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Inteligencia Artificial en el Periodismo

Camilo Plazas

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El uso de tecnologías para la elaboración de contenido periodístico es algo que se está llevando a cabo desde hace algunos años.

L.A Times puede ser considerado el pionero en la implementación de inteligencia artificial (IA) en la redacción de noticias para informar sobre movimientos sísmicos (Flores Vivar, 2018), la inteligencia artificial funciona con parámetros que le indican a la máquina qué hacer. Pero, ¿qué impacto tiene en el periodismo la implementación de Inteligencia Artificial? ¿Qué percepción tienen los periodistas sobre la implementación de estas tecnologías? ¿Se podría usar la IA contra las falsas noticias? En algunos estudios se buscó cuantificar la recepción de los periodistas y académicos sobre el uso de robots que ayudan en la redacción (Calvo-Rubio & Ufarte-Ruiz, 2020), siendo superior la opinión positiva de los encuestados con respecto a que la IA es una gran ayuda en la redacción. Sin embargo, al darle a la máquina los parámetros (que son los objetivos y los límites impuestos por el humano), se le está condicionando; tiene unos límites, entre ellos que no razona. La falta de contraste en las noticias, la carencia de sensibilidad en los temas y la redacción incorrecta nos lleva a pensar que difícilmente será reemplazada la fuerza laboral humana.

Importantes medios de comunicación se han orientado hacía la implementación de IA. Entre ellos, The BBC, The New York Times, The Washintong Post. La IA es la aplicación de sistemas, para generar productos informativos que se basan en datos y algoritmos. Se produce una escritura automática de textos con estructura y fórmulas periodísticas, aprendida de una librería de narrativas que funcionan para cubrir información producida diariamente (Manfredi Sánchez & Ufarte Ruiz, 2020), por ejemplo: los valores y fluctuaciones económicas del día, datos atmosféricos, o noticias deportivas. Así es como, el 17 de marzo de 2014 L.A Times usó una inteligencia artificial para generar una noticia sobre un terremoto de magnitud 3.0 a las 6:25 de la mañana, en el estado de California.

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Eso le aseguró al periódico ser el primero en reportar el hecho (Flores Vivar, 2018). Quakebot, la IA usada por L.A Times, fue diseñado en 2011 y según la página web del periódico: “Quakebot es una aplicación de software desarrollada por The Times para informar los últimos terremotos lo más rápido posible”, el programa se conecta al servicio geológico de los Estados Unidos y basado en algunos parámetros crea el borrador de un artículo, el cual luego envía al editor, para que este decida si se publica o no (Los Angeles Times). Si bien la IA fue quien recopiló los datos y desarrolló la noticia, no tuvo la última decisión para incidir sobre su publicación, ya que de hecho una de las primeras percepciones en los periodistas profesionales es la facilidad con que las IA pueden recopilar información de datos o estadística, para luego con mayor precisión y rapidez dar una noticia. En un estudio publicado en la revista “El profesional de la información”, se evidenció que los periodistas no se sienten amenazados por la integración de inteligencias artificiales en sus oficios; por el contrario, el 88% de los encuestados consideran que presenta ventajas para la profesión, y el 89% no cree que la IA reemplace el trabajo periodístico de los humanos (Calvo-Rubio & Ufarte-Ruiz, 2020). Esto evidencia que el uso de IA sí aporta rapidez en procesos mecánicos como la recopilación masiva de datos. Pero, por otro lado, inicia un panorama: ¿deberían los estudiantes de Comunicación y periodismo aprender sobre estas nuevas tecnologías? Ciertamente no todos los medios de comunicación han implementado inteligencias artificiales, pero no por ello los futuros y ahora comunicadores deberían quedarse atrás dejando de aprehender el funcionamiento y uso de estas herramientas. Considerar el algoritmo como un aliado para buscar la veracidad en la información, ayudaría a su forma de hacer y ejercer el periodismo.

Las Fake News, término conocido en español como: noticias falsas, son el fenómeno que viene en crecimiento por causa de las redes sociales y la difusión masiva de información. En el libro Mundo Orwell, el autor decide hablar de “falsas noticias”, porque en sí estas no son noticias, su finalidad no es informar (Gómez de Ágreda, 2019), sino conseguir clics a cuenta de la reacción emocional que se pueda producir en la persona. La IA de las redes sociales funciona de modo que construye bases de datos y selecciona a los usuarios cuya información cree que le podría interesar a los anunciantes, buscando clics. En este sentido, se ve opacada la veracidad en el periodismo, pues el algoritmo no distingue entre la falsedad u objetividad de la información, más sí en los gustos de las personas.

Gómez de Ágreda (2019), hace un análisis en su libro, sobre la importancia que tuvo el nivel de la presencia mediática digital en la campaña de Donald Trump, durante las elecciones presidenciales en 2016. Trump dominaba el discurso sobre su contrincante Hillary Clinton desde su cuenta de Twitter. Esto ejemplifica cómo controlar el discurso genera ruido y opaca la veracidad de la información. La IA no actua en estos casos para marcar o eliminar el ruido, por el contrario lo difunde a los usuarios cuyo perfil se ajusta a ese contenido. La inteligencia artificial aún no es regulada en las redes sociales y acepta difundir informacón falsa, clasificada como amateur, sin restringir o  prevenir al usuario; de este modo, el tratamiedo de datos es aceptado y sin embargo poco entendido. Jairo Villalva en su artículo, cita el libro de Linares “Ética y mundo tecnológico” para enfatizar en la importancia del enfoque social que deben tener los avances tegnológicos (Gómez, 2016); tema por el cual la filosofía debe preguntarse. 

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Podemos afirmar entonces que en el ámbito periodístico la integración de inteligencias artificiales es útil, sin embargo esta utilidad tiene condiciones y limitaciones: falta de contraste en los temas, inexistencia de sensibilidad o redacción incorrecta. Posiblemente la redacción periodística no se vea afectada por la IA de sobremanera, pero sí se integrará para ayudar en la rapidez, en el tratamiento masivo de datos y para agilizar el tiempo en la publicación de la noticia; la redacción se podría también ir enfocando con mayor esmero en espacios de carácter más personal, como: la columna de opinión, el analisis de hechos (elecciones, por ejemplo), o el contraste informativo. La búsqueda de la verdad no es el fin último de la IA, y su impacto positivo en el periodismo se verá marcado por en el uso con fines de objetividad sobre la noticia; la inteligencia artificial puede presentar datos aislados, que en sí mismos no son capacez de dar críterio y generar contraste sobre la información, lo cual afecta negativamente porque el entorno se llena de ruido y se opaca la verdad. Se produce la desinformación, que puede proceder de un efecto de apofenia o falsa relación de información, para orientar la opinón pública o conseguir clics. La ética, por otro lado abre un debate en el campo social y la epistemología debe sea mejor explicada ante la sociedad.

Bibliografía
Calvo-Rubio, L.-M., & Ufarte-Ruiz, M.-J. (2020). Percepción de docentes universitarios, estudiantes, responsables de innovación y periodistas sobre el uso de inteligencia artificial en periodismo. El profesional de la información, XXIX(1).
Flores Vivar, J. M. (2018). Algoritmos, aplicaciones y Big data, nuevos paradigmas en el proceso de comunicación y de enseñanza-aprendizaje del periodismo de datos. Revista de Comunicación, 268-291.
Gómez de Ágreda, Á. (2019). Mundo Orwell: Manual de supervivencia para un mundo hiperconectado. Planeta.
Gómez, J. A. (2016). Problemas bioéticos emergentes de la inteligencia artificial. Diversitas, 12(1), 137-147.
Los Angeles Times. (s.f.). Obtenido de https://www.latimes.com/people/quakebot
Manfredi Sánchez, J. L., & Ufarte Ruiz, M. J. (2020). Inteligencia artificial y periodismo: una herramienta contra la desinformación. Revista CIDOB d’Afers Internacionals(124), 49-71.