ojos no me dan para leer, entonces lo que hago es ver un vídeo, alguna clase o una conferencia en Open Yale. Entonces pensé, bueno si a mí me pasa, lo mismo les puede pasar a otras personas. Aunque mis artículos tienen muy buena acogida, lo cierto es que con los videos es más fácil llegarle a un público más amplio. A mí me sorprendió mucho su éxito, es decir, que tu hagas un video hablando de economía y sobre todo de temas como Escuela Austríaca, que es muy alejada del main stream, y además polémicos, y que lleguen a tener 45 mil reproducciones, es muy satisfactorio. No sé si lo ven porque les da rabia, o no sé si a todos les gusta, pero los resultados han sido muy positivos. Los vídeos te permiten utilizar un leguaje distinto al escrito, cuando escribes tienes que ser muy polite, y no se pueden utilizar ejemplos sencillos como los que uso en los videos, que permiten enganchar a la gente y explicar las cosas de una forma más fácil.

RNEV: Nos ha hablado que usted es libertaria, que pertenece a la ideología de la Escuela Austriaca. ¿De qué se trata eso?

VV: En Colombia existe un problema que es muy común en muchos países, y es que los “liberales” son en realidad socialdemócratas. Debido a esto surge el término “libertario”, es una forma de diferenciarnos.  Los liberales que conocemos en Colombia, la mayoría, son gente que pide que haya educación pública, salud pública, lo cual es muy opuesto a lo que desearíamos los seguidores de la Escuela Austriaca. Sin embargo, a pesar de que en el país están lejos de ser populares nuestras ideas, en las elecciones pasadas a la alcaldía Bogotá, estuvo el libertario Daniel Raisbeck, y en el país hay un movimiento libertario, con presencia en varias ciudades, que utiliza como fundamento ideológico los principios austríacos.

Si me pides hablar de las diferencias básicas entre la Escuela Austriaca y la Escuela Neoclásica (corriente main stream), uno podría decir que está el individualismo metodológico, nosotros tenemos una teoría de los ciclos económicos muy diferente a la de ellos, pues creemos que los ciclos se dan porque las autoridades manejan el dinero y manipulan las tasas de interés. Creemos que el dinero no es neutral, y además tenemos un componente ético que parte de respetar las libertades individuales y la propiedad privada, que es algo que pocas veces se menciona en economía.

RNEV: ¿Entonces ustedes creen firmemente en la “Mano Invisible” y la autorregulación del mercado sin intervención estatal?

VV: Sí, desde luego. Pensamos que el mercado es el ámbito donde se desarrolla la cooperación humana, donde tiene lugar la competencia, que tantos beneficios produce a la sociedad, y donde cada individuo puede libremente esforzarse por alcanzar sus propósitos vitales y desarrollar su función empresarial. Mucha gente cree que en Colombia existe libre mercado y competencia. Por ejemplo, cuando yo hablo de que a los empresarios hay que dejarlos hacer lo que tienen que hacer para crecer, la gente me dice “pero mira el caso del cartel de los pañales, tú dices que los empresarios crean riqueza pero mira como roban”. Sin embargo, no se dan cuenta que ese cartel, como todos los carteles, es auspiciado por el Estado. Si el Estado no impusiera barreras tributarias y legales en ese mercado, como es evidente que existen, no sería posible la cartelización. Ese tipo de casos suceden justamente porque no hay competencia, y porque estamos llenos de regulación estatal. Esto es similar a lo que ocurre con las drogas ilegales; los carteles existen porque el Estado ilegaliza, impone barreras artificiales al mercado de los estupefacientes.

Entonces los problemas que comúnmente se le achacan al mercado son causados, en realidad, por la regulación y la intromisión del Estado. No por la “mano invisible” a la que tanto odian.



RNEV: ¿Usted qué opina sobre la creencia de que, al abrir totalmente la economía, se puede quebrar la industria nacional? ¿Eso no pasaría?

VV: La industria nacional como un todo, claro que no. Sin embargo, como en cualquier proceso de apertura hay sectores que quiebran mientras otros se fortalecen.  El caso más claro, y uno de los que más se habla, es el del azúcar. La gente siempre dice “hay que proteger a los trabajadores del azúcar”. Y es entendible, es normal que sintamos solidaridad con quienes van a quedar desempleados. Es muy fácil, en estos casos, ver las pérdidas, pero lo que no vemos son los beneficios. Lo que parece que nos resulta difícil es identificar las ganancias que miles de familias obtienen gracias a la importación de azúcar más barato. Pero como esa ganancia que tiene cada consumidor está dispersa, y es difícil verla de manera agregada, la gente suele no ver los beneficios, solo ve al empleado que se va a quedar sin trabajo.

Entonces, desde luego, hay algunos sectores que van a perder si en un mundo hipotético y soñado se eliminaran aranceles y todos pudieran venir a competir, pero no podemos limitar el desarrollo de la sociedad por proteger a unos cuantos. Va a haber un desajuste, por supuesto todo cambio produce destrucción de empleo, pero ese desajuste es temporal, las personas que se queden sin empleo, se ocuparán luego en otros campos en los que sí seamos competitivos. Y el desempleo será más corto en la medida en que el mercado laboral sea más flexible, por eso es importante liberalizar la economía en su conjunto.

RNEV: En este punto usted toca un tema muy interesante, y muy debatido, que es el tema de la intervención estatal en la economía ¿Qué opina del fenómeno del Estado omnipresente que se debe encargar del bienestar de los ciudadanos, pregonado por muchos políticos en Colombia?

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VV: Considero que es algo muy llamativo, que tiene un fin particular, es la clave para ganar votos. A mí me lo dicen todo el tiempo: “Usted no va a llegar a ningún lado con esas cosas que dice”. Afortunadamente yo no soy un político que está buscando votos y puedo decir lo que pienso. Pero este es un fenómeno muy arraigado en la política colombiana. En las condiciones actuales de nuestro país, por ejemplo, nunca va a ganar un político que proponga desmontar el salario mínimo. Sin embargo, países muy exitosos, como algunos  nórdicos, no tienen salario mínimo. Y aunque cada cierto tiempo aparece un político proponiéndolo, la gente ya vota por el “no”, porque entiende que aunque suene bonito, es malo. Pero en Colombia eso no pasa. La gente sigue viendo al Estado como el salvador, cuando en realidad son los individuos los que crean valor en las sociedades.

RNEV: Pero los países nórdicos son muy paternalistas e intervienen mucho en la economía, en temas de salud, educación…

VV: Sí y no. Hay una discusión interesante al respecto. Esto es lo que se conoce como el “mito de los países nórdicos”. La gente suele creer que estos son solo estados de bienestar exageradamente grandes, pero no ven que son países con muchas libertades económicas. Dentro de los escalafones, siempre están dentro de los países con más libertades económicas del mundo. Y ellos lograron llegar a ser lo que son, no con esos estados de bienestar tan grandes, sino con unos estados pequeños y un profundo respeto por la propiedad privada que les permitió crecer. Hay un ejemplo muy bueno que ilustra este proceso. Todos los ricos tienen un Ferrari, pero comprar un Ferrari no me hace rico. Tener un gran estado de bienestar no nos va a hacer ricos. Políticas de corte socialista como las que ellos tienen, son un lujo que se pueden dar después de haber amasado una gran riqueza. Pero no es que hayan logrado crecer gracias a estas.

RNEV: Volviendo entonces al Estado que interviene, hay un punto sobre el que usted habla en sus videos que es muy controversial: los impuestos. ¿Qué opina de la alta carga tributaria de Colombia?

VV: Mira, Colombia es uno de los países con mayor carga tributaria para los empresarios en el mundo, eso es un lastre para el crecimiento. Los impuestos son solo una forma de trasladar riqueza desde unos sectores productivos de la sociedad hacia otros sectores que podríamos llamar parasitarios. Contrario a lo que se cree, el Estado no genera empleo, al menos no productivo, quien en realidad lo hace es el sector privado. Entonces al pasar la riqueza del sector privado, para dársela al sector público, se terminan dilapidando los recursos. 

Ahora, cuando yo digo que el sector público no crea empleo, la gente me dice “como que no, si Petro creó no sé cuántos empleos”. Pero claro, si tú te pones a analizar, Petro tenía un montón de gente con chaquetas de Bogotá Humana andando por las calles, lo cual, a simple vista, no parece una actividad muy productiva. Es como el cuento que narraba Friedman. “En uno de sus viajes a un lugar muy pobre, encuentra a unos trabajadores sacando tierra con palas. Entonces Friedman pregunta ¿Por qué no lo hacen con máquinas?, a lo que le contestan que no porque así generan más empleo.

Entonces Friedman pregunta: Bajo esa lógica ¿Entonces por qué no lo hacen con cucharas y así generan aún más empleo?”.

La idea no es esa, la idea es generar empleo productivo, que cree riqueza, y eso solo lo puede hacer la empresa privada. Ahora, la gente suele creer que los impuestos son una redistribución, y que los pagan los ricos y los empresarios, y que ese dinero es transferido a los pobres y por eso es bueno. Pero eso es mentira, los estudios lo que muestran es que los impuestos los termina pagando, principalmente, la clase media. Cuando a un empresario le suben los impuestos, él de alguna manera tiene que reacomodar esa pérdida, normalmente lo hace con despidos o incremento de los precios.

Entonces, quienes se ven más perjudicados son los trabajadores y los consumidores, no los empresarios. Son los pobres y los de la clase media los que se ven más afectados por las políticas tributarias confiscatorias como las que tenemos en este país.



RNEV: Viendo uno de sus videos, que fue el que me llevó a hacer esta entrevista, usted habla del tema de la igualdad, y dice que la desigualdad no es mala per se. ¿A qué se refiere con eso?

VV: (Risas) Una desventaja que tenemos los liberales es que casi todo lo que decimos suena feo. Cuando yo digo que a mí no me importa la desigualdad, suena muy feo (más risas).  Pero bueno, hay que aclarar que yo creo en la igualdad, pero en una igualdad ante la ley, que es diferente. De hecho el liberalismo surgió abanderando esa lucha de que todos somos iguales ante la ley. Pero si tú me hablas de igualdad material, esa es la que a mí no me importa. Es decir, a mí me importa la pobreza. Yo no quiero que haya niños con hambre o personas que vivan todo un día a punta de “agua’epanela”. Pero la pobreza y la desigualdad son cosas diferentes y que pueden ir en sentidos contrarios.

Por ejemplo, si uno mira los países clasificados por el coeficiente de Gini, que mide la desigualdad, se pueden encontrar países muy pobres y muy ricos en ambos extremos de la escala. Hay países con una desigualdad muy pequeña, en donde la pobreza abunda, como en Afganistán, por ejemplo. Por lo tanto no se puede decir que disminuir la desigualdad nos va a sacar de la pobreza, o que nos va a garantizar mejores condiciones de vida. Y no es solo que disminuir esa desigualdad no nos va a hacer mejores, sino que si se busca la igualdad material violando la propiedad privada, y socavando las libertades individuales, se puede pauperizar aún más a la sociedad. Es decir, si por esa idea de que hay que redistribuir y que hay que igualar a todo el mundo, empezamos a aumentar impuestos y asfixiar a los empresarios, vamos a ser un país más pobre.

Y eso es lo que le pasa a Venezuela. En ese país ya quedan muy pocas empresas privadas, y están quebradas, están muy mal. Y los que más se perjudican son los que se quedaron, los que no se pueden ir del país. No los empresarios, los empresarios se fueron a invertir a otra parte. Pero la gente pobre que se quedó desempleada porque no hay empresas, y que además no tienen bienes ni servicios porque nadie los quiere ofrecer, es la que más sufre. Entonces lo importante es desligarse de esa idea de que hay que conseguir la igualdad material a toda costa, porque es una idea peligrosa, además de falsa.

RNEV: Para finalizar ¿Qué libro de economía, digamos para “dummies”, le recomendaría usted a nuestros lectores?

VV: Difícil, porque depende del nivel de cada cual. Pero recomendaría de Ludwig von Mises, La Mentalidad Anticapitalista, que es básico, y en él se van destruyendo todos los mitos de la economía convencional.

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