Buscador Google

Destacado

19 de septiembre 2017

Colegiales de Número: distinción con tradición

Colegiales de Número: distinción con tradición

La designación de Colegial de Número es la mayor responsabilidad y la más importante distinción a la que puede aspirar un estudiante de la Universidad del Rosario.

Las personas que integran la Colegiatura, quince estudiantes activos provenientes de los diferentes programas de pregrado, son escogidos como los mejores por sus calidades morales y de conducta y sus especiales condiciones de liderazgo.

 

Rigurosa selección

Para escoger los Colegiales de Número, cada Escuela y Facultad elabora y publica las listas de los estudiantes que conforman el tercio mejor calificado y han cursado por lo menos cuatro periodos académicos dentro del programa por el cual son postulados.

Estos estudiantes deben diligenciar el formato de hoja de vida y dentro de ellos, cada facultad o escuela preselecciona un grupo de candidatos para ser entrevistados por el respectivo consejo académico, previa presentación de una prueba psicotécnica practicada por una firma externa de consultoría, que acompaña el proceso para asegurar su objetividad.

El consejo académico de cada Facultad o Escuela, con la presencia del Rector o su delegado, el Decano, los representantes de los profesores, de los egresados, del Consejo Estudiantil y de los propios Colegiales, una vez realizadas las entrevistas a los estudiantes preseleccionados, escoge un número determinado de candidatos que pasan a la entrevista final con la Consiliatura, presidida por el Rector, la cual selecciona los quince Colegiales elegidos que deben ser confirmados por el Presidente de la República en su calidad de Patrono del Claustro.


Distinción con responsabilidad


Los Colegiales de Número, en unión de los Consiliarios, conforman el Colegio Electoral del Rector y, por otra parte, junto con el Rector, constituyen el Colegio Electoral que elige a los Consiliarios.


El Colegial Mayor, elegido por la Consiliatura de entre los Colegiales de Número y ratificado por el Presidente de la República en su condición de Patrono del Claustro, participa en la Consiliatura con voz y voto.


Los Colegiales de Número representan a la comunidad estudiantil en todos los actos protocolarios, hacen parte de los distintos comités de dirección de la Universidad, en especial de los Consejos Académicos de cada Facultad y Escuela.


Así mismo, desarrollan proyectos dirigidos al fortalecimiento institucional y a la consolidación de la comunidad Rosarista.
 

 

Ana Caterina Heyck Puyana – Magistrada Auxiliar Consejo de Estado - Colegial 1994

“Creo que la colegiatura fue mi primera experiencia con el ejercicio del poder y la responsabilidad que implica tenerlo. Confieso que me dio vértigo. Me sentía muy joven para llevar sobre mis hombros la misión de elegir Rector y Consiliarios de la Universidad. Pasé de la euforia por el reconocimiento y el honor, de la celebración y goce de mi familia, a la conciencia de tener una misión demasiado grande, a mis 22 años. Me quedaron las fotos con el Presidente de la República y mi mamá emocionada, un diploma, una beca, una medalla y aquel aprendizaje sobre el sentido del honor y el reconocimiento: el servicio.

Reconozco que aunque no me gustan las medallas, guardo la mía con cariño y sonrío cuando la veo en mi cajón. Me recuerda aquella experiencia tan enriquecedora. No me atrevo a llevarla en mi solapa, en tanto que sí comento que fui Colegial y partícipe de este ejemplar y único modelo de gobierno universitario. Pero lo que más disfruto es la deliciosa sensación de sentirme bienvenida cada vez que entro al claustro y orgullosa de lo es”.

Cristina Castro – Directora Semana.com - Colegial 2007

“Ser Colegial ha sido una de las experiencias más enriquecedoras de mi vida. Cualquiera que ha tenido ese privilegio les podrá contar cómo termina siendo un orgullo que se lleva a donde quiera que uno esté. En el transcurso de los años me he encontrado con Colegiales del Rosario en diferentes momentos y circunstancias. Podría decir que hay un lazo especial que une a quienes tuvieron esta dignidad a pesar de que existan incluso varias generaciones de distancia. La colegiatura es uno de los símbolos del claustro y demuestra el valor y la capacidad que tienen sus estudiantes. La Universidad cuenta con un sistema único de elección de sus directivas que hace que la vida democrática tenga un especial significado y que permite a los alumnos ejercer desde muy pronto esos valores ciudadanos que han distinguido a sus egresados en 365 años de historia”.

Miguel Francisco Diago - Síndico Universidad del Rosario- Colegial 1992

“Ser nombrado Colegial es el máximo honor como Rosarista y es una impronta que permanece para siempre. Para el momento en que fui nombrado llevaba casi 15 años en el Rosario, empezando en 1976 cuando por primera vez pisé las aulas del Colegio en la Quinta Mutis y luego cuando tomé la decisión de estudiar Administración de Empresas. Para ese momento el proceso no se hacía por postulación sino que la facultad, de los estudiantes que hacían parte de la tercera parte mejor calificada, hacía un proceso que culminaba en una entrevista con los Consiliarios que generaba tensión pero a la vez una gran emoción.

Una vez fui nombrado Colegial entendí que me hacía acreedor a una dignidad cargada de responsabilidades y empezó una labor en la que los valores Rosaristas, el compromiso con la institución y la pasión por servir marcaba un inicio y nunca un final.

Un Colegial es alguien que además de demostrar excelencia académica es una persona íntegra. Alguien que enarbola las banderas del fundador y que está dispuesto a dar más de sí en beneficio de otros.

Ser Colegial abre las puertas a pertenecer a un grupo de no más de 900 personas que desde 1653 han ostentado esta condición desde lo más profundo de su corazón. Es un honor, que para el que conoce el Rosario, sabe que es la máxima distinción como estudiante, es un sello que se imprime para toda la vida y algo que lo acompaña hasta el final de su vida.

Le permite a un estudiante participar activamente de los entes directivos desde lo misional hasta lo administrativo, lo hace parte de las decisiones más importantes de la institución, le permite representar a los estudiantes, no a su facultad, en un grupo que elige al Rector y que también lo hace con los consiliarios. En resumen, lo hace responsable del futuro de la Universidad y de garantizar su sostenibilidad y perdurabilidad”.

Camilo Sarmiento Jaramillo – Profesor Escuela de Ciencias Humanas - Colegial del Colegio de Bachillerato 1997

“Mi experiencia como colegial de número estuvo llena de aprendizaje y conocimiento. Fui colegial en representación del colegio que la Universidad tenía en la Quinta de Mutis, y por eso tuve la oportunidad de compartir con compañeros de otras carreras y profesores de otras facultades siendo muy joven, lo cual fue fundamental en mi formación personal y profesional. Participé en tres elecciones de rector y pude hacer parte de un proceso largo y fascinante que culminó con la creación de la Escuela de Ciencias Humanas, unidad a la cual sigo vinculado hoy en día como coordinador del Centro Multicultural y Multilingüe, desde donde he podido afianzar el estudio de las lenguas extranjeras y fortalecer el uso del español, lengua materna de la gran mayoría de la comunidad académica, en nuestra alma máter. Definitivamente, aconsejaría a cualquier Rosarista que cumpla con las condiciones que se esfuerce por conseguir un puesto en la Colegiatura, pues se trata de una experiencia inolvidable y altamente significativa”.

Carlos Eduardo Sepúlveda - Decano Facultad de Economía- Colegial Mayor 1998

“La Colegiatura ha sido el honor más grande que he tenido en la vida. Poder contribuir al destino nuestra Universidad siendo parte del cuerpo elector de sus directivas conlleva una responsabilidad que lo marca a uno para siempre”.

Karen Nathalia Ceron Steevens - Profesora Facultad de Ciencia Política, Gobierno y Relaciones Internacionales - Colegial 2009

“La Colegiatura representó para mi una inigualable oportunidad de aprendizaje y de servicio. A través de esta honrosa distinción, pude conocer a fondo la Universidad y reafirmar la importancia del trabajo en equipo, del compromiso y del esfuerzo, como condición sine qua non para alcanzar los objetivos. La Colegiatura me enseñó que mi paso por la Universidad no podía basarse simplemente en cultivar un conjunto de conocimientos, sino que en la Universidad -como en la vida- importa tener experiencias diversas y vitales, aprender de las visiones y posturas de los otros, conciliar y llegar a acuerdos, crear, apasionarse y apostar por las causas.

La Colegiatura también activó en mi la curiosidad por conocer más a fondo la rica historia del Claustro, recabar en ese apasionante pasado para encontrar pistas con relación al futuro. Me permitió además dimensionar los retos y desafíos de la toma de decisiones en una institución de las proporciones y con la diversidad de nuestra Universidad y, ante todo, me enseñó la altísima responsabilidad que trae consigo un reconocimiento de este tipo.

El Rosario ha sido mi escuela y mi casa; gracias a la formación integral que aún hoy me sigue brindando, he logrado alcanzar incluso lo que nunca había imaginado: dirigirme a públicos impensables en tierras lejanas, ser un instrumento para la formación de las nuevas generaciones, contribuir en el diseño de políticas públicas con vocación de cambio social y, sobre todo, jamás dejar de soñar.

Vale la pena arriesgarse y retarse! Te invito a participar de este desafiante proceso”.

Comparte en tus redes sociales

Escribe un comentario

Al publicar un comentario por favor recuerda ser preciso, conciso y hacer buen uso de las palabras sin ofensas.

    Sé el primero en comentar

    Escriba su mensaje



    Is two < than two? (true/false)