Buscador Google

Salud

01 de junio 2020

Jóvenes y Sustancias Psicoactivas. Entérate primero.

Jóvenes y Sustancias Psicoactivas. Entérate primero.
Para nadie es un secreto que el consumo de estas sustancias se ha convertido en un tema de interés en salud pública, según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), los niveles de consumo de narcóticos nunca habían sido tan altos como en la actualidad. (UNODC 2017), lo cual prende las alarmas ya que el consumo de drogas se considera un factor de riesgo para al menos sesenta enfermedades, accidentes y violencia (OEA, 2013). El consumo afecta la salud física, las relaciones intrafamiliares, círculos sociales, el ámbito laboral y puede generar dificultades económicas o jurídicas. (Ministerio de Salud 2016). Sumado a esto, a partir de todas estas sustancias se desarrollan una serie de organizaciones que se apoyan en la criminalidad internacional para producirlas y comercializarlas.

Según la OMS, sustancias psicoactivas hace referencia a sustancias que, cuando se ingieren, afectan los procesos mentales, por ejemplo, la cognición y/o la afectividad. El consumo de sustancias psicoactivas produce en el sujeto que la consume una sensación subjetiva placentera, que en ocasiones va acompañada por refuerzo social de quienes comparten dicha práctica, y que ha sido asociada desde la antigüedad con alteraciones de la consciencia (como mediador en ritos religiosos, de socialización, recreación), y con mayor capacidad física e intelectual (Olaya Peláez, Álvaro, 2013).

La UNODC estimó a nivel mundial que 271 millones de personas, es decir, el 5,5% de la población mundial de 15 a 64 años había consumido drogas en el 2017. Según la misma organización en el 2019 cerca de 35 millones de personas padecieron trastornos por consumo de drogas y, adicionalmente otras 585.000 personas perdieron su vida en el 2017 a consecuencia del consumo de drogas. En América del Sur la droga con mayor prevalencia es el cannabis. (UNODC 2019).

En Colombia, para el 2013 en Ministerio de Salud y Protección Social, junto con el Ministerio de Justicia, indicó que el 13% de la población habría consumido algún tipo de droga en su vida y un 3,6% en el último año. El grupo de edad que más se relaciona al consumo es la comprendida entre los 18 y 24 años, seguida de la franja entre los 25 y 34 años. (Londoño Restrepo & Álvarez Gómez, 2017).

Para el 2016 en Colombia las drogas con más prevalencia en la etapa escolar fueron: alcohol, tabaco, marihuana, cocaína, éxtasis, basuco e inhalables. Se documenta también, una tendencia de transición en el consumo de drogas referida tanto al cambio de sustancia, como al cambio de vía de administración, por ejemplo, es usual en Colombia un patrón conocido como ABC: alcohol, bareta (marihuana) y cocaína (Pérez Gómez, 2009). De acuerdo con este autor, dicho patrón se ha venido modificando con el uso cada vez más extendido de drogas emergentes o sintéticas: como el éxtasis y éxtasis vegetal, las anfetaminas y metanfetaminas (Crystal), el Popper, LSD, Tusi o Tucibi (2CB), y otras inhaladas; como reemplazo de la marihuana y la cocaína. En estas drogas emergentes o sintéticas predominan los síntomas alucinógenos y estimulantes.

Así mismo para el 2017 el III Estudio Epidemiológico Andino sobre Consumo de Drogas en la Población Universitaria de Colombia (UNODC, 2017) reportó que la prevalencia de consumo según la edad es mayor entre los 21 y 22 años:
 
Lodos de patrocinadores
Ilustración 1 Prevalencia de consumo de SPA en estudiantes universitarios en Colombia. 2017.  

Se encontró también un aumento significativo en el consumo de drogas ilegales (38.7% de los jóvenes
estudiados), lo cual genera preocupación por la correlación que existe entre el consumo de jóvenes con la delincuencia y violencia. (Ministerio de Justicia y del Derecho 2017).

Entre los factores de riesgo asociados al consumo de las diferentes sustancias en los universitarios están:
  • Vivir solo o con amigos
  • Problemas familiar y/o económicos
  • Presión social
  • Disponibilidad de la sustancia en su ambiente
  • Carga académica
  • Estrés
Hoy en día hay una gran preocupación en las consecuencias negativas para la salud de quienes se inyectan drogas, ya que están expuestas a un riesgo mayor de sobredosis y se ven afectadas de manera desproporcionada por infecciones de transmisión sanguínea como el VIH y la Hepatitis B y C.

Aproximadamente una de cada ocho personas que se inyectan drogas vive con el VIH, es decir, 1,4 millones de personas. (UNODC 2019). Este consumo en nuestro país ha venido en aumento en ciudades como Medellín, Cúcuta, Pereira, Armenia y Bogotá. (Comisión Asesora para la Política de Drogas en Colombia, 2015) y (Dirección de Política de Drogas y Actividades Relacionadas, 2017).

Además del VIH y la Hepatitis B y C, el consumo de sustancias psicoactivas se asocia en términos generales a patologías respiratorias, cardiovasculares, encefalopatías, nefropatías, hepatopatías, disminución de la libido, algunos tipos de cáncer, alteraciones en memoria, déficit de atención y concentración, tuberculosis, endocarditis, enfermedades de transmisión sexual, entre otras. A su vez, también se asocia a más riesgo de verse involucrados en episodios de violencia (como víctimas y como victimarios) en contraste con su contraparte no consumidora (Observatorio de Drogas de Colombia, 2017).

Todo lo anteriormente mencionado refuerza la necesidad de continuar con políticas en salud publica enfocadas a trabajar en contra de la producción, comercialización y consumo de todo tipo de sustancias psicoactivas. Además, se debe hacer énfasis en la promoción de la salud mental y física desde los núcleos individuales, familiares, comunitarios y educativos en donde se dan todo tipo de interacciones.  A nivel educativo se deben continuar con intervenciones que fomenten campañas de prevención que logren crear conciencia acerca de los efectos nocivos en todas las esferas, además de fomentar la práctica de actividades deportivas y/o artísticas; y realizar un acompañamiento interdisciplinario de forma continua a los jóvenes, lo que permitiría identificar población en riesgo y tomar acción.

Desde la Decanatura del Medio Universitario hemos diseñado estrategias que pueden ayudarte en este proceso, promoviendo la salud integral y fortaleciendo hábitos de vida saludable a través del deporte, la cultura, asesoría psicológica, espiritual entre otros.
 
Por eso queremos invitarte a hacer uso de todos los beneficios que tienes al hacer parte de la Comunidad Rosarista y que junto con un grupo interdisciplinario hemos creado espacios para mejorar tu paso por la universidad.

Autor: Maria Camila Torres Conde, Medico General
Coautor: Sindy Magaly Restrepo Solaque, Enfermera.
Servicio médico. DMU

Comparte en tus redes sociales

RELACIONADOS

RECIBE NOTICIAS EN TU CORREO

CONTENIDO DE INTERÉS

ÚLTIMAS NOTICIAS

Profesora de la URosario organizó donaciones de máscaras de protección facial en municipios nacionales
Salud - 09 de julio 2020
 
Epigenética y obesidad
Salud - 03 de julio 2020
 
El Coronavirus, mucho más que una gripa fuerte
Salud - 05 de junio 2020