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Estudiantes de la salud aprenden a trabajar en equipos interprofesionales con una metodología innovadora

Por Tania Valbuena

Foto Leonardo Parra, Freepik, URosario

Los estudiantes señalaron que hubo aportes muy valiosos y serios en cada categoría. Por ejemplo, algunos aseguraron que la experiencia permitía el desarrollo del pensamiento crítico y la oportunidad de conocer las otras profesiones desde diferentes dimensiones, no solo la clínica.

Todos eran estudiantes de primer año de la Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad del Rosario. Unos se preparaban para graduarse en Fonoaudiología, otros en Medicina y unos más en Terapia Ocupacional, Fisioterapia, Psicología o Ingeniería Biomédica. En total eran 250 que, en grupos de 10, debían atender desde su conocimiento un importante caso clínico.

Se trataba de una joven de 17 años, universitaria, en embarazo, no solo con problemas en su salud física (como emesis o vómitos recurrentes, pérdida de apetito e inicios de problemas auditivos), sino también en su salud mental (pasaba por conflictos sociales). Cuando sus padres se enteraron del embarazo, la madre le dio su apoyo, pero el padre se lo negó. Algo duro para ella.

Durante seis semanas los estudiantes analizaron las implicaciones y soluciones de este caso hipotético, que bien podría haber sido un hecho de la vida real. El objetivo de los profesores no era evaluar los resultados disciplinares, sino mostrarles cómo se lleva a cabo un trabajo en equipo y que comprendieran la identidad de las diferentes profesiones relacionadas con la salud. De esa manera, a futuro, todos podrán hacer un trabajo integrado, y no de cada uno en su tema, como suele suceder.

“Bajo el proyecto La educación interprofesional mediada por TIC al inicio de las carreras en salud, tratamos de armar un equipo de diseño instruccional con expertos de las diferentes áreas de la salud y que los facilitadores tuvieran profesiones distintas a las de los estudiantes. Un ingeniero biomédico era tutor probablemente de un grupo de estudiantes de Medicina, Fisioterapia, Fonoaudiología, etc.”, explica el doctor John Vergel MD. PhD, de la Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad del Rosario y miembro del equipo que decidió hacer una prueba piloto con estos estudiantes.

Partieron de la premisa de que formar a los profesionales de la salud bajo un modelo colaborativo o de trabajo en equipo (Educación Interprofesional - EIP), mediado por las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), representa un gran beneficio para los pacientes en temas de atención y seguridad. De esa manera, durante mes y medio llevaron a los estudiantes a sumergirse en un ambiente de aprendizaje virtual y práctico diseñado especialmente para ellos, a partir de los e-Módulos de Educación Interprofesional en Salud (MEIP), que se desarrollaron en niveles, cada uno con un propósito pedagógico.

“Con esto esperamos que cuando los estudiantes lleguen a los hospitales a hacer sus prácticas o a ejercer su profesión tengan unas competencias distintas en relación con quienes no han hecho educación interprofesional. Que tengan una alta capacidad para trabajar en equipo, saber y reconocer la identidad uno de los problemas de la atención en salud en hospitales y centros de salud”, dice el profesor Vergel.

Él y varios miembros del equipo reconocen que no habían incursionado en la educación interprofesional, en todo el sentido de la palabra, y justamente eso los ayudó a crear una estrategia pedagógica para los estudiantes y a aprender sobre las otras profesiones. “Yo no tenía claro, por ejemplo, quién era un ingeniero biomédico, qué hacía, a pesar de que todas las semanas tenía reuniones con ingenieros biomédicos, y ahora lo sé”, confiesa Vergel.

Por su parte, la fisioterapeuta Sandra Liliana Forero resalta que quienes estuvieron involucrados crecieron como profesionales y pedagogos. “Avanzamos en el discurso, en construir una metodología pedagógica, lo que no solo implica el caso sino cómo interactuamos juntos para hacer un trabajo con calidad al servicio de los usuarios”, señala.


 
Revaluando liderazgos

Otro de los objetivos fundamentales de este modelo pedagógico disruptivo era entender las experiencias de aprendizaje desde las perspectivas de los tutores. Por ello, finalizado el trabajo de seis semanas, vino un proceso de retroalimentación con los investigadores (diseñadores curriculares y 12 tutores virtuales de las diferentes profesiones de la escuela), quienes fueron facilitadores de las tareas de los estudiantes en la plataforma Moodle de aprendizaje virtual.

Para la fonoaudióloga Rocío Molina, quien integra el equipo desde su creación, ha sido fundamental poder aterrizar la teo-aprendizaje propio. “Porque hablando del equipo interprofesional, en ocasiones entre nosotros mismos no sabemos muy bien las funciones de cada uno. Pero más que las funciones, lo importante es cómo determinar la calidad de vida entre todos, cómo dar soluciones, cómo compartir el conocimiento y hacer parte de un modelo colaborativo”.

La terapeuta ocupacional Karen Aguía Rojas coincide en ello y califica esta oportunidad como “un profundo aprendizaje, desde el diseño de casos hasta el manejo de herramientas virtuales”. También considera que ha permitido cambiar la perspectiva frente a la resolución de casos desde un análisis más crítico, al tener una interacción de diferentes profesionales. Precisamente, en ese análisis, la visión de un profesional de la Enfermería no podía quedar por fuera. Teniendo en cuenta que la Universidad del Rosario busca abrir el programa de Enfermería, en el grupo investigador está Ángela Fernanda Espinosa, profesora del programa de Medicina e interesada en esta iniciativa. Para ella la experiencia fue una oportunidad de aprendizaje acerca de las otras disciplinas y un ejercicio de reconocimiento de la propia.

“Cuando nos perdemos un poco en la construcción de un caso, volvemos a dos puntos fundamentales: uno, los casos son más un medio, no son el fin, y dos, cuando estamos ante una discusión de orden disciplinar en la que a veces salen los egos, esa necesidad de ser reconocidos, volvemos al centro, que es el paciente, el sujeto de cuidado o el usuario”, señala. Con esta apreciación coincide el médico Pablo A. Bermúdez, para quien la interdisciplinariedad apunta, precisamente, a que se reconozca a los profesionales de la salud como un grupo que trabaja en función del paciente, lo cual implica cambiar la tradición de poner a los médicos en la cima de una organización piramidal. “No siempre ellos tienen que ser los líderes o sencillamente el modelo piramidal no es la alternativa”, asegura.

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“Bajo el proyecto La educación interprofesional mediada por TIC, al inicio de las carreras en salud, tratamos de armar un equipo de diseño instruccional con expertos de las diferentes áreas de la salud y que los facilitadores tuvieran profesiones distintas a las de los estudiantes. Un ingeniero biomédico era tutor probablemente de un grupo de estudiantes de Medicina, Fisioterapia, Fonoaudiología, etc.”, explica el profesor John Vergel, de la Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud.