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Negocios

15 de abril 2020

La resiliencia del emprendedor en épocas del coronavirus: el nacimiento de una red

La resiliencia del emprendedor en épocas del coronavirus: el nacimiento de una red

Por Mauricio Toro, Andrea Ávila y Juan Pablo López  

La propagación del COVID-19 a nivel global ha traído consigo desafíos con relación a la salud de quien contraiga el virus, pero de igual forma, ha representado grandes retos de índole económica y social, en donde las estrategias para proteger a los más vulnerables son claves. Aquí el concepto de vulnerabilidad adquiere diferentes dimensiones, puesto que la recesión económica a la que nos enfrentamos, generará una gran pérdida de carácter empresarial en diferentes espectros (patrimonio e imagen, por solo nombrar algunos), a lo cual hay que sumarle la imprevisibilidad de esta crisis, para cuyos efectos nadie, incluyendo el sector político, hospitalario y financiero, estuvo preparado. 

En este artículo nos referiremos específicamente a los emprendedores, un grupo que sufre duramente los impactos de esta pandemia y de un período marcado por la incertidumbre, y a cómo la centralización de información por parte de una “entidad” permitirá a los emprendedores del hoy, ser más eficientes y productivos en el mañana. 

Los emprendedores hacen parte de un sector que sin lugar a dudas está entre los más afectados con la actual coyuntura debido a que dependen en gran medida de la cadena de suministros y  de la formación de capital, elementos directamente perjudicados en el actual panorama económico por la pandemia. Son muchos los obstáculos que tienen que enfrentar (sobretodo aquellos proyectos de sectores más tradicionales) entre los cuales vale la pena resaltar: la reducción de sus ingresos por la baja demanda, la reducción de adquisición por parte de contratantes, la dificultad de acceso a materias primas o productos, altas tasas de crédito por la falta de acceso a créditos con términos, y eventuales procesos de responsabilidad jurisdiccional y administrativa por incumplimiento en sus obligaciones. En términos generales, los emprendedores tienen la gran preocupación de asegurar flujo de caja durante la emergencia, pero con miras a resistir a la pos cuarenta, mientras se reactiva la actividad económica en todo el país.  

Paradójicamente, en medio de esta crisis sin precedente yacen grandes oportunidades para los emprendedores, quienes son los actores que pueden potencialmente revitalizar las economías. ¿En dónde está este potencial al que nos referimos? En su adaptabilidad. Los emprendimientos por su naturaleza son estructuras livianas que pueden responder rápidamente al cambio por su capacidad de reinventarse y adaptarse. Esto, sin embargo, requiere del apoyo y soporte de todos aquellos involucrados en su regulación, auditoría, educación y promoción, es decir, instituciones académicas, entidades del gobierno nacional y regional, la rama legislativa, el sector privado y, por sobre todo, de la  solidaridad de la comunidad en general. El objetivo común no puede ser diferente a que estos emprendimientos que están ideándose, ejecutándose, acelerándose y optimizándose,  puedan sobrevivir y, por supuesto, aportar a la economía colombiana. 

Iniciativas como las que están surgiendo por parte de la Comisión de Emprendimiento en el Congreso, iNNpulsa a través de su programa ALDEA, el campus CEmprende y la línea de crédito Colombia Responde junto a Bancóldex y el Fondo Nacional de Garantías , las gestiones de algunas Cámaras de Comercio, las incubadoras y centros de emprendimientos de las universidades, y de algunas autoridades locales, buscan impulsar, proteger, acompañar y apoyar a los emprendedores; estas propuestas requieren de una sinergia para llevar al emprendedor a una real visualización del panorama o realidad emprendedora en nuestro país en sus diferentes matices. El gran reto que se presenta, es que esas iniciativas lleguen realmente al ecosistema emprendedor, y no se queden en manos de las grandes empresas, que finalmente cuentan con capacidad de acceder a crédito frente a cualquier entidad bancaria, y ya están muy consolidadas en el mercado. 

Es en este contexto en el que surge la idea de crear una “entidad” para proteger a los emprendedores y promover que muchas de estas iniciativas ya mencionadas, las cuales proponen acceso a crédito con mayor facilidad, reevaluación de tasas de interés, cambio en el calendario tributario, agilización en procesos de devolución  del IVA, pago al ICETEX, volatilidad de la tasa, entre otras, se impulsen, se promuevan, se vigilen y se acompañen en su presentación y  ejecución.  

El símil más cercano a una entidad que agrupe entidades u organizaciones de carácter privado y público con el objetivo de proteger una sujeto en específico, y que tenga un alcance legal, lo encontramos en la Red Nacional de Protección al Consumidor (en adelante RNPC), la cual nace con la ley 1480 de 2011, en su artículo 75, y cuya naturaleza consiste en agrupar entidades de carácter público (alcaldías y entidades de índole administrativo que tengan como objeto la protección al consumidor tales como algunas superintendencias, la liquidada ANTV, CRC, e INVIMA), entidades de carácter privado (ligas y asociaciones de protección al consumidor) y entidades de carácter mixto como lo son los consejos de protección al consumidor. 

La RNPC está bajo la dirección de la Superintendencia de Industria y Comercio, organismo que ostenta la calidad de secretaría técnica de esta red y que a su vez direcciona el cumplimiento de los objetivos del proyecto, que no son otros que la educación, asesoría y promoción de derechos del consumidor. Es importante resaltar que los recursos de esta red son asignados a partir de las multas que surgen de la imposición de sanciones por objeto de protección al consumidor.1

Teniendo como referencia este primer antecedente respecto a la existencia de un programa de carácter legal y de índole nacional, el cual se convirtió en una política de Estado más allá de una gubernamental, intentaremos proponer y justificar la creación de una entidad en los mismos términos: encaminada a la protección, promoción y educación del emprendedor. 

Una eventual Red Nacional de Promoción, Protección y Educación al Emprendedor (RNPPEE), deberá entonces tener su sustento constitucional a partir de la función social que tiene la empresa, derecho contemplado en el artículo 333 de la Constitución, el cual a su vez consagra el deber por parte del Estado de fortalecer el desarrollo empresarial. Elevar a un carácter legal un proyecto como el propuesto permitirá al mismo desarrollar una política de Estado e incrementar su alcance y objetivo, a partir de un financiamiento y funciones que la ley le otorgue.  

¿Quiénes deberían integrar la RNPPEE? 

Deberían integrar dicha red entidades de carácter privado (universidades, cámaras de comercio, incubadoras, entidades financieras, ONGs, ...), y entidades de carácter público (representantes de gobiernos territoriales, ministerios, DIAN, superintendencias,...), pero así mismo partícipes de comunidades indígenas, raizales, entre otras. Buenas prácticas de integración como las que se desarrollan actualmente en otros programas, permitirán contar no sólo con un antecedente para la optimización de esta eventual Red. 

¿Cuáles deben ser los programas u objetivos de la RNPPEE? 

La RNPPEE deberá girar en torno a dos ejes: la educación y la optimización. La educación se referirá, por ejemplo, a la creación de un observatorio que permita hacer control de las diferentes decisiones de carácter judicial, así como también de la proposición, seguimiento y control a normativas que permitan al emprendedor conocer del entorno de carácter judicial, administrativo y legislativo en el que se encuentra enmarcado. Idealmente la RNPPEE contaría con profesionales que puedan dar una atención de carácter casi que inmediata al ciudadano que desea emprender (no olvidemos que el ser humano por naturaleza es movido por pasiones, las cuales deben ser impulsadas y acompañadas en el momento adecuado para garantizar su potencialización y materialización). 

Respecto a la optimización, esta deberá girar en torno a orientaciones dirigidas a emprendedores respecto de la entidad a la que pueden acudir para procesos de aceleración, asesoría, beneficios, convocatorias y demás, con el propósito de agilizar la resolución de inquietudes o la difusión de oportunidades para el ciudadano que busca apoyo en la consolidación de su proyecto. 

Este proyecto de red se encuentra actualmente en construcción bajo el acompañamiento y dirección de una mesa de trabajo intersectorial y sobre la cual esperamos se tenga noticias en corto tiempo para su presentación en sesiones ordinarias en el Congreso de la República. 

Ahora bien, a los emprendedores, sin importar en qué fase se encuentran, se les debe recordar constantemente  la importancia de la resiliencia en épocas de crisis. La capacidad de reinventarse y el desarrollo de habilidades como la empatía mediante economías colaborativas, permitirán el efectivo análisis de  los problemas a lo cuales hoy se encuentran expuestos por las crisis que hoy toda la humanidad afronta. El presente de los emprendedores es una batalla cuesta arriba, pero igualmente representa una oportunidad indiscutible que les permitirá pensar fuera de la caja e innovar a partir de las necesidades actuales de la humanidad, si desean sobrevivir.  

No es un camino fácil el aquí presentado y se requiere de resiliencia, perseverancia y manejo emocional por parte del emprendedor, así como un apoyo técnico, institucional, patrimonial y académico, gubernamental, académico, del sector privado, ciudadano y todo aquel interviniente expuesto y no expuesto a lo largo de este artículo. 

El mensaje a los emprendedores es que no están solos, que estamos trabajando desde la academia, sector privado y legislativo, para apoyar en la construcción de nuevas herramientas para su consolidación y aporte a la reconstrucción y empoderamiento de la economía colombiana. 

Para los que todavía no han emprendido, este es un llamado para despertar o detonar el espíritu emprendedor que cada uno de nosotros tiene; la sociedad requiere de nuevas ideas, requiere de una reinvención de los modelos que actualmente conocemos, de considerar diversas perspectivas y aproximarse a necesidades reales y contundentes de manera creativa, con el objetivo de resolver la pregunta sobre cómo generar soluciones innovadoras a las problemáticas que nos deja una pandemia y una crisis global como esta. 

Por último, no podemos dejar de presentar el siguiente mensaje: el emprendimiento es un proyecto de vida, el cual presenta desafíos que requieren tener la fuerza y la recursividad para lograr objetivos a mediano, corto y largo plazo. No dejen de luchar en la crisis, sigan adelante y por sobre todo, no dejen apagar sus sueños, porque juntos estamos construyendo un mejor mañana. 

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