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20 de octubre 2021

El Grupo de Acciones Públicas de la Facultad de Jurisprudencia ganó el premio bienal de Extensión “JOSE MARÍA DEL CASTILLO Y RADA”

El Grupo de Acciones Públicas de la Facultad de Jurisprudencia ganó el premio bienal de Extensión “JOSE MARÍA DEL CASTILLO Y RADA”
El pasado 3 de septiembre, se llevó a cabo la ceremonia de entrega del VI Premio Bienal de Extensión de la Universidad del Rosario. El GAP, clínica jurídica de la Facultad de Jurisprudencia, se posicionó como uno de los ganadores con su proyecto en Formación de Derechos.

El premio bienal de Extensión “JOSE MARÍA DEL CASTILLO Y RADA”, busca reconocer los proyectos realizados por profesores, estudiantes y/o funcionarios de la Universidad del Rosario, en los que se promueva la interacción con el entorno y se realicen actividades que favorezcan el desarrollo de nuestro país.

Este año, el Grupo de Acciones Públicas de la Facultad de Jurisprudencia participó en la VI convocatoria de este concurso y fue elegido como ganador gracias a su proyecto “Formación en derechos a comunidades del Urabá Antioqueño y Chocó para el desarrollo de estrategias de litigio de alto impacto en casos de derechos colectivos”.

El proyecto tuvo como objetivo formar en derechos humanos y derechos colectivos a líderes y lideresas reconocidos de los departamentos de Antioquia y Chocó. Para ello, el Grupo de Acciones Públicas, bajo la financiación de USAID y en alianza con la Fundación Activos Culturales Afro (Acua) y la Fundación ProBono Colombia, desarrollaron un curso enfocado especialmente para estas comunidades. Este curso les ayudó a identificar las necesidades propias de sus territorios en materia de derechos colectivos y de manera conjunta les permitió desarrollar un litigio estratégico que tuvo como resultado la interposición de varias acciones populares ante las autoridades judiciales.

El curso contó con diferentes sesiones y se convirtió en un escenario que promovió el conocimiento mediante la discusión, intercambio y construcción de casos. Los participantes adquirieron las herramientas adecuadas para seguir ejerciendo su liderazgo en defensa de los derechos humanos de sus comunidades.

Es importante destacar que durante todas las fases del proyecto, los estudiantes de la clínica jurídica tuvieron un protagonismo importante.

María Camila Ramírez, William Felipe Saavedra y Nicolás Barón González, estudiantes de la Facultad de Jurisprudencia y miembros del Grupo de Acciones Públicas nos cuentan su experiencia al trabajar con comunidades vulnerables y la importancia que este reconocimiento tiene para ellos.

María Camila Ramírez:

“Trabajar con las comunidades “vulnerables”, en primer lugar, hace que cambies la perspectiva de lo que se entiende por vulnerabilidad. Acercarse a estas comunidades te permite sentir la fuerza que hay en ellas, su resiliencia. Cada una de estas personas te enseñan el valor de luchar por lo propio, de resistir y creer que es posible construir país desde sus acciones individuales y colectivas. Especialmente, he podido entender que ellas son las protagonistas de sus historias y por eso mismo, sólo ellas pueden contar sus procesos de liderazgo y de trabajo comunitario, en esto está la verdadera magia de dialogar desde la horizontalidad.

En segundo lugar, comprendes que su vulnerabilidad recae en el olvido histórico por parte del Estado, lo cual se evidencia en la falta de oportunidades, en el desconocimiento de cómo proteger sus derechos, en la ausencia de información y en las soluciones políticas soportadas en el “interés general”. Con todo, es una experiencia que te hace entender mejor a Colombia.

Para mí, el reconocimiento que recibimos como clínica, es el premio al trabajo en equipo, a un esfuerzo conjunto de supervisión, de los/as estudiantes que formaron parte de las diferentes etapas de construcción del caso y también, de las mujeres valientes, que luchan desde sus regiones por su comunidad y por su territorio. Se trata, de un paso más en el caminar de un sueño común llamado: derechos humanos”.

William Felipe Saavedra:

“La experiencia de trabajar con comunidades ha sido sumamente enriquecedora, ya que podemos recibir a viva voz las problemáticas que aquejan a las poblaciones alejadas del país. Siento mucha admiración por los líderes de las comunidades, pues adelantan una labor titánica pese a los obstáculos y barreras que hay en Colombia para estos grupos.

El acceso a la justicia es un problema estructural en nuestro país, la gran demora en los procesos retarda considerablemente las medidas para proteger los derechos de las comunidades. Los términos que la ley contempla no se cumplen y procesos que en el papel deberían dura 1 año, terminan durando cinco o siete años. Lamentablemente, este tipo de situaciones no fueron ajenas en nuestro proceso, en el que no solo estamos supeditados a las demoras de la administración de justicia, sino que, además, las entidades del Estado retardan nuestro proceso. Pese a que la realidad es algo compleja, tenemos la plena convicción que nuestro litigio no se basa únicamente en un proceso judicial, sino que pretendemos hacer uso de las vías que están a nuestro alcance, como lo son la pedagogía, los medios de comunicación, entre otras para seguir incidiendo en nuestros propósitos.

Este reconocimiento representa los frutos de un constante trabajo y compromiso como Clínica Jurídica, nos motiva a seguir luchando por la defensa de los derechos humanos y el interés público; adicionalmente, considero que este reconocimiento es producto de una lucha incansable de las comunidades por buscar la protección de sus territorios y la garantía de sus derechos”.

Nicolás Barón:

“Para mí, que el GAP haya recibido este reconocimiento implica tener una sensación del deber cumplido y de orgullo por nuestra clínica jurídica, haciendo especial mención a nuestra directora, coordinadora y las supervisoras. Sin embargo, creo que lo más bonito de recibir un premio como estos es que nos permite empoderar a las comunidades vulnerables, mostrar ante las diferentes entidades e instancias del país las dificultades por las que tienen que pasar y, de esa forma, seguir luchando junto con ellas por la defensa de sus derechos y del interés general.

Mi experiencia trabajando con las comunidades vulnerables creo que puedo resumirla en dos palabras: resiliencia y empatía. Resiliencia, para seguir luchando junto con las comunidades pese a las constantes barreras y obstáculos que se interpongan en el camino; empatía, para comprender que las situaciones de las comunidades son precarias y necesitan que actuemos de manera inmediata, buscando soluciones urgentes a sus diferentes problemáticas”.
 

¡Extendemos nuestras más sinceras felicitaciones al Grupo de Acciones Públicas de nuestra Facultad de Jurisprudencia por este premio y les agradecemos por ser #OrgulloJuris!

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