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09 de abril 2018

Pensar por fuera de la caja con la propia empresa

Pensar por fuera de la caja con la propia empresa
Massimo Manzoni
Profesor de Desarrollo Creativo - Escuela de Administración de la Universidad del Rosario


Normalmente, “la caja” es aquel lugar cómodo y protegido que construimos durante años junto con nuestra reputación profesional, lugar en el cual radicamos nuestras creencias. Allí invitamos a los que siempre están de acuerdo con nosotros, allí están nuestros “cartones” y nuestros logros, allí es donde con más seguridad y gracias a la experiencia ofrecida por la repetición hacemos menos errores.

¿Entonces para qué salir de la caja y de semejante paraíso empresarial, que hemos construido al precio de tantos recursos y energías? Una respuesta puede ser porque la evolución no espera y no necesita a quienes al interior de un ecosistema productivo para no tomar riesgos invierte su tiempo en repetir lo que ya sabe hacer bien.

¿Qué hay afuera de esta caja? Hay las experiencias y los conocimientos que desconocemos, conocimientos e informaciones a los cuales pero todos (competencia incluida) tienen acceso. Cuando una moda dominante hace un conocimiento muy popular, todos abren las fronteras de sus cajas para dejarlo entrar y en poco tiempo todos lo dominan, pero de esta forma nada cambia.

Para que algo cambie cuando todos tienen acceso a la misma información de calidad y al mismo conocimiento, se necesita abrazar y resaltar la diversidad, y esto se logra aprendiendo a observar en forma creativa e “irrelevante” para ver algo diferente en un escenario común donde todos ven lo mismo, y para hacerlo hay que combinar el conocimiento creado por otros con nuestra perspectiva crítica y única, allí desaprendiendo dogmas y rompiendo paradigmas surge la posibilidad y el espacio para el pensamiento creativo y sorpresivo (como también la posibilidad de equivocarse).

El enemigo de este proceso es el miedo a tomar riesgos, al parecer diferentes y al hacer errores; esto puede frenar la capacidad crítica y el surgir de soluciones creativas e innovadoras, el miedo mata la dignidad del emprendedor y lo condena al no hacer nada distinto, encarcelándolo en la tibia comodidad de la caja y del corto plazo.

El obstáculo mayor para el emprendedor no es debido solo al cortoplacismo temporal o la miopía espacial, es debido sobre todo al limitado tamaño de su caja, que por su necesidad de control total, no puede ser tan grande. Los emprendedores “exploradores” le apuntan a perderse en las alternativas del desconocido e infinito horizonte, los conservadores, a encontrarse en la punta de sus zapatos, justo donde termina su caja y donde se encuentra la ilusión de la “respuesta correcta”.

Un estilo de vida creativo, un ambiente empresarial abierto y flexible, favorecen por un lado la renuncia a la garantía de la certeza, y por el otro la generación de ideas nuevas y originales que por ser también desconocidas son difíciles de evaluar. A este propósito si esta idea nueva, nos sorprende a nosotros mismos como emprendedores, nos genera un poco de miedo, es decir puede ser un poco peligroso, o tal vez no alcanzamos a entenderla completamente, es muy probable que sea una idea “por fuera de la caja”.

Atrévanse a ser libre como emprendedores.

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