Buscador Google

Salud

21 de enero 2021

Conozca sobre la demencia, entienda sus características y cómo cuidar de las personas que la adquieren

Conozca sobre la demencia, entienda sus características y cómo cuidar de las personas que la adquieren

Por: 

Juan Esteban Vargas Zamora, Jorge Luis Corcho Acosta, Josué Tovar Tirado, Santiago Elías Campo Martínez, Cristian David Vivas Rodríguez, Eduardo Antonio Villa Pallares, Valentina Vega Ramírez, Nicolás Ávila Nieto, Nicolás Esteban Sánchez, Diego Alejandro Chávez Piza 

Estudiantes de Medicina VI semestre 2020 

La demencia es un síndrome caracterizado por fallas en la memoria, el pensamiento, la orientación, la comprensión, el cálculo, la capacidad de aprendizaje, el lenguaje y el juicio, que conllevan a un deterioro en la capacidad para pensar, más allá de lo que podría considerarse parte del proceso normal del envejecimiento, aunque no afecta la conciencia. Este deterioro puede estar acompañado o ser precedido por el detrimento del control emocional, el comportamiento social o la motivación.  

Este síndrome debe considerarse como adquirido, con múltiples causas, en lugar de una enfermedad específica en sí. La edad avanzada, la genética y las enfermedades vasculares son los principales factores de riesgo para desarrollarla. De hecho, se estima que en el mundo el 7% de las personas mayores de 65 años sufre de demencia y que en los países desarrollados este porcentaje oscila entre el 8% y el 10% debido a expectativas de vida más altas; sin embargo, estos números van en aumento.  

Actualmente, la demencia es una de las principales causas de discapacidad y dependencia en los adultos  mayores. Esto, sumado al hecho de que la mayoría de las personas encargadas del cuidado de estas personas son sus familiares, hace necesario orientar sobre este síndrome, sus características, el rol del cuidador y las estrategias de cuidado que él o ella deben emplear. 

Para empezar, la demencia se presenta de distintas formas en cada individuo; sin embargo, los síntomas se han dividido en tres etapas. La primera, denominada etapa temprana, suele ocurrir sin detectarse, aunque existe una tendencia a olvidar cosas, a perder la noción del tiempo y a desubicarse en el espacio, incluso en lugares conocidos. A medida que la demencia avanza, los síntomas se hacen más evidentes hasta llegar a la etapa intermedia en la cual los pacientes olvidan los acontecimientos recientes y los nombres de las personas, se encuentran desubicados en su propio hogar, tienen mayores dificultades en la comunicación, necesitan ayuda con el aseo y el cuidado personal y tienen cambios de comportamiento. En la última etapa de la enfermedad, o etapa tardía, los pacientes suelen ser absolutamente dependientes y poco activos. Su deterioro físico en esta etapa es considerable, tienen problemas de memoria muy serios (incluso llegando a no reconocer a familiares o amigos), pueden tener problemas para comer, caminar, contener esfínteres y sus alteraciones del comportamiento pueden aumentar y resultar en agresiones. En consecuencia, las personas que cursan esta última etapa necesitan cada vez más apoyo para el cuidado personal. 

Como se ha mencionado, las personas que padecen demencia son cada vez más dependientes a medida que se agravan los síntomas, esto hace fundamental el rol de los cuidadores que, por lo general, son sus familiares. De acuerdo con el Manual de cuidados generales para el adulto mayor disfuncional o dependiente, los cuidadores deben ser hombres o mujeres, que tengan como mínimo educación primaria para que sean capaces de comprender una instrucción médica escrita o una receta (entre otros documentos), que gocen de buena salud -tanto física como mental-, que puedan relacionarse fácilmente con otras personas, que sean  empáticos y sientan satisfacción por servir o ayudar a un adulto mayor y que conozcan la importancia que tiene su quehacer. 

Dentro de las múltiples responsabilidades que deberán afrontar los cuidadores como parte de su labor, están: 

  • Velar por la adecuación de la estructura de la casa donde habita el adulto mayor; principalmente de espacios como la entrada, la sala, el comedor, el dormitorio y el cuarto de baño que usa la persona con demencia. 

  • Apoyar las acciones relacionadas con el aseo personal, la vestimenta y la disposición para el  baño.  

  • Cuidar la alimentación para asegurar una nutrición óptima. 

  • Monitorizar continuamente la salud. 

  • Realizar actividades diferentes que minimicen el impacto del deterioro cognitivo y emocional en la vida diaria (leer, conversar, dibujar, entre otras). 

Si bien el cuidado de la persona con demencia por parte de los familiares influye en forma significativa sobre el retraso e incluso sobre el rechazo a la institucionalización, también puede asociarse con efectos negativos  para los cuidadores. Ellos pueden experimentar tensiones y, por consiguiente, sufrir problemas de salud, aislamiento, fatiga y frustración, lo que puede causar sensación de desasosiego y cansancio extremo que, en ocasiones, desencadenan maltrato hacia las personas que cuidan. Por tanto, los cuidadores deben tener relación con trabajadores sociales para evaluar su elegibilidad para la capacitación, el relevo, el apoyo financiero y otros servicios disponibles para ellos a través de las aseguradoras. También deben contar con el apoyo de médicos, enfermeros y otros profesionales sanitarios.  

Con el fin de facilitar su tarea y evitar el agotamiento se recomienda a los cuidadores adoptar estrategias como ocuparse de sus propias necesidades físicas, emocionales, recreativas, espirituales, y financieras, solicitar ayuda con el cuidado cuando lo consideren necesario y/o buscar grupos externos que puedan ofrecer sostén psicológico o que contribuyan a su labor. Adicionalmente se aconseja que, si las personas con demencia  adoptan actitudes hostiles o difíciles, estas no sean interpretadas como algo personal. 

En conclusión, la demencia evidentemente es un síndrome que supone que las personas que la padecen sean dependientes de un cuidador o un equipo de cuidadores. Esta labor, aunque muy gratificante en cuanto al servicio prestado en pro de lograr una mejor calidad de vida para estas personas, también comprende un sinnúmero de responsabilidades y desafíos que pueden ser extenuantes para aquellos que desempeñan esta labor, que comúnmente son sus familiares o allegados. Por lo mismo, es importante que quienes trabajen  como cuidadores entiendan la importancia de establecer un balance entre sus responsabilidades con el adulto mayor a su cuidado y su propio bienestar; pues si este último no es preservado, tampoco podrán ser de ayuda para las personas que dependen de ellos. 

Comparte en tus redes sociales

RELACIONADOS

RECIBE NOTICIAS EN TU CORREO

CONTENIDO DE INTERÉS

ÚLTIMAS NOTICIAS

El contenido de las redes sociales como la base del autoconcepto
Salud - 09 de febrero 2021
 
¡Vacúnate contra el COVID 19!
Salud - 01 de febrero 2021
 
Conozca sobre la demencia, entienda sus características y cómo cuidar de las personas que la adquieren
Salud - 21 de enero 2021