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Cultura biográfica

Grabados en la piel de Colombia: o la vida de Luis Ángel Rengifo

Julián Galindo Zuluaga*

09/06/2021

Volumen 7 - Nº 70 jun./2021
ISSN: 2422-2216

Grabados en la piel de Colombia: o la vida de Luis Ángel Rengifo

Tan sólo buscando en internet “corte de franela”, nos encontramos con un oscuro panorama. Contrario a lo que pensaríamos hallar —algo relacionado con una tela suave—, nos topamos con una serie de artículos acerca de la violencia en Colombia, específicamente sobre un tipo de tortura famoso en los años cincuenta.

Así mismo tituló el artista colombiano Luis Ángel Rengifo Muñoz una de sus obras más desgarradoras. En Corte de franela, Rengifo presenta una de muchas imágenes sangrientas que se vivieron en el campo colombiano en la época de la Violencia. Dicho fenómeno histórico ha sido uno de los más impactantes para la sociedad colombiana contemporánea. No fue hasta principios de los años sesenta cuando la obra de Fals Borda, Umaña Luna y Guzmán Campos titulada La violencia en Colombia dio la importancia merecida a los sucesos que se venían gestando desde hace lustros y habían pasado en su mayoría desapercibidos en las zonas urbanas.

Dentro de esta misma ola de personajes que fueron sensibles frente a las injusticias colombianas, se encuentra el maestro Rengifo, grabador nacido el 26 de diciembre de 1906[1] en el municipio de Almaguer, Cauca[2]. Pasó sus primeros años en su tierra natal, impregnándose de los bellos paisajes caucanos y de la cosmovisión bucólica[3]. Aquello influenciaría parte de las temáticas y motivaciones de su obra, pues el componente latinoamericano, y especialmente el colombiano, estarían muy presente en su oficio artístico. Posteriormente, comienza sus estudios de arte en Popayán, con José Vicente Rivera como tutor, los continúa en la Escuela de Bellas Artes en Bogotá, bajo la tutela de Efraím Martínez, graduándose en 1935 como Maestro en Pintura[4]. En 1939 contrae matrimonio con Carmen Tulia Sánchez, mujer que se encargaría de la memoria póstuma y la administración de las obras de Rengifo[5].

El maestro tenía la idea de que el arte, si bien convendría ser universal, debía también ser íntegro frente al país al que se pertenece[6]. Dicho pensamiento sería una herencia de su paso y estudio por México, entre 1946 a 1950, lugar donde participaría en el Taller de Gráfica Popular[7], espacio pionero en cuestiones gráficas con un enfoque revolucionario. Allí aprendió técnicas del grabado como la xilografía y la calcografía bajo el auspicio del maestro Francisco Díaz de León[8].

Al regresar al país, en 1951 se vincula a la Universidad Nacional de Colombia donde se inició como profesor de grabado en la Escuela de Bellas Artes, llegando a ser director de esta 13 años después[9]. Estuvo al frente de dicha escuela por cuatro años hasta 1968[10]. Esto llevó a que formara una gran generación de grabadores nacionales como Augusto Rendón. Sus frutos no demoraron en verse, pues su versatilidad de técnicas y temáticas lo llevaron a exponer en Bogotá en 1951; en Popayán en 1952; y de nuevo en Bogotá en 1955[11]. Otro de los elementos destacables en la vida de Rengifo fue la gran cantidad de bienales internacionales en las que participó, entre las que se encuentran: “La Bienal de Grabado de Tokio (1960), Bienal de Greenthen, Suiza (1961), Bienal de Sao Paulo (1961), Bienal de México (1962), Bienal de Grabado en Chile (1963) y Bienal de Grabado en Córdoba, Argentina (1965)”[12].

Rengifo tenía una posición bien definida frente al arte. Estaba en contra tanto de la academia estricta como de lo que tituló arte fácil (abstracto)[13]. Su consideración frente al arte abstracto radica en que se desliga del público y al ser el artista el “intérprete, provoca con el abstraccionismo, una sensación de burla para aquellos a los que se debe”[14]. Así, el maestro tenía una postura de responsabilidad con su público, de verdad y memoria frente a la historia colombiana.

Podríamos situar una de las cúspides de su carrera como artista al ganar el premio de grabado en el Salón Nacional de Artistas de 1958, con su obra Hambre[15]. Es propicio destacar que, observando los Salones pasados, aquella fue la primera ocasión que se otorgó el premio para la categoría de grabado. Esto, aunado con la información de que fue Rengifo quien retomó el Taller de Grabado en la Universidad Nacional de Colombia, da pie para decir que el maestro se constituyó como una de las mayores figuras nacionales de la técnica en el siglo XX. Y no es fortuito, pues en 1964 el mismo historiador del arte colombiano Barney Cabrera agregó sobre él: “Cuando de grabado se habla en Colombia es necesario mencionar los nombres de Alberto Urdaneta en las últimas décadas del siglo pasado y de Luis Ángel Rengifo en el presente”[16].

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Si bien la obra de Rengifo tuvo más fuerza en el grabado, también fue reconocido en otras técnicas, como la acuarela. De igual forma, debido tanto a las influencias revolucionarias mexicanas en su formación artística, como también a su pueblo natal, el maestro se fue perfilando hacia un doble interés temático: el hombre y el paisaje[17]. Estos componentes se pueden ver muy marcados en obras como Primero de mayo, donde se observa una manifestación social por el día de los trabajadores, contrastado con un fuerte paisaje industrial; el espacio social toma vital importancia.

Profundizando en su técnica central y la más reconocida de su obra, Rengifo presenta en 1964 lo que es su serie más conocida, la serie sobre la violencia bipartidista. Las obras fueron expuestas en la Biblioteca Luis Ángel Arango, con títulos de los cortes realizados por los guerrilleros de ambos bandos[18]. El maestro posiblemente se inspiró en la obra e imágenes presentadas en el libro de Fals Borda et al.[19].

Dicha serie, constituida por 13 grabados, representa la faceta más distinguida del artista. Aquello se debe a varios motivos. En primer lugar, el conocimiento de los detalles de la Violencia era algo aún poco conocido en la sociedad colombiana[20] de principios de los años sesenta; en segundo lugar, lo fuerte de sus grabados y explícito de su contenido es algo que llama la atención instantáneamente.

La dureza de esta serie radica no únicamente en su tema, sino también en su técnica de grabado. Las obras se compusieron a partir de la aguatinta y aguafuerte. Dichos métodos, grosso modo, consisten en rayar sobre metales, en el caso de Rengifo zinc específicamente y a continuación colocar la pieza en una solución de ácido nítrico[21]. La selección de dicho proceso por parte del maestro, especialmente para una serie con una temática tan delicada, no fue casual. Los materiales necesarios para ejecutar el procedimiento son agresivos y peligrosos de manipular, algo muy simbólico si se tiene en cuenta el fenómeno histórico que se quería resaltar.

Dentro de esta serie, su obra más famosa es Piel al sol (1963). El título, como se puede intuir, responde a una de las muchas torturas empleadas por las huestes políticas durante la violencia bipartidista. La obra, literalmente, consiste en la piel de una mujer que tiende a curtirse al sol. Dicho grabado permite observar dos líneas dentro de la obra de Rengifo: primero, se expone la brutalidad en su más cruda expresión, similar a Goya; segundo, permite personificar a la violencia[22]. La expresión facial de la mujer extendida, específicamente su mirada, que funciona como la antonomasia misma de la violencia.

De igual forma, hay que destacar que Rengifo no se dedicó únicamente a la pintura, también produjo interesantes libros —enfocándose principalmente en las láminas—, sobre San Agustín[23] y lo precolombino en Colombia[24], así como trabajos más técnicos que hablan de la proporción en las estatuas agustinianas[25], entre otros. De igual forma, colaboró con las ilustraciones de una versión de La vorágine, de José E. Rivera[26]. Esto responde a su postura frente al exaltamiento de lo nacional, como también a su lugar de nacimiento, pues el Cauca es un fuerte bastión de lo indígena —y Almaguer no dista mucho del pueblo de San Agustín—. Asimismo, es importante anotar que el vínculo con Fals Borda no fue únicamente inspirativo, pues también colaboró con las ilustraciones de una importante obra del sociólogo titulada Historia doble de la Costa; participó en otras ilustraciones de trabajos relacionadas con lo social, en Colombia también.

El maestro Rengifo dedicó el resto de su vida a la docencia, hasta su muerte en 1986[27], en Bogotá. Si bien la influencia de las ideas artísticas revolucionarias impactó su obra y la tornó hacia lo social, considero que fue Colombia, como país, el detonante de un arte testimonial tan desgarrador y directo. Estar presente y vivir la violencia es algo que marca a las personas, pero más llamativo aun es la responsabilidad que se tiene frente al fenómeno, con expresar la realidad y exaltar la memoria, hecho que Rengifo cumple cabalmente al plasmar la Violencia de forma mnemónica. Allí, cuando la sociedad se esmeraba por olvidar e invisibilizar, el arte perseveraba en recordar y crear.

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Referencias bibliográficas
 
Fuentes primarias
 
Giraldo, Gabriel. El grabado en Colombia. Bogotá: Editorial A B C, 1960.
 
Rengifo, Luis Ángel. Piel al Sol, 1963. Grabado aguatinta y aguafuerte. Museo de Arte Moderno de Bogotá, Bogotá-Colombia.
 
Fuentes secundarias
 
Calderón Schrader, Carlos. Salón Nacional de Artistas: 50 años. Bogotá: Colcultura, 1990.
 
Chaves, Matilde. “Carmen Tulia Sánchez de Rengifo”. Proclama, 22 de agosto de 2014, https://www.proclamadelcauca.com/carmen-tulia-sanchez-de-rengifo/
 
Martínez Vesga, Orlando. Vida y obra de Luis Ángel Rengifo. Conferencia para Almaguer, Popayán: diciembre 2 de 2011.
 
Medina, Álvaro. Arte y violencia en Colombia desde 1948. Bogotá: Museo de Arte Moderno de Bogotá, 1999.
 
Peña Mejía, Adriana. “COMPROMETIDOS Y TESTIMONIALES: DOS POSTURAS ARTÍSTICAS EN COLOMBIA DURANTE LOS AÑOS SESENTA”. Tesis de pregrado, Universidad Javeriana, 2010.
 
Pini, Ivonne. “Luis Ángel Rengifo-Grabador”. Escala 1 (1986): 1-15.
 
Rengifo, Luis Ángel. El águila monolítica agustiniana. Bogotá: Editorial Iqueima, 1961.
 
———. Colombia precolombina. Bogotá: Banco de la República, 1976.
 
———. La proporción armónica en la estatuaria agustiniana. Bogotá: Imprenta Nacional, 1966.
 
Vanegas, Carolina. “Rengifo y la gráfica testimonial”. Voltairenet (blog), 25 de enero de 2005, https://www.voltairenet.org/article123625.html

 
 
* Estudiante de Historia de octavo semestre. Miembro del Semillero en historia del arte colombiano.
[1] Algunas fuentes sitúan su nacimiento en 1908.
[2] Ivonne Pini, “Luis Ángel Rengifo-Grabador”, Escala 1 (1986): 2.
[3] Orlando Martínez Vesga, Vida y obra de Luis Ángel Rengifo, conferencia para Almaguer, diciembre 2 de 2011, 2.
[4] Pini, “Luis Ángel Rengifo-Grabador”, 2.
[6] Adriana Peña Mejía, “COMPROMETIDOS Y TESTIMONIALES: DOS POSTURAS ARTÍSTICAS EN COLOMBIA DURANTE LOS AÑOS SESENTA” (tesis de pregrado, Universidad Javeriana, 2010), 80.
[7] Pini, “Luis Ángel Rengifo-Grabador”, 2.
[8] Gabriel Giraldo, El grabado en Colombia (Bogotá: Editorial A B C, 1960), 167.
[9] Peña, “Comprometidos y testimoniales”, 111.
[10] Carolina Vanegas, “Rengifo y la gráfica testimonial”, Voltairenet (blog). 25 de enero de 2005, https://www.voltairenet.org/article123625.html
[11] Giraldo, Grabado en Colombia, 167.
[12] Ibid.
[13] Luis Ángel Rengifo, entrevista realizada por Dolly Mejía, El Siglo, 20 de septiembre de 1953. Citada en: Ivonne Pini, “Luis Ángel Rengifo-Grabador”, Escala 1 (1986): 15.
[14] Ibid., 15.
[15] Carlos Calderón Schrader, Salón Nacional de Artistas: 50 años (Bogotá: Colcultura, 1990), 347.
[16] Eugenio Barney Cabrera, Catálogo Luis Ángel Rengifo, presentación de la exposición de grabados de Rengifo, Biblioteca Luis Ángel Arango, 1964. Citado en: Orlando Martínez Vesga, Vida y obra de Luis Ángel Rengifo, conferencia para Almaguer, diciembre 2 de 2011, 1.
[17] Pini, “Luis Ángel Rengifo-Grabador”, 7.
[18] Peña, “Comprometidos y testimoniales”, 80.
[19] Ibid., 81.
[20] Dentro de esta misma ola de artistas testimoniales destaca Alejandro Obregón, con su obra Violencia (1962) y Norma Mejía.
[21] Martínez, “Vida y obra de Luis Ángel Rengifo”, 10.
[22] Pini, “Luis Ángel Rengifo-Grabador”, 12.
[23] Luis Ángel Rengifo, El águila monolítica agustiniana (Bogotá: Editorial Iqueima, 1961).
[24] Luis Ángel Rengifo, Colombia precolombina (Bogotá: Banco de la República, 1976).
[25] Luis Ángel Rengifo, La proporción armónica en la estatuaria agustiniana (Bogotá: Imprenta Nacional, 1966).
[26] Giraldo, Grabado en Colombia, 169.
[27] Peña, “Comprometidos y testimoniales”, 111.

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