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Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación: ¿El fortín político de las FARC?

Juan David Corredor García

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Abstract

La exitosa culminación del Proceso de Paz entre el Gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de las FARC, con una duración de seis años, dio lugar a una fase definida por los expertos como la más compleja y la más prolongada: el posconflicto. Si bien los primeros pasos fueron las conversaciones y la posterior firma de los acuerdos, es el posconflicto el escenario en el cual lo pactado se ejecuta en la realidad. Por tanto, el posconflicto es la oportunidad de observar la voluntad de las partes, el acompañamiento del Estado, el grado de aceptación de la sociedad y la transformación política, económica y social.

En principio, la fase del posconflicto iba a tener una duración de 180 días, empezando Día D + 1 (1 de diciembre de 2016) y hasta el Día D + 180 (1 de junio de 2017). No obstante, esta se prorrogó hasta el 15 de agosto, tiempo en el que los combatientes de las FARC se concentraron en las Zonas Veredales y Transitorias de Normalización[1] (ZVTN) y Puntos Transitorios de Normalización (PTN) con el objetivo de implementar este proceso de desarme. Posterior a ello, el 16 de agosto se dio paso a la siguiente etapa: la transformación de las ZVTN y PTN en los Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación (ETCR). Con esto, se tiene proyectado dar el tránsito definitivo a la vida civil de más de 10.000 integrantes de la guerrilla (lo cual no es ni la séptima parte de los aficionados que cada fin de semana acuden al Allianz Arena). A continuación, se expondrá cómo ha sido este proceso de reincorporación para luego reflexionar en torno a las implicaciones políticas de la nueva forma jurídica de las ETCR. Por último, se expondrán unas breves conclusiones al respecto.

Zonas Veredales Transitorias de Normalización y Puntos Transitorios de Normalización: El primer paso para la paz

Las ZVTN son una figura creada en el Punto 3.1.4.1 del Acuerdo de Paz y reglamentadas por una serie de decretos del 7 de diciembre de 2016[2]. La otra figura conocida como los PTN, surgió luego de la firma del Acuerdo y fue reglamentada en los mismos decretos del 7 de diciembre. En efecto, el objetivo es “garantizar el Cese al Fuego y Hostilidades Bilateral Definitivo y la Dejación de Armas e iniciar el proceso de preparación para la reincorporación a la vida civil de las estructuras de las FARC-EP en lo económico, lo político y lo social de acuerdo a sus intereses”.

Las partes convinieron crear 20 ZVTN y 6 PTN para un total de 26 lugares en Colombia (que equivale a menos del 0,1% de las veredas que existen en el territorio nacional) donde iba a transcurrir la reincorporación de este grupo insurgente. La diferencia principal entre la ZVTN y el PTN es que la primera contiene varios campamentos mientras que la segunda es de menor tamaño y consiste en un solo campamento.

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Distribución de las ZVTN y los PTN. En ABC de las Zonas Veredales. Oficina del Alto Comisionado para la Paz. www.altocomisionadoparalapaz.gov.co/herramientas/Documents/Zonas-de-ubi…

En efecto, las zonas son territoriales, temporales y transitorias, definidas, delimitadas y previamente concertadas entre el Gobierno Nacional y las FARC y cuentan con el monitoreo y verificación del Mecanismo de Monitoreo y Verificación (MM&V) integrado por la Fuerza Pública, las FARC y una misión con observadores no armados de la ONU. Cada ZVTN cuenta con Equipos de Monitoreo Local.

Estas zonas tienen posibilidad de acceso por vía carreteable o fluvial y los límites corresponden a los de la vereda donde se ubican. Es importante precisar que tienen una extensión razonable justamente para permitir el monitoreo y verificación y acceso sin limitación del MM&V. No obstante, “en su gran mayoría estos territorios cuentan con problemas de conectividad, movilidad y estructura de servicios sociales en general con presencia de economías domésticas que sobreviven en convivencia con economías ilícitas…algunos sin energía o agua potable” (MOE, 2016, págs. 12 - 13).

Además de lo anterior, las ZVTN y PTN cumplieron un papel fundamental en lo referente a la facilitación en la elaboración del Censo Socioeconómico de los integrantes de las FARC-EP a cargo de la Universidad Nacional. Por primera vez en la historia, el estado pudo conocer de primera mano las aspiraciones de los guerrilleros con el propósito de obtener información necesaria para facilitar su proceso de reincorporación a la vida civil. Se evidenció, por ejemplo, que el 66% de los miembros de esta guerrilla tienen un origen rural, que el 30% se identifica con un grupo étnico (indígena, afro, etc) que el 77% no cuenta con vivienda para habitar y que las 10.015 personas encuestadas tienen interés en desarrollar proyectos colectivos como actividades agropecuarias.

Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación o el sistema dominó

El 15 de agosto salieron todos los contenedores con las armas de las FARC de las ZVTN y PTN. Al día siguiente, estas zonas y puntos se transformaron en “Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación”[3]. Uno de los aspectos que más ha llamado la atención y que más crítica ha recibido es que estos Espacios Territoriales no estaban contemplados en ninguna de las 310 páginas del Acuerdo de Paz.

Tal como lo expuso La Silla Vacía el 25 de abril de este año, este cambio para que las zonas fueran permanentes “no fue algo que el gobierno tuviera previsto desde el principio, sino que fue evolucionando a medida que se dieron cuenta de las dificultades de montar estos sitios en estas zonas alejadas y que sería imposible cumplir con todas las tareas previstas para la reincorporación en el plazo inicial de 180 días”.

Además de las razones anteriormente dispuestas, las partes reconocieron la utilidad de aprovechar la infraestructura construida en estas zonas donde de alguna manera ha empezado a llegar la institucionalidad. En efecto, el ex Alto Comisionado para la Paz, Sergio Jaramillo, afirmó que luego del desarme y la salida de los contenedores las zonas pasan a convertirse en ETCR donde regirá la normalidad institucional.

Además, el Comisionado señaló que los espacios serán utilizados para “capacitar a los miembros de las Farc para su reincorporación con énfasis en lo rural y también para atender las comunidades en las veredas y en las zonas aledañas”[4] y así tal cual quedó plasmado en el Comunicado #19 de la Comisión de Seguimiento, Impulso y Verificación a la Implementación del Acuerdo Final (CSIVI) del 29 de mayo de 2017. No en vano, en su momento, Jesús Santrich, miembro del secretariado de las FARC, declaró que “lo más probable es que de estas estructuras florezca la reincorporación”[5]. En ese sentido, en las ETCR se da un retorno a la plena normalidad, entendida por Luis Carlos Villegas, Ministro de defensa, como la libertad de circulación y aplicación total del Estado de Derecho[6]. La duración de esta nueva forma jurídica será de tres años.

Implicaciones políticas de la nueva forma jurídica

Para algunos analistas incluida la oposición al acuerdo, el hecho de que estas zonas transitorias se conviertan en espacios transitorios constituye una victoria histórica para las FARC. Esto obedece al hecho de que los espacios son territorios de control histórico de la guerrilla. En principio, el Gobierno Nacional había insistido en que las ZVTN y PTN eran transitorios. No obstante, ahora se sabe que durarán al menos tres años con los ETCR.

Es innegable el poder de las FARC en estos espacios territoriales e incluso en muchos casos ha fungido como el actor que dicta el orden social de la comunidad, en vista de la escasa presencia estatal. Como bien lo señala la Misión de Observación Electoral, “la presencia del estado en estos contextos es paradójica y diferenciada: por un lado, es evidente su gran ausencia y la fuerte demanda por parte de los pobladores, y por otro, asiste también a las gentes lugareñas una gran desconfianza que es menester explorar y comprender” (2016, pág. 13).

Paralelo a estos espacios territoriales están las 16 Circunscripciones Especiales Transitorias de Paz creadas en el acuerdo para darle voz y representación política a zonas que no la tenían a causa del conflicto:

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Distribución de las 16 circunscripciones especiales de paz. En: http://lasillavacia.com/hagame-el-cruce/estas-son-las-circunscripciones…

Las coincidencias de los ETCN y las Circunscripciones Especiales de Paz son muy altas. Prueba de ello es que los 19 municipios (de 26) que sirven como ETCN son también Circunscripciones Especiales. Además, “es importante recordar que de las 26 ZVTN y PTN, 16 están proyectadas en el sur del país y eso tiene una razón histórica asociada al conflicto” (MOE, 2016, pág. 14).

Teniendo en cuenta que los ETCN tendrán una duración de al menos tres años, “sería inevitable que las Farc hagan política desde estas regiones y busquen echar raíces en las comunidades y en la economía regional, ya que muchos de los proyectos de reincorporación tendrán componentes agrícolas y asociativos que harán que la guerrilla se integre en las poblaciones en donde se ubicaron las zonas veredales” (Osorio, 2017, párr. 9).

No solo el vínculo de las FARC con estos territorios explica el hecho de que estas zonas se hayan convertido en permanentes. El Censo Socioeconómico de la Universidad Nacional determinó que el 66% de la población de las FARC es de origen rural y que el 77% no cuenta con vivienda para habitar.

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Sencillamente, los guerrilleros no tienen a donde ir e ignorar este aspecto implicaría hacer mucho más compleja su reincorporación a la vida civil.

Todo lo anterior induce a considerar que el poder político de las FARC será predominante en estas zonas. Debe recordarse que la guerrilla no está partiendo de cero, sino más bien de unos apoyos económicos y políticos producto del acuerdo. Con ello, al menos hasta 2026 tiene garantizada la participación política en el Congreso de la República y el financiamiento de su partido. Y no solo eso.

Las visiones más conservadoras del proceso de paz aseguran que “por la vía de organizaciones sociales bajo su influencia las Farc accederán a 16 curules adicionales a las 10 que tendrán por derecho propio en el Congreso (5 en cada cámara)” (La Silla Vacía, 2016, párr. 2). Aunque así fuese el panorama, las hipotéticas 26 curules de las FARC no alcanzarían a sumar el 10% de todas las curules del Congreso o lo equivale a casi un tercio de los diputados del Bündnis 90 / Die Grünen que tiene el Bundestag.

En todo caso, es innegable que las FARC, de base predominantemente rural, aprovecharán su cercanía con bases sociales de estos espacios del territorio colombiano y las transformaciones institucionales para su reincorporación a la vida civil. El naciente partido político, Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, es consciente de que su legitimidad es mínima en el sector urbano, por ello, se presume que enfocará sus esfuerzos en acoger la movilización social de estos territorios con escasa presencia estatal.

No obstante, deben reconocerse potenciales limitaciones en materia de ingeniería constitucional. De acuerdo al Observatorio de Seguimiento a la Implementación del Acuerdo de Paz, “casi un año después de haberse firmado los textos de La Habana, su implementación en términos administrativos, legislativos, institucionales, de apropiación presupuestal y puesta en marcha de las reformas apenas alcanza el 17 %” (Arboleda, 2017, párr. 6). Es decir, las garantías no son suficientes para blindar la implementación del acuerdo, y por lo demás, es alarmante debido a que se tiene certeza que quien llegue a la Presidencia en 2018 esté a favor de este proceso.

Conclusión

La reincorporación a la vida civil por parte de los ex combatientes de las FARC es un proceso que ha tomado mayor celeridad con la transformación de las Zonas Veredales Transitorias de Normalización en Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación durante un periodo de tres años a partir del 16 de agosto de 2017. Constituye en cierta forma una victoria histórica para las FARC ampliar el proceso de reincorporación en estos territorios que han sido de su dominio.

Ambas partes han convenido que sean estos los espacios donde la guerrilla haga su tránsito final a la legalidad. Las FARC no solo aprovecharán su conexión con las bases sociales del territorio sino además las garantías (financiamiento, circunscripciones especiales de paz, emisoras comunitarias, el centro de pensamiento, etc) que el acuerdo les da en materia de participación política al menos hasta 2026. No es de sorprender que allí sea donde se geste el fortín político de la nueva Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común. Eso sí, falta esperar cómo avanzan los desafíos institucionales que requiere la implementación del acuerdo así como la llegada de un presidente a favor o en contra del mismo.

Bibliografía

[1] La palabra normalización contiene diversas lecturas. Una de ellas es que la “normalidad” llegará al territorio colombiano con la reincorporación a la vida civil, que es el objetivo de las ZVTN. No obstante, la anterior afirmación parece no cuestionar el estado de la democracia en esa época y más bien sitúa a los guerrilleros como unos sujetos desviados del orden establecido sin tener en cuenta que este orden establecido se encontraba también subvertido por otros actores e incluso la institucionalidad. Dar por sentado que se abre paso a una situación de normalidad desconoce una parte fundamental del conflicto, la responsabilidad del Estado en este surgimiento y principalmente, que la normalidad va mucho más allá de la dejación de armas y la reincorporación a la vida civil por parte de los miembros de las FARC.

[2] Ver decretos en: http://www.acmineria.com.co/node/1410

[3] Las ETCN servirán para capacitar a los integrantes de las FARC-EP para su reincorporación a la vida civil, preparar proyectos productivos y atender las necesidades de formación técnica de las comunidades aledañas, en un modelo de reincorporación comunitaria. Asimismo, allí se suspenderán las órdenes de captura de los ex guerrilleros, se establecerán tres zonas de riesgo de complejidad (alta, baja y alta) y se implementan dos mecanismos de verificación: El SIRI (Sistema Integral de Reacción Inmediata. A cargo de un coronel en 12 regiones del país. Objetivo: Informar hechos sospechosos de la zona rural) y la “carpa azul”, que es un puesto de mando interinstitucional para prestar servicios del Estado más allá de la seguridad.

[4] Ver declaraciones de Sergio Jaramillo el 28 de junio de 2017 en: http://www.altocomisionadoparalapaz.gov.co/Prensa/Paginas/2017/Julio/fi…

[5] https://www.elheraldo.co/politica/zonas-veredales-seran-usadas-para-cap…

[6] Ver intervención del ministro de defensa Luis Carlos Villegas, el 16 de agosto de 2017, día que nació la nueva forma jurídica de los ETCR: https://www.youtube.com/watch?v=_FBhT9_Mj08