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Divulgación Científica - URosario

Economía y Política

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El arte de emprender, iniciativa pedagógica del Rosario única en Colombia

La apuesta del rector José Alejandro Cheyne García está en el emprendimiento. Él es un convencido de que formar a emprendedores persistentes y talentosos, bajo una pedagogía innovadora que involucra el arte, es la clave para que Colombia salga adelante.

  Fotos: Leonardo Parra/Alberto Sierra 
Por Inés Elvira Ospina

 

Septiembre/2019

El rector de la Universidad del Rosario, José Alejandro Cheyne García, está convencido de que cualquier persona puede ser emprendedora, que el emprendimiento es un derecho y que, por ello, las universidades están en la obligación de enseñarlo. Bajo esas tres ideas, y con una innovación pedagógica, la institución enseña y acompaña a los jóvenes que han decidido hacer de su emprendimiento su proyecto de vida.

El camino a esta nueva apuesta pedagógica empezó en la Escuela de Administración, donde los estudiantes encontraron, sorpresivamente, que todos los muros de la sede del Emprendimiento y la Innovación eran como ‘el lienzo’ de obras de los impresionistas. Se trata de la innovación pedagógica el Arte de Emprender, una estrategia que busca sensibilizar a los jóvenes frente al arte e invitarlos a abrir su mente más allá de lo cotidiano, lo que para el rector es una de las competencias que debe tener un emprendedor: ver su entorno con 'otra mirada'.

Esa relación entre arte y emprendimiento abrió un camino a una formación diferente en la que se desarrollan competencias, se forma de manera integral y se apoya con entornos positivos a los emprendedores.

El rector Cheyne asegura que esta es la salida de ese círculo de desempleo y pobreza en el que patina el país, pues la historia ha mostrado cómo países en crisis han salido adelante gracias a lo que se conoce como el capitalismo del emprendimiento, que no es más que el impulso de los diferentes emprendimientos que surgen de personas comunes y corrientes.

En la entrevista con Divulgación Científica, el rector cuenta lo que se ha hecho, cómo se ha hecho,  los resultados y qué se tiene planeado para formar a los más talentosos emprendedores.

Divulgación Científica (DC): El emprendimiento ha existido siempre, pero ¿en qué ha cambiado en los últimos años? José Alejandro Cheyne (JAC): Hace varias décadas no se hablaba de emprendimiento, se hablaba del adn del emprendimiento. “Ese niño desde chiquito es un gran negociante”, decían las mamás. Luego se creyó que el emprendedor tenía varias circunstancias que lo empujaban a ello, por haber nacido en familias de empresarios. Y luego, todos creíamos que era cosa de superdotados, para aquellos con coeficiente intelectual muy alto.

El tema cambia radicalmente desde que se entiende que todos podemos ser emprendedores. Que no se necesitan ante antecedentes empresariales, ni condiciones de género o socioeconómicas, sino hombres comunes y corrientes porque el emprendimiento es un derecho. Y en Colombia lo es, si tienes un proyecto emprendedor, basta con que llenes los requisitos en una Cámara de Comercio y empiezas.

DC: En ese sentido, ¿las universidades deberían enseñarlo en sus programas?
JAC: Sí, y esa es la razón por la que estamos en esta estrategia en la universidad. Varios autores sostienen que el emprendimiento es una obligación y, bajo esa premisa, lo que deben hacer las universidades es presentarles el emprendimiento a sus estudiantes y que ellos decidan si lo toman como su proyecto de vida o no. Es decir, el emprendimiento tiene una triple dimensión: es para todos, es un derecho y es una obligación.

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Septiembre/2019

DC:¿Esa es la clave del éxito: tomar el emprendimiento como un proyecto de vida?
JAC: Se habla de dos tipos de emprendedores: el que lo es por necesidad y el emprendedor por oportunidad. El primero es el que, por ejemplo, se queda sin trabajo y empieza un negocio informal sin planeación ni prospectiva; no tiene un proceso sistemático organizado ni planeado. El segundo es lo contrario, cuando se ve una oportunidad y se sigue un proceso organizado para que tenga éxito.

Esta diferencia es la explicación de lo que sucede en Colombia. El país siempre está en los primeros lugares de emprendimiento en el mundo en tasa de creación de empresa, pero también puntea en tasa de cierre de estas. Por eso hay que apostarles a los segundos y no a los emprendedores por necesidad, aunque hay que reconocer el valor de estos, porque hay grandes emprendedores que empezaron con los bolsillos vacíos y hoy en día son grandes empresarios.

DC: ¿Cómo se enseña el emprendimiento?
JAC: Nuestra forma no es común. No enseñamos a hacer planes financieros ni de negocios. Lo que hacemos es involucrarnos en el proyecto de vida de los jóvenes y les ayudamos a que descubran si el emprendimiento es o no su proyecto de vida.
 
El arte permite descubrir los talentos propios y despierta sensibilidad en las personas que lo  perciben. El emprendedor muchas veces no ve las oportunidades de negocio porque no es sensible a las necesidades de las personas. Bajo esa idea fue que decidimos promover el emprendimiento mediante el trabajo y las obras de impresionistas como Monet, Renoir, van Gogh y otros.

DC: ¿Qué competencias ayuda a desarrollar el arte para los
emprendedores?

JAC: El emprendedor necesita tener la capacidad de pensar fuera de la caja, ver la realidad con una óptica diferente, una competencia que desarrolla el arte. Debe trabajar en equipo, promover el emprendimiento solidario que permite interactuar con otras personas y los impresionistas tienen mucho para enseñar en este punto. En su época, los artistas pintaban en blanco y negro en sus estudios y ellos decidieron usar colores y salir a pintar al aire libre. Es admirable lo que hicieron porque sus cuadros no se exponían en las salas de arte, eran —incluso— motivo de burla, lo cual los motivó para trabajar en equipo. Se unieron y se apoyaron para salir adelante. Lo mismo les pasa a los emprendedores, sin equipo, están liquidados. Un emprendedor que inicia solo y trabaja solo, cierra su negocio solo.
 

 

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La tercera competencia en común es la entrega sin límite. Van Gogh en su corta vida artística pintó un poco más de 800 cuadros y Renoir, aún estando en su gloria, seguía pintando a pesar de su artritis crónica. El emprendedor no puede pensar en trabajar con límites, no bajo un horario de ocho horas o descansar siempre los fines de semana.

DC: ¿Cómo implementaron el Arte de Emprender? ¿Cuáles fueron los resultados?
JAC: Sorprendimos a los estudiantes de la sede del Emprendimiento y la Innovación cuando llenamos las paredes de los corredores con imágenes de los impresionistas y mensajes directos sobre el emprendimiento. Al año de haber iniciado el Arte de Emprender, multiplicamos por tres el deseo de los jóvenes de ser emprendedores.
 

“El emprendedor necesita tener la capacidad de pensar fuera de la caja, ver la realidad con una óptica diferente, una competencia que desarrolla el arte”: José Alejandro Cheyne.

 

Septiembre/2019

DC: ¿Cómo trabajan con esos emprendedores?
JAC: Primero hacemos un proceso para sensibilizarlos frente al emprendimiento y, quienes consideran que este es su proyecto de vida, tienen una formación adicional, sin costo, que trabaja en sus competencias. Luego, los ayudamos y los acompañamos en el proceso de creación de su empresa y, a quienes ya la tienen, los apoyamos en su proceso de aceleración.

Además, quienes los acompañan no son solo los profesores, sino todos los actores que los  rodean. Hacemos actividades e invitamos a la familia y a emprendedores exitosos para apoyar esa formación.

DC: Muchas veces los emprendedores desisten por las circunstancias que los rodean. ¿Cómo los preparan para que no se ‘rindan’?
JAC: Eso se conoce como externalidad negativa, es decir, factores como la inseguridad, la falta de infraestructura o el bajo acceso al financiamiento que no permiten consolidar el emprendimiento. Por eso hay que trabajar en la construcción de un ecosistema del emprendimiento que está en manos del Estado, pero también de empresarios y del sector privado.

Por ejemplo, nosotros hicimos la alianza Mentes Valientes con el Centro Comercial Santafé, ubicado en la ciudad de Bogotá, en la que nos encargamos de la pedagogía y el centro comercial nos dio espacios por varios meses para mostrar y comercializar los productos y servicios de los diferentes emprendimientos.

Además, vamos a crear un fondo para el emprendimiento, de manera que haya un apoyo económico, porque entendemos que todo emprendedor necesita un empujón solidario.

DC: Parte de ese ecosistema son los Laboratorios de Emprendimiento. ¿Qué son?
JAC: Se trata de unos laboratorios al servicio de los emprendedores, para que allí hagan su proceso de enseñanza e investigación. La inversión total es de 30 mil millones de pesos, de los cuales 10 mil millones ya fueron invertidos en los primeros laboratorios que se entregaron el año pasado.

El Shopper Lab (Laboratorio del Consumidor) y el Laboratorio de Comportamiento Organizacional ya están funcionando en la sede del Emprendimiento e Innovación. Los demás, esperamos entregarlos el próximo año. Son el de Logística, con toda la cadena de abastecimiento; el de Innovación, con impresoras 3D y más tecnología de punta, y uno en Administración en Salud.

 

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DC: ¿Cómo es la Maestría en Emprendimiento e Innovación?
JAC: Había una demanda de programas formales, de entrenamiento y de formación de competencias. Por eso, creamos la única maestría de Colombia en Emprendimiento e Innovación que prepara al estudiante por catorce meses y este solo se gradúa cuando tenga el emprendimiento funcionando, demostrando ventas y demás.

DC: ¿Cuál es el mayor desafío que tiene el emprendimiento?
JAC: La investigación fuerte y seria en emprendimiento apenas está comenzando. El problema es que los emprendedores van a una velocidad enorme y la investigación apenas reacciona; pero es necesaria para que sea la base y se articule con el emprendimiento para trabajar en los diferentes desafíos y retos.

Así, José Alejandro Cheyne, quien asumió la rectoría de la Universidad en octubre de 2018, hace esta apuesta pedagógica única en Colombia para formar una nueva generación de emprendedores que, en el corto plazo, permeará todas las áreas del conocimiento y será un tema transversal en todos los programas de formación que imparte el Rosario, porque los emprendedores pueden ser todos, desde médicos hasta economistas.