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Vida UR

08 de mayo 2019

“Aprendí que de las vulnerabilidades aparecen las fortalezas y de las crisis las oportunidades”, Samuel Harf

“Aprendí que de las vulnerabilidades aparecen las fortalezas y de las crisis las oportunidades”, Samuel Harf
 

Nataly Fandiño
Direccion de Marketing y Comunicaciones


En busca de generar espacios de innovación pedagógica, la Escuela de Administración invitó a sus instalaciones a Samuel Harf, fundador de la empresa de empaques termoencogibles Suprapak, quien ganó el año pasado el premio Empresario Colombiano del Año en la categoría Ave Fénix por representar una de las empresas que en situaciones financieras y de productividad difíciles, logró innovar para fortalecerse y continuar operando con éxito.

Esta iniciativa ha sido posible por el trabajo de la Dirección de Desarrollo de la Escuela de Administración, en cabeza de Laura Pardo Pinto, quien se encarga de crear sinergias entre el sector privado y la academia, con el objetivo de implementar procesos de aprendizaje acordes a las necesidades empresariales del país.

Al respecto, Yonni Angel Cuero Acosta, profesor asociado que imparte materias tales como Plan de Negocio y Gobierno Corporativo, explica que esta actividad “es una manera de contrastar si lo que enseñamos en la Escuela va de la mano con lo que el mercado demanda, pero al mismo tiempo, ayudamos a potenciar el conocimiento de competencias de análisis y gerenciales en las nuevas generaciones de gerentes y emprendedores”.

De ahí que Harf y Yonni trabajen colaborativamente en la investigación de casos de estudio en los que se analizan temas sobre estrategias, tomas de decisiones o procesos de internacionalización de las empresas en Colombia. De este proceso, los estudiantes reciben retroalimentación sobre sus propios proyectos de emprendimientos respecto a las experiencias y conceptualizaciones sobre la realidad empresarial colombiana que puede brindar un empresario como el doctor Harf. En la visita, los estudiantes se encontraron más con el ser humano que con el empresario, porque su discurso se orientó a destacar la necesidad autoconocimiento propio al momento de liderar una empresa.

Brindar espacios a los emprendedores dentro del aula, permite que el conocimiento se cree por medio del proceso de aprender a aprender de ambas partes, tanto los empresarios como para los profesionales en formación. Así, Samuel Harf compartió reflexiones con los estudiantes de la especialización en Gerencia de proyectos de Servicios con TIC y la Maestría en Dirección.

Samuel Harf: reflexiones y aprendizajes personales

El reconocer mi pequeñez frente a la inmensidad del conocimiento, de que todo lo que debe ser, también depende de mí, de la capacidad de desarrollar los potenciales humanos depende entenderse y de controlar emociones. Aprendí que para establecer metas alcanzables y lograrlas, el primer paso debía ser un mejoramiento personal continúo, tener una mente sana, equilibrio emocional, un corazón sensible y alma generosa. Saber de dónde vengo, dónde estoy y qué debo hacer para llegar donde quiero estar.

Durante semanas he venido pensando en los aprendizajes de mis experiencias, tratando de definir los temas que hoy quiero compartir con ustedes. Me he estado preguntando qué me hubiera gustado saber cuándo decidí aventurarme a mi primer proyecto de emprendimiento y qué importantes lecciones he aprendido en los 50 años que han transcurrido desde ese momento hasta hoy.

  • ¿De qué manera me he beneficiado por haber vivido un fracaso?
  • ¿Cuál fue la importancia de construir relaciones en el desarrollo de la crisis y posteriormente?
  • ¿Cuál ha sido la importancia de la creatividad en la existencia de Suprapak?

En 1995, nuestra empresa suspendió todas sus operaciones debido a una profunda crisis financiera por falta de recursos. No teníamos materias primas para producir y debíamos a nuestros colaboradores tres quincenas. El panorama era devastador. La angustia al ver evaporado mi sueño, el pánico al sentir derrumbarse el futuro, parálisis emocional.

Lo único que me pasaba por la mente eran reproches a mí mismo, preguntas que en ese momento no tenían respuesta y cuál podría ser el plan de negocios si no había empresa. ¿Había tenido alguna vez un plan de negocios estructurado? Si lo hubiera tenido, ¿hubiéramos llegado a esta situación de crisis? Me había dedicado a construir una empresa, pero no un negocio.

Muy pocas personas cercanas a mí, acertaron con su acompañamiento, sus comentarios y sus preguntas fueron las que encendieron nuevamente la esperanza.
- “Samuel, cuente conmigo para lo que necesite”, palabras de un banquero amigo un sábado a las nueve de la noche.
- “Samuel, sus colaboradores a los que le debe tres quincenas no le han armado carpa al frente de la empresa, eso no quiere decir que puede contar con ellos”, el siquiatra.
- “Samuel, varios clientes importantes ofrecieron pagar por anticipado sus órdenes para reactivar la producción”, informe del gerente comercial.

- “Samuel el valor de la empresa está en el conocimiento que ustedes tienen de negocio, de prestigio que la marca tiene en el mercado, del aprecio que los clientes tienen por ustedes y su producto”, el único consultor que no propuso la liquidación de la empresa, después de analizar nuestros estados financieros, porque la reputación no está representada en los estados financieros.

En esos momentos de crisis, y siempre recibir palabras de aliento, un abrazo, ya sea amistad, lealtad o de cariño, fue y es importante para mí. Fueron muchos los abrazos que recibí y los que todavía recibo. Así se reactivó Suprapak, así revivieron mis fuerzas y pude comenzar con el apoyo de todos mis colaboradores, en especial de mi querida esposa y compañera. Una de las mejores cosas de mi vida es haber encontrado a alguien que conoce todas mis debilidades, y aun así, todavía me apoya y me admira, María Isabel, mi amorosa esposa.

En mi trabajo de conocerme a mí mismo, descubrí que mi plan de negocio informal e inconsciente, hasta ese fracaso, había sido construir relaciones valiosas con todas las personas e instituciones cercanas a la empresa, construir un negocio alrededor de un producto resultado de mi curiosidad, creatividad y espíritu emprendedor, poner en práctica habilidades o talentos que hasta ese momento permanecían en mi inconsciente y depender de fortalezas heredadas de mis padres. Grandes luchadores, orgullosos de haber salido de la precariedad económica y social con dignidad, nobleza, honestidad y sensibilidad con las necesidades ajenas, porque ellos las tuvieron que vivir.

Había construido un negocio alrededor de un producto y de unos valores, pero no una organización. En la medida en que pasaban los meses el concordato se consolidaba, ganábamos confianza con los acreedores y nuevos clientes, y la empresa empezaba a recuperar sus fuerzas. Mi trabajo de mejoramiento continuo, me permitió empezar a aceptar que tenía que asumir el fracaso con mente abierta, sin reproches y con actitud positiva, que la responsabilidad de lo que sucedió fue mía. No había excusas.

El fracaso me enseñó que el éxito no podía ser medido solo por el meritorio desempeño académico tanto en el colegio como en la universidad, pero a esa edad, no habían muchas más formas de señalar el éxito.

El hecho que ustedes están próximos a obtener un título para acreditarlos como expertos administradores de empresa, no los familiariza con el fracaso, ustedes pueden estar impulsados por temor al fracaso así como por el deseo de tener éxito. Ultimadamente, tenemos que decidir entre nosotros qué constituye el fracaso, yo tengo claro que después de 22 años de la fundación de Suprapak, ya había comenzado a fracasar aunque no era capaz de aceptarlo, tuvieron que transcurrir cinco años más, para que el golpe fuera contundente en proporciones catastróficas.

Durante 27 años había tomado más decisiones emocionales que racionales, cuidé mucho a mi gente y no exigente con los resultados. Fracasar no es un juego, fue una época oscura que nunca imaginé me fuera a suceder, nunca pensé en la profundidad y en la extensión de la tragedia y en el momento en que volviera a ver la luz. ¿Y por qué hablar de los beneficios del fracaso? Simplemente porque los fracasos significan desprenderse de lo que no es esencial. Dejé de pretender ser lo que realmente no era y comencé a dirigir mis esfuerzos en lo que realmente era importante y valioso para mí. Aprendí a escuchar, a delegar, a formular preguntas poderosas, a pedir ayuda, a promover el pensamiento crítico alrededor de nuestra organización y a no creer tan obsesivamente en las teorías de los gurúes. Yo creo que si no hubiera fracasado, no hubiera tenido la determinación en trabajar en renovadas fortalezas, en nuevos conocimientos y aceptar mis debilidades.

Aprendí que desde las vulnerabilidades aparecen las fortalezas y de las crisis las oportunidades. Hoy, somos líderes en la fabricación de fundas termoencogibles por calidad, servicio, conocimiento del producto, personalización y acompañamiento.

No es necesario fracasar en la dimensión que yo fracasé, pero algunos fracasos en la vida son inevitables. El fracaso me dio la confianza en mis capacidades que de otra manera nunca hubiera reconocido. Me enseñó cosas acerca de mí que de otra manera nunca hubiera aprendido, descubrí que tenía ciertas actitudes y aptitudes de las cuales no tenía ni la más remota sospecha. También encontré que tenía amigos, compañeros, conocidos que tuvieron un comportamiento increíblemente solidario con mi situación y que hoy valoro y agradezco enormemente.

El conocimiento que tengo por haber surgido de esta experiencia con más sabiduría, se convierte en una habilidad para sobrevivir y enfrentar las dificultadas de la vida con renovadas fortalezas. Una persona nunca se conocerá suficientemente, solo conocerá la bondad de sus relaciones hasta que ambas hayan sido probadas con la adversidad. Este conocimiento es un verdadero regalo a pesar de haber sido dolorosamente temido y ha sido más valioso que cualquier otro título que haya recibido.

La importancia de construir relaciones y la importancia de la creatividad, desempeñaron un papel decisivo en el proceso de reconstrucción de mi vida y de Suprapak. Esas relaciones que había construido fueron los pilares para lograr el resurgimiento de Suprapak. Empatía, respeto, trabajo en equipo, comunicación efectiva, honestidad y siempre priorizar a la gente, fueron valores fundamentales en la construcción e estas relaciones. Al llevar estos valores a nivel de conciencia de toda la organización Suprapak, nos preguntamos el qué, el cómo y el por qué nos ha permitido seguir creciendo la pericia que nos ha permitido construir relaciones se ha convertido en el principal factor diferenciador de Suprapak frente a la competencia.

La importancia de la creatividad es la capacidad de inventar e innovar, de tener el hábito de alimentar sueños todos los días, no solo en producto, si no en formas de aprender, de pensar y sentir, en formas de liderar y diseñar estrategias, de administrar y de generar auto crítica y de reinventarse como ser humano y como organización. Es la capacidad de empatizar con otros seres humanos y de experiencias nunca antes compartido al interior de la organización y con extraños.
 

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