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Cultura

“Ecos de la revolución Haitiana”

Daniel Guillermo Deaza Acosta

09/02/2019

Volumen 5 - Nº 45 feb./2019
ISSN: 2422-2216

“Ecos de la revolución Haitiana”

“Traed por un momento a vuestra imaginación los horrores (...) de Haití, por haber querido los franceses ser ellos solos libres, sosteniendo (...) la esclavitud de los negros”
Juan Del Corral - Líder Antioqueño

El presente escrito tiene como fin analizar la Revolución Haitiana y verla como un fenómeno que no solo permeó los territorios de la isla sino que su grito revolucionario llegó a diferentes espacios geográficos; principalmente se trabajarán las relaciones de las revoluciónes con Cuba, Venezuela y la Nueva Granada. Como lo dice el título del trabajo, se ven estas relaciones como ecos de un grito que fue pionero en Sudamérica. Además, la cita con la que se inicia el texto muestra que lo ocurrido en Haití se volvió en diferentes estamentos, tanto sociales como políticos, un ejemplo a seguir o a evitar. Un horizonte de expectativa o una pesadilla eludible.
 
Primero, se abordará el concepto de revolución y de historias conectadas; segundo, se hablará sobre la Revolución Haitiana, sus principales características y su relevancia; tercero, se explorarán las relaciones con Cuba; cuarto, se indagarán las relaciones con la tierra firme del continente sudamericano como Venezuela y la Nueva Granada y finalmente se sacarán conclusiones del escrito y de las relaciones entre estos territorios y la revolución. 
 
1. Conceptos de revolución e historias conectadas
 
Para entender el concepto de revolución se usará la definición que ofrece el pensador estadounidense Thomas Kuhn en su libro La estructura de las revoluciones científicas. En este texto Kuhn explica que la principal diferencia entre revuelta y revolución es que esta última cambia un paradigma establecido; genera una modificación a lo que se conocía antes o se entendía como un algo establecido. Se usa este marco teórico ya que se considera que lo ocurrido en Saint-Domingue modificó un orden anterior y se ve como el paradigma esclavista se abolió por medio de lar armas; fue una revolución triunfante lo que se generó y divulgó.   
 
El otro concepto clave para entender este análisis es el de “Historias conectadas”. Historias conectadas es una corriente historiográfica que según Romain Bertrand en su artículo “Historia global, historias conectadas: ¿un giro historiográfico?” busca replantear la manera de abordar el pasado y acercarse a una historia donde las situaciones de contacto sean el objeto de análisis; se traslapa una mirada de historia social o cultural a otras dimensiones de la historia y se muestra cómo puede ser un modelo de comprensión que teje relaciones entre las sociedades.
 
Las historias conectadas desconocen los nacionalismos, exploran las sociedades desde sus puntos de contacto y buscan relacionar lo que en algunos momentos se ha entendido como fenómenos aislados, o sin relación, con otros fenómenos. Se considera que este concepto es relevante para el análisis dado que los “Ecos” de la Revolución,  como se le han llamado en el trabajo, son los puntos de contacto entre la sociedad haitiana y los diferentes receptores; lo que se vivió en Haití y fue difundido se ve como un ejemplo de conexión que influyó ciertos aspectos de cada territorio: en los lugares donde llegó el mensaje de lo ocurrido en Haití surgió un temor en torno a que lo mismo sucediera o un motivo de ejemplo para las luchas independentistas.  
 
2. Revolución haitiana: características y relevancia
 
Más de la mitad de la isla La española era el Santo Domingo francés o Saint-Domingue y la parte restante era la colonia española de Santo Domingo. Este territorio era una isla inmensamente productiva, conocida como la principal distribuidora de azúcar y café en el mercado europeo, además de distribuir -aunque no en la misma proporción- algodón y cacao. El extremo francés era conocido como la gran perla de las colonias del caribe, además de ser uno de los ejes económicos entre las colonias y la metrópoli, era el mejor ejemplo que se tenía del colonialismo francés.
 
Esta sociedad tenía como eje la institución de la esclavitud, la mayoría de personas que habitaban en Saint-Domingue eran esclavos traídos de África o nacidos en la isla. Respecto a esto, es importante ver cómo estaba constituida la población de Haití: blancos (9.3 por ciento), un porcentaje menor correspondía a la gente libre de color (6.2 por ciento) mientras que el porcentaje restante era de la población esclava (84.5 por ciento)[1]. Este porcentaje muestra la diferencia poblacional donde había clara desigualdad entre amos y esclavos.
 
Para hablar de la Revolución de Saint-Domingue se debe destacar el año de 1789, ya que fue un año clave para todo el movimiento. Cuando la Revolución Francesa empezó en la metrópoli la colonia no pudo ignorar dicho movimiento y diferentes sectores de la sociedad empezaron a contagiarse de las ideas revolucionarias, cada estamento social con un proyecto de libertad, igualdad y fraternidad propio[2]. Los blancos buscaron mayor potestad administrativa y comercial hasta el punto de enviar representantes a la Asamblea Nacional para promover disposiciones que hicieran que las colonias tuvieran más autonomía.
 
La gente libre de color buscó una igualdad tanto formal como material (política y civil) con respecto a los blancos. Los esclavos no tuvieron una reacción inmediata, pero se notó como el ambiente fue preciso para ausencias temporales en las plantaciones y reuniones donde buscaban aclarar las ideas que circulaban, luego de la expectativa de libertad se fue organizando la rebelión quemando campos y destruyendo ingenios de azúcar. En los años siguientes la revolución siguió nutriéndose de lo ocurrido en la metrópoli, sucesos como la proclamación de la república y la ejecución de Luis XVI afectaban a Saint-Domingue y la hacían atractiva para otros imperios; ya para 1793 la República analizó los conflictos tanto internos como con España e Inglaterra y llamó a los esclavos en su ayuda con la promesa de la libertad. Se produjo la abolición de facto en 1793 y adquirió carácter de ley que aplicó para todas las colonias de Francia el 4 de febrero de 1794[3].
 
Este escenario fue el caldo de cultivo para que el líder Toussaint Louverture, quien había sido esclavo, lograra adquirir el poder militar y político. Toussaint logró expulsar tanto a los ingleses como a los franceses del territorio e impulsó la independencia con la constitución que proclamó en 1801 que, si bien declaró a Saint Domingue colonia francesa, le confirió una gran autonomía y a él la gubernatura vitalicia.
 
Napoleón Bonaparte no respetó lo hecho por Toussaint y quería que Saint Domingue siguiera siendo la perla de las colonias francesas. Napoleón envió un ejército a combatir los ánimos independentistas que existían, ejército liderado por Víctor Emmanuel Leclerc. Durante 1802 y 1803 existieron combates para someter a Toussaint y a quienes lo apoyaban; Toussaint fue apresado y murió al ser enviado a Francia donde lo encerraron. Luego de esto, sus seguidores, negros y mulatos, siguieron el combate y se organizaron bajo el mando del Jean Jacques Dessalines, quien venció y expulsó a los franceses. Al nuevo Estado que crearon le pusieron el antiguo nombre taíno de Haití[4] para separarse del pasado esclavista y buscar una identidad propia que no tuviera relación con sus amos franceses; así se construyó lo que sería un hito en la historia del continente americano tras ser el segundo país independiente del continente y el primero del caribe.
 
Una revolución que causó logros significativos (un cambio de paradigma) como abolir la esclavitud y todo vínculo con sus anteriores amos por medio de la fuerza, fue un movimiento que reivindicó el pasado africano y fue este pasado el que sirvió como punto de unión de los esclavos. Haití se volvió el primer país en ser gobernado por ex esclavos. Esta fue la revolución que generó ecos en diferentes espacios geográficos más allá de Francia y Saint Domingue; una revolución hecha por esclavos que terminó expulsando o matando a todo aquel que se opusiera, una manera bélica de llegar a la libertad. Ese modelo fue un horizonte y una pesadilla a la vez. 
 
Teniendo en cuenta el recuento presentado de lo ocurrido en Saint Domingue, se puede decir que esta revolución representó un hito en la historia del mundo atlántico. Fue una rebelión larga y violenta donde los esclavos, tanto africanos como criollos, desafiaron y vencieron dos de las instituciones centrales de la época en el mundo: la esclavitud y el colonialismo. Para los esclavos y para los libres de color la autoliberación de esclavos en Haití impulsó la imaginación y desencadenó un sentir consciente en todo el hemisferio. Mientras que los esclavistas y las autoridades coloniales sintieron terror de Haití y empezaron a ver su relación con los esclavos de una manera cautelosa buscando prevenir así ese conflicto y desastre que ocurrió donde nadie se lo esperaba: en la colonia más próspera del caribe. Como Laurent Dubois explica en su texto “A Colony Of Citizens: Revolution & Slave Emancipation in the French Caribbean, 1787- 1804”   lo que más llamó la atención en su momento de lo ocurrido en Saint Domingue es que esta era la gran perla de las Antillas caribeñas, no se esperaba una revolución en un territorio tan próspero y respetado por la metrópoli. Dubois muestra que si una revolución hubiera sido imaginada la hubieran situado primero en Guadalupe o Martinica donde la relación no era tan próspera.
 

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3. La relación con Cuba

Uno de los espacios donde el eco llegó más fuerte fue Cuba, su posición geográfica es tan próxima que no era posible ignorar lo ocurrido. “El punto más oriental de la isla se hallaba a tan sólo unas cuantas millas de Haití, y los esclavistas de la colonia francesa llegaron por millares, transportando esclavos, buscando refugio, y narrando relatos sobre la venganza negra y la desolación material”[5]. Aunque su cercanía territorial hizo que Cuba recibiera muchas noticias y muchos relatos de lo ocurrido en Haití, no sintió terror. Al contrario, se vio esto como una oportunidad; los comerciantes, los terratenientes y las autoridades cubanas buscaron llenar el vacío dejado por la perla del caribe la colonia de Saint Domingue. Quisieron convertirse en lo que Haití había sido anteriormente, reproducir una prosperidad basada en el azúcar, la esclavitud y el colonialismo. “En Cuba, pues, la Revolución Haitiana pareció tener efectos potencialmente paradójicos: al mismo tiempo que creó una conciencia agudizada y un temor de la capacidad y el poder de los negros, también produjo un aumento masivo en el número de esclavos”[6].      
 
Ahora bien ¿qué ecos llegaron de Saint Domingue? desde el inicio de la revolución se produjeron muchas noticias, fue un suceso que generó que todos quisieran informar y saber del mismo. Las autoridades de Saint Domingue cuando se vieron enfrentados a la Revolución buscaron escribirle a las colonias vecinas como el Santo Domingo español, Jamaica y Cuba, todo con el objetivo de buscar apoyo; aunque dirigieron cartas de socorro a París sus necesidades eran tan apremiantes que buscaron el apoyo de todas las autoridades, aunque fueran extranjeras. Con los llamados de auxilio también llegaba la descripción de lo que sucedía, de los ataques de los esclavos y  la destrucción de los ingenios y de las iglesias. El argumento fundamental que había desde la isla azotada por los esclavos es que sus vecinos debían defender el sistema esclavista ya que era un eje para todos sus sistemas económicos. Zonas como Santiago de Cuba se convirtió en un puerto escala para las personas que salían de Saint Domingue, estos al llegar traían sus relatos, sus maneras de ver el conflicto y sus experiencias que casi siempre eran trágicas[7].
 
La transmisión de noticias de carácter oficial no se limitaba a las dadas por franceses blancos a españoles blancos. Por ejemplo, en 1800 cuando acabó el conflicto interno (entre Toussaint Louverture y Andre Rigaud) este último salió de la colonia hacia Cuba. También se ha demostrado que hubo un contacto regular con el mismo Toussaint, la figura más relevante de la Revolución, él le escribía a los gobernadores de Santiago y de la Habana pidiendo ayuda y quejándose de la conducta de los españoles en las fronteras. Esta es una clara muestra de cómo el eco revolucionario traspasó fronteras, desde el rumor de las personas que llegaban a la isla de Cuba; no solo fue prensa escrita o rumor de los corsarios o barqueros, fue también desde sus protagonistas que llegaron los relatos de lo ocurrido en la colonia de Saint Domingue. Luego, unos meses después, cuando los franceses se vieron obligados iniciaron la evacuación de la colonia en víspera de la declaración de independencia haitiana, proclamada el 1 de enero de 1804. La mayoría de las tropas pareció irse con destino temporal a Cuba[8].
 
Los barcos venían cargados de pasajeros, “testigos oculares” de lo ocurrido en Saint Domingue. Tres días después de la declaración de independencia de Haití, el 4 de enero de 1804, llegaron a Cuba noticias de marineros españoles que se habían entrevistado con los jefes haitianos y que informaban que en Haití se había declarado la independencia y que se autoproclamaban libres e independientes. Los marineros fueron puentes comunicantes, hubo algunos que después de la revolución llegaban a Cuba y a otros puertos españoles contando todos los desmanes sufridos en manos de los haitianos, decían que por suerte escaparon con vida y que muchos compañeros no habían tenido la misma fortuna. En los documentos se recogen esta clase de noticias[9].
 
Las noticias más alarmantes arribaban a Cuba desde el territorio español de Santo Domingo, esta colonia que compartía isla con Saint Domingue no se separaba de los sucesos e incluso en los momentos culmen de la revolución la frontera se vio difusa hasta el punto de que las autoridades españolas intervinieron en el conflicto. “La revolución haitiana no ocurrió sólo en la colonia francesa, sino también en la colonia española, cuyos habitantes sirvieron de testigos directos de los acontecimientos”[10]. Llegaban cartas atestiguando lo que sucedía, también llegaba gente, refugiados huyendo de lo que pasaba y con esperanza de reconstruir sus vidas en Cuba, dominicanos que buscaban refugio o trabajo, además de historias personales de sus experiencias a mano de las tropas haitianas. El punto más relevante sobre la difusión de los dominicanos es el idioma, ya que siendo de habla española existía una comunicación más amable a diferencia de alguien que solo se pudiera comunicar en francés (como era el caso de los nativos de Saint Domingue).  
 
La transmisión de la información se vio reflejada no solo en los rumores sino también en acciones sociales entre los habitantes de Cuba. Por ejemplo, en la Habana hubo una notoria escasez de carne de cerdo. Cuando el Cabildo de la capital indagó sobre la causa de esa falta descubrió que la gente de color estaba sacrificando los cerdos como apoyo a los levantamientos de las colonias extranjeras[11]. En Saint Domingue el levantamiento de los esclavos fue precedido por una ceremonia de vudú la cual era el sacrificio de un cerdo[12]. Estos comportamientos denotan que los esclavos tenían información sobre la revolución e incluso la apoyaron desde sus medios. “Se observa que en muchos casos de conspiración o rebeldía esclava que se dan en Cuba en esa época, los conspiradores testifican que hablaban entre ellos de las «hazañas» de sus «compañeros» en St. Domingue”[13].
 
El otro medio que se usó para transmitir la información, además de los rumores de corsarios, de testimonios de migrantes y del rumor de oído entre el pueblo fueron las fuentes físicas como los periódicos que circulaban en esa época. El papel periódico en la Habana sirvió como un puente comunicante de lo sucedido en los territorios vecinos. Al inicio se limitaba la información a temas de la esclavitud y noticias de la guerra entre España y Francia, pero ninguna noticia de esclavos levantados contra sus amos. Al empezar la Revolución Francesa se prohibieron las entradas de libros o papeles procedentes de Europa o de las Antillas[14], esto con el fin de limitar y depurar información que podría ser perjudicial para la colonia. Sin embargo, sus esfuerzos fueron inútiles, ya que los mismos artículos que intentaba suprimir aparecían publicados y sellados por el gobierno español en gacetas que “se venden al público, las compran todos y corren muy bien en manos de los Negros”[15]. Existió un interés en limitar la información, pero al final esta logró llegar a aquellos grupos sociales que se pretendía no fueran alcanzados.
 
4. La relación con Venezuela y la Nueva Granada
 
Para continuar el análisis, se debe revisar la relación que hubo de la revolución haitiana con los sucesos ocurridos en tierra firme; específicamente la Nueva Granada y en Venezuela. Lo primero que hay que decir es que estos ecos revolucionarios generaron entre las élites criollas y peninsulares pánico, mientras que desarrolló una especie de esperanza entre los esclavos y los pardos. La primera medida que buscaron los criollos fue evitar todo contacto con la isla e ignorar el modelo insurgente haitiano por considerar que este ejemplo generaría un conflicto en la sociedad y una “guerra” similar a la que ocurrió en la isla.
 
Las autoridades y las élites sintieron terror ante la Revolución haitiana, e implantaron un límite “sanitario” para evitar el contagio de las ideas revolucionarias. “Todo resultó en vano. La participación de Venezuela en la guerra francoespañola en Saint Domingue (1793-1795) y la posterior alianza entre ambas potencias fueron generando una intensa circulación de personas (prisioneros republicanos, esclavos, corsarios, inmigrantes, etc), de noticias y de ideas desde la isla hacia la tierra firme hispana, que influyeron en los sectores populares y en algunos pocos criollos republicanos”[16]. Venezuela tuvo un papel más activo, mientras que la Nueva Granada se mantuvo más aislada y tuvo mejor suerte. Aun así, en 1799, se dio un intento de rebelión protagonizado por esclavos franceses en coalición con negros locales[17]. Saint Domingue y su revolución hizo de Haití un paria en la arena internacional. No obstante, su fantasma continuó recorriendo el mundo atlántico por muchos años más, marcando el proceso de independencia de Venezuela y Nueva Granada.
 
Por el lado de Venezuela, su máximo exponente Francisco Miranda osciló entre el terror y la aceptación ya que la decisión de aprobar la revolución era por aspectos puramente pragmáticos. Uno de los primeros contactos de Miranda con la revolución y los ideales haitianos fue su conversación con Magloire Ambroise donde se debatieron los ideales y los medios de la revolución y de la independencia. Ambroise le aconsejó a Miranda:
“Entonces señor yo lo veo, a usted fusilado o ahorcado ¿Cómo es posible que usted vaya a hacer una revolución contra el gobierno establecido desde hace siglos en su país, a cambiar la situación de los grandes latifundistas y de una multitud de personas y usted habla de usar los servicios de las notabilidades y los efectos de unas proclamas? Sepa, señor, que para que salga victoriosa su revolución, no hay sino dos cosas que hacer: ¡Cortar las cabezas de todos sus enemigos y prender fuego en todas partes!”[18]. Se ven distintas concepciones revolucionarias de la época y la visión bélica de lo relacionado con Haití. Cuando Miranda aceptó sólo el acercamiento a las ideas haitianas, los blancos por los rumores precedentes veían a Miranda como un jacobino que tenía preocupantes contactos con dicho estado paria. Haití seguía teniendo esa marca de violencia y actos bárbaros.  
 
Finalmente, Miranda decidió, luego de oscilar entre el apoyo y la satanización, abrir y aceptar los vínculos con el nuevo país llamado Haití sin importar las repercusiones negativas tanto a nivel nacional como a nivel internacional. La revolución fue un grito no tan bien recibido en Venezuela. Se asoció a la revolución haitiana con los franceses más radicales (los jacobinos) y con lo más “bárbaro” de los esclavos: sus raíces africanas.
 
Por otro lado, para el caso de la Nueva Granada se abordarán dos lugares: Cartagena de Indias y Antioquia, sitios donde el eco revolucionario tuvo reacciones tanto legales como sociales.
 
Primero, en Cartagena una facción de la élite criolla, liderada por José García del Toledo, movilizó a un sector de los pardos y depuso al gobernador el 14 de junio; integró a los afro descendientes para evitar los desastres que habían ocurrido en Haití[19]. En Cartagena se fue acabando la alianza ya que los toledistas impulsaban una política más moderada con la cual reconocieron a las Cortes de Cádiz, los pardos se fueron radicalizando. La discusión giraba en torno a la ciudadanía de los pardos, los españoles iban en contra mientras que el grupo de criollos no; triunfaron estos primeros y esa decisión no fue tan bien recibida.
 
“Las noticias de la decisión de las Cortes enfurecieron a los pardos y a los piñeristas, que pasaron a la acción el 11 de noviembre de 1811 y, violentamente, le impusieron a la Junta la declaración de la independencia, la convocatoria a un congreso constituyente y la promulgación de una ley electoral favorable a los afro descendientes libres. Esto permitió que tres pardos fueran designados como diputados para dicha asamblea”[20].  Estas tensiones muestran las maneras como se abordó el temor de los pardos, se categorizaron dos posturas claras: limitar o aceptar a los pardos; el temor de lo ocurrido en Haití era un punto central. 

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En Antioquia, los líderes Juan Del Corral y José Félix Restrepo promovieron la supresión del tráfico de esclavos, la libertad de vientres y la creación de un fondo para manumitir anualmente esclavos. Aunque la norma era moderada generó el temor de la élite. Por ello Juan del Corral se vio obligado a defenderla apelando al caso de Haití: “Traed por un momento a vuestra imaginación los horrores (...) de Haití, por haber querido los franceses ser ellos solos libres, sosteniendo (...) la esclavitud de los negros”[21]. En este sentido, se puede decir que la obsesión anti-haitiana jugó un rol paradójico, dado que dio lugar a que algunos criollos consideraran que era necesario integrar a los afrodescendientes (de forma gradual) antes que fortalecer la dominación sobre ellos.

5. Conclusiones

Para concluir, se puede decir que los ecos revolucionarios de lo ocurrido en Haití sí llegaron a diferentes espacios y no se quedó como una cuestión anquilosada en la isla. Por un lado, se ve cómo desde Cuba encontraron dos tipos de respuesta, una donde buscaban entender lo ocurrido en Haití y desarrollarse como un puente intermedio entre lo que sucedía y los otros territorios; esta respuesta se justifica básicamente por su ubicación y por el tipo de información que llegó a Cuba. La otra respuesta, que es, desde mi punto de vista, más interesante, es la relacionada con el aspecto económico; dado que la reacción a nivel económico fue buscar reemplazar ese vacío que dejaba la Revolución en Saint Domingue en el mercado del caribe. Cuba encontró la oportunidad económica y logró consolidarse como esa potencia que se había acabado producto de la revolución; fue un eco no de terror sino de impulso económico y de oportunidad para esa isla.

Por otro lado, la relación de Haití con la tierra firme fue más gris. Se tomó lo ocurrido en Haití como un asunto del cual se debía aprender y se debía evitar, el miedo racial fue una constante tanto para Miranda como para lo que se mostró en Cartagena y Antioquia. Adicional a ello, cabe mencionar la relación que tuvo Simón Bolívar con el general Petión (dirigente de la isla de Haití en los años post revolución). Petión y Bolívar fijaron un acuerdo para que este gobernante apoyara la gesta independentista bajo una condición y era que uno de los pilares que debía acoger Bolívar era el promulgar la libertad y la abolición de la esclavitud en los territorios que quería liberar.  Bolívar al inicio aceptó, podría pensarse que por estrategia política, dichas condiciones y al final cuando se consolidó el triunfo de la independencia este ignoró lo acordado en Haití con argumentos muy formalistas tras la muerte de Petión[22].

La revolución de Haití, como su nombre lo dice, fue un cambio de paradigma el cual no era fácil de aceptar y como toda cuestión novedosa estuvo llena de malas interpretaciones e incluso de satanizaciones. Se pudo observar en el desarrollo del trabajo el manejo de información de los ecos que salían de la isla y como estos “ruidos” eran recibidos en estamentos de poder de diferentes lugares. No se puede generalizar la reacción de lo ocurrido en Haití, no se puede decir que fue solo temor o apoyo; pero sí se puede afirmar que las ideas que se gestaron allí no se quedaron en la isla y traspasaron las fronteras. Fue un hito y fue un punto de partida para las luchas de independencia que se dieron desde ahí, punto de partida como ejemplo a seguir o como camino a evitar.
 
 
BIBLIOGRAFÍA

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  • Gutiérrez Ardila, D. (2012). El reconocimiento de Colombia: diplomacia y propaganda en la coyuntura de las restauraciones (1819-1831). Bogotá: Universidad Externado de Colombia.
 
[1] Von Grafenstein, J. (2011). Haití en el siglo xix: desde la Revolución de esclavos hasta la ocupación norteamericana (1791-1915). Istor, 12(46), 3–32. Retrieved from http://ez.urosario.edu.co/login?url=http://search.ebscohost.com/login.aspx?direct=true&db=a9h&AN=91247926&lang=es&site=eds-live&scope=site
[2] Geggus, David Patrick. Haitian Revolutionary Studies. Bloomington: Indiana University Press, 2002. Cap 1: The Haitian Revolution 
[3] En las demás posesiones de Francia en el Caribe y Océano Índico, la abolición fue revocada en 1802.
[4] Que significa tierra alta o tierra montañosa. David P. Geggus, “The Naming of Haiti”, en Haitian Revolutionary Studies, Bloomington, Indiana, University Press, 2002, pp. 207-220 y Guy Pierre, “En torno al nombre de una nación: Haití”, en Juan Carlos Chiriamonte, Carlos Marichal y Aimer Granados (edits.) Crear la nación: los nombres de los países de América Latina, Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 2008.
 
[5] Ferrer, A. (2003). Noticias de Haití en Cuba. Revista de Indias, Vol 63, Iss 229, Pp 675-694 (2003), (229), 675. Retrieved from http://ez.urosario.edu.co/login?url=http://search.ebscohost.com/login.aspx?direct=true&db=edsdoj&AN=edsdoj.631747a46394f7f937af145542947e0&lang=es&site=eds-live&scope=site
[6] Ferrer, A. (2003). Noticias de Haití en Cuba. Revista de Indias, Vol 63, Iss 229, Pp 675-694 (2003), (229), 675. Retrieved from http://ez.urosario.edu.co/login?url=http://search.ebscohost.com/login.aspx?direct=true&db=edsdoj&AN=edsdoj.631747a46394f7f937af145542947e0&lang=es&site=eds-live&scope=site
[7]  Los informes relativos a Saint Domingue que circulaban entre oficiales españoles en las colonias están dispersos en varios fondos. Véanse por ejemplo: AGI, SD, 1029-35; AGI, Papeles de Cuba (Cuba), legs. 1434, 1534-38; AGI, Estado, legs. 9, 14, 21; Archivo Histórico Nacional, Madrid (AHN), Estado, leg. 6366; Archivo General de Simancas (AGS), Secretaría de Guerra (SG), legs. 7157-7161; Servicio Histórica Militar (SHM), Colección General de Documentos, rollo 65. (pie de página # 6 Noticias de Haití en Cuba.)
[8] Sobre la entrada masiva de tropa y refugiados a Santiago en este periodo, véanse las comunicaciones entre Kindelán y Someruelos, en AGI, Cuba, leg. 1537A-1537B. (pie de página # 10 Noticias de Haití en Cuba.)
[9] «El Gobernador Marqués de Someruelos da cuenta de haber apresado los negros de Santo Domingo un bergantín español y del cruel procedimiento que resulta tubieron con la tripulación,» 16 Octubre 1804, en AHN, Estado, leg. 6366, part 2, exp. 95; «El Gobernador Marqués de Someruelos ynstruye del apresamiento de un buque español por los negros rebeldes de Santo Domingo,» 1804, en AHN, Estado, leg. 6366, part 2, exp. 100; Joseph Murillo to Someruelos, 7 Octubre 1804, en AGI, Cuba, leg. 1648; testimonio re. Juan Bautista Faget, 16 Abril 1804, en AGI, Cuba, leg. 1648; y Museo Naval (Madrid), Dpto. De Cartagena, mss 2238, doc. 69, ff. 242-43. (pie de página # 13 Noticias de Haití en Cuba.)
[10] Ferrer, A. (2003). Noticias de Haití en Cuba. Revista de Indias, Vol 63, Iss 229, Pp 675-694 (2003), (229), 675.
[11]  «Actas Capitulares del Ayuntamiento de la Habana transuntadas Enero 1791 a Diciembre 1791,» Sept. 9, 1791, folio 247, en Archivo del Museo de la Ciudad de la Habana. (pie de página # 19 Noticias de Haití en Cuba).
[12] Puede verse esto en “El reino de este mundo” de Alejandro carpentier. Donde el autor resalta y exalta las tradiciones vudú en la Revolución.
[13] Ada FERRER, «La société esclavagiste cubaine et la revolution haïtienne,» Annales, Vol 58, Paris, 2003, pp. 333-356. (pie de página # 21 Noticias de Haití en Cuba).
[14] Cintio VITIER et al, La literatura en el Papel Periódico de la Havana, 1790-1805, La Habana, Editorial Letras Cubanas, 1990; Ambrosio FORNET, El libro en Cuba, La Habana, Editorial Letras Cubanas, 1994.
[15] Someruelos a Sec. de Estado, 25 Mayo 1804, citada textualmente en Someruelos a Sec. de Estado, 13 Agosto 1809, en AGI, Estado, leg. 12, exp. 50.
[16] Juan Francisco Martinez Peria. (2016). Entre el terror y la solidaridad: La influencia de la revolución haitiana en las independencias de Venezuela y Nueva Granada (1804-1825). Anuario Del Instituto de Historia Argentina, Vol 16, Iss 1, Pp E006-E006 (2016), (1), e006. Retrieved from http://ez.urosario.edu.co/login?url=http://search.ebscohost.com/login.aspx?direct=true&db=edsdoj&AN=edsdoj.3cf4c92e85e9490da214ca451f711337&lang=es&site=eds-live&scope=site
[17] Helg, A. (2004). Liberty & Equality in Caribbean Colombia. Chapel Hill: University of North Carolina Press.
[18] Juan Francisco Martinez Peria. (2016). Entre el terror y la solidaridad: La influencia de la revolución haitiana en las independencias de Venezuela y Nueva Granada (1804-1825). Anuario Del Instituto de Historia Argentina, Vol 16, Iss 1, Pp E006-E006 (2016), (1), e006
[19] Helg, A. (2004). Liberty & Equality in Caribbean Colombia. Chapel Hill: University of North Carolina Press.
[20] Juan Francisco Martinez Peria. (2016). Entre el terror y la solidaridad: La influencia de la revolución haitiana en las independencias de Venezuela y Nueva Granada (1804-1825). Anuario Del Instituto de Historia Argentina, Vol 16, Iss 1, Pp E006-E006 (2016), (1), e006. Retrieved from http://ez.urosario.edu.co/login?url=http://search.ebscohost.com/login.aspx?direct=true&db=edsdoj&AN=edsdoj.3cf4c92e85e9490da214ca451f711337&lang=es&site=eds-live&scope=site
[21] Restrepo, J, M. (1858). Historia de la Revolución de la República de Colombia en la América Meridional, 6 tomos, Besanzo: Imprenta de José Jacquin.(Tomado de Juan Francisco Martinez)
[22] Gutiérrez Ardila, D. (2012). El reconocimiento de Colombia: diplomacia y propaganda en la coyuntura de las restauraciones (1819-1831). Bogotá: Universidad Externado de Colombia.

 

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