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23 de noviembre 2020

Las emociones en la diversidad

Las emociones en la diversidad
En la vida cotidiana los seres humanos nos relacionamos en diferentes contextos, el trabajo, el colegio, la universidad, el hogar, los parques, la calle; en ellos podemos encontrar personas que provienen de diferentes etnias, lugares, familias, con estilos de vida y creencias distintas. ¿Reconocemos la diversidad con quienes nos relacionamos? ¿Qué emociones nos genera reconocer nuestras semejanzas y diferencias con las personas? ¿Cómo nos relacionamos con aquello de las otras personas en lo que somos diferentes? En este escrito queremos acercarnos al tema de la diversidad como parte de un escenario privilegiado que nos da la oportunidad de integrarnos con el otro y de construir relaciones de respeto por la diferencia en cuanto a raza, edad, religión, nacionalidad, género, personas en condición de vulnerabilidad, entre otros.

Explorar el mundo de la diversidad, en esta ocasión en el ámbito educativo y académico, permite concebirlo como un lugar de posibilidad para la aceptación y el respeto por las diferencias no solo en lo relacionado al origen cultural, las creencias y costumbres, sino en cuanto a diversos estilos de aprendizaje y múltiples proyectos de vida.  De igual manera, en la Universidad encontramos personas con capacidades intelectuales y físicas diferentes, algunos con dificultades de aprendizaje o con diferentes tipos de problemáticas, pero donde también se puede manifestar y desarrollar las inteligencias múltiples como son: la lógico matemática, la musical, la verbal, la espacial, la corporal, la emocional, entre otras.

En esta medida, entender la realidad a partir de la diferencia genera un valor y riqueza de quienes comparten estos espacios académicos, pues es importante considerar el hecho de que somos diferentes, lo cual representa una oportunidad para la interacción y el aprendizaje desde el respeto por la identidad, los intereses, y valores de cada persona o comunidad  y de esta manera consolidar acciones que favorecen la participación activa para promover un cambio social y cultural y no permitan  las conductas de discriminación y prejuicios que han sido parte de la historia de la humanidad.  En este sentido, la psicología social habla del fenómeno nosotros-ellos, en el cual hacemos identidad de grupo con quienes se nos parecen y creamos una imagen más positiva de nosotros comparándonos constantemente con "los otros" (que se vuelven cada vez más "malos", más distintos en un sentido peyorativo).

Entonces, ¿en qué momento confluyen las emociones en medio de la diversidad?

Las emociones son inherentes al ser humano, tienen una funcionalidad adaptativa a nivel biológico y psicosocial y juegan un papel importante ya que nos ayudan a interpretar y adaptarnos a cada situación. Algunas posturas teóricas desde la psicología plantean que las emociones son universales y todos los seres humanos compartimos las emociones básicas como son la ira, el miedo, la alegría, la sorpresa y la tristeza.

Sin embargo, desde la psicología social y desde las ciencias sociales como la antropología, se plantea que las emociones son construidas socialmente, lo que significa que las experimentamos, las comunicamos a nivel verbal y no verbal y le damos significado de acuerdo con nuestras creencias, patrones de lenguaje, morales, culturales y sociales. Por ejemplo, las señales y gestos pueden tener diferentes significados según las culturas, no es lo mismo la forma de manifestar la alegría en una cultura latina a una de origen anglosajón u oriental. En otras palabras, un colombiano, un alemán y un japones comparten el hecho de sentir alegría porque lograron cumplir una meta o anhelo, pero la expresan, comunican y le dan un significado o valor para sus vidas de manera diferente, pues se consideran tanto las diferencias culturales como los factores individuales desde los cuales construimos tales diferenciaciones.

En este sentido, así como vivimos en una sociedad diversa en cuanto a múltiples aspectos como los que planteamos inicialmente en cuanto a raza, genero, cultura, nacionalidad etc., las emociones también lo son, ya que a pesar de que las compartamos como seres humanos, el mundo emocional es complejo y diverso, lo cual nos invita a validar las emociones del otro y a tener una actitud más comprensiva. No solo es aceptar y respetar las diversidades del ser humano, sino también las diferentes formas de expresar, comunicar y manifestar las emociones en medio de una sociedad diversa.

Para hacer un ejercicio de comprensión y empatía con el otro, por ejemplo: cuando te encuentres con personas muy diferentes a ti, reflexiona si tu actitud y la forma de comunicarte es empática o tiene algo de prejuicio.
 
Para tener mayor información consultar:
Álvarez, Q. (2017). Pedagogía sistémica e interculturalidad: claves para construir un aula inclusiva.Revista Lusófona de EducaVão, 37. 165-179.
Bruner, J. (1990). Actos de significado. Más allá de la revolución cognitiva. (Harvard University Press, Ed.). Cambridge, Massachusetts, London.
Rodríguez Salazar, T. (2008). El valor de las emociones para el análisis cultural. Papers: Revista de Sociología, 87(87), 145–159.

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