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18 de julio 2019

Árbol Naranja: Emprendimiento con alma independiente

Árbol Naranja: Emprendimiento con alma independiente

La evolución de la industria musical colombiana ha sido acelerada en lo que respecta a estos últimos 25 años. En medio de esta transformación, se originó un proyecto independiente a todos los grandes conglomerados que hacen parte del medio. El gestor de esta idea aceptó una entrevista para que los lectores de esta columna particular puedan conocer todo lo relacionado con este emprendimiento, símbolo de la metamorfosis de Colombia como ícono del sonido latinoamericano: Árbol Naranja.

Una conversación amena con Jorge Jiménez, la mente maestra que encabeza esta importante organización, es el hilo conductor que nos va a introducir en las entrañas de este árbol: Su origen, su razón de ser, su crecimiento a lo largo de los años y su futuro.

Nacido en Turmequé, Boyacá; desde temprana edad Jorge trabajó en varias labores para tener un sustento propio. El instinto por crear sus propios negocios también se desarrolló desde sus primeros años. De hecho, el mismo Jorge comenta que “cuando uno es boyacense, uno tiene en la sangre ese olfato para ese tipo de cosas”; algo razonable considerando que lo anterior significa crecer en un ambiente donde el comercio y el “rebusque” son el pan de cada día.

Se encontró de frente con la música por obra de la casualidad. El proyecto de unas salas de ensayo junto a otros socios en Bulevar Niza no había funcionado, pero Jorge quiso reintentar dicha propuesta con un amigo muy cercano con el que se idearon también una agencia de publicidad y realización audiovisual ubicada en una casa en arriendo en el barrio San Luis de Bogotá. El negocio de las salas fue creciendo a tal punto que sus gestores evidenciaron lo que sucedía alrededor de la música, protagonista de aquellos espacios.

¿Cuáles son las unidades de negocio que funcionaban en la música? ¿Qué más hacen los músicos aparte de ensayar? ¿Cuáles son otras necesidades que estos artistas requerían satisfacer? Estas preguntas (y un montón adicional) fueron las cuestiones en las que pensaba todo el equipo de trabajo junto a Jorge, los cuales se involucraron en implementar todos los servicios necesarios para que los intérpretes se desenvuelvan de manera completa: estudios de grabación, management, backline, estrategias digitales, trabajos con festivales… En pocas palabras, generar beneficios alrededor de todo lo que implica este medio artístico.

El desafío más grande radicó en el propio hecho de ser independiente: no estar ligado a las grandes compañías que operan en esta industria creativa, además de no contar con las herramientas suficientes para sobrevivir económicamente en el largo plazo. Acerca de esta situación, Jorge comenta lo siguiente:
 
“Ser empresario en Colombia es un reto. Las leyes colombianas son muy fuertes con el empresario, mucho más con el emprendedor”.
 
Los tres primeros años de Árbol Naranja se generaban ganancias que no alcanzaban a cubrir un salario mínimo. Se presentaron quiebras en múltiples momentos de vida de la organización, robos, pérdidas, entre otros infortunios. ¿Qué mantenía firme este proyecto? La fe que sus gestores tenían en el futuro éxito que podía obtener esta empresa naciente a partir del cuarto arte; la pasión por el arte que se promovía. En definitiva, resulta ser cierta otra frase de Jorge que dicta lo siguiente:
 
“Los negocios no se hacen con dinero. Los negocios se hacen simplemente con voluntad”.
 
Con una fuerte voluntad de seguir adelante, el proyecto continuó su camino hasta convertirse en el ícono de la escena independiente de este país. Factores importantes por destacar: la pasión, la fe, la voluntad y la increíble perseverancia que permite que a día de hoy se cuente con un espacio dedicado a los menesteres de la música.

La importancia de Árbol Naranja puede sintetizarse en una palabra: Estructura. El trabajo que requiere un artista es enorme, por lo que surge la necesidad de tener un crew que lo pueda organizar, cómo cualquier empresa que necesita estar bien constituida. Incluso, Jorge agrega que los artistas ya se han dado cuenta que son una marca que debe gestionarse y posicionarse en un mercado competitivo.

Incluso, el alcance de esta empresa trasciende en cuanto a la producción de grandes festivales. El público que se ha construido para los múltiples eventos varía desde los 18 años hasta los 40 años, mostrando un claro esfuerzo por consolidar los diferentes segmentos de consumo.

El arte de emprender de esta organización no sólo consiste en ser una marca llamada Árbol Naranja. Es un proyecto que se expande hacia diferentes ángulos con Casa Naranja (agencia de publicidad), Circuito Naranja (alquiler de equipo), Contenido Naranja (productora de conciertos) y De la Piña (sello discográfico). Trabajo continuo y un crecimiento orgánico a lo largo de trece años… Eso describe a plenitud la constancia de la que goza este proyecto.

Una de las mayores proyecciones a futuro de la organización es abrir una universidad (Nombre Clave: Ucronio) en donde se logre profesionalizar la industria musical emergente de Colombia con perfiles integrales para múltiples roles en la escena artística. Otras expectativas recaen en lograr habilitar la presencia del sello en países claves de América Latina: algo que permitiría potenciar el circuito musical de la región que ya ha dado sus primeros pasos con festivales como el Contracorriente.

En definitiva, este emprendimiento realmente se arriesgó a grandes cosas durante su tiempo de existencia. Satisfacer necesidades, trabajar de forma continua y forjar el camino de la escena musical junto a otras almas innovadoras tiene mucho mérito en uno de los países actualmente insignia en la región, cuando se habla de música. Un ejemplo de perseverancia, pasión y renovación.
 
Alejandro Rico: Tengo una pregunta. ¿Tienes mucha pasión por lo que haces en este momento?

Jorge Jiménez: Por la razón que me levanto todos los días es por la pasión y la fuerza en todo lo que hago (...)  Esto no lo cuantifica la plata, sino el amor (...) Quiero ser reconocido como alguien que transformó la industria musical en Colombia. Eso quiero dejarles a mis hijos.


Doy créditos a Jorge Jiménez, quién es la fuente de la mayor parte de la información que está contenida en el siguiente artículo. ¡Muchas gracias, Jorge!

Autor: David Alejandro Rico Beltrán
 


 

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