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Cultura

Comentarios a la leyenda negra

Por: Diego Felipe Cabrera Celis

09/07/2020

Volumen 6 - Nº 61 jul./2020
ISSN: 2422-2216

Comentarios a la leyenda negra

El 09 de noviembre de 2019 la cadena alemana para el extranjero (DW) publicó en su diario:

“El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, insistió este viernes (08.11.2019) al rey de España y al papa Francisco que se pida perdón por los agravios de la Conquista contra los pueblos originarios.”[1]. Al respecto, y dependiendo el grado de interés en el asunto, se podría decir que el año 2019 revivió discusiones históricas, políticas y hasta éticas en materia del periodo que, desde la historiografía oficial, se ha denominado “de la colonia”. Lo interesante aquí es que la discusión se llevó a cabo comenzando el 2019, contando con una contundente posición publica del Gobierno Español y, sin embargo, la misma noticia fue de nuevo noticia, sin matices adicionales a los inicialmente planteados. Lo anterior se resalta, pues dentro del mar de publicaciones que dan origen a la discusión, se tiene que desde el 25 de marzo de 2019 la British Bradcasting Corporation (BBC) informaba: “El presidente Andrés Manuel López Obrador solicitó al rey Felipe VI de España y al papa Francisco, que pidan perdón a los pueblos originarios de México por los abusos cometidos durante la Conquista del país, hace 500 años”[2].

Puesta sobre la mesa, como está, la materia y oída la ingente indignación que aun hoy suscita en la actividad del Imperio Español sobre tierras americanas desde el siglo XVI, resulta algo más que necesario volver desprevenidamente sobre aquellos, ya lugares comunes, tópicos que carga la Nación Española contemporánea. Por lo tanto, previo a las específicas consideraciones que seguirán, se dirá que, tanto las reiteradas solicitudes del presidente mexicano, como el tópico recurrente de censura a España cae, ingenua y voraz, en un planteamiento anacrónico[3] que no está a la altura para ser tenido en cuenta. Ahora bien, previendo la posible censura del lector sobre las presentes líneas, habiéndose el desacreditado el tópico desde el comienzo, se debe dejar claro entonces que la materia, a la que nos hemos referido ya, que será tratada en el presente, es el modelo de conquista española aplicada a América y su Leyenda Negra, habiendo servido la mediatez de las solicitudes de López Obrador únicamente para retomar el asunto y no para analizar sus opiniones.

De factura latinoamericana es la melancólica opinión que supone un eventual mejor presente si los conquistadores no hubiesen sido españoles, sino ingleses, franceses u holandeses. ¿por qué? Una de las principales razones implica el importante impacto demográfico que trajo consigo la conquista sobre los pueblos nativos americanos. La cadena Inter Press Service, mediante un artículo de Marty Logan, el 09 de agosto de 2004, señaló: “El ministro belga André Flahaut sostuvo que sólo en América del Norte fueron asesinados 15 millones de indígenas desde que Cristóbal Colón puso pie en este continente en 1492, y sugirió que el exterminio continúa hasta hoy. Otros 14 millones fueron masacrados en América del Sur, agregó”[4]. Esta información, que circula en nuestro Siglo XXI, comenzaba su trabajo ya en el siglo XVI, de mano de Bartolomé de las Casas, Fraile Dominico, que escribió:

“El año de mil y quinientos y treinta y nueve con­currieron muchos tiranos yendo a buscar desde Venezuela y desde Santa Marta y desde Cartagena el Perú, y otros que del mesmo Perú descendían a calar y penetrar aquellas tierras, y hallaron a las espaldas de Santa Marta y Cartagena, trecientas leguas la tierra dentro, unas felicísimas y admi­rables provincias llenas de infinitas gentes man­suetísimas y buenas como las otras, y riquísimas  también de oro y piedras preciosas (las que se dicen esmeraldas), a las cuales provincias pu­sieron por nombre el Nuevo Reino de Granada, porque el tirano que llegó primero a estas tierras era natural del reino que acá está de Granada. Y porque muchos inicuos y crueles hombres de los que allí concurrieron de todas partes eran in­signes carniceros y derramadores de la sangre humana, muy acostumbrados y experimentados en los grandes pecados susodichos en muchas partes de las Indias, por eso han sido tales y tan­tas sus endemoniadas obras y las circunstancias y calidades que las afean y agravian, que han ex­cedido a muy muchas y aun a todas, las que los otros y ellos en las otras provincias han hecho y cometido”[5].
 

 

Lo anterior se suma a consabidos episodios de la conquista, como el relatado por Diego Muñoz Camargo[6], que posteriormente fue conocida como la matanza de Cholula de 1519, realizada por los soldados a las órdenes de Hernán Cortés de Monroy y Pizarro Altamirano. Adicionalmente, no puede pasar desapercibido el escenario planteado por el oficio la Santa Inquisición Española, cuya reputación no podría estar más denostada por el paso de los tiempos, siendo el arquetipo de institución perseguidora y castigadora, implicando métodos de tortura en sus procedimientos, sin hacer a un lado la icónica hoguera como medio de expiación de los pecados del procesado. Nacida en Francia en 1184, es implantada en el Reino Aragón desde 1349 y en el Reino de Castilla en 1746 mediante Bula Papal de Sixto IV y su reputación ya desde 1567 fue descrita como detestable, violenta y de iniquidad llena por Reginaldo Gonzalez Montano en su Sanctae inquisitionis Hispanicae Artes[7].

Vistas estas consideraciones en contexto, sin demora el estudio arroja que las subyacen opiniones de más profundo calado, que afectan la reputación del Impero Español, no ya solamente en lo que respecta a la conquista de América, sino al presunto declive al cual venía avocado desde el Siglo XVI. Sverker Arnoldsson, en “Los orígenes de la Leyenda Negra Española” describió, entre otros, los siguientes puntos: i) En primer lugar, España fue acusada de un temprano y perjudicial mestizaje por su milenaria convivencia con judíos y musulmanes. Vale señalar, por ejemplo, que para la época una forma despectiva de referirse al español en Italia era “Marrano”. ii) Igualmente se criticaron los antecedentes africanos del territorio español, dados los orígenes púnicos de los asentamientos ibéricos del siglo III A.C. iii) El 06 de mayo de 1527, el ejército del Sacro Imperio Romano Germánico, al mando de Carlos I de España y V de Alemania, asaltó a Roma. iv) En 1588 la llamada “Armanda Invencible” de Felipe II intenta la toma de Inglaterra para deponer a Isabel I de Inglaterra, fracasando en su empresa[8]. Finalmente se destaca la v) infausta reputación del Papa Alejandro VI, Valenciano, Borgia; acusando de nepotismo e incesto, habiendo además tenido hijos.

Ahora bien, en honor a la verdad histórica, fácilmente defendible pero difícilmente transmisible, se hace imperativo recoger el concepto de anacronismo aludido para perseverar en un juicio justo a la perspectiva española y, en lo posible, alejar la grandilocuente pero ingenua idea Latinoamericana, de cargar un lastre a cuestas responsable del status quo actual, como herederos del Imperio Español. Valga como primera medida proscribir la aplicación de categorías morales, políticas y religiosas contemporáneas a hechos acaecidos entre el Siglo XVI y XIX. De esta manera el horizonte será más claro para entender que el ejercicio de conquista se hizo a la luz de los valores tardomedievales y renacentistas propios de la época, y lejos de carecer de justificación (válida para la época), implican un ejercicio consciente de poder, supervisado por la corona. Es preciso entonces recordar que la Corona Española no es el único foco de poder ejerciendo acciones tales. El siglo XVI es especialmente convulso, sumergido entre guerras de religión y territoriales, con un Sacro Imperio Romano Germánico resquebrajado y una emergente y hostil facción protestante cristiana que echa raíces en los territorios alemanes, ingleses y de los países bajos. No es el objetivo desconocer que muchas y variadas acciones de conquistadores españoles en américa fueron desmedidas, y alarmantes. El cometido, en cambio, es entender que tal era la visión del ejercicio de poder de la época y que los emergentes y acrecentados nacionalismos europeos actuaron de conformidad, no siendo el Imperio Español el único protagonista de la época, aunque sí el más importante. Así pues, el foco del registro histórico occidental hizo un primerísimo primer plano a la conquista americana, con sus excesos y excentricidades, soslayando los yerros propios de quienes enfocaron el plano. Señalábamos el informe del primer ministro Belga del año 2004, en donde muy desenfadadamente recuenta 29 millones de muertes indígenas en la colonización española, cifra alarmante si no se considera que según serios estudios sobre la población indígena hasta 1492, esta era de 13 millones de habitantes[9]. Ahora, a más de entender la ligereza de la información, sobre el extermino al que se refiere el informe, es importante entender la naturaleza del Impero Español. La Carta de la Organización de la Cofradía de la Santísima Resurrección en Roma, de 1580 determinó:

“Siendo esta cofradía propria de la Nación española, es necesario que el que huviere de ser admitido a ella sea español y no de otra nación; la qual qualidad de ser español se entiende tener para el dicho effeto tanto el que fuere de la Corona de Castilla [1] como de la de Aragón [2] y del reyno de Portugal [3] y de las islas de Mallorca, Menorca, Cerdeña [4] e islas y tierra firme de entrambas Indias [5], sin ninguna distinción de edad, ni de sexo ni de estado”.

Es decir, los territorios anexados a la Corona no tuvieron la categoría de Colonia, con una remota y desfavorable relación con su respectiva metrópoli (Vg, Fancia e Inglaterra Colonial del Siglo XIX), sino que fueron auténticos súbditos sujetos de Derechos reconocidos por el rey. Consecuencia directa de esto es no solo la desmitificación del cacofónico exterminio de las indias, sino también la compresión del mestizaje y protección que el Impero Español procuró para las tierras de la corona, dentro de un esquema de Imperio Generador, en los términos del filósofo español Gustavo Bueno, en contraposición al modelo de Imperio Depredador. Se insiste, mal se haría en desconocer los abusos que existieron, pero bien se hace en declarar, como está comprobado, que tales abusos no correspondieron a una política sistemática Imperial.

La naturaleza integradora del imperio, se sumó al ambiente, que en perspectiva podríamos llamar, de libre expresión y preocupación de la corona por la población autóctona de las tierras conquistadas. Resultaría inverosímil que en el contexto de un imperio decadente y genocida se permitiera que palabras como las citadas de Bartolomé de las Casas, sumadas a las dichas por Fray Antonio de Montesinos y Francisco de Vitoria rodaran por el mundo conocido, como lo hicieron. Especialmente la obra de De las Casas, que fue éxito editorial en el mundo anglosajón y en los países bajos. Antes bien, se puede tomar este antecedente como los primeros movimientos por la lucha eximia en el reconocimiento de Derechos. Fernando, Rey Católico, a partir de estas mociones por la protección de los indios, convocó a la junta de teólogos y juristas para tratar el tema; desembocando estos esfuerzos en las Leyes de Burgos de 1512, para regular la implementación de la encomienda y la protección de los indios; las Leyes de Valladolid de 1513, para implementar el requerimiento indiano y la Reunión de Valladolid para discutir la legitimidad de la conquista de 1551. Por su parte la Reina Isabel, señaló en su testamento:

“(…) y que no consientan ni den lugar a que los indios, vecinos y moradores de las Indias y Tierra Firme, ganadas y por ganar, reciban agravio alguno en sus personas ni bienes, antes al contrario que sean bien y justamente tratados, y si han recibido algún agravio que lo remedien y provean para que no se sobrepase en cosa alguna lo que en las cartas apostólicas de dicha concesión se mandaba y establecía”[10].

Sobre la inquisición, valga mencionar, y estamos de acuerdo, que a ojos del ciudadano educado del Siglo XXI, representa un instrumento de censura religiosa totalmente por fuera de los regímenes de libertades a los que el hombre a accedido. Resulta, sin embargo, en su contexto histórico, una institución mucho menos dañina que otras iniciativas que proliferaron dentro del marco de las guerras de religión del Siglo XVII en adelante. La inquisición se basó en un procedimiento de juzgamiento con posibilidades de defenderse por parte del reo. El historiador Inglés Henry Kamen estima que, mientras existió, se produjeron alrededor de 3.000 condenas[11]. Por su parte, se han llegado a contabilizar hasta 264.000[12] personas condenadas a muerte en Inglaterra, tras tres siglos de persecución por religión, situación que no llega a horrorizar tanto como a hoy lo hace el estigma de la Inquisición.

No puede sostenerse hoy en día una posición histórica acrítica sobre el tema. La visión negativa del proceso, como se ha visto, tiene profundas y geniales raíces propagandísticas sistemáticamente trabajadas. Como tales esfuerzos de información implican en gran medida un esfuerzo literario, no ajeno a hipérboles, solo queda un camino serio: estudiarlos. Bástese con lo dicho hasta ahora y con otros específicos escenarios propuestos por María Elvira Roca Barea en su libro Imperiofobia y Leyenda Negra, al estudiar las categorías propuestas por Arnoldsson: 1. La crítica racista italiana, flamenca y alemana, territorios sometidos al poder del Sacro Imperio Romano Germánico, nace a partir de inconformidades de élites locales cuyos beneficios, bajo administración de Carlos V, fueron cediendo a favor de las clases medias y bajas, como es el caso de Guillermo de Orange. 2. En el saco de roma no participan únicamente fuerzas españolas, sino también el Duque de Borbón con 34.000 hombres, 14.000 lansquetes alemanes e italianos. 3.El supuesto fracaso de la “Armada Invencible” de Felipe II no obedeció tanto a la pericia inglesa, como sí a las condiciones climáticas, como lo recuerda el texto de Juan Perez Montalbán que pone en boca de Felipe II, en el segundo Séneca de España.: Yo la envié a luchar contra hombres, no contra mares y vientos” y 4. De la misma estirpe de censura de Alejandro VI sufrieron papas como León X, Clemente II, Julio II y Julio III, que no fueron españoles.

   

Con todo, al tratarse una materia que no se agota fácilmente, queda claro que el primerísimo primer plano aplicado fuera de contexto es significativamente distinto a la escena contextualizada. Así, antes de cargar el lastre, el ciudadano hispano debería reposar las esperanzas de su porvenir en la ilustre herencia que por fortuna tiene y generalmente desconoce: La escuela de traductores de Toledo del sigo XIII patrocinada por Alfonso X el sabio, impulsadora del renacimiento europeo, recaudadora de los conocimientos helénicos; el heroísmo hispano (cartageneros y peninsulares, todos súbditos del mismo rey) defensor de Cartagena en 1741 de la invasión inglesa a mando de Vernon, quien previamente había mandado a forjar monedas conmemorando la victoria que nunca tuvo; la pintura ilustre de Berruguete, del Greco, de Velásquez, de Zurbarán, de Murillo, de José de Ribera; las letras iluminadas de Lope de Vega, de Tirso de Molina, de Calderón de la Barca, de Francisco de Quevedo… Finalmente, debe dársele la razón a Roberto Fernández Retamar cuando se pregunta, a propósito del presunto desprestigio de la herencia hispana, si sería más afortunado que esa herencia fuera Holandesa como le ocurre a Surinam, Inglesa como le ocurre a Jamaica o Francesa como le ocurre a Haití[13].

 
[1]AMLO exige otra vez al rey de España que pida perdón (2019, noviembre 09). Recuperado de  https://www.dw.com/es/amlo-exige-otra-vez-al-rey-de-espa%C3%B1a-que-pida-perd%C3%B3n/a-51177849.
[2] AMLO solicita por carta al rey de España y al Papa que pidan perdón por la Conquista de México (2019, marzo 25). Recuperado de https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-47701387.
[3] Sobre la importancia de una lectura crítica y objetiva de los hechos del pasado, vale citar a Bloch, al señalar: “Todo término importante, todo giro de estilo característico, viene a ser un verdadero elemento de conocimiento; pero únicamente tras haber sido confrontado con lo que lo rodea, vuelto a considerar en el uso de la época, del medio o del autor; bien defendido, cuando ha sobrevivido durante mucho tiempo al peligro siempre presente del contrasentido por anacronismo”. Bloch, Marc. Introducción a la Historia, traducido por Pablo González y Max Aub. 3a reimpresión. México: Fondo de Cultura Económica, 2003. P. 162.
[4] INDIGENAS-AMERICA DEL NORTE: Genocidio, sí señor (2004, agosto 09). Recuperado de http://www.ipsnoticias.net/2004/08/indigenas-america-del-norte-genocidio-si-senor/.
 
[5] De las Casas, B.  Brevísima relación de la destrucción de las Indias. Edición y notas José Miguel Martínez Torrejón. Prólogo y cronología Gustavo Adolfo Zuluaga Hoyos. 2006. Biblioteca Clásica para Jóvenes Lectores. Editorial Universidad de Antioquia®. P. 140.
[6] Se encuentra la situación descrita por Diego Muñoz Camargo recogida en su Historia de Tlaxcala. Para los efectos de este texto, se tuvo en cuenta: Muñoz Camargo, D. Historia de Tlaxcala, Alicante : Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2007.
[7] “(...) algún día manifestará el tribunal de aquel grandioso Inquisidor. verdaderamente católico, de Cristo, cuántos desdichados cayeron en estos lazos [i.e. de la Inquisición] y perdieron quizá en ellos no sólo sus cuerpos sino también quizá sus almas por actuación detestable y obra de estos artífices de iniquidad y violencia”. Montes R. , Algunas artes de la Santa Inquisición Española, descubiertas y hechas públicas. Madrid, 1997, P. 218.
[8] María Elvira Roca Barea M. E. en su texto “Imperio Fobia y Leyenda Negra” señala que tal fracaso fue desproporcionalmente descrito por William Camden, quien señaló “los barcos eran tan grandes que las olas se fatigaban de moverlos y los mares gemían bajo su peso”.
[9] Rosenblat. A. La Población Indígena de América. Desde 1492 hasta la actualidad. (1945). Instituto de filología de la universidad de buenos aires. Buenos aires, institución cultural española.
[10]  De la Torre y del Cerro, A.; Alsina, E. (viuda de la Torre), Testamentaría de Isabel la Católica, Barcelona, 1974.
[11] Roca Barea. María E. Imperiofobia y leyenda negra. Siruela., Colección:Biblioteca de Ensayo / Serie mayor 87, Edición:26ª,2020.
[12] Ibid
[13] Fernández Retamar, R, Contra la Leyenda Negra, Editorial Verbum, 2019.

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