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Gerynes
Varela Hernández
Escuela de Medicina y
Ciencias de la Salud
Ser maestro es ser estudiante todo el tiempo”.

¿Quién es Gerynes Varela Hernández?

Gery es una mujer de 32 años de edad, cartagenera, hija de padre músico y madre educadora, hermana mayor, apasionada por la música del caribe y fisioterapeuta de profesión, egresada en el 2009 de la Universidad del Rosario, especialista en Neurorehabilitación, especialista en Terapia Manual Ortopédica y magíster en Morfología Humana de la Universidad Nacional de Colombia.

Su prioridad es continuar estudiando y llevar a cabo la docencia con responsabilidad, ética y humanismo; desea hacer un doctorado en el exterior, con el compromiso de volver, porque siente que es socialmente responsable de regresar para aportar, sobre todo por el momento que está viviendo Colombia:

"Se trata de ver otras culturas, nuevos horizontes, dinámicas educativas contemporáneas para la educación superior, especialmente relacionados con el movimiento del cuerpo humano, todo en el marco de la formación de profesionales íntegros que demanda un país tan azotado por la violencia y la corrupción". Es entonces, formar para el servicio y para el desarrollo de la sociedad, pues aquellos que están hoy en el aula serán mis colegas en un futuro cercano”.

Adicionalmente, considera que desde la docencia contribuye mucho a la formación de los profesionales. Decide ser docente porque siempre lo ha sentido como una habilidad, una forma de retribuir lo que la universidad hizo por ella.
 

Desde que estaba en el pregrado siempre quise ser profesora para acompañar el proceso de formación a quienes vienen por el camino, siento que tengo la facilidad de formar relaciones académicas con los estudiantes, para ayudarles a formar su proyecto de vida, lo que siempre me ha parecido muy interesante”, agrega.

Ser profesora de la Universidad del Rosario para mí es un sueño cumplido.


Gerynes Varela Hernández

¿Qué significa para usted ser profesora de la Universidad del Rosario?

Ser egresada de la universidad y ahora ser parte del equipo docente para mí es un sueño hecho realidad. Desde que estaba en los primeros semestres quería dedicarme a la docencia, nunca lo dudé. Al terminar mi pregrado, el primer contacto que tuve con el mundo laboral fue como monitora y ese fue otro impulso para seguir con mi anhelo de ser docente.

Ser profesora de la Universidad del Rosario para mí es un sueño cumplido. Una rosarista formando rosaristas con todo lo que eso implica a partir del sello humanista y social, enfrentando las realidades del mundo contemporáneo para afrontar los nuevos retos que demandan la sociedad del conocimiento, la globalización, la inclusión, el respeto por los derechos humanos; es proyectar mi vida de estudiante rosarista a mi proyecto de vida como formadora de jóvenes de siglo XXI al servicio de la salud, el bienestar y la calidad de vida de las personas.

Llevo tres años trabajando con la universidad, hago parte del Equipo Autodirigido de Clínica del programa de Fisioterapia, del que me siento orgullosa y aprendo a diario de los profesores que lo conforman.  Desde la cátedra también apoyo al programa y ha sido una oportunidad de mantener las dos áreas en contacto, la cátedra y la clínica.

Considero importante poder devolverle a la universidad lo que aprendí, brindar un aporte a la sociedad colombiana en un área tan compleja como lo es la salud, es un desarrollo personal y profesional. Ser docente significa formar país siendo parte de la formación de nuestros estudiantes. Es adicionalmente seguir aprendiendo, pues no hay profesión que exija tanta actualización como la carrera docente.
 


Ser docente significa formar país siendo parte de la formación de nuestros estudiantes. Es adicionalmente seguir aprendiendo, pues no hay profesión que exija tanta actualización como la carrera docente.


¿Cómo ha sido su experiencia como docente del Rosario?

Ha sido en general muy bonita y satisfactoria; me considero una persona joven con un interés continuo en mi crecimiento personal y profesional. Es estimulante tener contacto con los estudiantes, verlos crecer en medio de sus logros y dificultades, emocionalidades, críticas y aciertos; hace que mi trabajo no sea plano, sino toda una experiencia de vida con picos y bajadas.

Desde mi inicio en el programa he trabajado con pediatría, llevar a los estudiantes, a acercarse a un mundo con el que no han tenido contacto; acompañarlos en sus primeros pasos atendiendo pacientes de la primera infancia, algunos pertenecientes a poblaciones vulnerables o con algunas problemáticas particulares, ese tipo de acercamientos a dichas poblaciones nos hace tener un sentido, una responsabilidad más grande e importante.

Puedo además definir todo este proceso como gratificante; en primer lugar, pertenecer a un grupo de trabajo maravilloso, como el del programa de Fisioterapia. Mis directivos y compañeros somos un equipo con sentido por la educación, por el sello rosarista y por la responsabilidad social a la que nos debemos. ¡De ellos he aprendido muchísimo! Vivir el progreso de quienes fueron mis profesores, ahora desempeñando cargos directivos en la universidad, son ejemplos de vida para mí.

Por otra parte, la posibilidad de trabajar con jóvenes es una experiencia de aprendizaje continua. Finamente, la posibilidad de vivir de cerca todos los procesos de aprendizaje y enseñanza, todo ello se convierte en cumplir sueños personales constantemente.
 

¿Cuáles son los logros que considera relevantes en su vida académica, en particular en su práctica como docente?

Haber pertenecido a la familia rosarista como estudiante, luego como egresada y ahora como instructora de la Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud, es lo primero que pienso cuando hablo de logros; no obstante, otro logro importante es mi actualización permanente, es decir, haber estudiado los posgrados en Especialización en Neurorehabilitación, Especialización en Terapia Manual Ortopédica y la Maestría en Morfología Humana; diferentes universidades de muy buen nivel, privadas y públicas, hacen de mi formación superior todo un camino que me invita a seguir el trayecto.

Adicionalmente, combinar dos áreas que me apasionan como la docencia y la parte clínica, poder articularlas y sobre todo, participar en el proceso de acreditación internacional que está llevando a cabo el programa de Fisioterapia, ante la Confederación Mundial de Terapia Física, WCPT por sus siglas en inglés, es todo un aprendizaje. Me enorgullece saber que pertenezco a un equipo que ha cosechado, a partir de ejercicios de autoevaluación y autorregulación, muchos logros por y para la formación con alta calidad en salud.

Por último, la posibilidad de trabajar con poblaciones pediátricas o vulnerables, interviniendo de alguna manera en la calidad de vida de cada paciente que está conmigo o con los estudiantes de noveno semestre del programa, lo considero el logro más impactante en mi corta, pero amada vida académica.


Inculcar pasión podría resumir todo lo que trato de transmitirles a los estudiantes cuando trabajamos con distintas poblaciones.


¿Cuál es su aporte a la universidad y a los estudiantes?

Inculcar pasión podría resumir todo lo que trato de transmitirles a los estudiantes cuando trabajamos con distintas poblaciones que, sumado a la enseñanza del buen trato humano con los pacientes y la responsabilidad con nuestra profesión, son mis principales aportes.  

Considero entonces que mi mayor aporte es posibilitar que mis estudiantes tengan sensibilidad hacia sus pacientes, es lo que más quiero transmitirles; respetar el dolor, aplicar sus conocimientos en cada intervención, sembrar esperanzas en las familias a través de la aplicación de conocimientos rigurosos y éticos; finalmente, ayudar a que todo niño con discapacidad pueda ser, en términos de inclusión una persona feliz.


Mi mayor aporte es posibilitar que mis estudiantes tengan sensibilidad hacia sus pacientes, es lo que más quiero transmitirles.


¿Qué la inspira a enseñar?

En mi infancia me inspiró una enfermedad que tuve, fue lo que me permitió conocer la Fisioterapia en un inicio.

Posteriormente, participar en la formación de los estudiantes rosaristas; observar con admiración y respeto la vocación y carisma de mis maestros, que a bien me han permitido conocer, pues ellos siguen siendo un gran ejemplo para mí. Me inspira hoy la situación de un país que intenta salir del conflicto, todo ello es una inspiración constante y a prueba; ser maestro es, finalmente, ser estudiante todo el tiempo.

Gerynes Varela Hernández
Correo: gerynes.varela@urosario.edu.co