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Salud

21 de mayo 2019

Regulación emocional: una forma de experimentar las emociones

Regulación emocional:  una forma de experimentar las emociones
Judy Viviana Velásquez Merchán
Psicóloga Estudiantil
Decanatura del Medio Universitario


“Una emoción no causa dolor. La resistencia o supresión de una emoción causa dolor “
(Frederick Dodson)


El mundo es un continuo de momentos que cada individuo percibe según su experiencia particular y en el cual las emociones juegan un papel fundamental debido a su naturaleza innata y sobre todo al ineludible hecho del sentir humano. Al respecto, existen una serie de emociones que se viven de manea particular y frente a las cuales la evaluación que se hace de las mismas determina el curso y la experiencia como tal frente a los sucesos de vida, por ello, lograr regular el impacto de las emociones en sí es tarea primordial en la búsqueda de una adecuada convivencia con las emociones propias.

Es inevitable sentir las emociones en toda su expresión, sean de orden negativo o positivo e independientemente de la intensidad y el momento de vida en que se experimenten; lleva de por si una vivencia que requiere un primer paso es decir una identificación y observación de los deseos y estados de ánimo individuales, que implica la puesta en marcha de recursos personales y la valoración del impacto que estas estrategias tienen en la experimentación de la emoción, es decir, las experiencias de vida requieren de un proceso de autorregulación emocional, que comprende una capacidad de observación - reflexión y un posterior dominio de las emociones, (Lucero 2015).

Lagardera y Masciano (2011) por su parte, definen la autorregulación emocional a partir de la comprensión y ordenamiento de las emociones que suscita una atención interna especial en relación a los sucesos externos y desencadena los procesos de introyección, que complementan la proyección hacia sí mismo, las emociones y el entorno. De esta manera, desde su percepción de autorregulación invitan a desanudarse emocionalmente, lo cual implica realizar un ejercicio de pensamiento consciente de las emociones que cambia y se transforma a través del tiempo según las experiencias de vida.

Lograr un control emocional precede a un ejercicio de autoconocimiento que sugiere pensarse desde la emoción e identificar qué aspectos la circundan a nivel cognitivo y comportamental, es decir, se necesita generar espacios de autoanálisis que favorezcan la identificación de las emociones como cuando se sabe molesto ante las mentiras de un ser querido, los pensamientos que las rodean (mentir es malo y siento que me están engañando) y las acciones que se generan a partir de dicha sensación emocional como pueden ser las discusiones y el aislamiento; con ello, Goleman (1995) plantea la necesidad de reconocer fortalezas, debilidades y emociones propias además del efecto que esto conlleva en los demás, y posteriormente resalta la importancia de la motivación y el optimismo en el ejercicio regulativo de las emociones.

Para este autor, practicar la regulación emocional desencadena un proceso de autoconsciencia, que se considera como elemento fundamental en el manejo y cambio de comportamientos poco funcionales. Con ello, se determina que en la vida siempre existirán personas, momentos o circunstancias que desencadenan emociones, la clave está en la forma en que se establece ese medidor emocional que atribuye valor a lo que sucede y sobre todo que determina la forma de reaccionar ante ello y de manejar las circunstancias.

Es por esto, que se considera fundamental que las instituciones educativas contemplen dentro de su proceso formativo integral, espacios de educación emocional que permitan a los estudiantes y futuros profesionales desarrollar habilidades que partan de la identificación emocional, pasen por su autorregulación y redunden en el manejo adecuado de las mismas; esto visto como una invitación a experimentar las emociones desde su don de enseñanza y crecimiento para la vida, entendiendo su razón de ser, evitando la negación de las mismas para generar más y mejores estrategias de regulación emocional en la media en que estas fluyan en cada ser humano, y desde allí trabajar en lo que Lucero (2015) plantea como una mejora en el autoconcepto que fortalece procesos de autorrealización a la vez que permite la experimentación emocional como una circunstancia inherente al ser humano que depende de su forma de ver, comprender y regular las cosas.
 
Goleman, D. (1995). Inteligencia Emocional. Paidós.
Legardera, F. y Masciano, A. (2011). Aprendiendo a desanudarse: una práctica psicomotriz introyectiva de autoconocimiento y autorregulación emocional. XIV Seminario Internacional y II Latinoamericano de Praxiología Motriz. 12 al 15 de octubre de 2011, La Plata. Educación Física y contextos críticos. Disponible en Memoria Académica: http://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/trab_eventos/ev.1419/ev.1419.pdf
Lucero, S. (2015). La autorregulación cognitivo-emocional, una estrategia para el desarrollo de competencias socioemocionales. Revista UNIMAR, 33 (2), 81-96. Tomado el 13 de mayo de 2019 en http://www.ojseditorialumariana.com/index.php/unimar/article/view/1100/pdf

“No se trata de borrar las emociones negativas que nos pueden causar ciertos hechos, sino de reducir su intensidad”
(Jonathan García-Allen)

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