Guía de servicios

Germán
Obando
Escuela de Ingeniería,
Ciencia y Tecnología
Simplemente estoy enamorado de mi trabajo, me encanta ser profesor y por eso, todo lo que tiene que ver con la labor docente me inspira.

¿Quién es Germán Obando?

Soy una mezcla de las cosas que he vivido, mi familia, mi cultura, mi profesión, mi trabajo, mis gustos. Nací en Pasto, pero mis raíces están en el municipio de Providencia, un pequeño pueblo en Nariño, allí pasé parte de mi infancia. Recuerdo esa época con especial cariño, fue una época feliz. Desafortunadamente el pueblo fue muy golpeado por la violencia y no pudimos volver desde la década de los noventa. Este hecho ha marcado de una u otra forma mi vida; por ejemplo, me motiva inmensamente trabajar en proyectos que beneficien a las comunidades rurales. 

Hablando de mi trabajo, soy profesor. Mis padres también lo son, entonces he estado vinculado a la academia toda mi vida. Es más, de mis 8 tíos, 7 son profesores. La docencia es entonces como una tradición familiar. Desde pequeño admiraba la dedicación que ponía mi mamá al preparar el material de sus clases y su forma de explicar.

Disfrutaba aprendiendo con ella. Así que desde esa época cultivé mi amor por enseñar.

Respecto a mi profesión, soy ingeniero electrónico. Elegí esta carrera porque siempre me interesó conocer cómo funcionaban las cosas, cuando era niño desarmaba mis juguetes para ver qué tenían por dentro. Actualmente, pongo en práctica mucho de lo que aprendí en mi carrera porque entre las materias que dicto está Fundamentos de Sistemas Digitales, en esta materia los estudiantes aprenden a manejar hardware y a construir con ello.

También soy un esposo feliz, estoy casado con el amor de mi vida. Nos conocimos cuando estudiábamos en la Universidad de Nariño, ella sociología y yo ingeniería electrónica. Desde ese entonces hemos tenido una relación maravillosa.

Finalmente, disfruto mucho la música, tengo una colección grande de instrumentos y audífonos. Además, me gusta el ajedrez y el tenis de mesa, son deportes adictivos con un encanto que atrapa fácilmente.

Ser profesor en el Rosario me hace sentir feliz, estoy desempeñando la profesión que he soñado siempre.


Germán Obando

¿Qué significa para usted ser docente en la universidad del Rosario?

Estando en mi posdoc en la Universidad de los Andes conocí del lanzamiento del pregrado en Matemáticas Aplicadas y Ciencias de la Computación (MACC) en la Universidad del Rosario, me llamó mucho la atención porque era un pregrado novedoso, enfocado en temas actuales, muy necesarios para el país debido a la revolución digital que estamos viviendo. Por eso decidí hablar con Valérie Gauthier, directora del programa, quien me contó todo sobre MACC y fue flechazo inmediato, me enamoré del programa y cuando abrieron las convocatorias me presenté y afortunadamente fui elegido.
 
Ser profesor en el Rosario me hace sentir feliz, estoy desempeñando la profesión que he soñado siempre, en un programa que me cautivó desde el primer momento y en una Universidad de una calidad enorme, con una tradición de más de 360 años impulsando iniciativas que han marcado la historia del país.

¿Cuáles son los logros que considera relevantes en su vida académica, en particular en su práctica docente?

En mi maestría y doctorado hice parte de un grupo de investigación fantástico liderado por el profesor Nicanor Quijano. Este grupo fue uno de los pioneros en el uso de dinámicas poblacionales para el control de sistemas dinámicos, un campo que está ganando cada vez más adeptos. El haber aportado para posicionar este tema dentro de la comunidad de control, que es el área de la ingeniería electrónica en la que me he especializado, considero ha sido un logro importante.

También, desde la academia, he podido trabajar en iniciativas con alto impacto social. Especialmente, resalto dos proyectos que estaban encaminados a llevar energía eléctrica a zonas rurales de difícil acceso usando fuentes renovables.

Ya en mi labor como profesor, puedo decir que el día a día está lleno de retos con sus consecuentes logros. Entre ellos, los que más me hacen feliz y resalto son los que resultan directamente de la práctica docente. El notar que los estudiantes aprenden y se entusiasman por saber más me llena de profunda satisfacción.

Los otros logros están muy vinculados a la transformación de vidas. Como lo decía antes, hay un logro que he aprendido a valorar un montón y está muy centrado en poder acompañar el proceso formativo de los estudiantes y enseñar transmitiendo pasión, crítica, criterio, sensibilidad y creatividad. Detrás de cada curso y sobre todo detrás de cada grado de los estudiantes que dirijo en tesis lo más importante son esos logros personales y como ellos han reflexionado y vivido miles de sus emociones a diario y como han logrado comprender qué se aprende, cómo se aprende y para qué se aprende.

¿Cuáles aspectos han marcado su trayectoria como profesor en la UR?

Más que aspectos diría yo que han sido las personas que he conocido aquí en la Universidad las que definitivamente me han marcado. He tenido la fortuna de compartir con gente maravillosa de una calidad altísima. Mis compañeros de trabajo, los estudiantes y todas aquellos que hacen posible que la Universidad funcione.

Guardo especial aprecio a Valérie Gauthier, la directora de MACC, una mujer brillante cuya pasión por lo que hace nos contagia a todos.  

También, creo que de una u otra forma, la pandemia nos ha marcado. Ha sido una experiencia difícil el no poder estar cerca de los estudiantes, pero también esta situación nos ha mostrado lo valioso de las herramientas virtuales.

Siento que ahora manejo mucho mejor los recursos y las plataformas que tenemos a disposición.

Considero que los profesores tenemos una responsabilidad enorme con los estudiantes pues ellos depositaron su confianza en nosotros.


¿Cuál es su aporte a la Universidad y a los estudiantes?

Principalmente, mi práctica docente. Pongo todo mi entusiasmo para que los estudiantes se motiven y aprendan con gusto. Además, busco que el conocimiento que reciben tenga un contexto útil para sus vidas. Considero que los profesores tenemos una responsabilidad enorme con los estudiantes pues ellos depositaron su confianza en nosotros. Siempre trato de dar lo mejor para que esa confianza sea retribuida.
 
Por otra parte, algo muy bonito ha sido ser parte de la formación del programa MACC y de la creación de la Escuela de Ingeniería, Ciencia y Tecnología. Creo que ha sido un gran acierto de la Universidad el haber organizado una Escuela orientada a áreas pertinentes y necesarias para el desarrollo del país en el contexto de la revolución 4.0.

¿Qué lo inspira a enseñar?

Simplemente estoy enamorado de mi trabajo, me encanta ser profesor y por eso, todo lo que tiene que ver con la labor docente me inspira. Pero, si tuviese que elegir mi principal fuente de inspiración, diría que es el entusiasmo que veo en mis estudiantes, las ganas que noto en ellos por aprender.

german.obando@urosario.edu.co

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