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Columnistas

Los enemigos de la democracia

Ricardo Andrés Roa-Castellanos

10/12/2019

Volumen 5 - Nº 55 dic./2019
ISSN: 2422-2216

Los enemigos de la democracia

‘‘Como las decisiones dependen no de una minoría sino de la mayoría, esto es una democracia. La ley es para todos la misma y no es la riqueza sino el mérito y la capacidad lo que permite a los hombres acceder a los cargos y honores. Los políticos evitan hacer aquello que sea ilegal pues los ciudadanos vigilan y supervisan a los magistrados y las leyes”.
Pericles. Oración fúnebre. Siglo V a.C

2019 concluye como un año paradójico. En el culmen de un periodo de múltiples elecciones para el contexto iberoamericano, una serie de episodios amparados en figuras legales han buscado subvertir el orden democrático en diversos países de la región. Las flores de las primaveras políticas no son vivas. Por el contrario, procesos como la primavera árabe se han caracterizado por instaurar una naturaleza muerta: genocidios, vetos ideológicos, inestabilidad, persecuciones políticas y jurídicas, etc.

Latinoamérica se ha caracterizado por su política personalista. El imaginario político, la literatura y el récord histórico, efectivamente, nos reiteran que la predilección en esta zona por los personalismos políticos, ha tomado la forma de próceres, caudillos, dictadores y tiranuelos, o líderes más discretos, en los que los Proyectos de Nación son evitados, diluidos y echados a perder por voluntades centradas en individuos sobre los que se espera demasiado. Las metas nacionales, co-construidas y continuadas sobre los esfuerzos previos tienden a ser un rasgo por lo general, diezmado.

Recordar la visión determinista de E. Durkheim, padre de la sociología, sobre las sociedades, y el cumplimiento de sus tempranas observaciones, ratificadas en el tiempo, ante el inescrupuloso descaro intervencionista de la llamada “Ingeniería Social” actual, ayuda a entender estos fenómenos con algunas líneas ideológicas que personajes, de manera consciente han querido aplicar mientras otros quieren destruir la democracia “desde adentro”.

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Figura 1. Democracy index (2018) donde apenas se reconocen 20 democracias plenas en el mundo. Fuente: The Economist.

BIENES DESPRECIADOS

Al hablar de bienes, inmediatamente, la mente evoca la materialidad. Pero esa ignorancia, tan propia de las culturas materialistas-hedonistas, puede hacernos pasar por alto que la democracia es un bien por sí mismo, en conjunción con la Libertad, la Felicidad, el Amor y la Justicia.
 
La política tiene que regirse por la brújula de la mejora de en las condiciones de vida del pueblo. El detrimento en estas calidades, deberes y derechos indica que la democracia no se está cumpliendo objetivamente. La trípode Industria – Estado –  Academia se supone han de hacer establecer una sinergia para la evaluación de esta relación y verificación de indicadores que en naciones libres conduzcan sus esfuerzos a un futuro mejor. 
 
La democracia, luego, es exigente para su mantenimiento y su presencia no es garantía de felicidad para sus ciudadanos. La racionalidad tiene que acompañar su desarrollo. Aquí encontramos el primer escollo. Hacerse elegir es más factible al valerse de las pasiones humanas antes que en argumentos y propuestas racionales. En concordancia, políticos inescrupulosos se valdrán de esta anti-ética posibilidad para alcanzar el poder.
 

  1. El Enemigo de la Mala Praxis Político-Proselitista: Generar odios, valerse de debilidades económicas o racionales, engañar discursivamente -trucando la racionalidad- al apuntar al instinto o pulsión humana, es decir, a la sexualidad, la lucha entre grupos sociales, el interés particular, la necesidad de supervivencia, los vicios como la envidia, ambición o el egoísmo, por poner pocos ejemplos de diversas esferas, rompen tempranamente con el comportamiento virtuoso que exige la verdadera democracia, la cual tiene que trabajarse para no mermar la función y desempeño sistémico de cada eslabón social. Y son estas maneras técnicas para hacerse elegir. Apelar a las “pasiones” en política y los “intereses” de la gente, son costumbres identificadas racionalmente por Maquiavelo, Hobbes, Tocqueville y otros ilustrados que advertían de vicios que otros “manzanillos” decidieron aplicar como recetas hasta el sol de hoy para salirse con la suya.   
 
A partir de su criterio funcionalista, basado en la Verdad, como eje rector de la ciencia (Gr. Episteme o conocimiento), Aristóteles construyó el saber de la Ética, que como bien lo explica en su “Ética Nicomaquea” y en su “Política”, no puede ser ciencia formalmente empírica, al igual que la política al ser regida por la opinión de las gentes y de los mandatarios hacen que los instrumentos democráticos queden a merced de pareceres (subjetividades) que la mantienen vulnerable como sistema.
 
Era por esta razón que él (Aristóteles) se toma el trabajo de explicar que la formación de una ética basada en la (objetiva) virtud, que no corresponde a los (subjetivos) valores, tiene por meta el proveer de ciudadanos virtuosos a las instituciones de gobierno con una brújula que es nada más ni nada menos que la felicidad (completa realización de la persona), y un medio orgánico, que es esa realización de funciones de acuerdo a la naturaleza de cada cual, con la ejecución de los diversos talentos humanos portados común-unitariamente, intrínsecos al variado personal que va apareciendo (generándose, regenerándose) en las sociedades.

Es evitable, de este modo, la destrucción que subyace en el significado etimológico de la palabra “corrupción”.

Pero basados en el desequilibrio, como vemos, fácilmente inducible de este sistema democrático, varios regímenes totalitarios han identificado que la democracia puede secuestrarse como sistema y romperse así: “desde adentro”.
 
TIPOLOGÍA Y EFECTOS PATOLÓGICOS VISTOS
 
Dos grandes tipos de democracia hay. Real y aparente, para mi personal observación, desde sus expresiones fácticas. Convencionalmente, las divisiones son:
 
  1. Directa o participativa
  2. Representativa o indirecta[1]

En la primera modalidad (1), la voluntad del pueblo se hace legítima por vía directa de expresión. Irrespetar los resultados de esta herramienta constituye la evidencia del actuar de otros enemigos de la democracia. El afamado Brexit se dio como consecuencia de un proceso de democracia directa tras consultar al pueblo inglés[2]. A pesar de que aún se están buscando maneras de respetar esa decisión del pueblo, los ingleses -3 años después- y con el costo de la pérdida de dos Primeros Ministros (D. Cameron & T. May) permanecen en el esfuerzo por hacer respetar la voluntad popular consultada. En este punto, se puede ver otro gran enemigo:
 
  1. El Enemigo del Desacato Democrático. De manera controversial y contrastante con la disciplina inglesa, la clase política colombiana irrespetó, también en el año 2016, un plebiscito. Colombia no avaló los acuerdos de paz pese a que se disminuyó para la ocasión, sustancialmente, el umbral requerido.
 
En efecto, para que el acuerdo fuese válido, el «Sí» debería contar, al menos, con el 13% del censo electoral (4.396.626 votos), y superar en número de votos al «No». El resultado, no obstante, fue la victoria del «No» que a la postre no fue respetado[3].

Suiza, una democracia muy madura y verdadera, suele consultar a su pueblo nacional o cantonal a los ciudadanos. Es manifiesta, así, de forma directa la verdadera voluntad popular. Con los representantes puede no representarse lo que el populo o cuerpo de ciudadanía en verdad quiere.

Los tipos de mecanismos democráticos establecidos de acuerdo con la Constitución, la Ley 134 de 1994 y la Ley 1757 de 2015, en Colombia, son:
 
  1.  El plebiscito: mecanismo de participación mediante el cual el Presidente de la República convoca a la ciudadanía a que apoyen o rechacen una decisión del Ejecutivo puesta en cuestión y que no requiera aprobación del Congreso, excepto las relacionadas con los estados de excepción y el ejercicio de los poderes.
 
  1. El referendo: convocatoria mediante la cual los ciudadanos pueden participar en la aprobación o derogación del proyecto de una norma jurídica o de una ya vigente, así como en la creación o segregación de un municipio; en la derogación de una reforma constitucional o sometan a aprobación un proyecto de reforma constitucional. El referendo puede ser nacional, regional, departamental, distrital, municipal o local.
 
  1. El cabildo abierto: reunión pública del concejo distrital, municipal o juntas administradoras locales, en la cual hay participación de los habitantes para discutir libremente de manera directa y pública acerca de los asuntos de interés de la comunidad.
 
  1. La iniciativa popular: derecho político de participación ciudadana que consiste en la posibilidad de que la ciudadanía pueda presentar proyectos de normas jurídicas ante el Congreso de la República para que, dentro de la misma, sean debatidos y posteriormente, aprobados, modificados o negados. 
 
  1. La revocatoria del mandato: derecho político, por medio del cual la ciudadanía mediante votación directa puede cesar de su cargo público a un funcionario electo, ya sea un gobernador o a un alcalde y es clara al señalar que no aplica para otros funcionarios de elección popular como congresistas, diputados, concejales, o Presidente de la República.
 
  1. La consulta popular: mecanismo de participación mediante el cual una pregunta de carácter general sobre un tema de trascendencia nacional, departamental, distrital, municipal o local, es sometida por el Presidente de la República, Gobernador o Alcalde, según sea el caso, a consideración del pueblo para que éste se pronuncie formalmente al respecto[4].

La segunda modalidad (2) se vale de la escogencia de personas que interpretan la voluntad popular de los electores y bajo este supuesto los representan en cuerpos colegiados (congresos, concejos, asambleas, funciones ejecutivas, etc.) que provengan de la elección popular.

El uso y abuso de este mecanismo hace notar que puede haber una seria discrepancia entre la voluntad del elector primario y los gobernantes. A este respecto, la naturaleza humana, los intereses individuales, grupales, ideológicos o colectivistas pueden detonar un tercer enemigo:
 
  1. El Enemigo del Fraude Electoral o la Omisión de la Verdad Democrática. Las recientes elecciones en Bolivia y la incrementada tecnología al alcance de la mano, permitieron evidenciar que el presidente boliviano Evo Morales había concertado un fraude de dimensiones industriales.
 
Con anterioridad, una democracia postiza -la venezolana- mostró que el voto electrónico instaurado por Chávez fue empleado fácilmente para hacer el fraude posibilitado por la compañía Smartmatic ®[5]. Los resultados fraudulentos por artificios técnicos han empezado a priori con la manipulación tendenciosa previa al votante.

El tema de las encuestas políticas fue abordado por el Físico y escritor argentino, Ernesto Sábato (2000) quien escribió, resaltando la tensión entre opinión y Verdad, sobre este tema en su obra La Resistencia:

“Muy a menudo compruebo que todo es opinable y alguien que comenzó antes de ayer puede hablar tanto como otro cuya trayectoria está largamente probada en la vida del país. Y su opinión llega a ser clasificatoria y no tiene siquiera que demostrarse. La llamada opinión pública es la suma que se le ocurre a quienes, en esos minutos, pasan ocasionalmente por la esquina elegida y conforman el mínimo universo de una encuesta que, sin embargo, saldrá a grandes titulares en los diarios y en los programas de televisión (que nadie ha elegido). Las preguntas que suelen hacerse son de una torpeza que pondrían frenético a Sócrates, que las puso en el lugar de quien ayuda a dar a luz. Todo pasa y todas las perspectivas son válidas. Lo mismo Chicho que Napoleón, Cristo que el Rey de Bastos. No se piensa en futuro, todo es de coyuntura”.

 

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Figura 2. 6 Naciones auto-reconocidas como no-democracias (Arabia Saudí, Omán, Emiratos Árabes, Qatar, Brunei y el Vaticano [6 teocracias y una plutocracia])


 

  1. El Enemigo de la Parasitología Política. Es manifiesto que hay muchos políticos de diverso espectro ideológico que están en la política para acabar con la democracia. De izquierda y derecha radicales han aparecido facciones que no quieren al Estado. Anarco-comunistas y Anarco-capitalistas representan, similarmente, enemigos de la democracia y el Estado.

Muchos burócratas y políticos, pese a gozar una vida de millonarios a costa de los contribuyentes de sus naciones, y de otras naciones, como en el caso de los organismos internacionales paraestatales, se confabulan para destruir el orden democrático que les permite su dignidad y su modo de vida. La analogía con los parásitos es patética. Destruyen a su hospedero con miras tan cortas que no entienden que han vivido y dependen de él. El agradecimiento en estos no existe. Este comportamiento es muy frecuente en naciones decadentes que se niegan a echarles como dirigentes y en las otras degeneraciones de la democracia expuestas por Rousseau en el Contrato Social (Oclocracia, Dictadura, Tiranía, Anarquía, etc.).

Fruto de estas conductas reprobables y que debían ser “no excarcelables” por implicar un aluvión de corrupción (presente y futura), en adición a la burla de la voz del pueblo y con ello de la voz de Dios (Vox populi, vox Dei), la democracia real ha retrocedido, con base en autoindulgencias, considerando los planes de movimientos que no aceptan la alteridad política e internacionalmente se unen para acabar al contrario ideológico.

Irónicamente, según estudios mundiales sólo 6 naciones reconocen no ser democracias[6] (Figura 2). Regímenes totalitarios con democracias de Partido Único, socialistas o comunistas, donde no hay verdadera elección entre espectros políticos diferentes, se tienen a sí mismas por democracias.

La democracia y la libertad que sustentan la Civilización Occidental deben ser defendidas en toda arena y a cada nivel.  En Colombia o en Chile, no deja de ser curioso que políticos populistas que participaron, e incluso, ganaron, en las elecciones locales respectivas, hayan promovido un paro y acciones anárquicas de pretensión anti-gubernamental y anti-democráticas, con incitaciones a la asonada, la destrucción de propiedad de sus conciudadanos y el golpe de Estado. Enemigos de la democracia y por ende enemigos públicos, son.

 

Ricardo Andrés Roa Castellanos
 
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