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18 de mayo 2021

La o negra y larga partida

La o negra y larga partida

Museo de la Universidad del Rosario

El 28 de octubre de 1816, el astrónomo, botánico, abogado y prócer rosarista Francisco José de Caldas, fue ejecutado por las tropas realistas comandadas por Pablo Morillo y Pascual Enrile, en la ciudad de Santafé. El martirio del científico fue, sin duda alguna, largo y difícil. Refugiado en cercanías de Popayán, su cuna de nacimiento, fue capturado y traído a rastras hasta la capital virreinal. En el camino, atormentado por la idea de la muerte, escribió cartas para intentar salvar su vida: todo fue en vano, aquella fatídica mañana de octubre, luego de un largo suplicio en el Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, lugar donde se educó, conoció a la mayoría de sus amigos y fue catedrático, y que días antes fue convertido en su cárcel (y de otros tantos rosaristas y héroes de la Independencia), salió por la puerta principal rumbo a la plaza de San Francisco, donde un escuadrón de hombres estaba listo para fusilar a aquel que hacía unos pocos años fue conocido con el nombre de Sabio.

La ejecución de Caldas fue apenas una de tantas otras que se vieron en la capital por aquellos días. Una fuerte represión y venganza se esparcía por todo lo largo y ancho del Virreinato de la Nueva Granada. El principal objetivo: acabar con los ilustres, aquellos hombres educados, que habían tenido la osadía de levantarse contra el Imperio español. Algunos de ellos más comprometidos con la independencia absoluta que otros, pero de igual forma, todos vistos como peligrosos enemigos, por sus ideas y conocimientos. No es gratuito pues que, ante la súplica de las mujeres santafereñas para intentar salvar la vida de Caldas, alguno de los altos mandos españoles soltara la mítica frase: “España no necesita más sabios”. Sin embargo, la historia de esta ejecución no solo dejó testigos y documentos, sino que quedó inscrita en las paredes del claustro del Colegio Mayor.

Según se cuenta, bajando las escaleras principales de su Colegio, ahora cárcel, Francisco José de Caldas dibujaría el símbolo Theta (θ) en algún punto del descenso. Sobre el símbolo, su autoría y significado, hay un sinfín de teorías. La más común se refiere a la “O larga y negra partida”, y tiene que ver con la misma estética del símbolo siendo alargado y partido en la mitad, y sería la manera como Caldas se despediría de su alma máter. Otros abogan que es la letra con la que inicia la palabra “Tánatos”, que significa muerte, y sería una denuncia a la posteridad de su paso y trágico fin sobre la faz de la tierra. Incluso algunos, alegando el interés del científico en la astronomía, han hablado de que aquel símbolo es una representación de la estrella Theta Antínoo, estrella que Caldas siempre buscó, y que dejó como legado de su obra.

Sea como fuere, la tradición llevó a que el nombre de Francisco José de Caldas estuviera ligado a la escalera y que, posteriormente, aquel símbolo fuera puesto, bajo la rectoría de Rafael María Carrasquilla, en el mármol inmortal, diciendo del prócer: “Por esta escalera descendió de la prisión al patíbulo para ascender en la inmortalidad”. Es un símbolo que todo visitante del Rosario observa eventualmente, a veces ignorado por el trajín del tiempo, los compromisos y las clases, pero permanente, contándonos la vida, obra y muerte de uno de los tantos sacrificados en el proceso de Independencia.

Sin importar el significado del símbolo o lo que su autor nos quiso contar con él, lo cierto es que el personaje que encarna fue ejecutado por la capacidad de sus ideas. La muerte de Caldas está enmarcada en una guerra a la inteligencia, un intento por desaparecer a los detractores políticos, costumbre lamentablemente repetida en nuestra historia. En 2019, el país veía con horror como a diario aumentaban los asesinatos y atentados a líderes sociales. Así mismo, en los últimos meses inició un debate académico sobre la capacidad del armamento implementado por la fuerza pública en la dispersión de protestas. En este sentido, por iniciativa de algunos estudiantes, el claustro se llenó de “oes” largas y negras partidas. En cada tablero, espejo, en hojas colgadas en los casilleros, en las puertas de los salones de clase, trayendo a la memoria el símbolo colgado en la placa y llevado a los salones. Rechazando la represión violenta a quienes piensen diferente, se resignificó el símbolo, dándole la connotación histórica, en rechazo de la violencia estatal.

Bibliografía:

  • Plazas Galindo R., Forero Vargas J. (2019). Caldas Personalidad de un sabio. Universidad Francisco José de Caldas.
  • Lee López A. (1989). Los ejércitos del rey: tomo II. Biblioteca de la Presidencia de la Republica.
  • Epigrafia rosarista. (Consultada 2021) tomada de: https://www.urosario.edu.co/Epigrafia-en-el-Rosario/Inicio/epigrafias/El-sabio-Caldas/
  • Blog del Archivo Histórico. (2016) ¡Oh larga y negra partida!  tomado de: https://www.urosario.edu.co/Blog-Archivo-Historico/Cronica-rosarista/Junio-2016/Oh-larga-y-negra-partida-%C3%98/
  • Página oficial de la Defensoría del Pueblo. (2019). Al menos 555 líderes sociales han sido asesinados entre 2016 y 2019: Defensoría del Pueblo. Tomado de: https://www.defensoria.gov.co/es/nube/enlosmedios/8996/Al-menos-555-l%C3%ADderes-sociales-han-sido-asesinados-entre-2016-y-2019-Defensor%C3%ADa-del-Pueblo.

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