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Óscar Andrés Salamanca Martínez

Docente de cátedra y asesor del Celee

Mis inicios en la lectura y la escritura se remontan a épocas lejanas no del todo claras en mi memoria. Incluso antes de aprender a leer y escribir, mi primer acercamiento a la poesía fue a través de letras de música romántica que escuchaba mi madre, las cuales memorizaba (a veces sin saber lo que significaban), entonaba y disfrutaba. Crecí leyendo letreros comerciales en la calle, etiquetas de productos, avisos en televisión y, desde luego, cuentos, poemas infantiles y cómics que encontraba en la pequeña biblioteca de mi casa. Había allí un libro que llamó poderosamente mi atención, La isla del tesoro, de R. L. Stevenson, que devoré en poco tiempo y me animó a escribir una “novela” de misterio; con este proyecto de primer libro −del que no recuerdo el título ni el argumento y que, de todos modos, no pasó de la mitad del primer capítulo− descubrí la posibilidad que ofrecen las palabras de crear mundos e historias. Estos inicios en el lenguaje y la literatura consolidaron en mí un gusto por todo lo que tiene que ver con la expresión, el pensamiento y la creatividad… Y lo demás es historia.

 
MI TRAYECTORIA

Soy Profesional en Estudios Literarios, Magíster en Estética y Teoría de las Artes y candidato a Doctor en Filosofía y Letras en el área de teoría estética y política cultural. Escritor de prosa y narrativa, coordinador editorial y corrector de textos, también me desempeñado como gestor cultural y promotor de lectura y escritura para niños, jóvenes y adultos, en centros culturales, bibliotecas, universidades y laboratorios artísticos. Docente, investigador y conferencista en temas de literatura, arte, estética, lectura, escritura, política cultural y bibliotecas, he publicado capítulos de libros y artículos en revistas académicas, en algunas de las cuales soy par evaluador. Mi camino por la vida está lleno de letras, arte, proyectos culturales y comunitarios, en medio de un bosque de significados y representaciones donde, como el pequeño Jim Hawkins o el viejo John Silver de la novela de Stevenson, sigo en la búsqueda de los tesoros que todos llevamos por dentro, esos tesoros que, al definir lo que somos y otorgarle sentido a nuestra existencia, son los más difíciles y satisfactorios de encontrar.