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Columnistas

Realidad, virtualidad & ficción: a propósito del Joker

Ricardo Andrés Roa-Castellanos, Ph. D.

09/11/2019

Volumen 5 - Nº 54 nov./2019
ISSN: 2422-2216

Realidad, virtualidad & ficción: a propósito del Joker

La ciencia ficción es un género artístico. No es una rama de la ciencia, pero ha sido un género promotor de ideas técnicas, refraseos mitológicos, procedimientos y talentos científicos con los cuales ha establecido una retroalimentación y una retrospección humana.

Dentro de las categorías que la integran están los Superhéroes. Ellos configuran su rol reactivo, por lo general, dada la acción malévola de los frecuentes Villanos.
 
En la subcategoría de los malvados, podemos encontrar los más destacados en la estructura del mal: los llamados Archienemigos o Archi-villanos.
 
Un personaje infaltable en esta iconografía derivada de las narrativas actuales es el Joker, Guasón o El Bromas, rol antagónico al del protagonista Batman. Este último es un superhéroe humano, muy humano, cuyo poder es la inteligencia aplicada a la solución de problemas en un marco ético, filantrópico y de bondad, ceñido a límites. El Joker, en contraste, posee un ingenio notable, también, pero al servicio de sí mismo, del caos, el homicidio, el crimen y la destrucción. Es un psicópata y no concibe reglas. Bien y mal, de modo objetivo, y por sus consecuencias, quedan fácilmente representados en esta tensión.
 
LA PREMIERE Y EL PERSONAJE: <<SIN ESPOILERS>>
 
El lanzamiento de la película de moda -que especialmente detalla el origen del Joker- sirve de análisis para esta sociedad. La condición psiquiátrica de éste, construida en una gradual destrucción interna y externa (Ciudad Gótica, el contexto urbano, es referida como un escenario con crisis moral, socio-política, de basura, ficticio distópico, al ser basado en la obra Metrópolis de Fritz Lang[1]). Más la trama resulta ser un gran motivo para entender otras realidades en tiempos donde la sociedad entera no está, ni siquiera intentando, diferenciar lo real de lo irreal (lo ficcional o lo virtual, p.ej. las Fake News).
 
Con sorpresa, -en la vida real- el ejército de los EE. UU, para septiembre de 2019, antes del estreno de la película, pronto advirtió que su proyección podía significar nuevos riesgos de seguridad considerando el riesgo de masacres en sus proyecciones tras las tipologías que han caracterizado asesinatos masivos recientes como el de 2012 en la película The Dark Knight (Batman El Caballero de la Noche) en Aurora, Colorado, donde murieron 12 personas y 70 resultaron heridas en adición al perfil de los perpetradores de varios otros episodios violentos de esta clase más recientes en el mismo país. 
 
El Manual de diagnóstico psiquiátrico DSM-IV, ha exigido, para determinar el diagnóstico de Esquizofrenia, al menos dos o más de los siguientes síntomas: 1) delirios, 2) alucinaciones, 3) lenguaje desorganizado, 4) conducta frecuentemente desorganizada o catatónica, 5) síntomas negativos (aplanamiento afectivo, alogia o abulia). De fondo, la incapacidad de reconocimiento entre lo real y lo irreal caracteriza la percepción de aquel aquejado por esta psicopatología donde el “Yo” y la relación con la alteridad se ven afectados al grado de generar peligro potencial[2].
 
Las dinámicas creativas de la Ciencia Ficción han establecido procesos, como se mencionó, de retroalimentación con la realidad y la ciencia (de la raíz etimológica, episteme: que significa “conocimiento”, ahora entendido como el conocimiento probado). Practicar la disección de los elementos que integran la percepción humana en este sentido empieza a ser una urgente necesidad a la luz de los resultados sociales obtenidos.
 
La conexión debe empezar con la misma película. Que expertos en criminología de uno de los mayores ejércitos del mundo y de la Policía de Los Ángeles hayan prevenido al público no es gratuito.

El perfil de los homicidas masivos (coloquialmente referidos como “psicópatas” en medios castizos) muestran coincidencias con el personaje y con el asesino de Aurora quien tuvo pintado el pelo de verde. Hombres[3], entre 18 a 50 años, en su mayoría blancos, marginalizados socialmente[4] que las autoridades descubrían como una tribu urbana desconectada físicamente pero definida bajo el término “Incells” componen el perfil criminal identificado.
 
El término citado traduciría “en celdas”, pero también significa una abreviatura de la expresión “involuntariamente célibes” que revela una frustración relacional, la carencia de afecto, e inclusive, de red social, que, en vista de las características modernas, hacen muy frecuente la construcción de dicho perfil en una sociedad de familias fragmentadas, fría, de aislamiento, agresiva, y paradójica poca aceptación del otro pese a la vanagloria discursiva de la inclusión y tolerancia social ausente aún en las redes sociales.

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La película había sido antecedida por una característica actoral que la promocionaba: la risa del personaje, cuidadosamente estudiada por el actor sobre personas con patologías mentales[5].
 
La risa espeluznante para algunos, pero que igual no pasa desapercibida, coincide con otra característica clínica: el síndrome pseudobulbar. Esta clase de ataques de risa psicopatológica, sin razón contextual, suelen ser producidos por fármacos antipsicóticos. Los delirios, alucinaciones, el consumo de cigarrillo exagerado, la megalomanía, etc., son otras características de la esquizofrenia[6], enfermedad que llevaba a institucionalizar a los pacientes en casas de reposo, frenocomios o manicomios.
 
LO QUE ES, ES (VERDAD).
LO QUE NO ES, NO ES NI PUEDE SERLO (FALSEDAD)
 
Sea de notar que para la lectura correcta de la realidad, hay dos ejes rectores de análisis situacional: aquellos establecidos por medio de la Verdad (objetividad, propia de la ciencia-basada en hechos y teorías verificables) que es identificada  y contrastada con la Opinión (Doxa) o interpretación (subjetividad, propia de las artes, el pensar cotidiano, o las ideologías), los cuales permiten establecer una plataforma analítica que relaciona, pero diferencia y discrimina los tres grandes campos abordados en la vida contemporánea (Realidad-Virtualidad-Ficción). Campos que deben pasarse por los aparatos de verificación (ciencia) y de crítica (hermenéutica artística) para una más acertada lectura de las actuales realidades.
 
Ante la pregunta ¿Qué es la Verdad? Parménides no se anda con rodeos. La verdad es lo que es. Lo que no es, en la realidad, identifica la categoría denominada Falsedad y su adjetivación es lo Falso, o aquello que no es verdadero. Eso que es tan claro en una evaluación (marque “Verdadero o Falso”) por lo visto se nos ha olvidado en la vida práctica diaria con los estímulos informativos.
 
Ni las ideologías (doxa), ni las imaginaciones, ni los pareceres, ni las alucinaciones, o las opiniones son verdades per se. Son experiencias perceptivas, individuales o de grupo, pero no son verdades, es decir, descripciones ajustadas y universalizables sobre la realidad aludida.
 
Pueden, eso sí, incurrir o coincidir estas subjetividades (camino de la opinión) con la verdad (Camino de la Verdad, acorde con el diálogo de Platón sobre Parménides) en ocasiones, de vez en cuando, pero es así como el reza posmoderno argumento de “tu verdad y mi verdad”, que iguala opiniones a lo verdadero, es un despropósito propio de una época donde la historia, la filosofía y la ética, o no se enseñan, o son espacios para que profesores ideologizados aprovechen para vender sus ideologías. Y ese adoctrinamiento, está muy mal por ser anti-ético. No hay ética sin referente de verdad o sin plena libertad (la manipulación, al igual que la coacción, no permite al sujeto pasivo de esta práctica el elegir en libertad).
 
LA COMPLEJA REALIDAD ACTUAL
 
La vida hoy supone una sobreexposición a informaciones. Procesar estímulos cotidianos supone, en campos o ciudades, ver el mundo físico, tocar, oler, oír, resolver situaciones y problemas de diverso calibre. También notar los cambios del entorno laboral, estudiantil, social o ambiental y natural. Soñar, imaginar, suponer, sentir, y si se quiere, pensar pensamientos tanto como pensar sentimientos hace parte de leer la realidad.
 
Hasta hace unos 30 años, el plano de la virtualidad –que puede trucar la realidad y hacer creer que puede remplazarla- era poco menos que una opción. Hoy los teléfonos inteligentes son populares incluso en medios rurales.
 
Con casi 24 millones de “smartphones[7] las compras virtuales inician mayoritariamente a través de estos[8], la educación virtual se ha favorecido, el índice de conectividad para América Latina (LaTam) ha aumentado oscilando entre 51% de Perú a un 72% en Chile y este índice se ha asociado al desarrollo económico.
 
El acceso al internet en más de un 90% emplea esta vía tecnológica y para la región el tiempo conectado en adultos jóvenes no baja de 5 horas diarias de sumar el uso de los distintos dispositivos virtuales (teléfonos, tablets consolas de videojuegos, desktops y laptops, lectores de e-books), de acuerdo con un estudio liberado en 2017 por IMS Mobile[9]. Para el mismo informe, apenas un 30% del tiempo para medios (un total de cerca de 40 horas –una jornada laboral a la semana) es empleado en medios offline (radio, TV, revistas, libros, periódicos).

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Con ellos y las modas que le atañen, el plano de la virtualidad llegó al presente plano invasivo “al alcance de la mano” para las vidas personales. La fragmentación social discurre en paralelo a este fenómeno de notar el creciente número de personas viviendo solas, las rupturas familiares, sociales y de parejas, las polarizaciones políticas, la exaltación al placer individual, la paradójica ignorancia y maltrato a la naturaleza, etc.
 
Pero es necesario recalcar, la virtualidad no es la realidad, aunque pueda influenciarla. Una característica diferencial que es más clara con la ficción.

De otro lado, la ficción, también hasta hace poco, era optativa: el contacto con libros o películas, incluso leyes, dependía de su consecución física. Ahora, como es señalado, el acceso a la información es más fácil por vías electrónicas. Las categorías se mantienen pese a que se traslapen.

Diferenciar lo real, de lo que es virtual o ficticio (como categorías de Irrealidad) ante una sociedad, que, en la práctica, no está penalizando el engaño o la mentira, supone el tener que controlar riesgos relacionales serios y una emergencia social a ser tratada y advertida pedagógicamente.

La salud mental ha mostrado agravamiento de sus indicadores. Una sociedad en posconflicto, o con tantos miembros expuestos a circunstancias violentas, ligadas a estrés postraumático, amerita nuevos cuidados en la esfera mental de la Salud Pública, especial atención psicológica-psiquiátrica-espiritual, y mayor gregarismo entre sus integrantes. Sin embargo, diferenciar en libertad es la clave.

 
[2] Montes, J. M. G., & Álvarez, M. P. (2003). Reivindicación de la persona en la esquizofrenia. International Journal of Clinical and Health Psychology3(1), 107-122.
[4] Duwe, G. (2005). A circle of distortion: The social construction of mass murder in the United States. Western Criminology Review6(1): 59-78.

Ricardo Andrés Roa Castellanos
 
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