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Estudiantes, internos y residentes en tiempos de la COVID-19

El 6 de marzo pasado se registró en Colombia el primer caso de la enfermedad COVID-19 ocasionada por el virus Sars-CoV-2. Desde entonces y hasta la fecha que escribo este blog, 2.473 casos confirmados y 80 muertes se han consignado en la evolución de esta pandemia en nuestro país. Se estima que para dentro de un mes estaremos llegando al pico de contagios y que el trabajo de los profesionales de la salud y del sistema de salud en general, para ese momento, estará en su máxima demanda y enfrentando el mayor reto de su historia.
 
Desde el 13 de marzo, obrando en consecuencia con la realidad nacional, la EMCS comunicó a sus estudiantes que a partir del14 de marzo, quedaban suspendidas las prácticas clínicas y comunitarias (con pacientes o comunidades), de todos los programas de la Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud con excepción de las de los estudiantes de medicina de internado y de programas de residencia médico-quirúrgicos.
 
Las preocupaciones, entendibles desde todo punto de vista, han sido diferentes entre estudiantes, internos y residentes.
 
Para los primeros la recuperación de sus prácticas se ha vuelto un elemento muy importante, y lo es. Todo tendrá una solución, al final, pero el final no se percibe aún planificable. Se repondrán las prácticas, sin duda, pero no sabemos aun cuando se podrán reprogramar.
 
La Universidad ha hecho un esfuerzo extraordinario por solventar este punto en la mejor forma y adquirió, siendo los primeros en el país, el iHuman, una herramienta de resolución de casos virtuales con pacientes que será de mucha ayuda para mitigar de alguna forma la ausencia de prácticas. El iHuman estaba programado llegar en el segundo semestre de este año, pero estará funcionando a partir de hoy, lunes de pascua.
 
Los internos (promoción 2020-1), por su parte, en un acto que enaltece enormemente nuestra tradición rosarista, decidieron a motu proprio anticipar su grado para incorporarse al servicio social obligatorio disponible y servir desde la retaguardia de manera tal que otros, con mayor competencia en la pandemia, puedan asumir las primeras líneas de atención en el campo de batalla. El pasado 3 de abril, por primera vez en la historia de este Colegio Mayor, 117 estudiantes obtuvieron su grado de médicos de forma anticipada y virtual a través de la plataforma zoom, haciendo historia. Que orgullosos nos sentimos de ellos.
 
Los residentes por su parte, tiene una labor muy particular; algunos de ellos, desde su experticia en la especialización que cursan, serán más participatorios que otros, pero los que no, lo harán desde la condición de médico que ostentan. También ellos han estado prestos al llamado de servicio que nos congrega como comunidad médica.
 
Es indudable que en los tres grupos existe naturalmente, ansiedad, incertidumbre y desesperanza propias de la situación a la que nos vemos abocados inesperadamente y que nos confrontará con lo más profundo de nuestra condición humana y con la decisión que un día tomamos de enrolarnos en esto.
 
Estamos siempre dispuestos a escucharlos, a compartir sus preocupaciones, a validar sus emociones, y a acompañarlos. No estarán solos en esta tarea.
 
A pesar de todo y además de todo, esta es una oportunidad de aprendizaje inmensa.
 
El caos y la incertidumbre, tan teóricos en la enseñanza, exigen, en esta realidad, un enfoque inquebrantable en los principios médicos básicos y un modelo consistente de profesionalismo, altruismo, calidad y seguridad.
 
Los temas bioéticos, que anteriormente parecían teóricos, como el racionamiento y la inutilidad de la atención, están cobrando vida durante esta crisis. Este es el momento de enseñar de manera proactiva las estrategias para mejorar la atención al final de la vida, asignar recursos escasos y atender a pacientes que no cumplen con las recomendaciones de cuarentena.
 
El reto para los graduados anticipadamente será el de demostrar la capacidad de desplegar, de manera segura, sus conocimientos y habilidades sin una supervisión inmediata, así como debemos velar por que los que viene detrás lleguen a su internado listos para ser miembros efectivos de los equipos de Covid-19, pues esto no terminará a la vuelta de la esquina.
 
El sistema de salud en sí, planteado desde la privatización de los servicios, deberá repensarse desde la salud pública apenas pase la crisis.
 
Educacionalmente hablando, ya habrá algún momento para validar ¿Cuáles de las nuevas prácticas que se están desarrollando durante la pandemia de Covid-19 se pueden adoptar de manera más amplia y permanente para mejorar las experiencias educativas y clínicas? ¿Cómo proporcionamos simultáneamente la atención y la educación más seguras? ¿Cuál es el papel de la nueva tecnología y otras innovaciones en el futuro de la atención médica y el aprendizaje clínico?
 
Y creo que tendremos buenas respuestas para esas preguntas. La experiencia ha sido maravillosa en ese sentido. No todo puede ser malo.
 
Como lo anota Gallagher y cols., (inspiración para escribir este blog y citados en algunos apartes antes), en su artículo publicado en el NEJM[1] en abril 8 de 2020:
 
“La medicina y la educación médica se basan en una fuerte tradición de asociación y de una generación que transmite el conocimiento a la siguiente. Los estudiantes, [internos y residentes] han experimentado una pérdida considerable (pérdida de rutinas y tradiciones, experiencia, oportunidades educativas y conexiones sociales), y muchos son testigos de frecuentes pérdidas de vidas. La mayoría está preocupada por más pérdidas por venir en todas estas áreas.
 
Pero en medio de la pérdida, hay esperanza. En su documento seminal sobre el SIDA y el riesgo laboral para los médicos, Zuger y Miles escribieron[2]:
 
"La medicina es una empresa inherentemente moral, cuyo éxito y futuro dependen en gran medida de la integridad de los profesionales a medida que se enfrentan a los deberes de sanador que esta conlleva”.
 
Ver a nuestros estudiantes [internos y residentes] intensificar su disposición durante la pandemia de Covid-19, a pesar de sus temores, nos da la esperanza de que el futuro de la profesión está en buenas manos”.
 
 
Bogotá, abril 13 de 2020

 
[1] Gallagher TH, Schleger AM. “We Signed Up for This!” — Student and Trainee Responses to the Covid-19 Pandemic. Disponible en: https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMp2005234 Consultado [11/4/20]
 
[2] Zuger A, Miles SH. Physicians, AIDS, and occupational risk: historic traditions and ethical obligations. JAMA 1987; 258:1924-8.
 

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